Blog dedicado a publicar traducciones al español de textos, vídeos e imágenes en árabe sobre la revolución siria.

El objetivo es dar a conocer al público hispanohablante al menos una parte del tan abundante material publicado en prensa y redes sociales sobre lo que actualmente acontece en Siria. Por lo tanto, se acepta y agradece enormemente la difusión y uso de su contenido siempre y cuando se cite la fuente.
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jueves, 19 de diciembre de 2013

Mataron a Hassan y lo convirtieron en un número



Texto original: Al-Modon

Autor: Mutawali Abu Naser

Fecha: 17/12/2013

"El lugar más bello del mundo... es el campamento"
(El artista mártir, Hassan Hassan)

Han pasado diez años desde que conocí al actor palestino Hassan Hassan, cuando aún era un adolescente talentoso a quien no se le borraba la sonrisa. “¿En qué trabajas?”, le pregunté. “Amo actuar, amo la madera del escenario, y amo Palestina”.

Meses después de este encuentro, me propuso que trabajáramos en un texto teatral, pero le pedí que esperara a que terminase la secundaria y accediera a la Escuela de Interpretación. Aceptó con desgana y el destino quiso que yo fuera su profesor de filosofía. Publicados los resultados, se presentó como candidato, pero el tribunal, presidido entonces por el artista palestino Hasan Awiti, lo rechazó.

Nos quedamos atónitos los dos juntos sobre el escenario, y entonces decidimos fundar un grupo de teatro llamado “Hijos del sol”. La primera función fue una obra mía llamada “Siete minutos bastan”, que se representó durante tres días en el Teatro Al-Jalisa. Posteriormente, presentamos la obra “¿Por qué?” en el teatro de la UNESCO de Beirut.

En todo ese tiempo, el corazón de Hassan nunca desesperó en su intento de entrar en la Escuela Superior, porque estaba convencido de que debía estudiar interpretación para desarrollar sus capacidades. Por ello, volvió a presentarse en la Escuela, y volvieron a rechazarlo, so pretexto de que poseía talento y no necesitaba estudiar interpretación. Perdida la esperanza de completar sus estudios, decidió alistarse en el ejército. Durante su servicio militar, Hassan decidió perseguir su sueño en el teatro interpretando varias obras de corte crítico social que presentó con un grupo de jóvenes. Nada más acabar su servicio militar, cuando llegaban los albores de la revolución en Siria, sintiéndose parte de esta tierra que había abrazado los sueños de su infancia, decidió fundar con otros jóvenes un centro de comunicación artística llamado “reacción”.

Este centro no era sino un anuncio de revolución contra las mafias del arte en Siria formadas a la sombra del régimen, pues todo lo producido en ese centro iba destinado a luchar contra la producción del régimen durante los cuarenta años de su gobierno. Todo versaba sobre la mala situación social y política en la que se encontraban los palestinos en los campamentos de Siria, criticando desde la ironía.

Hassan se negó a salir del campamento de Yarmuk cuando el régimen lo cercó, y se quedó allí documentando los hechos con vídeo y audio, criticando al régimen y la acción de la oposición armada que había entrado en el campamento, y que no soportaba ser criticada. El Frente de Al-Nusra y la Liga Islámica lo detuvieron más de una vez. Finalmente, decidió salir del campamento hace dos meses, solo porque sintió que las cosas iban hacia un futuro contrario a lo que él soñaba. Y en el punto de control de Sabinah, le esperaba la muerte mientras la mano del asesino se preparaba para ponerle las esposas.

El artista palestino Hassan Hassan fue conducido a la sede de la Seguridad Militar, y salió dos meses después en forma de cadáver inerte. Igual que hace el enemigo israelí cuando guarda los cadáveres y les pone números en vez de nombres, eso mismo hizo el régimen. Hassan Hassan es un número, ni más ni menos, para un régimen que pretende ser eje de resistencia y antiimperialismo. 

Tal vez las palabras del poeta palestino Mahmud Sarsawi, que escribió al recibir la noticia de la muerte de Hassan, sean las más idóneas para expresar esta desgracia: “Un talento que siguió buscando un rayo de sol bajo la luz, conversando con todo aquel cansancio y preguntas que el sueño había dejado en sus orillas, con la sed de su alma y el giro hacia el amor. Te marchaste como se marcha siempre la belleza a un momento que se le parece, un momento que no destaca más que por el himno no cesa de glorificar la vida. Tal vez entre sus primeros amantes están aquellos cuyas banderas deben ser bajadas cuando los perdemos, pero Hassan Hassan fue el joven soñador sin límite, la belleza que duró hasta su último aliento, sí, el último.”

sábado, 29 de junio de 2013

La revolución que aún no se ha producido


Entre 2004 y 2005 se grabaron las temporadas de la serie siria “Ma fi amal” (No hay esperanza), dirigida y protagonizada por Bassam Kusa, que en 2011 volvió a ser tristemente célebre por ponerse del lado del régimen sirio al que tanto había satirizado en sus capítulos. Tras varias consideraciones, se ha decidido poner aquí la traducción de uno de sus cortísimos episodios, una especie de profecía:


A: ¿Dónde andas?

