Blog dedicado a publicar traducciones al español de textos, vídeos e imágenes en árabe sobre la revolución siria.

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lunes, 25 de junio de 2012

Entrevista al padre Paolo Dall-Oglio

La traducción de la entrevista realizada el 22 de junio de 2012 por Al-Arabiyya comienza a partir de la primera pregunta (todas las preguntas, como de costumbre, han sido reformuladas, mientras que las respuestas se han mantenido íntegramente) y tras los saludos formales:



Díganos algo de usted...

Yo no he dejado Siria, me han echado y he tenido que venir sin yo quererlo. Salí sin querer y estoy fuera sin querer. Si Dios quiere, con mi voluntad y la voluntad de todos los que aman la libertad, volveré. Así lo creo. 

¿Cuándo volverá? 

Sobre lo desconocido solo sabe Dios. Tenemos que participar, tenemos que ejercer nuestra total responsabilidad hoy, y el éxito vendrá del Señor. 

¿Por qué le han expulsado de Siria? 

Mis problemas comenzaron antes de la primavera árabe. Por ejemplo, este libro que te regalo, “La problemática de reconocer al otro”. Comenzamos con algunas actividades de diálogo interreligioso y de diálogo cultural hace más de diez años, trabajábamos con la sociedad civil para que se interesaran por el medio ambiente, por el desarrollo, por la cultura, por el diálogo religioso… Para nosotros, el dialogo religioso no son cumplidos bajo la cobertura del poder, sino una voluntad popular que busque un espíritu común. Trabajamos también contra la corrupción y comenzaron a vigilarnos de cerca. A principios de 2011, cuando comenzaba la primavera árabe, me encontré con que mi residencia había sido suspendida. En noviembre, las autoridades eclesiásticas recibieron una carta del Ministerio de Exteriores que decía que yo debía marcharme, pero ya sabes que en Siria los ministerios son una mera fachada: el gobierno es como una cortina y yo estaba en otro Estado llamado Servicios de Seguridad. 

Sigo sin entender por qué le han echado, pero vamos a escuchar una llamada que hizo en Navidad: 

“Dejé el país en el que nací, donde están mis padres, un país al que quiero aún, pero seguí mis deseos, mis compromisos, el hecho de tener un papel positivo en este mundo. Vine a Siria, estudié la lengua y me metí de lleno en la cultura. Si el país donde se nace se conoce como la Madre Patria, este país es mi Padre. Les digo a los cristianos que el ser humano no puede ir en contra de cómo se ha creado y que no tiene sentido preferir el silencio en Siria y las palabras en el exilio. 

Pero usted no se calló en Siria… 

No me callé porque no sé: las palabras me salen sin poder controlarlo, emanan de mi boca, como una verborrea. Por otra parte, Siria ha firmado acuerdos internacionales con la Liga Árabe y con Kofi Annan para cimentar el derecho a la libertad de todo ciudadano y todo ser humano honrado de hablar: la libertad de opinión, la libertad de expresión…  Si lo ha firmado, ¿por qué tengo que callarme en Siria donde la libertad de expresión ha sido reconocida? Hablé porque el país se estaba hundiendo. ¿Mantenerme callado mientras el país se hundía? No, ya no hay lugar para el silencio. 

¿Fue a Al-Qusair porque había familias cristianas secuestradas? 

Fui porque algunas familias me pidieron ayuda para encontrar a sus miembros secuestrados hace meses. Me sentí obligado a ir por el dolor que sentían. Y también me dije: Llevo años vistiendo las ropas del diálogo religioso, de la armonía cristiano-musulmana. ¿Esto funciona o no? ¿Son teorías o es vida? Venga, a trabajar, señorito.

Fui a Al-Quseir y me encontré allí con el consejo revolucionario. Todos me conocían, me querían, hablaban de mí, estaban contentos de verme… Me encontré en casa, con mi gente, mi grupo, mi especie. Nos pusimos a estudiar distintas cuestiones juntos. Las botas del ejército arden porque los controles de la seguridad y el ejército reprimen a todos: cristianos y musulmanes. El hospital ha sido destrozado, el de campaña lo bombardean, los alimentos no llegan, la gente no puede más. ¿Qué hacemos?, me dije. Mañana mismo intento ver al grupo de Kofi Annan. Fui a Damasco y hablé con el grupo, con Robert Mood y otros. 

Primero apoyó el plan, pero luego dijo que tenía que haber 30.000 observadores… 

3.000 observadores y 30.000 acompañantes 

Cuando habló con ellos, ¿sintió que habían llegado a un callejón sin salida o que esto daría lugar a algún resultado? 

Déjeme que responda con un refrán muy sencillo y expresivo: se coge antes a un mentiroso que a un cojo. La iniciativa de Kofi Annan no supone más que un seguimiento de los hechos mientras se espera a que tengan se den ciertas realidades, sin las cuales la comunidad internacional no podrá ejercer su responsabilidad, especialmente debido a las presiones que todos conocemos. Me encontré con hombres y mujeres del grupo de Kofi Annan, incluidos nacionales rusos, que querían hacer un trabajo correcto y profesional, pero se les prohibía. Querían ir a las zonas de combate, pero se les prohibía. Quieren recopilar pruebas e indicios, pero se les prohibía. 

