Blog dedicado a publicar traducciones al español de textos, vídeos e imágenes en árabe sobre la revolución siria.

El objetivo es dar a conocer al público hispanohablante al menos una parte del tan abundante material publicado en prensa y redes sociales sobre lo que actualmente acontece en Siria. Por lo tanto, se acepta y agradece enormemente la difusión y uso de su contenido siempre y cuando se cite la fuente.
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martes, 8 de marzo de 2016

Siria y la voz de la libertad



Texto original: Al-Quds al-Arabi 

Autor: Elias Khoury

Fecha: 07/03/2016



No sé cómo leer las señales que vienen de Siria. Leamos; es decir, callémonos, escuchemos, y dejemos de dar lecciones.

Venid a ver cómo las calles recuperan su voz poco a poco, desde detrás del velo de la muerte para así entender que la cuestión es mucho más compleja de lo que suponen el régimen, Daesh, o las fuerzas regionales e internacionales, que creen que el dolor, la tristeza y la destrucción han transformado la idea de libertad en escombros, y han sacado al pueblo sirio de la ecuación.

Bastaba con un alto el fuego parcial para que la voz siria volviera a las calles, anunciando una sencilla y clara verdad, de que al pueblo sirio no se le humillará. Parece un milagro, pues en apenas un segundo que nos ha sorprendido a todos, la voz de Ibrahim Qashush ha vuelto a elevarse por encima de los escombros de las ciudades y municipios, y con él, ha vuelto a elevarse la voz de la lucha por la libertad por encima de la represión, la traición y falta de lealtad.

No quiero exagerar las cosas, pues tras la migración forzosa y la destrucción, volver a la inocencia del principio es casi imposible. El levantamiento popular sirio se ha enfrentado a lo que no podía enfrentarse por sí solo: al salvajismo y bestialidad del régimen, se han unido la indiferencia internacional y un “apoyo” regional que han convertido a Siria en un campo de batalla, y han tratado de abortar la revolución de su pueblo, y destruir el sueño democrático con modelos dictatoriales alternativos.

Las modestas manifestaciones que han tenido lugar tienen una simple y clara implicación, que no es otra que el hecho de que lo que ha sucedido en el Levante árabe desde los inicios de la “primavera árabe” no puede ignorarse o pasarse por alto. Hay un pequeño éxito en el hecho de que la gente se ha rebelado y ha aprendido el significado de expresarse y de que su voz sea escuchada. Por tanto, nadie podrá devolverla a la mansión de la obediencia.

La contrarrevolución ha tomado múltiples formas, desde el golpe en Egipto, a la destrucción de Siria, pasando por la locura de la petrocracia cruenta y fundamentalista, el proyecto expansionista iraní, la obsesión otomana y la vileza israelí y estadounidense. Así vive el pueblo sirio su larga noche. Los carniceros de las autoridades baazistas y los estúpidos de la “jurisprudencia de la sangre” se han turnado para someter a Siria a la humillación, han obligado a la gente a desplazarse, y han destruido las ciudades y pueblos. La noche solo la iluminan los barriles explosivos, los aviones de la muerte y las lanchas de los refugiados que huyen hacia el vientre de la ballena.

Tal vez la primavera árabe sea un invierno cruento, como algunos han escrito, pero su carácter sanguinario ha sido contra las personas, para derrotarlos y destruir la voluntad de vivir que hay en ellos. Los sirios han sido abandonados a su destino en manos de las bestias que campan a sus anchas por el país. Cada bestia se ha creído con derecho a la exclusividad de la víctima, y las bestias de esta convulsa etapa árabe se han unido al baile colectivo de la muerte, que terminará acabando con ellos.

Ha bastado con que las balas y los proyectiles se callaran para que se levantara de nuevo el grito de “El pueblo quiere derrocar al régimen”, y para que las pancartas de Kafranbel volvieran a ocupar su lugar en el mapa de la resistencia al dolor con paciencia, perseverancia e ironía.

