Blog dedicado a publicar traducciones al español de textos, vídeos e imágenes en árabe sobre la revolución siria.

El objetivo es dar a conocer al público hispanohablante al menos una parte del tan abundante material publicado en prensa y redes sociales sobre lo que actualmente acontece en Siria. Por lo tanto, se acepta y agradece enormemente la difusión y uso de su contenido siempre y cuando se cite la fuente.
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viernes, 9 de agosto de 2013

"Liberar la costa" y remover las aguas estancadas: Rifaat al Asad como ejemplo

Texto original: Al-Quds Al-Arabi

Autor: Subhi Hadidi

Fecha: 08/08/2013





A pesar de que sigue siendo reducida geográficamente, de que tiene una naturaleza simbólica en el plano militar y de la contradicción entre sus ventajas y desventajas políticas, las últimas acciones del ESL en algunos pueblos de la costa siria han removido una cantidad sustancial de aguas estancadas en las posturas adoptadas por los miembros de la confesión alauí de cara al levantamiento y al régimen. Estas acciones también han provocado reacciones diversas, no en el sentido de diferencias de opinión sobre las acciones en sí (pues hay una especie de consenso, legítimo, sobre el miedo a las consecuencias que puedan tener), sino en el sentido de que algunas fidelidades y posicionamientos se han visto turbados a pesar de que habían parecido relativamente sólidos durante los dos años y medio de revolución. Finalmente, en consonancia con los éxitos del ESL en los alrededores de Alepo (liberación del aeropuerto de Meneg) y en Daraa, además de los rumores de que el convoy de Bashar al-Asad ha sido alcanzado, parece que se está produciendo una retirada militar del régimen y un retorno de la situación al momento previo a la caía de Quseir. Si bien es pronto, en esta etapa, para hacer unas mínimas valoraciones sobre las incursiones en los pueblos de la costa y Jebel al-Akrad (Latakia), especialmente en lo que se refiere a la utilidad militar (el valor simbólico de golpear la aldea de Qirdaha, por ejemplo, supera a la posibilidad de cortar el suministro de las fuerzas del régimen desde Latakia a Idleb y Alepo), observar algunos tipos de reacciones es factible, reacciones que adquieren un significado muy especial cuando los cambios de postura que ha habido o puede haber se dan entre algunos alauíes, más allá en manifestaciones de protesta espontáneas que se dijo que habían estallado en la misma Qirdaha, y también en Latakia (donde circuló la noticia de que una agrupación popular ante la Inteligencia Aérea había gritado: “Nuestros hijos están en las tumbos y los vuestros en los palacios”).

Se han vuelto a dar un tipo de reacciones que ya se habían visto en febrero de 2012: la propagación de carteles y pósteres que llevan la imagen de Rifaat al-Asad, y la expresión: “El pueblo exige el retorno del líder, el doctor Rifaat al-Asad. Te esperamos”. No es raro, a modo de digresión, que la Agrupación Nacional Democrática Unida, el partido de Rifaat, se haya apresurado a emitir un comunicado de claro tinte acusador: “Todos comerciáis con la patria, los ciudadanos y la libertad, y todos matáis en nombre de la patria, los ciudadanos y la libertad, y todos os habéis desprendido de vuestra ética, y es necesario que este derramamiento de sangre y esta destrucción diaria cesen”. Tampoco sorprende que el comunicado exija “que todos los extranjeros abandonen la pureza de la tierra siria, porque están urdiendo una conspiración enorme contra la patria”, y que ataque a “la oposición armada dentro de Siria” porque “mata, destruye, y rompe el tejido social y fraternal sirio” y a la oposición en el exterior porque “han permitido que se produzca un acoso exterior hacia la patria, además empeorar la situación, ayudar a militarizarla e incitar a la yihad y a la caída del régimen, aunque ello implique que Siria desaparezca”. 

