Blog dedicado a publicar traducciones al español de textos, vídeos e imágenes en árabe sobre la revolución siria.

El objetivo es dar a conocer al público hispanohablante al menos una parte del tan abundante material publicado en prensa y redes sociales sobre lo que actualmente acontece en Siria. Por lo tanto, se acepta y agradece enormemente la difusión y uso de su contenido siempre y cuando se cite la fuente.
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martes, 23 de febrero de 2016

El Daesh ruso



Texto original: Al-Arabi 

Autor: Salameh Kaileh

Fecha: 21/02/2016



Las fuerzas rusas han venido a Siria para enfrentarse a Daesh, o eso es lo que han dicho los medios rusos y han repetido los responsables de ese país. Sin embargo, la guerra se ha extendido a las fuerzas de la revolución; es decir, las brigadas que combaten al régimen, porque al Frente de Al-Nusra, que está internacionalmente catalogado como una organización terrorista, no le han llegado los bombardeos rusos. Por supuesto, EEUU hace lo mismo, ya que ha creado una alianza contra Daesh, pero sus bombardeos pocas veces alcanzan a los miembros armados de dicha organización.

Si numerosos indicios apuntan a una relación entre Daesh y EEUU, poca duda cabe de la relación de Rusia con esta organización. Incluso hay indicios de que Irán y el régimen sirio tienen algún tipo de relación con Daesh. El caso de Rusia estaba bastante claro, a pesar de que hay muchos ‘yihadistas’ chechenos en la estructura de Daesh, e incluso entre sus mandos, entre los que destaca Abu Omar al-Shishani (El Checheno). La Rusia de Putin se ha encargado de “la rebeldía chechena”, se ha infiltrado entre los ‘muyahidines’ e incluso ha llegado a matar a uno de sus líderes, conocido como Jattab. También ha logrado que muchos de ellos se dobleguen e imponer su autoridad sobre uno de los más destacados símbolos chechenos, Kadýrov.

Por eso, no era descabellado que hubiera una relación entre Rusia y Daesh, especialmente porque la intervención rusa en nombre de la guerra contra Daesh no ha alcanzado a este grupo más que de forma marginal. A pesar de que lo que se divulga, o se establece como paradigma, sobre cómo Daesh es una “organización independiente”, lo cierto es que es producto de nuestra realidad, aunque el grueso de sus miembros venga del exterior, o sea un producto estadounidense. No dudo que sea un producto estadounidense, pero ha sido “infiltrado” por otros países: el papel de Irán está claro, pero el de Rusia sigue quedando fuera de toda discusión, ya sea porque ha combatido a los chechenos, o porque no utiliza esos métodos, ya que “es contraria al extremismo religioso”.

Sin embargo, las declaraciones de Vladimir Putin tal vez cambien esa visión e introduzcan a Rusia en el marco de países que ‘se infiltran’ en Daesh. Putin explicó que se había enviado a los mejores combatientes chechenos a Daesh para “recabar información” y trabajar en la sombra para apoyar la intervención militar rusa, pero aclaró que “al inicio de la guerra civil en Siria agentes secretos chechenos fueron enviados a los campos de entrenamiento, para entrenar a los combatientes que se adscribían al wahabismo”. E informó de que “descubrieron que había entrenadores de los países de la OTAN”. Entones, Rusia envió “entrenadores”, líderes y miembros, como otros países, que consideraban que dominaban la organización y se beneficiarían de ella.