¿Y por qué no lo dicen? 

Un diplomático no trabaja en lo que yo, tiene otra forma de actuar. La realidad es que dado el pesimismo producido por el alto al juego no cumplido, ambas partes comenzaron a organizarse para continuar la lucha. Esta es la realidad sobre el terreno. 

¿Está usted a favor de la intervención? 

Estoy a favor de una intervención extranjera aún mayor y exijo a la comunidad internacional que lleve a cabo su responsabilidad al completo sin esconderse detrás de la no intervención armada. La no intervención armada implica que se multipliquen las personas que están allí, que se firme un compromiso económico, y se realice un trabajo completo sobre el terreno.

Soy un monje comprometido con la no violencia, reto y exijo a la comunidad internacional que se comprometa a encontrar una solución no violenta para Siria. La  cuestión se ha retrasado mucho, la realidad ha empeorado, es terrible. Ahora es todo mucho más difícil. 

¿Una intervención extranjera significa que fuerzas extranjeras bombardeen Siria? 

No, no, no. Yo exigí a la comunidad internacional que trajera a 50.000 observadores para que se apostaran en pueblos en peligro de ser atacados, para que vivieran con la gente, para que se quedasen con ellos, para que salieran a las manifestaciones con ellos: que la sociedad civil internacional esté con la sociedad civil siria para implantar la libertar y caminar hacia una vida democrática madura, que es nuestro derecho. No queremos nada de la comunidad internacional, ellos tienen que trabajar con nosotros para que la adoptemos nosotros mismos sin que nos lo impidan. Pero ahora están encubriendo al dictador, como ya lo hacían en el pasado, por varios motivos. Israel, por ejemplo, tiene interés en la guerra civil siria, Israel y otros tienen interés en una guerra civil suní y chií. Esto debe detenerse. 

Hay gente a favor del Ejército Sirio Libre y gente que no ¿qué piensa? 

Le voy a contar la historia de un joven que representa a todos. Él estaba en el ejército árabe sirio para ir a liberar Palestina y se encontró recibiendo órdenes de disparar contra los hijos de su barrio, contra su primo, contra su sobrina, contra su gente, contra su pueblo. Algo le decía: Basta, esto no está bien. Por ello, salió del ejército y contó en los medios tan escandalosa situación. Lo encontré cuando íbamos juntos en el coche a devolver el cuerpo de un hombre que había salido de trabajar de la fábrica camino a casa, y lo habían asesinado con otros doce que también salían de esa misma fábrica, de un pueblo que no se consideraba “bueno” por estar al oeste del Orontes. Lo devolvimos a su casa con su familia. Nos quedamos un momento y me dijo, siendo musulmán: Padre ( porque somos así en Siria, el cristiano le dice al musulmán sheij), yo no quiero ni injusticia ni dinero. Soy un campesino y quiero volver a cultivar mi tierra libre en una Siria libre. Te mando un saludo, noble sirio. 

¿Cree que la deserción del piloto que llegó a Jordania supondrá el inicio de verdaderas deserciones importantes? 

Yo no soy experto en temas estratégicos, pero los hombres del ejército están muy cohesionados ética y moralmente por lo que es el ejército y lo que representa la dignidad de la patria, pero también porque temen por el pueblo. Es necesario acabar con esta leyenda de que todos los alauíes están con el régimen. Es una leyenda horrible. He visto a alauíes que han venido a mi monasterio a llorar a sus amigos asesinados por el régimen. Conozco a alauíes que han estado años en las prisiones del régimen. Sí, trabajo en la paz social, esta es la Siria real. 

Pero hay armados, hay quien dice que Al-Qaeda está en Siria… 

Al-Qaeda no acaba de llegar a Siria: está presente desde antes, se utilizó en Iraq y fue utilizada en las más sucias empresas en Líbano. En la carta que escribí a Kofi Annan, le dije: Ustedes en la ONU están haciendo como si todo fuera una unidad de religiones, todas en el mismo seno. ¿No saben que desde las explosiones en Damasco hay un estancamiento en el que nadan los más sucios peces, desde el mujabarat y las mafias hasta los extremismos religiosos? Sabéis eso y nosotros queremos una comunidad internacional que quiera salir y acabe con este estancamiento, ejerciendo su responsabilidad. 

Pero puede que las armas lleguen a estos grupos… 

El armarse es peligroso y las armas van a todas partes. No hay duda de que el extremismo religioso en Oriente Medio, que está ciertamente presente, tiene muchos medios para financiarse. Por eso la revolución siria ha de ponerse como prioridad absoluta el organizar y controlar a estos grupos. También le dije a Kofi Annan: Estos que forman parte de los grupos extremistas son nuestros hijos. No vienen de otro planeta, son nuestros hijos y tenemos una responsabilidad para con ellos. Debemos rehabilitarlos para que salgan del extremismo y vuelvan a vivir e interesarse por la religión y la cultura de forma que vuelvan a la sociedad. Esto está relacionado con el deterioro de la seguridad en Siria, que en buena parte es planeado. Esos hombre y jóvenes 30 de los cuales vinieron a atacar el monasterio el 22 d febrero (el monasterio de Mar Musa), son hombres. Los monjes y las monjas les hablaron y les querían preparar un té… Se encontraron en otro mundo y comenzó a aparecer su humanidad. Esos, que son nuestra gente, queremos recuperarlos. 