B: ¿Dónde voy a andar? En mis ideas.

A: Ah, como si alguno de nosotros tuviera algo en lo que andar que no sean sus ideas. Me refiero a qué ideas son esas.

B: Me estaba preguntando… La revolución ¿quién la dirige?

A: ¿Qué revolución?

B: La revolución en la que andaba.

A: ¿Te refieres a la Gran Revuelta Árabe (1916-1918)?

B: No, esa ya no le importa a nadie.

A: ¿La revolución de julio (1952)?

B: No, la de julio no.

A: ¿Será entonces la revolución de Al-Qassam (1933)?

B: Bendito el que lo enterró, no, esa no.

A: Entonces te refieres a la revolución bolchevique.

B: Por Dios, ¿qué bolcheviques ni que ocho cuartos?

A: ¿Tampoco es la revolución francesa?

B: No, tampoco la francesa.

A: Entonces, ¿en qué revolución estabas pensando?

B: La revolución que aún no se ha producido.

A: Ah, la que aún no se ha producido…

B: Sí.

A: ¿Qué le pasa?

B: Me estaba preguntando: la revolución que aún no se ha producido si se produce, ¿quién será su líder?

A: ¿Y a qué conclusión has llegado?

B: A ninguna en absoluto. A veces me digo que el que será líder de la revolución puede estar aquí entre nosotros.

A: ¿Aquí?

B: Y otras veces me digo que puede estar en algún lugar que todo el mundo desconoce.

A: Ahá.

B: Y también hay veces en que pienso que aún puede ser pequeño y estar en el colegio.

A: Sí.

B: Pero también pienso que el líder de la revolución quizá aún ni siquiera haya nacido.

A: Esa es la más plausible, quédate con esa.

B: ¿Cuál de todas?

A: La que dice que el líder aún no ha nacido.

lunes, 18 de junio de 2012

Los cuerpos de la Siria profunda y los espíritus de la Siria visible


Texto original: Al-Nahar

Autor: Yassin al-Hajj Saleh

Fecha:16/06/2012


Durante más de una generación, Siria ha sido una boca que comía pero no hablaba, como dice un refrán sirio sobre la nuera perfecta a ojos de su suegra. En el “reino del silencio” sirio el ciudadano modelo era la nuera del régimen: comía y se callaba, y si hablaba era para decir algo ya dicho, vacío de significado y de sentimiento personal.

El ideal del ciudadano perfecto era un profesor de colegio del pueblo “Vale”, tal y como lo pintó Omar Amiralay en la película “Diluvio en el país del Baaz”[1]. El profesor es no es más que un mal puesto para decir lo correcto que ha hecho el régimen y difundirlo por el “partido”,  las “organizaciones populares” y los medios de comunicación a “nuestros hermanos los ciudadanos”. Esta única voz elimina la personalidad de quien habla, la tapa y la oscurece. La única voz no despojó a los sirios de sus espíritus propios, sino que los despojó primero de sus cuerpos. “El espíritu es la personalidad del cuerpo” y el sirio medio era un ser sin espíritu porque no tenía un cuerpo propio. No tenía rostro, o tal vez lo tenía dado la vuelta, hacia adentro si ello puede decirse, como si se derritiese dentro de sí mismo. Sus ojos estaban rotos, sin luz, y no miraban al otro directamente, su voz era temblorosa, sin mancillar nada. Su cuerpo entero estaba encogido en sí mismo, como si quisiera utilizar el mínimo posible de espacio. Se alejaba de los espacios de los demás, es decir, todo aquello ajeno a la intimidad.

La revolución ha acabado con el silencio del reino y ha descubierto su velo. Lo que ha aparecido tras el velo de la única voz son muchos cuerpos. Cuerpos de hombre, fundamentalmente, porque era un velo político. Los velos de las mujeres son religiosos más que políticos y por eso su aparición es menor, pero esta ha caminado junto a aquel hacia el espacio público, un espacio liberado gracias a esos audaces pasos. Las mujeres antes no salían al espacio público sirio ni participaban en una tan peligrosa oposición general de la forma en que lo han hecho en la revolución siria.

En los espacios liberados, los cuerpos se reúnen, las voces se elevan, las reacciones se libran de sus grilletes. Al mismo tiempo, se mancilla todo lo sagrado del régimen político con alegría festiva[2]. La sacralidad había simbolizado siempre la confiscación de los cuerpos de los sirios y su dominio. Por ello, la recuperación de los cuerpos está ligada a la destrucción de los iconos del régimen: imágenes y estatuas, de profesión “espantapájaros”, que indican la presencia y la observación absolutas del régimen. Donde no hay iconos, el régimen es blanco de las maldiciones contra los nombres de sus dioses. La revolución es el final del Estado y también de su religión.

