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lunes, 2 de julio de 2018

Daraa: "La muerte antes que la humillación"


Texto original: Al-Jumhuriya 

Autor: Editorial de Al-Jumhuriya

Fecha: 02/07/2018



Los medios relacionados con el régimen de Asad y las milicias que combaten a su lado han informado de la firma de un acuerdo de “reconciliación” en la ciudad de Bosra, unas horas después de la celebración de una sesión de negociación entre los rusos y varios líderes de las facciones opositoras. Aunque hasta el momento los negociadores no han emitido ningún comunicado oficial que aclare lo sucedido, una fuente bien informada sobre lo acontecido durante la sesión ha explicado a Al-Jumhuriya que Ahmad al-Awda, líder de la facción Jóvenes de la Sunna en Bosra, ha accedido al acuerdo de reconciliación con los rusos mientras que los representantes de la Sala de Operaciones “Al-Bunyan al Marsus”, la Sala de Operaciones centrales en el sur y el Ejército de Yarmuk han rechazado el acuerdo. Al término de la reunión, el canal sirio de Telegram de la Sala de Operaciones centrales en el sur difundió una única frase entre sus seguidores: “La muerte antes que la humillación”. Esta se entiende como un rechazo de las facciones representadas por esta sala al acuerdo en su forma actual.

También se ha difundido por este medio una grabación en la que se ve a seguidores de Ahmad al-Awda entregando un tanque y armamento pesado a la policía militar rusa.

Al-Jumhuriya también ha tenido acceso a un mensaje de voz del doctor Muhammad al-Ammar, miembro del comité responsable de las negociaciones en Daraa, en el que decía: “Los rusos han intentado aislar a algunos líderes militares después de ver nuestra insistencia (en el comité civil) de que se cumplieran unas exigencias claras, y aunque hayan logrado arrebatar un acuerdo a Ahmad al-Awda, o cualquier otro, su principal petición, que es la apertura del paso fronterizo, en manos de la Sala de Operaciones Al-Bunyan al-Marsus, no será atendida, puesto que la batalla allí no ha sufrido ninguna brecha, y nosotros hemos dejado muy claras nuestras exigencias y condiciones. Ningún acuerdo que las obvie tiene cabida”.

El equipo interino de gestión de la crisis, representante de la parte civil del comité de negociación en Daraa, emitió un comunicado previo al final de la reunión en Bosra en el que insistía en que: “cualquier acuerdo que no cuente con el beneplácito de todos los miembros del comité de negociaciones, civiles y militares, solo representará a los firmantes a título personal, y no al conjunto”.

Desde el inicio el pasado mes de la campaña militar contra las provincias de Daraa y Quneitra, las fuerzas del régimen han logrado tomar el control de vastas extensiones de la zona rural oriental de Daraa, incluyendo las regiones de Al-Luja, Basr al-Harir, Al-Ghariyah oriental y occidental y Al-Hirak, mientras que las fuerzas de la oposición han conseguido recuperar el municipio de Saida. En lo que respecta a la parte rural occidental, se ha desmentido la toma de control por parte del régimen de Sheij Saad, que linda con la carretera que conduce a Quneitra, y que también da a las zonas donde se concentra el Ejército del Eterno, que ha rendido pleitesía a Daesh en la cuenca de Yarmuk. Además, se ha confirmado que el acuerdo alcanzado con el régimen incluye la entrada en las localidades de Ibta y Da’el tras los violentos bombardeos a los que han sido sometidas.

La acelerada caída de las localidades de la zona rural oriental, especialmente la zona de Luja, considerada geográficamente como una de las más difíciles en las que desarrollar operaciones militares dadas las complicadas condiciones y naturaleza rocosa del terreno, lleva a preguntarse si los líderes de las facciones militares en la región pretenden de veras combatir. Estos días se ha presenciado un aumento de los desplazamientos debido a los violentos bombardeos de la aviación rusa, que han reducido varias ciudades y municipios de la zona rural oriental a escombros, provocando el éxodo masivo y la entrada del régimen en dichos asentamientos. Sin embargo, grupos de combatientes del Ejército Sirio Libre han logrado recuperar algunas de esas localidades, especialmente aquellas donde el control del régimen no era sólido. A modo de ejemplo, algunos activistas difundieron ayer un vídeo de un grupo de miembros del ESL entrando en una amplia sala en el municipio de Saida donde destrozaron el retrato de Bashar al-Asad, y expulsaron a algunas personas que se encontraban allí, acusadas de colaboracionismo con el régimen. La grabación deja claro se trataba de la sala que hacía las veces de sede del comité de reconciliación en Saida. El fenómeno de los “comités de reconciliación” había crecido durante el pasado año en las zonas de la oposición en Daraa, con el objetivo de llegar a acuerdos individuales con los municipios de las zonas rurales de Daraa. Los miembros de estos comités han sido víctimas de purgas durante los dos últimos meses, especialmente en la zona rural occidental. Teniendo en cuenta las operaciones militares, parece que los líderes de esa región han dudado sobre si debían o no luchar, mientras que algunos grupos de combatientes de dichas facciones han comenzado a retornar a las líneas de combate y a recuperar algunas posiciones de las que se habían retirado o de aquellas que no habían sido cubiertas.