En cuanto al régimen, al que le da igual bombardear a seres humanos que a piedras, que quema pastos igual que quema ganado, que no escatima en armamento ligero, medio o pesado y que bombardea con aviones, tanques, artillería, proyectiles, barriles de explosivos, misiles SCUD y armas químicas, esto es lo que dice Rifaat al-Asad sobre él: “No somos los radicales del régimen que siguen una política de violencia”. Sí, “radicales”… Nada más y nada menos. Después de esto no sorprende que el tío paterno (Rifaat) se identifique con las tesis de su sobrino (Bashar) y diga cosas como: Estamos “con toda oposición nacional honrada, y con todas las personalidades y figuras nacionales que se oponen a la violencia y se afanan por lograr en primer lugar los intereses  de la patria y los ciudadanos, y rechazan los asesinatos, la destrucción y la ruptura del tejido social que está viviendo Siria”.  Tampoco resulta raro que el comunicado termine así: “Es necesario un despertar nacional urgente y aferrarse a una política de justicia, paz y libertad para salvar a la patria antes de que sea demasiado tarde”.

El que sea algo “tarde”, entonces, es el factor que se esconde detrás de este comunicado, y el motor del cambio patente que ha habido en la antes firme postura del tío hacia el levantamiento popular que agita los cimientos del “Movimiento Correctivo ”, el gobierno de su hermano Hafez y su segundo hermano Yamil, el de su propio gobierno, y después el de los hijos de sus hermanos y toda la familia Asad, en consonancia y colaboración con las familias Makhlouf, Shalish, Nasif, Duba, Khouli, Mamluk y ante todos, aunque sea de forma menos evidente, pero no menos feroz de chupar la sangre de los sirios, las familias Khaddam, Tlass, Shihabi, Al-Akhrass; y todos sus semejantes. La situación está cambiando sobre el terreno y el fuego se propaga por los cimientos de la casa, después de que sus llamas hayan llegado a los centros de apoyo del régimen que parecían ser inmunes por su fidelidad absoluta a la versión del régimen y a los centros de vigilancia y defensa, que parecían inmunes por estar armados hasta los dientes y contar con los shabbiha. No hay otra opción entonces, o “es necesario” tal y como dice el comunicado, cambiar de postura, una vez que la situación ha cambiado.

Rifaat al-Asad (75 años) ya intentó subirse al carro de las manifestaciones de Daraa, que salieron en marzo de 2011, pretendiendo que había dado órdenes a los simpatizantes de su partido de que participaran en ellas, manifestaciones que eran totalmente pacíficas, pero que la primera estupidez había llegado de un familiar de Bashar al-Asad, el responsable de la Seguridad Política allí, que dio órdenes de utilizar munición real contra los manifestantes (diálogo con el periódico semanal francés “París Match”, de otoño de 2012). Antes de ello, había emitido un comunicado especial en el que expresaba su pena por el asesinato de Hamza al-Khatib: “No puedo por más que recordar a este joven y entristecerme por la muerte del pueblo sirio, y me arrodillo rezando mientras Dios siga llamando mártires hacia él, pues no quedará del pueblo sirio más que tu generación, que Dios te bendiga”.

Después, en un giro dramático que suponía un intento de enaltecerse a sí mismo, Rifaat al Asad anunció que tenía la solución mágica para acabar con la “crisis” en Siria y que Rusia y los “Hermanos Musulmanes” la habían aceptado, que Bashar al-Asad podría aceptarla, y que había posibilidades de convencer a la oposición interior y exterior de que siguiera las líneas que marcaba … ¿Qué impedimento había para tal solución? Irán: “porque el problema internacional hoy es Siria, y no Irán, e Irán es quien más se beneficia de que dejen de prestarle atención y así, rechaza cualquier pacto. Debemos obligar a Irán. Nosotros respetamos a Irán y al pueblo persa, pero Irán tiene unas aspiraciones excesivas que cada vez van más allá” (entrevista con la web francesa Slate.fr de agosto de 2012).