Revolucionarios hoy, los sirios utilizan sus cuerpos con profusión en las manifestaciones, lanzan sus voces o sus aplausos al aire y los movimientos de sus manos son independientes de sus cuerpos, expresando la determinación o la intención de entrelazarse con otras manos, como si quisieran ocupar el mayor espacio posible. Las caras intrépidas, los ojos valientes, las miradas directas violan el peligro de la palabra, la prohibición de reunirse y la de la reacción colectiva en el espacio público. Algunos incluso violan el monopolio de las armas del régimen y rompen su dominio de la musculatura y la violencia física. Esto no ha dejado de suceder durante los 14 meses entre los habitantes invisibles de la profunda y velada Siria.

En esta profunda Siria han caído miles de víctimas y decenas de miles de detenidos hoy, más las decenas de miles que una y otra vez fueron detenidos y torturados. Este público es a quien ha descubierto el mundo, pero los sirios lo descubrieron antes que nadie y aprendieron los nombres de sus ciudades, regiones, barrios y pueblos.  Era un pueblo sobre cuyo rostro se había colocado el tupido velo político tejido por el régimen con sus aparatos de seguridad, partidistas y burocráticos, unido a un velo cultural que no era menos tupido donado por los agentes ideológicos del régimen o los intelectuales miembros de su bloque histórico.

Lo cierto es que el uso del cuerpo es una enorme seña distintiva de este tipo “popular” de participación en la revolución y la reacción a ella. Hay otro modelo no corporal, que diferencia al grueso de individuos que están implicados en temas generales de política y cultura: los intelectuales y doctos en los sectores más bajos e intermedios de la clase media, y los escritores, artistas y activistas políticos que encuentran en la publicación en periódicos y en las redes sociales o en la aparición en los medios de comunicación, espacios donde expresarse. Los nuevos medios de comunicación e información han garantizado un espacio razonable a los opositores internos “laicos” desde el inicio de siglo, muchos de los cuales se incluían en la “Siria visible”, aunque fuera como un sector dominado, que ya no conforman agentes de cambio político real en ningún caso. Sin embargo, lo que los ha incluido de facto en la Siria visible ha sido “la insoportable levedad del ser”: se han visto afectados por el hecho de haber perdido los cuerpos durante el último cuarto de siglo. Debido a la larga detención, el avance en la edad y el deterioro de la capacidad de dependencia de sus organizaciones, los antiguos partidos (entre ellos, el que escribe estas líneas) seguían una política sin cuerpo, es decir, en realidad, sin política. Los años pasados de este siglo han sido años de búsqueda de espíritus nacientes en los cuerpos jóvenes adecuados, una búsqueda que ha registrado un claro y repetido fracaso. La causa más probable parece ser la vejez de los espíritus.

Lo que diferencia al tipo de reacción no corporal en la Siria visible es que su trabajo interior es mayor, trabaja mucho para enfrentarse a sus semejantes en la Siria visible, y casi le pasa como al el régimen que no ve la Siria profunda. Durante el gobierno de los Asad, la Siria profunda ha sido velada del espacio público y la oposición ha sido velada de la Siria profunda. La oposición que ya no ve más que al régimen y sus compañeros en la Siria visible ha unido indisolublemente su incapacidad de enfrentarse al régimen con una fuerte insolencia hacia los supuestos colaboradores en la oposición, superando en sinceridad y en lo acalorado del tono a lo más cruel que se pueda decir del régimen. Esta lucha interna hace del escenario del sector dominado en la Siria visible una escena más cercana a la de una guerra civil, sin armas, pero muy perjudicial. En cuando al escenario de la Siria profunda, es el escenario de una revolución contra los señores y “el señor Presidente” concretamente, que se lucha con los cuerpos desarmados o armados. La seña determinante es que quienes se implican en la lucha con sus cuerpos mueren: han muerto alrededor de 12.000 en 14 meses. Los que se mantienen lejos, no mueren, claro, no hay mártires en los partidos tradicionales ni entre los antiguos intelectuales y nuevos. Pero parece que estos vivos son incapaces de infundir vida en nada.

La salida de los opositores tradicionales de la política explica que la revolución estallase en un mundo que no es el suyo y que está lejos de él, y también explica que tan fuertes reacciones de estos espíritus etéreos enfrentados unos con otros. Los cuerpos tienen intereses y pueden llegar a entendimientos políticos, los espíritus tienen principios, los principios no se comprenden, y ninguna política los une. De hecho, parece que la lucha entre los espíritus es suicida, aunque solo unos pocos cuerpos estén armados.

El antagonismo entre la revolución y la oposición tradicional en Siria está arraigado en la separación entre la Siria profunda y la Siria visible. La primera Siria es “materialista”, a pesar de que está formada fundamentalmente por creyentes y religiosos, mientras que la segunda es “idealista”, formada por espíritus y fantasmas que viven secos y atormentados en sus propios mundos, privadas eternamente de su cuerpo.