Quizá sea esta la primera confesión del papel de Rusia en el tema de Daesh. Y ello explica por qué los aviones rusos no bombardean a la organización, pues esta ‘infiltración’ es útil, como lo es para EEUU. La revista Foreign Policy [1], de hecho, ha publicado recientemente un artículo en relación al petróleo en la zona oriental de Siria y el papel  de Daesh. Según dicho artículo, la compañía rusa Stroytranzgaz, a quien le había sido adjudicada la construcción de la planta de gas de Tuweinan en 2007, ha retomado sus trabajos de construcción en los pozos bajo dominio de Daesh desde principios de 2014, con el beneplácito de la organización. De hecho, ingenieros rusos han seguido trabajando allí para terminar el proyecto. Además, señalaba que un informe publicado por el periódico sirio Tishreen, que dirige el régimen sirio, en enero de 2014, parecía satisfecho con ese proyecto y citando a fuentes del gobierno sirio, informaba de que Stroytangaz había logrado completar el 80% del proyecto. De hecho, según el mismo artículo, se esperaba que la planta fuera entregada al gobierno en la segunda mitad de este año, sin decir que ya entonces se encontraba bajo el control de Daesh. No hay duda de que, si lo dice un periódico sirio gubernamental, ha de tener cierta veracidad, pues habla de la actividad de la compañía durante el período de dominio de Daesh.

En consecuencia, la empresa rusa lleva a cabo su actividad en una zona controlada por Daesh, según explicaba un funcionario del régimen que trabaja en la ampliación de los oleoductos y gaseoductos, como diseñador, ejecutor y supervisor en Tadmor, Homs y Raqqa. Es decir, que trabajaba en el territorio de Daesh, bajo su protección, y aprovechándose de los servicios que ofrece, mediante los cuales facilita la logística y la actividad a favor del régimen.

Hablaba de la planta de Tuweinan, que tiene una gran reserva de gas, y decía que las actividades siguen su curso bajo la protección de Daesh hasta el momento. Los expertos rusos y los trabajadores locales siguen trabajando, como si no hubiera nada a su alrededor, y, según el funcionario, el 50% de los miembros de Daesh encargados de la protección son rusos. Por último, dijo que estas zonas son de Rusia y no del régimen, debido a pactos y acuerdos entre ambos firmados antes de la revolución, y que por tanto, es natural que se vigilen y se protejan con soldados rusos. Por eso, la mitad de la estructura de Daesh son rusos (según Kadýrov, en su mayoría chechenos) bien entrenados que se encargan de la protección y se expanden para dominar y arrebatar tierras a las fuerzas de la revolución.

En definitiva, los rusos dominan los pozos de petróleo y gas bajo amparo de Daesh, y ellos son quienes exportan petróleo en nombre de Daesh al régimen y otros países. Esto confirma que Daesh colabora con el régimen y con los rusos en la exportación de petróleo, porque pertenece en origen a los rusos y al régimen, y Daesh es el vigilante, aunque se exporte en su nombre.

Es en periódicos rusos (la web Sputnik) donde se dice que los que dominan esas zonas son chechenos en su mayoría, y que los han enviado los servicios secretos rusos para ser ‘yihadistas’ en Daesh, y entrenar a los wahabíes. Por ello, no son bombardeados por Rusia (ni EEUU) y se someten a la estrategia rusa y del régimen en la lucha contra la revolución. Se trata, pues, de la rama rusa de Daesh, que no solo está en esas zonas, sino también en otras, siguiendo la política rusa y del régimen de aplastar la revolución.

Aquí no solo analizamos, sino que nos apoyamos en datos certificados de fuentes rusas y del régimen para mostrar la naturaleza de Daesh, pero también la falsedad del discurso ruso y del régimen que dice que combate a Daesh. Daesh es una empresa securitaria privada compartida en la que muchos están implicados. El papel ruso, junto con el iraní, el turco y el del régimen, ha quedado patente. Rusia domina, a través del régimen, las zonas donde se encuentra el petróleo sirio del que ha logrado los derechos de explotación, y de ello se sirve para combatir a las brigadas armadas dentro de un ataque doble (o múltiple, tras la participación de las fuerzas del PYD kurdo) en el norte de Alepo.

Tal vez partiendo de estos datos, se puedan explicar las múltiples operaciones militares que la organización ha realizado en la zona oriental de Siria y el cerco al aeropuerto de Rasin El Aboud durante más de año y medio sin irrumpir en él, para finalmente entregárselo al régimen. También quizá esto explique , todas las batallas en las que Daesh se ha enfrentado a las brigadas que combaten al régimen. 

Ahora podemos decir que conocemos al Daesh ruso.