Y basándose en la total confianza de que (como dijo en la misma entrevista) lo esperan en Siria como a un salvador, asegura que su regreso al país hoy es más fácil de lo que lo era hace 20 años, cuando su hermano Hafez lo envió al exilio, y más fácil también encargarse de la reforma en Siria: “todos son conscientes de la necesidad de cambio,  y el régimen es ampliamente rechazado y no lo protege hoy más que el miedo que tienen las minorías; Siria quiere vivir en paz, por eso no es un peligro para sus vecinos y sus vecinos no deben representar tampoco un peligro para ella”. ¿Se trata entonces del hombre que salvará a Siria del abismo? Tal vez, según lo ven no pocos sectores en el seno del ejército del régimen, de los aparatos de seguridad, y de los shabbiha, especialmente los alauíes. Ello se debe a razones que merece la pena repetir aquí y cada vez que el nombre de Rifaat al-Asad se traiga a colación en una discusión como esta. La realidad es que sus cuentas políticas, securitarias, militares y financieras, en las filas de los oficiales o civiles, en el partido, el estado o la sociedad, no tienen límites, ni están congeladas en absoluto, y por tanto pueden utilizarse de inmediato, para invertir desde dentro de Siria, para que den sus frutos en el interior o si se llevan al extranjero en algún momento, o al revés: una inversión desde el exterior hacia el interior, para ganar razones de peso que permitan su exportación de nuevo al exterior.

La cada vez mayor presencia de pancartas y pósteres relacionados con su retorno es llamativa y tiene una relevancia naturalmente, porque uno se las encuentra incluso pegadas en las paredes de los servicios de la Seguridad, dentro de las unidades militares, en las carreteras generales, en los pueblos, las aldeas y las ciudades.

El tío paterno sigue gozando de la fidelidad de amplios sectores de sus antiguas bases (políticas y militares, oficiales y no oficiales) que medraron gracias a él, debido a la gracia que les concedió cuando era el segundo hombre del país, o un bulldozer que arrasaba lo que quería, donde y cuando quería. Esas bases se vieron obligadas –una vez se redujo su poder y fue alejado de Siria tras las luchas libradas en 1984 y la disolución de las Brigadas de Defensa, su brazo militar- a retirarse, mantener un perfil bajo o acomodarse a la nueva situación. Sean cuales sean sus cargos actuales, en las zonas marginales del ejército, en el ámbito meramente administrativo, en las distintas sedes de Inteligencia, en los batallones de la Cuarta Brigada y la Guardia Republicana, o en las decenas de pueblos pequeños y grandes de Siria (tras disolverlas, los miembros de las Brigadas de Defensa con el rango de sargento o ayudante pasaron a ocupar puestos de alcaldes en las aldeas de la costa), estas bases están preparadas para volver a meterse bajo el patronazgo del “líder”.

Rifaat además puede poner de acuerdo a los opuestos, acercar las posturas entre la antigua y nueva generación de los líderes del poder, entre los que pierden y los que ganan, entre los peces gordos de la corrupción y los no tan gordos, entre los que se alimentan de carroña y los que son atraídos por las presas más grasientas. Es un ex militar que trabajó en negocios de gran calibre y sus inversiones dentro de Siria y fuera se cuentan por miles de millones. Sus alianzas son firmes con los comerciantes y hombres de negocios hasta el punto que se le llegó a considerar “protector” de los comerciantes por excelencia. Cuando era fuerte, a la cabeza de su ejército particular con armamento de élite y amplias prerrogativas de sus miembros, dirigía una increíble alianza entre los militares, los comerciantes y los académicos (¡no olvidemos que es “doctor” en ciencias políticas y ex presidente de la Unión de Licenciados en Estudios Superiores!). Rifaat expandió la cultura de la “militarización del comercio”, que hizo de los militares partícipes sin capital de todo ámbito comercial, en consonancia con la “comercialización de los militares”, que convirtió a los militares en comerciantes de todo tipo ante la sorpresa de los diferentes sectores burgueses parasitarios sirios.

“Este, cuando lo exige la situación y parece que va a ser “tarde”, no hay duda, es un hombre cruel que derrama sangre, viola el honor y quemar lo fresco y lo seco”, tal y como lo describió un testigo de lo que hizo en Tadmor, y en toda Siria, durante los años de su encumbramiento y de sed de sangre. Así, a algunos se les aparece como la imagen del “salvador”, y con derecho, pues un terror absoluto atormenta las mentes de esos pocos que no soportan la imagen de un horizonte nacional sano que permita la convivencia de los sirios de las distintas confesiones, sectas, religiones y etnias, una fobia que se traduce en la recurrencia de una única pesadilla que parte de una idea muerta y no ve más final que la caída al abismo o quizá ese miedo les hace apresurarme al abismo de un suicidio del que están convencidos.