Entre los sirios existe una especie de dialéctica entre el señor y el esclavo. Los sirios materialistas trabajan para liberar sus almas poniendo en riesgo sus cuerpos, mientras que los idealistas son incapaces de liberarse porque carecen de cuerpos. Mediante la lucha de su cuerpo contra el cuerpo del régimen, la Siria profunda produce significados y valores y crecen en sus cuerpos nuevos espíritus, mientras que los espíritus idealistas de la Siria visible amenazan a los habitantes de otros cuerpos sin éxito.

[1] Una pequeña sinopsis de la película en esta página. La palabra en árabe es "tufan" (la misma utilizada al hablar del Diluvio Universal), de ahí que se haya escogido esta traducción.
[2] Es habitual escuchar cánticos como "Maldita sea tu alma, Hafez (por este burro que nos has dejado)".

jueves, 31 de mayo de 2012

Un homenaje a Basel...

El texto que a continuación presentamos es un poema dedicado a Basel Shehade, escrito por Roger Asfar, un sacerdote sirio, que nos lo ha cedido amablemente, careciendo por ello de enlace original.

Antes de ello, queremos reproducir un testimonio sobre el funeral de Shehada, el mártir de la confesion "cineasta", como le han venido a llamar Ussama Muhammad, un cineasta sirio y Hassan Abbas, intelectual y opositor, que ha circulado por la red. 



"Hoy hemos salido al funeral de Basel Sheahada, pero, por desgracia, la misa había sido cancelada por las amenazas de los servicios de seguridad a la familia de que iban a sufrir las consecuencias. Nos detuvimos frente a la puerta de la iglesia, a pesar de la fuerte presencia de servicios de seguridad, como si fuera una concentración. Se acercó un agente de seguridad y se puso a insultar a la iglesia, a Jesús y a la víctima, diciendo que era un traidor a la patria y un agente de la CIA. Entonces nos volvimos locos y nos pusimos a repetir las oraciones del "Padre Nuestro", el "Ave María" y la Fátiha (primera azora del Corán). Depués cantamos canciones nacionales y aplaudimos. De pronto, los agentes de seguridad, tras ponerse muy nerviosos, nos atacaron e intentaron detener a gente. Entonces cundió el pánico y la gente se echó a correr y las tiendas comenzaron a cerrar, pero los servicios de seguridad golpearon los escaparates de las tiendas para que no cerraran. Por detrás de nosotros salió una manifestación de apoyo enorme y nos atacaron. El ambiente estaba muy cargado y la gente lloraba por lo terrible de la escena. Después nos separamos aunque nos dolía dejar el lugar. Hoy ha sido un día muy emocionante y un gran desafío. Gracias a todos los que habéis bajado".

Como dice el activista George Yazaiji, cristiano ex detenido, "En mi país, sucede que el régimen mata al muerto y tiene miedo de su funeral"

Ahora sí, el texto de Roger para Basel:

¿Qué puede decirse que quede por decir?

Los significados se han agotado…

Mis palabras necesitarán muchos puntos suspensivos…

He perdido familiares y amigos, algunos muy cercanos,

en pocas ocasiones he llorado, a pesar de la necesidad, y si lo he hecho, ha

sido muy poco.

¿Por qué todas estas lágrimas, Basel, si nunca nos hemos visto?

Claramente no fueron esas pocas frases que intercambiamos virtualmente…

Basel,

con tu muerte –como ha escrito hoy un amigo- “me has hecho avergonzarme”.

Eras el libre entre nosotros.

¿Quién de nosotros no pensó alguna vez en un viaje como los tuyos y nunca

lo emprendió?

¿A quién de nosotros no le late el corazón de compasión por un niño en la

miseria aquí y otro semi refugiado allá, y ni siquiera le hacemos una bella

caricia?

¿Quién de entre nosotros no ha pasado por esa situación en la que siente que

se ha equivocado o cambia su parecer, y no se atreve a retroceder por 

cobardía y miedo a perder algunos logros o ser reprobado?

Basel,

con tu vida y muerte me has hecho sentir de nuevo y de forma muy profunda 

hasta dónde llega mi banalidad y mi trivialidad.

Qué modesto he de ser, por no decir humilde. Qué vacíos y despreciables son

mi prepotencia y orgullo, ahora está más claro que nunca…

¿Por quién siento tristeza?

¿Por mi país o por ti, Basel?

¿Por tu familia y seres queridos?

¿Por tu novia que languidece y ha quedado viuda antes de tiempo?

¿O por mí mismo?

Tal vez por todo…

Si Dios existe –como creo- seguro que hoy estás en su lugar de descanso- 

saluda a Ghiath[1].

Si no existe, tan solo estoy hablando conmigo mismo, pero no tiene nada de malo.

¿Cómo vamos a alegrarnos mañana cuando desaparezca la oscuridad y se 

marche el monstruo, habiendo “pagado” un coste incalculable como Basel y

otros semejantes?

¿Nos reconciliaremos con nuestro presente cuando sea pasado mañana?