[1] El artículo es este.

lunes, 20 de octubre de 2014

Daesh y los abismos de la resurrección



Texto original: Al-Quds al-Arabi

Autor: Elías Khoury

Fecha: 18/08/2014


Reconozco que todos mis intentos de comprender el fenómeno de Daesh han fracasado. Nadie sabe, o el conocimiento está tan desperdigado, que es casi imposible recomponer el puzle de Daesh. Sin embargo, existen cuatro cuestiones relacionadas con el rápido ascenso de Daesh:

La primera es el hecho de que Al-Qaeda, que se enfrentó por medio de un salvaje terrorismo a EEUU y los estados occidentales, ha desaparecido o se ha desmembrado. El escenario de guerra se ha trasladado de Occidente a Oriente: las guerras hoy se libran en los países árabes y las víctimas son iraquíes, sirios y yemeníes, mientras Occidente mira y ofrece alguna ayuda humanitaria. Por su parte, el prudente ministro francés Laurent Fabius ofrece a los cristianos de Iraq que emigren a Francia. Daesh, o el Estado del Califato que va desde Mosul a Deir Ezzor, ha zanjado la lucha armada con Occidente, y ha pasado a luchar contra los árabes con el objetivo de imponer la sharía, o lo que considera que es la sharía, a nuestros pueblos devastados crucifixión, latigazos, lapidación, pillaje y captura.

La segunda cuestión indica que el régimen sirio dictatorial, que teme el enfrentamiento con Daesh y no ha enviado sus barriles a las zonas que domina, ha encontrado en Daesh una justificación para existir. Así, el discurso asadiado había daeshizado la revolución popular siria mucho antes de que las fuerzas de Al-Bagdadi llegaran a Siria. Con la llegada de Daesh, el ejército del Califato se encargó de destrozar lo que quedaba de las fuerzas armadas de la oposición siria. Y entonces, las guerras sirias entraron en una nueva etapa llamada la lucha/complementariedad de los dos despotismos: el Baaz y el Daash [1].

La tercera cuestión es que los países petroleros que vieron en la revoluciones de la primavera árabe una amenaza a sus regímenes de injusticia y despotismo, aprovecharon sus capacidades mediáticas para subirse al carro de las revoluciones, antes de ayudar a destrozarlas desde dentro por medio de la ayuda financiera y de armamento a las fuerzas islamistas -entre ellas Daesh-, en el marco de la reconfiguración de la zona al ritmo de la lucha suní-chií. Y aquí Turquía ha jugado un papel principal, como abanderado del sueño de los Hermanos Musulmanes que tanto apreciaba.

La cuarta es que Irán se benefició, igual que su aliado sirio del la daeshización creciente, para justificar su injerencia en Siria, e imponer su hegemonía total sobre Iraq.

En otro contexto, habría sido posible hablar del papel de Israel o las aspiraciones israelíes, pero la resistencia heroica de Gaza ha devuelto ese papel a su lugar natural. El juego se ha escapado de la manos de los brokers más pequeños, y hoy se encuentran en una situación similar a la de Izzat Ibrahim al-Duri  [2] y la organización del Baaz-cofradía nakshbandiyya, que se desintegró rápidamente tras el dominio de Daesh en Mosul.

Si leemos la situación en el Bilad al-Sham e Iraq desde la perspectiva de Daesh, nos encontramos con que todos los jugadores regionales han caído ante el huracán daeshí, similar al huracán talibán que arrasó Afganistán tras la derrota soviética, y que la daeshización se ha convertido en un diluvio en el país del Baaz, utilizando la expresión del gran director de cine sirio Omar Amiralay [3], y que la lucha entre Al-Nusra y Daesh se parece –salvando las distancias- a la lucha entre los partidos Baaz iraquí y sirio.

Esta equiparación entre el Baaz y el Daash [3] no nace de la casualidad, ni es resultado de una conspiración, sino que es el resultado histórico del declive provocado por los regímenes de la modernidad militarocrática, que encontraron en la ideología fascista romántica -que creó partidos como el Baaz y sus hermanos-, un marco de reclutamiento de élites en un proyecto de “resurrección” cuyo objetivo era despertar el pasado “glorioso” de su letargo. Nadie preguntó qué pasado era ese, ni por qué había que despertarlo.