domingo, 2 de diciembre de 2012

El movimiento opositor de jóvenes alauíes "Abejas de la costa" lanza su campaña "No a la reserva ni al reclutamiento"

Texto original: Al-Sharq al-Awsat

Fecha: 01/12/2012

 "Si piensas que por ser alauí soy asadista,
soy sirio y Al-Asad me ha privado de mi país"
(Movimiento "Abejas de la costa")



Un grupo de jóvenes alauíes opositores han lanzado una campaña en las zonas de la costa siria bajo el título de “No a la reserva ni al reclutamiento”, con el objetivo de concienciar a los jóvenes alauíes de que se abstengan de ir a hacer el servicio militar de reserva en caso de que sean llamados por parte de las autoridades. El grupo, llamado “Abejas de la costa” ha difundido muchas imágenes en su página de Facebook de alauíes que se niegan a ser arrastrados por el régimen en su lucha contra el pueblo sirio. Una de estas imágenes muestra una palma de mano extendida en la que se ha escrito: “Alauí libre, no a la reserva ni al reclutamiento”.

Este no es el primer paso de este tipo de este movimiento que realiza sus actividades en las ciudades y pueblos de mayoría alauí, pues previamente sus jóvenes integrantes habían repartido panfletos en las calles y barrios donde viven alauíes, especialmente en la ciudad de Latakia, en los que incitaban a los ciudadanos a cambiar su postura de apoyo al régimen actual. En dichos panfletos podía leerse: “¿Por qué cree que está prohibido abrir el féretro de su hijo, considerado un mártir militar?” o “Le dan dinero y amas y le quitan su identidad; ellos son los mismos que previamente destruyeron su honor: usted es el chivo expiatorio”. Los activistas del movimiento emplearon una técnica muy inteligente para poner en circulación los panfletos: los imprimían en billetes de 500 liras, por lo que la gente los cogía del suelo y leían lo que decían.

En los últimos tiempos, han aumentado las llamadas de reserva para el servicio militar en el ejército regular, especialmente entre las minorías y concretamente los alauíes. Ello ha llevado al movimiento “Abejas de la costa”, fundado a mediados del pasado mes de agosto, a lanzar su campaña y extenderla por las zonas de la costa siria.

Con la intensificación de las protestas contra el presidente sirio Bashar al-Asad, que comenzaron en marzo de 2011, y su transformación posterior en una guerra militar entre los ejércitos Libre y regular, el régimen se ha apoyado aún más en la política de reclutamiento masculino para el servicio de reserva, o en no dar cesantía a los que han terminado el servicio obligatorio, para que apoyen a sus fuerzas en su enfrentamiento contra los miembros de la oposición armada.

Según los activistas, “muchos de los habitantes de los pueblos alauíes muestran su enfado por la política del régimen sirio de llamar a sus hijos para que hagan el servicio militar cuando ya lo han hecho, para que participen en las batallas contra la oposición armada y sean entregados después en féretros cerrados a sus familias”. En este sentido, un activista alauí asegura que “algunos pueblos se han quedado sin jóvenes, y solo hay ancianos y niños”. Y añade: “Si quieres definir lo que hace el régimen –es decir, el llevarse a los jóvenes de la costa a la reserva– es algo totalmente aleatorio, hasta el punto de haber incluido jóvenes de todas las edades y ha empezado ya con la campaña de los titulados universitarios”.

Datos proporcionados por algunos comités locales de la zona de la costa indican que “la gente del pueblo Bsisin, en los alrededores de Jabla se negaron a enviar a sus hijos al servicio de reserva de las fuerzas de seguridad y del ejército sirio”. “Cuando la oficina de reclutamiento responsable se enteró de ello, envió una fuerza militar al pueblo para llevarse a los jóvenes llamados a filas la semana pasada, produciéndose enfrentamientos y quedando el pueblo cerrado por la tarde”. Algunos activistas sirios que viven en el norte de Líbano han informado además de que nos 400 jóvenes alauíes fueron llamados para el servicio militar en su país y “prefirieron huir a la zona de Jebel Mohsen en Trípoli a ir a la muerte por sí mismos”.

jueves, 4 de octubre de 2012

El poema que mató a Hasan al-Jayyer



Texto original: Al-Mundassa

Autor: Lili Mar

Fecha: 24/11/2011


Tal vez muchos no hayan oído nunca hablar de Hasan al-Jayyer debido a la invisibilidad que fue impuesta a su historia y su poema, y por la sensibilidad que supone a la familia Asad el hecho de que pertenezca a una de las más grandes familias de Qardaha[1].