Un grupo de facciones en Daraa, que incluye al Ejército de la Revolución, el Regimiento de la Artillería y la sala de Operaciones al-Bunyan al-Marsus, emitió anoche un comunicado en el que anunciaban su “disposición hasta la muerte” a luchar contra las fuerzas del régimen y sus aliados. Las fuerzas del régimen, por su parte, no han podido abrir brecha en ninguno de los frentes de la ciudad de Daraa ni de la brigada de defensa aérea cercana al paso de Nasib.

La mayor parte de la población de la zona rural oriental se encuentra distribuida por la franja fronteriza con Jordania, en campamentos espontáneos e irregulares levantados tras la huida de los violentos bombardeos lanzados sobre sus municipios. Una parte de los desplazados se dirigió también al oeste hacia Quneitra; sin embargo, los bombardeos los persiguieron hasta la zona fronteriza.

Mientras Jordania mantiene cerradas las fronteras al paso de los desplazados sirios, las autoridades jordanas han accedido a recibir a una parte de los heridos en situación grave en los hospitales de las ciudades fronterizas. Una fuente consultada por Al-Jumhuriya ha informado de que ocho casos están siendo tratados de facto en el hospital de Ramza, pero que ninguna organización médica siria se ha movilizado hasta el momento para encargarse del traslado de estos pacientes a hospitales mejor preparados para sus necesidades.

Periodistas y activistas jordanos han publicado vídeos de la carga de autobuses que llevan alimentos para la población de Daraa que se encuentra en la franja fronteriza. En los vídeos se ve a jordanos llenando los autobuses y preparándolos para asistir a la población del Hawran.

Los bombardeos no han cesado y han afectado ya a un gran número de ciudades y localidades que siguen estando en manos de las fuerzas de la oposición a lo largo y ancho de la provincia. En lo que respecta al desenlace de las batallas, dependerá de la capacidad de las facciones de Daraa de mantener el paso de Nasib en la zona rural oriental cohesionado, y de que fijen sus frentes en la ciudad de Daraa, como hicieron en la batalla de “La muerte antes que la humillación” el año pasado. Esto llevará a la mejora de las condiciones de negociación con la máquina rusa de muerte, en un tiempo en que ha quedado claro que aliados y enemigos internacionales han tomado la decisión de acabar con la oposición siria en el sur.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Siria y Palestina: la excepción, la eternidad y la masacre

Texto original: Al-Jumhuriya

Autores: Sadek Abed Al-Rahman y Yassin Swehat

Fecha: 15/05/2018

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En el aniversario del establecimiento de Israel y de la Nakba de Palestina, se ha inaugurado, en la ciudad ocupada de Jerusalén, la embajada de EEUU en Israel, una escena que concentra siete años de continuas y recurrentes agresiones desde 1948, y que incluyen un incesante desprecio diario por la justicia, y la consagración de la excepción representada por Israel como portadora del “derecho” garantizado internacionalmente de allanar territorios y violar los pactos en cuya ratificación han participado quienes lo protegen.

El ejército de ocupación israelí ha reafirmado este mismo día que el derecho de Israel a matar palestinos sigue estando garantizado de facto, y no ha dudado en cometer atroces masacres en la periferia de la Franja de Gaza. Dichas acciones han dejado decenas de mártires y más de 2.500 heridos. Las víctimas de la matanza son las mismas víctimas del establecimiento de Israel, o sus hijos, o sus nietos. Quienes viven en la gran cárcel que es la Franja de Gaza no han nacido por sorpresa en esta cárcel, sino que viven en ella porque las grandes potencias que salieron victoriosas en la Segunda Guerra Mundial permitieron el establecimiento de Israel hace setenta años. Desde ese momento, no han hecho otra cosa que emitir resoluciones internacionales y garantizar que Israel pueda violarlas.