Sa’id ‘Aql, el poeta del “nacionalismo libanés”, que el tiempo acabó colocando a la puerta de Sharon, había pasado por dos experiencias de resurrección, por lo que escribió el himno del “Lazo indisoluble” [4] antes de unirse al Partido Nacionalista, y después saltar a los Guardianes del Cedro. En el himno del Lazo Indisoluble, encontramos la primera expresión del significado de esta resurrección: el “relincho del caballo desde la India a Al-Ándalus”.

El grito de Sa’id ‘Aql fue simultáneo a la fiebre de las leyendas babilonias y cananeas que inundaron la poesía árabe moderna, convirtiendo la nueva experiencia en una recuperación delirante del pasado que posee la llave para la lectura del presente.

Este pasado que solo algunos pensadores se han atrevido a poner en su contexto histórico y criticarlo, se convirtió en un bloque gelatinoso de sentimientos que justificaron las prácticas fascistas y que hicieron del despotismo oriental el leitmotiv de la modernidad de los modernizadores. Cuando se elevaron la voces críticas de Ali Abd al-Raziq [5] o Nasr Hamid Abu Zayd [6], fueron acalladas, marginadas y perseguidas, para que la era dorada pasara a ser la época del Estado despótico árabe, de principio a fin del Califato.

La cima del arribismo intelectual llegó con el revestimiento confuso de la dhimma [7] con variados ropajes, desde el islam de Michel Aflaq (que era cristiano), impuesto por el fatalismo del enfrentamiento, a las Qubaysiyyat de los Asad (un grupo bastante opaco, patrocinado por el régimen laico).

El desplome del despotismo moderno con su melancolía del pasado, abrió la puerta de par en par al pasado, que recurrió al wahabismo saudí antes de que dominara con la soberanía de la cultura petrolera y sus medios de comunicación.

Daesh representa la reconciliación entre el pensamiento “progresista” que revive, y que no ha originado más que textos ambiguos, y el pensamiento salafista wahhabi, que se refugió en el desierto árabe antes de encontrar en la riqueza petrolera, desatada tras la derrota de los árabes en 1967, un instrumento efectivo de hegemonía.

El Califa daeshi es la materialización de esta reconciliación sangrienta, pero es una reconciliación depredadora, pues igual que Abu Bakr al-Bagdadi depredó a Izzat a-Duri y los restos del Baaz iraquí, se prepara para depredar los restos del Baaz sirio como antesala de la depredación del wahabismo en la península Arábiga. Al-Bagdadi ha eliminado las fronteras como soñaban los baasistas, y ha instaurado el código penal islámico como quieren los saudíes [8]. Ha encendido la llama extendida desde la India a Al-Ándalus, tal y como predijo Sa’id ‘Aql, pero muchos piensan que no sabe que carga con la misma enfermedad que sus enemigos, a los que ataca y cuyas cabezas corta.

Su enfermedad es el pasado, y su futuro no es otro que ser un peón en el juego de autodestrucción al que incita la debilidad de Occidente y/o su cinismo, que ve cómo ha logrado crear un gran espantajo que hará de sus aliados y enemigos meras marionetas que le piden auxilio.

La condición para la victoria de los combatientes de Daesh con su variedad de nacionalidades, es que saben jugar dentro de las líneas rojas que los EEUU han puesto, por eso los aviones estadounidenses bombardearon cuando se acercaron a Erbil, pero no hicieron nada cuando cayeron Mosul y Sinjar, cuando los cristianos fueron perseguidos, y cuando los yazidíes fueron amenazados con el exterminio.