Hasan al-Jayyer era un poeta “sirio” que en su juventud perteneció al partido Baaz y, entusiasmado por dicho partido, llamó a su hijo Baaz, pero tras la toma del poder por parte de Hafez al-Asad en Siria, la corrupción fiscal y moral se extendió hasta límites insospechados en los sesenta. Entonces, este poeta comenzó a escribir muchos poemas contrarios al poder al que atacaba debido a la ingente corrupción. No fue atacado en ningún momento porque Hafez al-Asad en sus inicios no quería ponerse a su ciudad ni a su secta como enemigas, por lo que hizo caso omiso de sus poemas. La gota que colmó el vaso llegó en 1979.
A finales de los setenta, Siria fue testigo de muchos asesinatos y muertes de cuya mayor parte el régimen era responsable, mientras que acusaba a la Vanguardia Combatiente[2] de la otra parte. Lo cierto es que muchos fueron asesinados sin que supieran por qué, como sucede hoy. Entre los que murieron estaba un amigo del poeta, muy inteligente y que había  conseguido un doctorado en EEUU recientemente. A pesar de que se acusó a la Vanguardia por ser la víctima un alauí, el poeta vertió todo su enfado en el partido Baaz y Rifaat al-Asad[3] en concreto, y trató el tema de Hama y lo que allí sucedió, igual que en Alepo y Latakia.
El poema se difundió entre la gente, que lo repetía y conservaba oralmente. Eso fue demasiado para el régimen, que lo asesinó ante su casa ese mismo año. Su familia no volvió a verlo vivo ni muerto. Las noticias que se filtraron a través de algunos detenidos eran que ellos habían visto su ejecución y que los servicios de seguridad le habían cortado la lengua previamente.

A continuación el poema:

¿Qué digo si la verdad conlleva latigazos y cárceles húmedas y oscuras?
Si miento, la mentira me aplastará. No quiera Dios que me la atribuyan.
Si me callo, el silencio es defectivo si tras él se esconde la luz de la verdad.
Pero, con el destino del pueblo a mis espaldas, la verdad diré quieran o no.
Dos bandas: Una que gobernó en nombre de la arabidad, no del Baaz ni de los árabes.
Otra que se vistió de religión mientras la religión censuraba sus palabras y actos.
¿De dónde lo trajeron de veras, carente de educación?
Sus palmas no se agrieta sobre el azadón ni los reduce el cansancio
Sin objetivos manifiestos ni el Golán ni el Néguev liberados.
¿Acaso el cielo lloró de alegría sobre ellos y cayeron torrentes de dinero y oro?
No mintáis, ese es el dinero de nuestra tierra y de la comida de nuestros hijos saqueado.
¿Cuántas veces hemos oído hablar de organismos de control para que el pueblo recupere lo robado?
Palabras sin hechos, qué extraño es todo.
Llegó a los más altos escalafones (un ladrón), pero su puesto se devaluó por su falta de valores.
Vergüenza siento de contar sus pecados al ver el mal estado en que todo se encuentra.
Dijeron: Los sindicatos. Dije: Son una mentira. Cuántos juegos con el destino del pueblo.
Para cada sector, un jugador astuto, mandado por un capitán de pobres lanzamientos.
El Consejo del Pueblo todo el pueblo lo conoce y se sabe si vinieron o fueron elegidos.
Dijeron: ¿Y nuestro Frente? Se tragaron lo que dijeron y escribieron.
Cuando dicen “Somos agentes”, caminamos como exigen la oferta y la demanda.
No creyeron las palabras de otros nunca, todos excepto él mienten.
Verán el final el Día del Juicio y harán balance de lo que hicieron.
Dijeron que a Hama la cegó el rencor y se perturbó. Qué increíble que la madriguera del Baaz se perturbase.
Si recordasen lo que la Hama hizo ayer con injustos y latifundistas, habrían sollozado.
Los que la construyeron fueron mejores que quienes elevaron los estandartes del Baaz.
Cuando os vieron desviaros de vuestros principios, por honor, de vuestro amor se desviaron.
¿No era Alepo vuestra plaza? ¿No tembló el mundo contigo, Alepo?
¿No te rebelaste contra la división y no soportaron tus nobles hijos la vergüenza?
¿Y Latakia, cuna del Baaz, qué hiciste para que en tus plazas se despertara un motín?
Los malintencionados quisieron que allí estallara fuego de la divergencia, atraídos por llamas.
Les dijo, herida del dolor de la tristeza: No soñéis con las diferencias, somos todos árabes.
La familia de la víctima recibió las condolencias: vuestra desgracia es la del pueblo. De nada sirven las palabras.
Y aúnque os desviasteis de un mar sincero y astuto, según vosotros todos se desviaron.
Al que ha muerto le agrada un camino que nos une y no que el pueblo se pierda en él.
Caerá la lluvia en la tierra sedienta y la noche y las nubes se dejarán ver.
Queda para siempre un lema insustituible: “Dios es grande, todos somos árabes”.