Los rusos han llegado con sus aviones para apoyar a un régimen que se tambalea, creyendo que al ser ellos la última oleada de invasores en el Bilad al-Sham, son capaces de domesticar a un pueblo al que la muerte ha agotado. Sin embargo, al iniciarse el alto el fuego parcial, han descubierto que nada puede proteger a un régimen que ya no es más que una sombra de lo que fue. No sé qué concluirán los carniceros del régimen y los asesinos de las organizaciones de la “jurisprudencia de la sangre” de esta media tregua. Está claro que esto les ha dejado atónitos, porque esperaban un pueblo de fantasmas y bloques humanos a la deriva pidiendo ayuda. ¿Concluirán que la guerra en sí misma es su única forma de mantenerse? ¿No fueron acaso las décadas de dictadura de Hafez al-Asad guerras interminables contra todos los sectores del pueblo sirio?

El único foco de poder del régimen era el hecho de que había traído la “estabilidad” a Siria, y de pronto se descubre que esa pretendida estabilidad no era más que una cortina para tapar una guerra cruenta y feroz en las calles, casas y cárceles, que destrozaban los huesos de la misma forma que intentaban destrozar las voluntades. El levantamiento popular sirio ha sido entre otras cosas un intento de detener la guerra de exterminio contra el pueblo y acabar con el autoritarismo de la mafia y el pillaje, y la respuesta no ha sido otra que una guerra global contra la gente que se ha extendido rápidamente, convirtiendo a Siria en un territorio de destrucción.

Las manifestaciones que nos han devuelto algo de esperanza no son el final del camino, por desgracia. Si hubiera un final, el ejército sirio se habría cuidado de matar al pueblo, como hace todo ejército en el mundo, salvo en caso de que la lógica de la milicia se haya apoderado de la lógica del Estado. La situación discurre por un camino terrible que no sabemos cuándo ni cómo se va a estabilizar, pero el precio que paga la gente es insoportable, y el horizonte sigue cerrado.

No obstante, lo que Siria nos ha dicho en los últimos días es que la gente no será humillada aunque la humillación la asedie por todos lados, y que los que están interesados en los asuntos públicos deben dejar de malgastar palabras y dar lecciones. Ponerse de parte de los manifestantes, trabajar en los campos de refugiados y ayudar a los desplazados e identificarse con las lágrimas de un niño sirio, es más honroso que todo lo que se dice pretendiendo saber, cuando realmente no se sabe nada. Siria ha dicho desde detrás del velo de la tristeza que su libertad no morirá, y yo la creo.

jueves, 22 de mayo de 2014

¿Cómo cuento Homs en una historia?



Texto original: Qul

Autor: Dellair Youssef

Fecha: 17/05/2014


"Sobre la tierra de Homs,
hay algo que merece nuestra fidelidad"


La historia cuenta que los combatientes salieron, que se rompió el cerco y que fue posible regresar a las casas, pero esta es una historia incompleta.

Comencemos de nuevo:

Homs.

¡Qué difícil es escribir algo sobre lo que sucedió, sobre todo después de que los periódicos, revistas, radios y canales por satélite se hayan saturado de análisis y versiones de lo sucedido! Sin embargo, intentaré contarlo de otra manera.

Hay dos autobuses verdes que antes se dedicaban al transporte de civiles y en los que se habían agrupado las fuerzas de seguridad y los shabbiha para levantarse contra una manifestación. El autobús se llena de revolucionarios combatientes tras acordarse el fin del bloqueo sobre el barrio antiguo de Homs. Rostros indescriptibles que te miran sonrientes, ennegrecidos, optimistas, descoloridos por el hambre.

Volvamos al inicio de la historia.

La revolución comenzó y Homs se levantó: la famosa concentración en el reloj se produjo en el primer mes. La concentración se dispersó, hubo muertos y heridos. Las cosas se aceleraron y la ciudad salió en protesta. Grandes manifestaciones, bailes en las calles celebrando la libertad, canciones, lemas, derrocamiento del régimen, heridos cuyo número se desconoce, y una cantidad de muertos que crecía de forma descontrolada (“son más de veinte mil ya”), bombardeos, aviones, desaparecidos, muerte, destrucción, bloqueo, política de sembrar el hambre, ruptura del bloqueo… Hoy los soldados del ejército regular salen orgullosos de su victoria tras derrotar a 980 hombres (según la televisión del régimen) que pasaron dos años y medio cercados y aislados del mundo.