¿Seguirán los recuerdos, o la sombra de los recuerdos, o tal vez seguiremos

presos de la tristeza que nadie puede expresar?

Reafirmo ahora, como decía al principio cuando comencé estas palabras, cuán

banales e incapaces son,

pero ¿qué hago si no tengo, como tú, más que palabras para expresarme?

Basel…

Omar Amiralay [1], en la introducción del libro de Samir Kassir decía “¿Quién

debilita nuestra impotencia antes de que nos mate?”

Mi respuesta hoy es: Basel y sus amigos.


[1] Ghiáth Mátar, joven damasceno defensor del pacifismo, que fue asesinado por los servicios de seguridad sirios en septiembre de 2011. Su hijo nació después.
 [2] Se refiere al último libro de Samir Kassir (periodista libanés asesinado en Líbano por decir la verdad de lo que sucedía y de la influencia siria en el país) en árabe hablaba de la “Primavera de Damasco”, que duró apenas unos meses tras la llegada de Bashar al-Asad al poder y en el que floreció la sociedad civil, asustando a las autoridades, que dieron marcha atrás rápidamente en nombre de la estabilidad del país. Introducción. Omar Amiralay era un cineasta sirio disidente, que murió justo un mes antes de estallar la revolución de 2011 en Siria.

martes, 29 de mayo de 2012

¿El principio del final?

Basel Shehada, un sirio de familia cristiana dedicado al cine y que renunció a una beca en EEUU para ir a Homs a participar en la revolución y grabar todo lo que sucedía, fue asesinadon por el régimen sirio el 28 de mayo de 2012. Se dedicó no solo a filmar, sino que incluso dio clases a los ciudadanos para que se convirtieran en auténticos reporteros.

Aquí podemos encontrar un ejemplo de su trabajo. Y aquí su película "Singing To Freedom", sobre la revolución siria.

El texto que traducimos a continuación se ha sacado de este enlace de Facebook


Detenido en la llamada "Manifestación de los intelectuales y artistas" en Damasco (13/06/2011), escribió esto una vez puesto en libertad:

Me puse a observar unas cucarachas que se movían por la celda. Creo que dos de ellas estaban enamoradas, una seguía a la otra adonde fuese; pero al final, se quedaron a la izquierda de los pies del otro recluso. Con un solo movimiento echó a una de las cucarachas de su pie, después se movió con su cuerpo vacío hacia atrás, para apoyar la espalda en la pared que estaba frente a mí. Tenía los ojos azules y brillaban bajo la luz que se colaba por el pasillo mientras los surcos deformados inundaban su amplia frente. Sentí un escalofrío doloroso mientras recorría con los ojos las profundas heridas sobre su frente. Bajo esa cara herida descubrí una sonrisa tranquila, a la que no pude contestar con una semejante. Creo que la oscuridad de la celda y sus heridas se habían agarrado a mi garganta.

Entonces el detenido dijo: "Me habéis devuelto el espíritu". 

¡Ay, el cadáver deformado frente a mí ha hablado! ¿Has matado a alguien o simplemente robaste para comer?

Le pregunté dubitativo: "¿El espíritu?"

Su inteligente sonrisa brilló aún más y de pronto se inclinó hacia mí ansioso, como un niño pequeño: "¿Cuántos manifestantes erais? El sonido llegaba por el pasillo. ¿Qué noticias hay de fuera? ¿Es el principio del fin?"

lunes, 2 de enero de 2012

“Agua de plata”, carta desde Baba Amro a su hijo Ussama

Texto original: Al-Hayat
Autor: Ussama Muhammad
Fecha: 01/01/2012



“Buenos días, hevalo (amigo en kurdo).

Es muy tarde (son las dos de la mañana), espero que no estés dormido porque tengo una historia, o tal vez una mera hoja de otoño, que quiero contarte antes de acostarme. ¿Estás preparado para oír una historia que hable de tanto dolor? ¿Te gusta que te cuenten historias antes de dormir?

Solo mi respiración jadeante tras la cámara, sobre la que yo hacía el papel de un caballero kurdo, temblando de miedo como una hoja ante lo que me sobrevino mientras grababa escenas de “Homs-Baba Amro”. Los dedos me temblaban como si todos los hormigueros del mundo habitaran en su interior. Solo él, solo el hielo sobre la punta de mis dedos lo sabe.

Yo soy de un pueblo que conoce bien la injusticia, se trata del pueblo kurdo, la agonía de Dios en la tierra y el más bello parto en el cielo. Y yo, en tu nombre, querido pueblo, he querido dibujar, a partir de un rezo, una imagen de esta gran revolución. La imagen de la ciudad de hombres, árboles y piedra llamada Homs.

Después de un mes intentando asegurarme de que podría contar con un cámara especializado, me di cuenta de que no lo lograría y decidí que sería yo quien se encargaría.