En cualquier caso, la legalidad internacional parece una estupidez, pues otorga a los palestinos el derecho de retorno mientras les prohíbe todo lo que obliga a Israel a respetar ese derecho. Incluso, permite a su ejército asesinarlos si intentan cruzar las fronteras hacia sus hogares a los que tienen el derecho de regresar.

Puede parecer que lo que los palestinos de Gaza hacen es inútil en lo que respecta a los resultados positivos tangibles y directos que puede obtener, y quizá vaya en beneficio, en cierta medida, de la hegemonía de Hamas en la Franja de Gaza, e incluso de Irán y el régimen de Asad. No bostante, el origen de la cuestión no está ahí, pues se trata de una aproximación éticamente estéril, porque más de cincuenta palestinos no han muerto en las marchas del 14 de mayo ni por Irán ni por Hamás, sino que han muerto porque están asediados por Israel y por la legalidad internacional que lo respalda. Es también una aproximación políticamente estéril, porque no es lógico que se exija a un pueblo que se rinda ante unas condiciones terribles, que no parece que vayan a mejorar, solo para evitar que su resistencia vaya en beneficio de otros. Pedir eso no solo no es racional políticamente, sino que es contrario a la política en sí misma.

En cualquier caso, no es cierto que lo que hicieron ayer los palestinos en la frontera de la Franja de Gaza sea inútil, porque si lo fuera, Israel no habría matado a cincuenta personas ni habría herido a más de dos mil, ni las autoridades ocupantes habrían tratado el tema con semejante nerviosismo. Mientras los palestinos viven hoy en Cisjordania donde se les expropian las tierras y sus activos a diario; mientras viven en los territorios del 48 sin ser ciudadanos de pleno derecho; mientras viven en Gaza asediados en condiciones deplorables; y mientras viven como refugiados carentes de derechos en el resto del mundo, cada año se suceden largas negociaciones políticas que no llevan a nada. ¿Qué otra cosa puede generar este tipo de situaciones, si no es la resistencia por todos los medios disponibles, y de qué otra forma pueden calificarse sino como acicate de la violencia y las incesantes guerras?

Avichay Adraee, el portavoz del ejército israelí, ha calificado las marchas de la Franja de Gaza de actos obscenos, algo que inevitablemente nos recuerda a las declaraciones del Ministro del Interior sirio en 2011, cuando dijo: “Qué vergüenza, chicos, esto es una manifestación”. La mayor parte de las expresiones de Adraee en un vídeo que retransmitió en Facebook [1] son prácticamente equivalentes a las del régimen sirio sobre las manifestaciones que salieron en su contra en 2011: saboteadores y terroristas que violaban la ley y enfrentaban a los civiles a la muerte, escondiéndose tras ellos. 

Es imposible obviar la similitud entre la situación de los palestinos y la de los oriundos de algunas regiones de Siria que se rebelaron contra el gobierno de Asad, pues la legalidad internacional es la que ha garantizado su asesinato durante cerca de siete años, y se ha comportado como la comadrona que supervisa el nacimiento de su tragedia. Un nacimiento en el que han participado todo tipo de violaciones de la legalidad internacional, desde los bombardeos indiscriminados sobre las zonas habitadas por civiles, hasta el desplazamiento forzoso, pasando por el asesinato bajo tortura y el asesinato colectivo con armas químicas. De su tragedia, ha formado parte también la explotación que han hecho países regionales y grandes potencias de su lucha, de una forma arribista muy corta de miras, así como la decadencia del liderazgo político y militar de dicha lucha, de la que, para muchos, debía culparse a la revolución de los sirios, antes incluso de culpar al régimen que los asesina.

El contexto regional e internacional empuja a situar la causa de los sirios y la causa de los palestinos en posiciones enfrentadas, y parece que las recientes incursiones israelíes sobre posiciones iraníes en Siria van en esa línea. De hecho, la justificación “pragmática” ha sido doble: por un lado, desde el eje del rechazo (al imperialismo y a Israel) se dice que “toda bala lanzada contra Israel es buena, aunque la dispare el Diablo mismo” para justificar el apoyo al régimen de la masacre en Siria, sin olvidar colocarse la kufiya [2]. Desde el eje de rechazo invertido, se dice que unir la cuestión siria a la palestina es una forma de nihilismo resultante de los “restos de la educación baazista” de la que aún no nos hemos “liberado”, o de cualquier otra apuesta culturalista.