[1] Lugar de nacimiento de Hafez al-Asad.
[2] Organización armada con relaciones poco claras con los Hermanos Musulmanes que perpetraron asesinatos sectarios en los setenta y principios de los ochenta.
[3] Hermano de Hafez al-Asad y responsable primero de la masacre de Hama de 1982.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Fadwa Solimán está fuera de Siria

A continuación una reproducción casi total de la entrevista realizada por el programa Al-Hiwar de la cadena de televisión France 24 el día 27 de marzo de 2012.



¿Qué traes contigo de Siria?

Traigo conmigo la esperanza que tiene todo el pueblo sirio de encontrar una solución a la crisis siria. Traigo conmigo el dolor del pueblo sirio, que ha sido abandonado ante la máquina de la guerra. Traigo conmigo la esperanza del pueblo sirio que salió con ramos de olivo en las manos, de forma pacífica, y fue abandonado frente a la máquina de la represión y la muerte. Traigo conmigo el dolor del pueblo sirio para el que incluso su oposición ha sido incapaz de alcanzar una solución. Traigo conmigo el dolor del pueblo sirio cuya oposición no ha estado nunca  a la altura de su valentía, de su heroísmo, ni de sus sacrificios en pos de su verdadera libertad. Traigo conmigo la voz del pueblo sirio que salió bien alta para pedir libertad. Hoy, el pueblo sirio acabará asesinado o se convertirá en un asesino

¿Por qué mandaste un mensaje a la gente de la costa desde Latakia?

La gente de la costa ya se sabe quiénes son. No me gusta dividir, utilizando la lengua y la lógica del régimen, pero la gente de la costa saben bien quiénes son, la gente de la costa que en ningún momento  ha estado fuera del tejido social sirio y que se han sacrificado exactamente igual que el resto de sirios por la libertad de su país y su nación. Les mandé un mensaje para que fueran conscientes de que hoy tienen una responsabilidad histórica. Todos nosotros en Siria tenemos esa responsabilidad, una responsabilidad que es mayor cada día porque el país se nos va. No importa que nosotros queramos o no democracia y libertad […]. Se lo dirigí no solo a la gente de la costa, sino a todos los partidarios del régimen en todas partes de Siria, porque los hay por todo el país: ‘Sed como queráis, apoyadlo, oponeos, sed libres, pero hay algo humano que nos une a todos, el amor por Siria. También nos une otra cosa y es que estamos en contra de los asesinatos, de los tanques, de la violencia’ […] (porque el régimen manda a otros a matarlos, matándose entre sí) ¿Queremos matarnos entre nosotros? La paz civil la protegemos nosotros […].

¿Puede haber hoy un discurso racional con las armas sobre el terreno?