El Califa ha de jugar dentro de los límites de la lucha suní-chií, asustar a los iraníes en lo referente a su situación en Iraq, hacer temblar la confianza de los saudíes en su petróleo y sus riquezas, y quedarse en los límites de la destrucción de la región árabe. Así, Occidente no se enfrentará a él, ni se enfrentará a lo que se enfrentó Saddam Husein cuando cruzó las líneas rojas e invadió Kuwait. La “cuestión de Oriente” ya no tiene en la protección de las minorías su puerta de acceso a la hegemonía, sino que hoy se refiere a la destrucción de la zona. Y en el seno de esta destrucción se encuentran el Baaz, el Daash y el wahabismo en un proceso de reparto de roles no acordados, pero donde todos coinciden en la necesidad de asesinar a las sociedades árabes, como condición para el renacimiento del pasado, que no renacerá más que como un fantasma sin vida, que convierta nuestros países en un cementerio. 

[1] Juego de palabras con el título de su película de crítica social y política “Diluvio en el país del Baaz”.

[2] Información sobre él aquí

[3]  Utiliza el mismo esquema de palabra en árabe para ambos.

[4] Literalmente: el nudo más firme.

[5] Pensador del siglo XX que cuestionó la unidad entre autoridad política y religiosa en “El islam y los fundamentos del poder”.

[6] Crítico literario del siglo XX que propuso la crítica literaria y textual del texto coránico, entre otras coas, por lo que fue de excomulgado y tuvo que abandonar Egipto, donde el matrimonio con su mujer ya no era válido por ser él un no musulmán, según la legislación del país.

[7] Para información sobre el término, véase este enlace.
[8] En árabe e produce un juego de palabras, pues ‘hudud’ significa frontera y se aplica también al sistema de penas islámicas que ‘limitan’ los castigos a razón de los crímenes cometidos.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Diálogo con Bakr Sidki 2

A continuación la segunda parte de la entrevista cuya parte inicial puede encontrarse aquí





¿Qué te parece el reciente paso dado por Mas’ud Barzani hacia el PYD en Siria? 

Me sorprendió el durísimo comunicado de Barzani contra el PKK, comunicado que emitió justo antes de ir a Diyarbakir para encontrarse con Erdogan. Desde hace dos años, los partidos kurdos cercanos a él le han pedido que los protegiera de la ferocidad del PKK, especialmente los partidos Azadi y Al Parti, cuyos miembros han sido detenidos, y en ocasiones eliminados también. En una ocasión, por ejemplo, miembros del PKK detuvieron a Mustafa Yum’a, secretario del partido Azadi mientras se dirigía al Kurdistán iraquí, y lo tuvieron retenido durante cerca de 24 horas hasta que varias mediaciones e intervenciones de alto nivel lograron liberarlo. Barzani se ha comportado con excesiva diplomacia con el PKK hasta ahora, pues conoce su fuerza y no quiere entrar en una lucha con él.

La cuestión principal en lo referente al PYD es que se trata de la única parte con verdadera presencia sobre el terreno, pues la mayoría de los demás partidos están solo presentes sobre el papel, y los pocos partidos con presencia están dentro de la línea general del PYD, sea de forma tácita o pública. Barzani conoce bien la fuerza del PKK en Siria, y no tiene interés en enfrentarse a él. ¿Por qué emitió entonces un comunicado de confrontación como este cuando iba a encontrarse con Erdogan en Turquía? Erdogan está intentando restablecer los puentes con el gobierno de Al-Maliki y con Irán, e intenta cambiar su postura de cara a Egipto, tras adoptar una postura claramente contraria al el golpe militar. Incluso sus relaciones con EEUU están pasando por una etapa de turbulencias, a sabiendas de que esta relación, sea con el AKP o con otro partido, es una prioridad mayúscula puesto que Turquía es un miembro de la OTAN.

Erdogan lamenta hoy la magnitud de sus errores en la política siria. Tal vez, su política hacia Siria mueva nuestros sentimientos como opositores al régimen sirio, pues el hombre ha abierto las puertas a la oposición, a los refugiados y a las armas, pero ha ido muy lejos y ha sido poco prudente si pensamos en el asunto desde el punto de vista de la institución gobernante en Turquía. La forma de cortar relaciones con el régimen sirio, pasando de ser íntimos amigos a romper con todo, no fue saludable desde el punto de vista de la política turca, especialmente porque vino como resultado de que Asad no escuchase los consejos de Erdogan, como si escucharle fuera una obligación.