¿Hay una guerra civil? 

En Siria hay una revolución y una guerra civil. Escribí cartas a diplomáticos en junio de 2011 diciéndoles: La guerra civil ha empezado y toda la culpa es vuestra y de vuestros países, incluida la diplomacia religiosa.

La revolución está en pie y es una realidad que reúne a personas de todas las religiones y sectas. La guerra civil también está presente, a lo largo del Orontes y en la costa siria y es un desastre nacional. Por eso hemos de decir hoy a las partes enfrentadas: venid a dialogar. El tema no es Bashar al-Asad. Señor, su tema es secundario. Aquí hay un país, aquí hay gente. No vamos a aceptar de ninguna de las maneras que un ser humano sea más importante que un país. La solución es ir al diálogo, veamos qué pasa. Todas las armas que hacían falta al pueblo sirio para liberar Palestina, las llevaron a los montes alauíes. Hay armas allí hasta el día de las Armas (irónico). Quedaos con nosotros, pedid a Kofi Anan y los suyos, Ban Ki Moon y los suyos, a Obama y los suyos, a Putin y los suyos, a Irán, a todos, que traigan fuerzas internacionales para proteger las montañas alauíes, para proteger los barrios alauíes. 

Eso es una división… 

No, al contrario, es todo lo contrario, porque el pueblo quiere ser uno, pero está viviendo el desafío de la guerra civil: los unos están degollando a los otros en la calle, empujados por quien quiere beneficiarse de ello para proteger al antiguo régimen. Parad, respirad, tomaos unos meses, no penséis. Entonces, después de eso, estoy totalmente convencido de que Siria en vez de ser el punto de enfrentamiento entre saudíes e iraníes, del enfrentamiento suní-chií, del enfrentamiento ruso-estadounidense, y un largo etcétera, será el punto de consenso y armonía. Dejad el lenguaje de las armas porque todo el mundo ya se ha llevado lo suyo. No temáis, os protegemos. Después hablamos y llegaremos a algo. Te digo que las armas llegan desde el sur de Líbano a Teherán. 

Michel Kilo ayer escribió un artículo en el que decía que la Iglesia no está bien y llegó a decir que uno de los obispos de Damasco había entregado a jóvenes a los servicios de seguridad. ¿Adónde van los cristianos en Siria? 

Lo primero no hay obispos que entreguen a jóvenes si no es porque ellos mismos son parte de los servicios de seguridad. Eso no es nada raro, incluso un sirio corriente de la calle no se sorprende al oírlo, y un saludo para Michel Kilo, mi querido amigo. La iglesia ha sido utilizada como instrumento para cimentar los regímenes dictatoriales en Siria. La libertad religiosa real (y en Siria cada uno reza lo que quiere) no nos la regala nadie, eso es parte de la civilización árabe, tanto musulmanes como cristianos y judíos, desde hace siglos.

Los Asad comprendieron que esto era necesario para conservar el régimen en Siria y lo utilizaron a su manera. Hoy sacerdotes y obispos están acostumbrados a no decir nada sin permiso. Lo mismo pasa con los sheijs. Uno no dice lo que quiere. 

Pero incluso el Vaticano no tiene una postura firme… 

El Vaticano ha participado dos veces en las conferencias de Amigos de Siria, en Túnez y Estambul. 

¿Y los cristianos en Siria? 

Los cristianos en Siria tienen muchísimo miedo, el régimen ha conseguido atemorizarlos como a los alauíes. Los cristianos conscientes de la realidad están presentes en las cárceles con los musulmanes y alauíes que también son conscientes. Los cristianos en general tienen miedo, la mayoría son neutrales y algunos, desgraciada y tristemente conspiran junto al régimen securitario. 

¿Qué piensa la iglesia de usted? 

La Iglesia me quiere, pero ya sabes que en las religiones a veces hay ciertos regímenes… Creo que los cristianos no aprendieron la democracia en las iglesias. Así, el ser humano libre, que habla con libertad, molesta. 

Gracias por estar con nosotros… 

Deja que termine poniéndome todo el proyecto encima: Queremos servir a la reconciliación. (Se pone un peto) Esto son ramas de olivo y estos son los colores de nuestra patria, estos son nuestros mártires (las aceitunas). La reconciliación es nuestro futuro, estamos comprometidos con ella y no hay reconciliación sin una democracia madura, sin libertad de opinión y sin una verdadera humanidad. Siria, verdaderamente te diriges al bien, la paz y la reconciliación. Y la paz sea sobre vosotros.

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