El discurso racional no ha de darse solo hoy, sino todos los días, durante los próximos veinte años. Siempre ha de haber un discurso racional. Es cierto que hay armas en la oposición, pero todos tenemos que saber cómo analizar. La gente de la costa, como el resto del pueblo, sabe que el régimen es un régimen dictatorial represivo, que ellos son las personas a las que más ha castigado el régimen […] y que los ha usado para proteger a la familia Asad exclusivamente […]. Ni una sola vez el ejército sirio ha sido enviado a proteger las fronteras de Siria, ni en el Golán ni en ningún otro sitio. Por ello, han de comprender la realidad: recuperad a vuestros hijos del ejército y los servicios de seguridad porque vuestros hijos no son asesinos […]. Por muy en contra que esté del otro, no levantaré mi arma contra él. Si uno dice: ‘No te quiero Bashar al-Asad’, ¿vengo y lo mato? ¿Bajo qué legalidad?

¿Afirmas que estás en contra de usar un arma contra otra y que tú estás a favor de la libertad?

Sí, sí. Ningún arma le trae la libertad a nadie, solo trae más sangre, más asesinatos. ¿Pueden nuestras conciencias en Siria hoy soportar todas estas masacres que tienen lugar? Yo les he dicho a los revolucionarios en Siria: ‘Tengo miedo por vosotros. Queremos a Siria, no queremos que los jóvenes de Siria se vayan. El régimen es el que nos ha empujado, u os ha empujado a tomar las armas, ha empujado a la oposición a tomar las armas. ¿Por qué? Porque con ello puede justificar su presencia y que así siga habiendo asesinatos, incidiendo y reincidiendo en ello. Por tanto, tu arma te traerá aún más muerte. Calmémonos y descansemos un poco, pensemos de forma racional porque está Siria, está un país en juego’.

¿Ha podido el régimen recuperar su dominio militar?

Si hubiera logrado tenerlo todo controlado, habría detenido las matanzas y habría dicho que en Homs ya no hay revolucionarios, que la ciudad está liberada según su óptica […]. Pero va en beneficio del régimen hacer que estén divididos, que los revolucionarios tomen las armas para decirle a la comunidad internacional: ‘Hay armas en el país y tengo que enfrentarme a ellas’. Así, le darán la luz verde para que continúe.

¿Cargas parte de la responsabilidad de la prolongación de esta situación a la oposición?

Sí. […] A la oposición siria, como he dicho, les exigimos unirnos. Ello no significa que si alguien pertenece a un partido tenga que dejarlo, sino que debemos unirnos hasta que caiga el régimen y, después, las urnas darán su veredicto. Pero ante Siria, ante los asesinatos, ante la violencia, ¿es lógico que nadie proponga una solución política tras un año?

¿No hay solución militar?

Yo, yo personalmente, no quiero la solución militar, yo he estado delante de las balas del régimen y he dicho: ‘No a tus balas’. No puedo, mi corazón no me permite, ni mi pensamiento tampoco, decir: ‘tomad las armas’. No puedo decirle a nadie que se sacrifique por nadie. No me gusta eso. […] Comprendo que hay gente, a la que respeto y valoro, que puedan dar su vida. Si yo muero, no tengo problema, y ellos seguro que si mueren tampoco, pero morir con honor sin dejar tras de mí más violencia.

¿Han reforzado las prácticas del régimen el sectarismo?

Desde el principio el régimen ha jugado la baza sectaria y ha trabajado para dar versiones falsas de lo que sucede. La mitad de la secta que se encuentra en la costa está en contra del régimen, pero tienen miedo porque lo conocen y saben que si se levantan acabarán en una guerra civil entre ellos.

¿Qué mensaje le mandas a la oposición en Estambul?

Es hora, es hora de que os pongáis a la altura de los sacrificios del pueblo sirio, los pueblos siempre llevan a cabo revoluciones nobles con peticiones a las que tienen todo el derecho. Como resultado de nuestras diferencias y la falta de unidad, la calle se fragmenta de nuevo.

¿Qué le dices a Bashar al-Asad?

No sé qué decirle […]. Pero puedo decirle una cosa: tú como ser humano, cuando te metes en la cama y te duermes, ¿cómo puedes dormir, Bashar al-Asad, ¿cómo puedes cerrar los ojos, Bashar al-Asad? ¿Acaso por una silla eres capaz de llevar al país a la deriva?