Aun con la falta de ética de Bashar al-Asad y su política de destruir el país, este no está obligado a escuchar a Erdogan. Al margen de eso, la policía de Erdogan ha obviado el hecho de que hay unos 20 millones de alauíes en Turquía que están a favor del régimen de Bashar al-Asad y que creen a pies juntillas su versión de los hechos, inventando las historias necesarias para justificar sus crímenes. Eso al margen del gran problema kurdo en Turquía y el influyente papel del PKK, además de su importante presencia a través del PYD en Siria. Se trata de un factor político muy importante, especialmente cuando el gobierno turco va encaminado a negociar con Ocalan en su celda.

Mientras Erdogan intenta mejorar su relación con Al-Maliki, y antes de recibir a Barzani, tiene en cuenta la importancia de su relación con el PKK, ¿cómo, pues, emite Barzani un comunicado tan duro contra el PKK según se dirige a Diyarbakir? Creo que fue un error político, aunque esté totalmente de acuerdo con el contenido de su mensaje. Dice, con razón, que lo que dice el PKK no tiene sentido, incluido lo que dicen sus representantes en el parlamento turco sobre la revolución de Rojava (Kurdistán occidental), pues no hay ninguna revolución en el hecho de que el régimen se retire a favor de las fuerzas del PYD, coordinando con estas, de las zonas kurdas. Señala, también, con razón, el cruel comportamiento del PKK contra el pueblo kurdo y contra las otras fuerzas políticas en la zona. Todo lo que dice es cierto al cien por cien, pero no debería haberlo dicho él. Como intelectual independiente, yo puedo decir eso, porque tras de mí no hay un partido, ni una región, ni un Estado, por lo que no tendría consecuencias. Pero Barzani está en un puesto de responsabilidad y debe tener un discurso unificador, no segregador, sea desde el punto de vista exclusivamente kurdo, o desde el punto de vista de la revolución siria, si es que de veras la apoya. Barzani no gana nada diciendo que el PKK es un agente del régimen y que coordina con él contra los kurdos y los sirios, aunque sea cierto. Debería haber reafirmado los puntos comunes. Ciertamente, no había que elogiar al PKK, pero atacarlo es un craso error, especialmente cuando se dirigía a Diyarbakir, bastión del PKK en Turquía.

Por su parte, Erdogan demostró una inteligencia política mayor, pues se dirigió al ayuntamiento de Diyarbakir, sede del Partido de la Paz y la Democracia (la cara política autorizada del PKK). Era la primera vez que el primer ministro turco visitaba el ayuntamiento de Diyarbakir, lo que provocó la ironía de Uthman Bayidmir, el alcalde, sobre la misma, diciendo que era de agradecer, pero que llegaba justo cuando estaba a punto de cumplirse el mandato, por lo que no servía para negociar proyectos de desarrollo con la administración local. Y es que hay una gran competencia política entre el Partido Justicia y Desarrollo y el de la Paz y la Democracia en esa zona, por lo que hay competencia por los votos. La visita de Erdogan al bastión de su rival político antes de reunirse con Barzani fue un paso político extremadamente inteligente de cara a las próximas elecciones locales, mientras que el anuncio de Barzani de su enemistad con el PKK antes de dirigirse a Diyarbakir no fue inteligente.

En la celebración común con Barzani, Erdogan emitió un discurso político muy importante en el que despertó muchos sentimientos, siempre con la mirada puesta en las urnas, y hace bien. Cierto es que no ha ofrecido aún apenas nada palpable en lo que se refiere a la cuestión kurda, pero la relación con Barzani tiene una importancia estratégica máxima. 

¿En qué se basa el reciente estrechamiento de las relaciones entre Barzani y Erdogan? 

Hay una base económica en la relación entre Turquía y el Kurdistán iraquí, centrada en las ingentes reservas de petróleo y gas del Kurdistán iraquí. Se estima que estas riquezas, si se invierten bien, pueden llevar a Iraq a encabezar la lista de productores de petróleo en el mundo.