La cámara es el arma del crimen. Tuve que recorrer casi 500 kilómetros para introducirla de contrabando por… y traerla hasta Homs, donde la trasladaba escondida de un lugar a otro muerta de miedo cada vez que veía a los soldados apostados ante las puertas de los edificios en que dormía la cámara. Entonces la cambiaba de escondite y así sucesivas veces hasta que se despertó en  Baba Amro, donde encontré el gran muro de humo blanco que dio comienzo a mi misión.

Recogí y ordené todo como si no fuera a regresar, lo único que no pude ordenar fueron las lágrimas sobre el rostro de mi madre. Con la agitación de un niño pequeño, esparcí y desordené todos los sentidos y las ideas, hasta que el umbral de la puerta me gritó; “No salgas”.

Esta es Homs. Todo te hace llorar si vas a traspasar el umbral, el umbral de la puerta, el umbral del alma o el umbral del sueño, porque el francotirador no ha dejado ojos para tus lágrimas al otro lado de la puerta que el primer ataque arrancó.

No recuerdo cómo ni cuánto camino recorrimos, ni quién ni cómo nos interceptó hasta que me encontré detrás de la vil barrera dentro de Baba Amro, casi liberada. Tenía que comenzar inmediatamente y sin vacilación y, puesto que a cada minuto podía apagarse el sueño, el sueño se templó. Guardé mi feminidad en mi bolsillo para una temporada indefinida.

Todos eran sombras que se oponían al poder de la injusticia. No eran meros hombres y jóvenes, así que metí en mi bolsillo mi feminidad, me escondí bajo una sombra como la suya y me eché a andar. Después recorrí una calle, una acera y un barrio, todos abandonados, y un edificio con el que los bombardeos se habían saciado, pero no la astucia de sus tiradores.

Entre mi miedo y el poderío del sueño, se me heló la sangre en las venas mientras subía el muro para llegar a un agujero que estaba en lo alto que me protegería de los francotiradores mientras grababa el tanque que no dejaba lugar a la reconciliación ni la paz. Entre la imagen del tanque desde su agujero en el muro y los gritos de los jóvenes que me acompañaban “Vuelveeeeeeeeeeee” y el ruido de las balas, solo hay distancias recorridas entre jadeos y escenas en que la muerte se reencarna en la vida.

Las arenas del desierto, en sus bolsas, se llevaron la primera bala por mí. Mi pecho se convirtió en un tubo de ensayo de mi grupo sanguíneo, ajeno al ser humano. Y mientras, yo imaginaba que nos caería encima el diluvio de todas esas bombas.

No volví hasta que hube grabado el edificio reducido a cenizas. Pobre de quien vuelva y no encuentre aquello que le trajo hacia tal muerte. ¿Acaso toda esa destrucción estaba allí esperándome para que derramara todo mi miedo sobre los puestos de los francotiradores que custodian lo que han destruido?

Sembraba las preguntas entre los escombros por los que iba caminando por si alguna respuesta florecía allí. La noche no me dejó más que aquellos cuerpos acurrucados entre sí como gatos y un niño entre ellos que no había disfrutado del placer de dormir durante nueve meses. Me miró a los ojos y dijo: “No tengo miedo a las balas, no tengo miedo a los soldados”. No era un niño envuelvo en lágrimas, sino un niño envuelto en piñones.

Por los lugares más recónditos del corazón y la noche, rodaban miles de gemidos desde la puerta de la habitación, gemidos que rogaban por su familia, de la que cada uno de ellos era el único superviviente. La oscuridad de Homs, las chispas de su rencor, y las paredes de un frío que mata… ¡Oh, el frío de Homs! Tal vez me dormí por un instante.

Volví en mí para completar al alba lo que había empezado la noche anterior. El desierto huyó hacia la cámara y el sol derramo su luz sobre los niños que sembraban las piedras de las casas derruidas unas sobre otras. Cuando tartamudeas ocultando tu confusión al preguntar “¿Qué plantáis?”, les molesta tu debilidad: “Construimos nuestra casa”. Los niños de Baba Amro son montañas de arterias y restos de carne, repletos de jazmines.

La vida devora las tumbas y el cementerio viste a sus nuevas tumbas vacías. El cementerio salmodia las canciones de sus futuros moradores. En Baba Amro se preparan para la muerte como nosotros nos preparamos para la vida. En ese momento, miles de gemidos se escapan de tu pecho e irrumpen en tu voz muda. El difunto ruiseñor y su aturdida madre, su padre y todos en Baba Amro son víctimas. Te mueves entre víctimas, amigo, no queda nadie vivo aquí.
En la manifestación de la tarde me vi gritando en mi lengua y en la suya, ahogándome por el miedo a la muerte, que se manifestaba en la vida que llevaban dentro.

¿Qué decir? Aquello por lo que se bombardea a esos desertores ya no tiene sentido. Aquí lo dicen todo las voces d las madres que han perdido a sus hijos, los lemas de las paredes, la manifestación del viernes, los eslóganes, los niños, los restos de las plazas y las calles desiertas, las pilas de basura con las que han sido castigados, las tumbas, los árboles y la línea del ferrocarril, que, coqueta, se extiende por Baba Amro.