Podemos hablar largo y tendido, y eso es generalmente lo que hacemos, sobre el papel activo que han jugado las organizaciones palestinas en su apoyo al régimen de la masacre, y sobre la falsedad e hipocresía del antiimperialismo internacional que no se avergüenza al utilizar el eslogan palestino, mientras apoya a asesinos como Bashar al-Asad. La crítica a este discurso debe continuar, pero lo que no puede suceder es que la oposición a ese antiimperialismo y la criminalización de su falsedad sean el punto de partida y focal del pensamiento sobre la cuestión palestina. Esto se debe a que el exceso de oposición, sobre todo si se mezcla con el sentimiento de decepción es la forma perfecta para convertirse en una versión invertida del otro; es decir, de producir el mismo comportamiento con otros colores. En Siria tenemos, en lo que respecta al comportamiento criminal de las facciones islamistas, un buen ejemplo de cómo se han generado “regimencillos asadianos” a partir de la enemistad radical hacia el régimen asadiano original.

En el mundo de hoy, extremadamente entremezclado e interconectado, no se puede hablar de cuestiones humanitarias alejadas entre sí que puedan ignorarse unas a otras. Si se habla de una cuestión que no solo está pegada a nosotros, y de cuyos detalles tenemos copias locales, sino que además está entrelazada con nuestras causas, geográfica y humanamente y en lo que respecta a los valores, ¿cómo vamos a imaginar un paradigma para la cuestión siria, sin una dimensión palestina clara en su estructura, o una cuestión palestina que pueda pedir a la cuestión siria que se calle, o que se aleje de ella, mucho o poco?

Palestinos y sirios son sacrificados hoy bajo la sombra de la eterna y permanente “excepción”, y no resulta sorprendente que Israel sea similar al régimen asadiano desde el punto de vista de su obsesión con la “eternidad”. La excepción se está recuperando gracias al extremadamente negativo contexto internacional, que nos asedia y nos impide ejercer nuestra humanidad, ser naturales; vivir nuestra vida política fuera del asedio de los conceptos de traición y nacionalismo, de conformación fascista; ser diversos, discrepar, dividirnos, negociar y reconciliarnos; en resumen: ¡ser humanos! Una excepción que no puede politizarse pragmáticamente, ni contra la que se puede ejercer ninguna resistencia local. Para empezar, ¿de qué sirve hablar de lo “local” entre Gaza y Yarmouk, o entre los campamentos sirios y los palestinos en Líbano y Jordania, y en la propia Siria?

Acabar con la ocupación excepcional de nuestras vidas y muertes, y no ser aniquilados… Ni es mucho, ni es un eslogan.

[1] Disponible aquí.
[2] Pañuelo tradicionalmente denominado “palestino”, generalmente blanco y negro.

jueves, 12 de abril de 2018

Sobre los significados y efectos del posible ataque estadounidense


Texto original: Al-Jumhuriya 

Autor: Sadek Abed al-Rahman

Fecha: 12/04/2018




¿Hará realidad EEUU las amenazas de Trump de lanzar un duro ataque contra el régimen de Asad? ¿O acabará siendo todo una farsa, como sucedió en 2013 cuando se firmó el ominoso pacto químico? Aún no está claro, pero sí se puede añadir una pregunta: ¿cómo sabemos que la ejecución del ataque no desembocará también en una farsa?

El comportamiento de las grandes potencias y las potencias regionales tiene un aspecto bastante similar al de una secuencia de farsas durante los últimos años. Recordemos algunas de ellas: “la tormenta” saudí Hazm que acabó en un triste fracaso y en crímenes de guerra de unos y otros [en Yemen], el conflicto saudí-qatarí que en algunas ocasiones era tan gracioso como patético; la “alianza” turco-iraní-rusa en relación al expediente sirio, la conferencia de Sochi, cualquier sesión del Consejo de Seguridad sobre el expediente sirio, etc.

En lo que respecta al posible ataque estadounidense, todo parece también, hasta el momento, una farsa, independientemente del desenlace. Se ha producido una guerra de exterminio y un desplazamiento forzoso en directo en Al-Ghouta oriental, pero las quejas internacionales, en el mejor de los casos, no han ido más allá de furiosas condenas, en un ambiente internacional que insinuaba que lo que Asad y sus aliados debían hacer era acabar pronto con la misión, para que todo termine y podamos comenzar a implementar las medidas de cara a fijar a Asad en su asiento. La mejor prueba de ello fueron las declaraciones del heredero saudí en las que dijo que Al-Asad se iba a quedar y que debía mantenerse fuerte para no convertirse en un juguete en manos de Irán.