Eso solo es razón suficiente para iniciar una lucha y crear alianzas. Los turcos no tienen riqueza petrolera alguna, y hay una gran dependencia del gas para la calefacción, lo que explica que los turcos tengan tanto interés en estrechar las relaciones con los líderes del Kurdistán iraquí. Se ha filtrado a algunos medios que existe la posibilidad de que empiecen a llegar gas y petróleo del Kurdistán iraquí a Turquía en unas semanas. Y ello es precisamente el origen de la disputa y la tensión con el gobierno central de Iraq de Al-Maliki. Por ello, Erdogan, se adelantó a la llegada de Barzani a Turquía enviando a Davutoglu, el Ministro de Exteriores, a Bagdad, donde visitó santuarios chiíes y se entrevisto con Al-Sistani y Muqtada al-Sadr. Se puede esperar que la visita de Barzani a Diyarbakir y el inicio de la colaboración petrolera provoquen tensiones con el gobierno central en Iraq. Pero también esta visita afianza el acercamiento entre las posturas en lo referente a la situación en el Kurdistan occidental y de cara a la revolución siria.

Para comprender la postura de Barzani, debemos intentar ponernos en su lugar. Barzani está rodeado de enemigos: el gobierno central en Iraq –no solo por estar presidido por Al-Maliki, sino por las diferencias históricas con el gobierno de Bagdad-, Irán –a quien Barzani teme con razón porque Irán puede interferir por medio de los partidos kurdos islámicos partidarios de la República Islámica-, el régimen sirio –con quien su relación se ha deteriorado desde la ocupación estadounidense de Iraq tras años de relación pragmática con el régimen asadiano contra Saddam Hussein-; y añadamos Turquía a esos enemigos. Por tanto, la región está totalmente amenazada de asfixia.

Parece que Barzani, a partir de la experiencia, ha visto que la relación con el norte es productiva debido a una serie de factores: Ankara siempre está bajo la presión del PKK, y por tanto, necesita tener en cuenta el factor kurdo, sea dentro de Turquía o en el Kurdistán iraquí; y Turquía necesita petróleo y gas. Por tanto, Turquía obtiene las materias energéticas que necesita y se beneficia de cara a su país de la posición que ocupa Barzani; a cambio de eso, ofrece al Kurdistán iraquí un importante espacio para abrirse al mundo, y un importante soporte.

Históricamente, los turcos han sido los que se han mostrado fríos hacia Barzani, pues cuando se creó el Kurdistán iraquí, los kurdos vieron que podía constituir una experiencia a emular para los kurdos de Turquía, por lo que comenzaron una serie de campañas militares en la zona para combatir contra los luchadores del PKK, sin permiso ni aprobación del gobierno regional. La aproximación turca a las relaciones con el Kurdistán iraquí cambiaron poco antes de la ocupación estadounidense de Iraq y pasaron de ser relaciones de trato humillante, como el que recibió Barzani en su primera visita a Ankara cuando lo trataron como un líder espiritual sin más, a relaciones en las que Erdogan se dirigió a él en su visita a Diyarbakir como “mi hermano Mas’ud Barzani, presidente de la región del Kurdistán iraquí”.

Fue la primera vez que un Primer Ministro turco habló del “Kurdistán”, lo que supuso muchas críticas por parte de algunos grupos políticos turcos, mientras que muchos kurdos lo recibieron muy positivamente. Ahora estamos viendo el clímax de la luna de miel entre Erdogan y Barzani. 

¿Cómo influyen los hechos en el escenario regional kurdo en el difícil proceso de paz entre el PKK y el gobierno turco, y cómo se ve influida por ello la escena siria? 

Temo, partiendo de experiencias previas, que Erdogan está intentando sacar provecho de las diferencias intra-kurdas entre la corriente de Barzani –que va desde Iraq, pasando por Turquía y Siria hasta Irán- y la corriente de Ocalan, que tiene mucha presencia en Siria. Temo también que Barzani pueda tragárselo, lo que sería muy sorprendente. En el PKK hay un sentimiento de enfado por el comunicado emitido por Barzani antes de visitar Diyarbakir, y hay responsables del partido que han declarado que “Barzani es más listo que para ser un mero instrumento en manos de Erdogan”, y esa es una forma diplomática de humillar a Barzani. No sé si Bärzani tiene algún plan para arreglar la situación con el PKK o si, por el contrario, ve que dicho partido se ha unido al eje de Irán y el régimen sirio sin posibilidad de retroceder.