¿Qué voy a contarte de los niños que me gritan desde el principio de cada calle “¡Kurda!” y se ríen, mientras todas las calles de Homs sonríen por sus pequeñas heridas y se levantan en mil oraciones? Las bombas anulan la manifestación de la tarde, mientras ellos sueñan con ser pájaros y manifestarse en el cielo.

¿Cómo, dónde y cuánto me quedé? No lo sé. Aquí en Baba Amro, todas las lenguas y las reglas se precipitan desde tu ser y te conviertes en su hijo “Amro” [1].

En tu sangre bostezan sus víctimas, sales por la mañana y tienes cuidado, como se te pide, de que no te vean, y ellas corren más rápido que tú para que cruces la barrera sana y salva. Te ves fuera de sus límites y tu corazón se queda suspendido en su mañana. ¿Cómo es posible que me encuentre ahora fuera del barrio y no llore?

Entonces comienza de nuevo el fatigante camino de 500 kilómetros para llevar de nuevo lo que he grabado a un lugar seguro. Vuelves sin volver.
Ahora con mi voz, en un escenario muy básico para una película muy básica, te quiero decir:

Desde debajo de los montones de escombros de Homs, te deseo una feliz tarde. Hoy ha terminado la película y ha comenzado la expectación. No tengo miedo de lo que pueda pasar. Las almas de los que se fueron,  mi hermano detenido, mi primo, mi vecino y los mil libres cuyas almas están sufriendo ahora, ninguno de ellos serán más valiosos que mi alma. Moriré libre, como he vivido, amigo… No huiré. Vivo entre Damasco y Amuda (Homs). Soy kurda. Mi nombre kurdo Simaf me gusta y significa “agua de plata”. Te mando mi alma amigo porque sé que lo que hay en ella, te importa.

En medio de tantas espinas, ¿recuerdas a “Hanzala el homsi”[2] que te escribió una vez? Se trata de otro personaje que inventé para que fuera hijo del dolor de Homs, igual que inventé “Naji el kurdo” [3]. Cuando escribo en su nombre lloro... También están el tío Abu Dababa [4], el tío Abu Qasifa [5] y el tío Sobh [6].

La película está a salvo, fuera de las fronteras. Te ruego que la veas pronto, muy pronto. El estreno is coming soon, como suelen decir”.

Ussama: ¿Me permites que publique esta carta en Al-Hayat?
Agua de plata: Eres libre de hacer lo que quieras con lo que desde ahora te pertenece.

Ussama: Te lo agradezco con amor y te deseo una larga vida.

Agua de plata: Y para ti, amigo, todo lo que puedas tener de lo que queda.

Homs ocupada, 25/12/2011

(Carta de “Agua de plata”, una cineasta siria a Ussama Muhammad, cineasta sirio).

[1] Baba Amro significa “padre de Amro”.
[2] Hanzala es el dibujo de un niño creado por el caricaturista palestino asesinado en Londres durante la guerra del Líbano, Naji al-Ali. Según decía, Hanzala, que siempre aparecía de espaldas, solo se daría la vuelta cuando Palestina fuera libre.
[3] Véase la nota 2.
[4] Literalmente, “padre del tanque”.
[5] Literalmente, “padre del proyectil”.
[6] Literalmente, “tío de la mañana”.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Un luchador del "terreno rocoso" de Homs

Texto original: Al-Quds al-Arabi
Autor: Elias Khoury
Fecha: 01/11/2011

He tenido la oportunidad de ver un sorprendente cortometraje que ha producido una joven cineasta siria titulado “Terreno rocoso”. No sé cómo se llama la directora porque esta artista combatiente ha preferido no firmar su trabajo para poder seguir participando en la epopeya del gran levantamiento sirio. Vi la película en casa de un amigo y a ratos me deslumbraba la magia de la gente mientras escribe la historia en medio de la sangre y la muerte.

Terreno rocoso (al-waar) es el nombre de uno de los barrios de Homs, la ciudad que hoy se ha convertido en la capital de la revolución siria, y la película muestra escenas de la alegría popular por la revolución y por su capacidad de liberar al individuo y la sociedad, escenas que se entremezclan con momentos de represión sangrienta que transmiten la muerte y la destrucción que vive Siria.

Es cierto que la protagonista de la película es la ciudad, con sus barrios cuyos nombres han tomado connotaciones que mezclan la heroicidad con la valentía y los sueños con la voluntad: Al-Jalidiyya, Baba Amro, Bab al-Sibaa, Al-waar, Baba al-Dreib, la nueva plaza del reloj, la antigua plaza del reloj… Pero en el corazón de estos barrios se erige un joven de unos veinte años que vuela como una mariposa, llevado a hombros, enconrvado como un arco a punto de lanzar una flecha hacia el horizonte. Eleva su voz y levanta su mano dando la señal del inicio, como un director de orquesta. Al pasar, >le acompañan los gritos de los manifestantes: “Que Dios te proteja”.