Al-Asad comete su nuevo crimen químico en Duma, y la situación se pone patas arriba. Comienzan el intercambio de declaraciones incendiarias y la broma de las sesiones del Consejo de Seguridad y Trump anuncia que su país está a punto de lanzar un ataque militar. Y entonces, muchos se desdicen. La colaboración turco-rusa en lo que respecta al expediente sirio se tambalea, mientras Lavrov y Erdogan se dirigen tensos mensajes en relación al destino de Afrin. El propio heredero saudí dice que su país está dispuesto a participar en el bombardeo del régimen sirio.

Trump anuncia en más de una ocasión, por Twitter, que los misiles están listos para dirigirse contra sus objetivos y aumenta el tono de sus declaraciones contra Rusia. Por su parte, el régimen sirio comienza a cambiar las posiciones en las que se concentran sus fuerzas. Y entonces la Casa Blanca dice que aún no se ha tomado la decisión de atacar, y que ese ataque del que habla Trump es solo una de las opciones en Siria.

No hay duda, pues, de que se están produciendo negociaciones bajo cuerda, lejos de Twitter y Facebook, relacionadas con cosas que nadie hace públicas y que perfilan el futuro de millones de seres humanos en nuestro país devastado, sin que ellos mismos sepan qué les espera más allá de la muerte que parece no tener fin.

Los datos de los que disponemos y la naturaleza puramente “cínica” y descarada de los gobernantes del mundo y la región, indican que el ataque, sus conversaciones y sus tuits están relacionados con la lucha por la influencia entre EEUU y Rusia en la zona y en el mundo y, a su sombra y en sus márgenes, una lucha similar por la influencia regional entre israelíes, iraníes, turcos, saudíes y qataríes, con todas sus ramificaciones, complejidades y estupideces. Esto, naturalmente, significa que el ataque, en caso de suceder, no servirá de nada a los sirios, si no es por casualidad. Esa esperanza es precisamente lo que lleva a cientos de miles de sirios contrarios al régimen a esperarlo con el corazón en vilo.

Muchos siguen repitiendo esta cómoda y fácil expresión: “¿Acaso pensáis que a EEUU le importan los Derechos Humanos y el dolor de las víctimas? Si es así, sois idiotas, porque EEUU solo se mueve por sus intereses”. Lo que pretenden con esto es criticar a quienes se alegran de la posibilidad de que el ejército estadounidense haga realidad la promesa de Trump. Pero esta expresión está vacía de significado, porque el pequeño niño en Siria ya sabe que a EEUU, y también los líderes de este mundo que se estrecha cada vez más ante nuestros ojos, les da igual el dolor de los sirios; sin embargo, si se produce el ataque, su objetivo será una parte de las fuerzas que sacrifican a los sirios contrarios a Asad, y quizá eso cambie la situación actual de forma que ponga algo de freno a los monstruos desbocados en Siria. Esa es la única esperanza que queda. No hay duda de que quien no espera nada que no sea el exterminio, el desplazamiento forzoso y la humillación se alegrará de cualquier cosa que pueda cambiar la ecuación.

Quizá el ataque no se produzca siquiera, y todo termine con un entendimiento ruso-estadounidense sobre asuntos que nadie anunciará, y que iremos descubriendo según sus resultados día tras día. O quizá sea un ataque limitado, solo para salvar la cara de EEUU y sus aliados; o que sea más amplio y efectivo, de forma que se derrote a Irán y lo que queda del ejército sirio, dejando el escenario a merced de un acuerdo exclusivamente ruso y estadounidense. Todo eso sigue siendo posible, pero no debemos olvidar que cualquier ataque militar que no implique obligar a Bashar al-Asad a aceptar la idea de una transición política será de escasa utilidad en lo que se refiere a detener el asesinato en Siria, o quizá totalmente inútil.

Sea como fuere, no hay duda de que lo que ha sucedido en los últimos días ha abierto una pequeña ventana de esperanza a esos sirios contra cuyas ciudades y pueblos parece dirigirse sin obstáculos la máquina de exterminio, en una terrible y continua historia de muerte anunciada. También ha mostrado la debilidad del régimen de Bashar al-Asad y lo absurdo de sus pretensiones de fortaleza, dejando claro que lo que ha permitido a este asesino en serie desbocado cometer sus crímenes son las políticas internacionales que han llegado al límite de la burla y la mentira, lo que anuncia el desplome del mundo sobre nuestras cabezas.