La memoria se me detiene en esa manifestación en la que el hombre cantaba alegre, gastando toda su energía para animar a la gente a cantar más alto “Vuestro silencio nos mata, no tenemos más que a Dios”. Después me lleva hasta el recuerdo del rostro del “mártir” Tareq Al-Aswad, cantando a sus amigos “Queremos que los dedos de la victoria se eleven sobre el palacio”. Las imágenes se entrecruzan en mi memoria. No quiero tener memoria de pez: quiero recordar todos los detalles, aunque el demonio se esconda en ellos. Quiero recordar todo: cómo comenzó la historia, cómo se fueron desarrollando los hechos hasta que esos rostros cansados y bellos salieron de ese lugar destruido y cercado.

¿Cómo pudieron escribir esas expresiones en los muros antes de marcharse? ¿Qué sienten mientras abandonan ese reducto que se ha mezclado con ellos hasta quedar convertidos en una prolongación del mismo? ¿Es la lengua suficientemente adecuada para que describan aquello por lo que pasan? ¿Qué pensaban esas uñas mientras dejaban esta expresión sobre el muro: “Homs, perdónanos, oh más querida que mi alma; perdona a tus hijos como una madre única en el mundo, pues ya es bastante duro dejarte (Homs asediada por las despedidas del universo, 06/05/2014)”? 

Dije al inicio que contaría la historia de Homs, pero la lengua no ha tardado en traicionarme y no he encontrado letras que me obedezcan para escribir la historia de la ciudad. Puede que mi texto parezca tropezoso e inconexo. Pero, ¿cómo escribo mientras veo la imagen de ese combatiente llorando en el autobús verde y a otro cantando: “Tu mundo, chico, no tiene alegrías/ no sabemos cuánto queda de nuestras vidas y cuánto ya se fue/ el cielo dio vueltas, y nos separamos tras juntarnos, el extranjero nos unió/ espada de acero, corta de mi cuerpo pedazos”?

Por Dios, ¿cómo hago para escribir vuestra historia?

“Cuando me marche, podéis estar seguros de que hice todo lo posible por quedarme”, quedó grabado en un muro allí. Quizá esa frase resume lo que quiero decir, porque hicieron todo lo posible por quedarse allí, a pesar de tratarse de un territorio asolado en que no se podía vivir. Pero, ¿cómo la podría dejar quien es parte de ella? ¿Acaso una pequeña piedra abandona su edificio? ¿Acaso un pájaro deja el cielo para vivir como nosotros en la tierra? Estad seguros de que hizo todo lo posible por quedarse, pero se marchó: dejó la zona antigua de Homs temporalmente. Uno de ellos dijo: “Vamos a picar algo y volvemos”. Volverán a sus barrios, a su barro, a su polvo, y cuando la guerra termine, volverán al poema como bellos fonemas: “La guerra acabará un día, y volveré a mi poema”, escribió uno de ellos en un muro.

Puede que la historia de Homs, como la del resto de Siria, se haya escrito en sus muros. ¿No decían que las paredes eran los cuadernos de los locos? ¿Acaso no estaban los revolucionarios locos de amor por su país? Igual que Qays enloqueció por Layla, el revolucionario enloqueció por obtener la libertad en su patria. Puedo reproducir lo que se ha escrito en los muros para escribir la historia que transmitiremos a las siguientes generaciones como hacen los habitantes de Leningrado (San Petersburgo) cuando cuentan a sus nietos lo que sucedió durante la Segunda Guerra Mundial cuando los alemanes cercaron su ciudad. Pero la diferencia aquí estriba en que nuestro asedio a Homs ha durado más y que quien nos ha cercado no ha sido un enemigo sino un “compañero en la patria”: era el ejército de la patria el que mataba, asediaba y mataba de hambre a los hijos de la zona antigua de Homs.

Qué historia tan bonita contaremos sobre la resistencia y perseverancia de los héroes de Homs y que historia más deleznable la que contaremos sobre el “ejército de la patria”, que asediaba a los “hijos de la patria”.

viernes, 26 de octubre de 2012

Tregua

Aunque la tregua ya ha sido violada y han muerto cerca de 20 personas según informan desde Siria, este cartel, cargado de humor negro, salía esta mañana en Kafranbel:




"Las autoridades han suspendido 
la concesión de visados al Paraíso hasta el lunes.
Los afectados por esta decisión son más de mil sirios"
(Kafranbel liberada, 26/10/2012, 
Viernes de Dios da la victoria a quien lo adora y sus mejores soldados)