Se llama Abd al-Basit al-Sarut, portero del equipo de fútbol Al-Karama (dignidad) y portero de la selección de jóvenes de Siria. Sus rasgos son beduinos, es una persona sedienta que no se sacia más que con libertad y en su voz se advierte la embriaguez de los lemas y las canciones. Es él quien los compone, convirtiendo la concentración nocturna en los barrios de Homs, cuyo aire agujerean las balas, en una fiesta popular, y los lemas en algo parecido a  una súplica por una nación degollada y por la voluntad de un pueblo que ha decidido no inclinarse ante nadie.

Vete es el grito del valiente,
Un grito de la ciudad con los beduinos,
Un grito de todas las religiones,
El grito de Siria y la tierra que la cubre:
Que se vayan él y sus perros
Y la destrucción que han traído consigo”.

Los vehículos militares blindados BTR ocupan las calles vacías, la cara de un hombre escondida en la oscuridad cuenta las tres masacres de Homs que tuvieron lugar en 17 de mayo. El ruido de las balas de las metralletas irrumpe en el lugar, mientras cuenta historias de heridos que entran en el hospital con una herida en la mano y son entregados días después a su familia como cadáveres exánimes.

Destrucción que se apoya en destrucción, los servicios de seguridad y los shabbiha no cesan de matar y la sangre cubre la ciudad. Sin embargo, esta terrorífica escena se disipa ante el flujo de manifestaciones populares. ¿Cómo han podido las sirias y los sirios producir esta maravilla que dura ya siete meses en los que han llenado las calles desafiando conscientemente a las balas? ¿De dónde saca la garganta la valentía para enfrentarse a las balas y cómo se han convertido los pechos en escudos de la libertad?

El protagonista de esta película es la voz que desafía al fusil. Abd al-Basit al-Sarut dice: “Nuestra arma es nuestra voz”. También cuenta cómo el régimen ha ofrecido una recompensa de un millón de libras sirias para quien ayude a capturarlo por ser un salafí. Al decir la palabra salafí, sonríe con sorna y eleva la voz cantando: “Derramaos, lágrimas, derramaos por las víctimas y los jóvenes de Siria”.

El protagonista de la película nace en las gargantas y la voz humana logra enfrentarse a los disparos y vencerlos. Algo parecido a una boda y sus ritos mezcla la muerte con la fertilidad en una historia que sus propios protagonistas elaboran mientras mueren para vivir.

Es como si Abd al-Basit al-Sarut parece hubiera brotado en el lugar. El portero se convierte en hijo de una situación popular llamada revolución y las voces de los jóvenes en la escena de declamación nocturna ofrecen la imagen de un futuro que se contradice con la idea de la eternidad del régimen que ha difundido la maquinaria mediática oficial.

En toda la película vemos una única foto del presidente Bashar al-Asad, sobre un fondo conformado por la foto de su padre. Bajo la foto se lee lo siguiente: “Al-Asad o nadie”. Parece que este nuevo lema es la culminación del antiguo, el que se ponía bajo la foto de Hafez al-Asad: “Nuestro líder para la eternidad y más allá”. La imagen de Bashar en Homs añade un significado nuevo al antiguo lema. El objetivo de la expresión “nadie” es asustar a la gente, la eternidad y nadie. Con esto, la aristocracia del régimen llega a su cima y el vacío provocado por la dictdura a su alrededor quiere hoy tragarse la nación.

La idea del nadie la enfrentan hoy los sirios y las sirias con la idea de todo el mundo, todo el mundo llena las calles y todos desafían el vacío que imponen las balas, borrando las imágenes del nadie con lemas en pro de la libertad: “De Daraa ha llegado una revolución que pide libertad”.

La libertad se opone a la idea de nadie y la democracia es lo contrario de la eternidad de la dictadura. Eso es lo que nos dice la joven directora siria que ha grabado su película bajo las balas y que presenta un modelo del significado del arte en tiempo de revolución.

El portero que se ha convertido en el cantor de Homs no es más que uno de los fenómenos que ha producido el gran levantamiento popular en Siria. Este y otros son fenómenos que anuncian que la gente ha irrumpido en el espacio común y que la imaginación popular es capaz de crear vida en medio de la muerte. También anuncia el nacimiento de una generación de jóvenes que ha teñido de rojo los siete mares de Damasco*, convirtiendo el agua en sangre derramada, derramada como la sangre de las víctimas.

Cuando los shabbiha mataron a Ibrahim Qashush y le cortaron la garganta, pensaron que callando la voz del poeta y cantante sirio, callarían la voz de la revolución, pero les nacieron mil y un cantores y el gorjeo de los jóvenes de los barrios invadió el cielo.

Cuando la película “Terreno rocoso” terminó me encontré a mí mismo repitiendo inconscientemente con los jóvenes de Homs sus lemas:  “Abd al-Basit, que Dios te proteja”.

* Referencia a la plaza se los Siete Mares de Damasco, plaza en la que se organizan las manifestaciones pro-régimen.