En caso de que la segunda posibilidad fuera la correcta, tengo una opinión algo diferente. Es cierto que el PKK, desde el inicio de la revolución, ha formado parte del eje entre Irán y el régimen sirio frente al eje formado por Arabia Saudí, Qatar, Turquía y Barzani (se trata de una realidad objetiva, haya o no pactos escritos), pero teniendo en cuenta el punto al que ha llegado hoy la revolución siria, donde no parece que haya solución, la postura del PYD es la correcta en lo que se refiere a la protección de sus zonas. Salvando eso, gobierna sus zonas a hierro y fuego, algo con lo que obviamente no puedo estar de acuerdo. En cuanto a la forma y lógica de gobernar, el PYD no se diferencia en nada del régimen de Asad o de Saddam Hussein. Su forma de pensar es partidista y estrecha, y es un partido sin principios salvo uno que constituye su esencia: Ocalan, y lo que se llama “pensamiento de Ocalan”, un pensamiento muy superficial. Miran hacia Ocalan como lo hacen los alauíes con Hafez al-Asad, el líder que los sacó de la marginación y la total ausencia de la escena.

En Turquía, la situación de los kurdos oscila entre dos posturas: la total negación turca de la existencia kurda o el hecho de considerar a los kurdos turcos, pero con otro idioma, e incluso hay quien inventa extrañas historias para el origen de la palabra “kurdo”, como por ejemplo, que viene del ruido de las pisadas en la nieve sobre las montañas. Esa es la lógica que ha dominado en los genocidios desde la época de Ataturk.

Hay un aeropuerto en Estambul que se llama Sabiha Gokcen, la hija adoptiva de Ataturk, y primera mujer turca que pilotó un avión de guerra, avión que pilotó en una campaña contra los kurdos de Dersim. Ahora que Erdogan ha entrado en un proceso pacífico con los kurdos, estaría bien, por ejemplo, cambiar el nombre de dicho aeropuerto, con un matiz tan negativo; pero Erdogan no se atrevería aunque quisiera, pues se enfrentaría a una violenta resistencia por parte de sus opositores nacionalistas y de izquierdas.

La segunda postura comenzó a mediados de la pasada década, cuando Erdogan inauguró el camino de reconciliación con los kurdos, y durante su discurso electoral en Diyarbakir reconoció la existencia de una “cuestión kurda” en Turquía que prometió solucionar, hablando también de la política de “aperturismo interior”. Simultáneamente, abrió un canal televisivo gubernamental en kurdo y adoptó otras medidas similares. Medidas que pueden parecer simbólicas, pero que son más que eso para los kurdos, pues vienen tras un largo sufrimiento político y una total negación de su existencia, además de campañas de detención y genocidios. Junto con el aperturismo hacia los kurdos, Erdogan comenzó una campaña de formación psicológica y educación de la otra parte, la parte nacionalista radical que se niega a reconocer a los kurdos. Por fin, se eliminaron los tabúes en las discusiones internas sobre los kurdos y sus derechos, convirtiéndose en temas de debate, enfrentamiento y diálogo.

Posteriormente, se inauguró una etapa de negociaciones directas con Ocalan en su celda, por parte de altos dirigentes de los servicios secretos turcos en nombre del gobierno, de las que nada ha trascendido a los medios. Estos esfuerzos culminaron en el envío de una carta por parte de Ocalan a la celebración del Noruz en Diyarbakir en la que anunció claramente el fin de la etapa de “lucha armada”, y expresó su deseo de que el gobierno turco cumpliera sus promesas de mejorar la situación de los kurdos en Turquía. No ha habido grandes avances en el terreno político desde ese momento, a pesar de la gran importancia del proceso político y el hecho de que supone cerrar las heridas abiertas en ambos lados desde hace décadas, y que han provocado la muerte de más de cuarenta mil personas.

No sé si la última aparición de Erdogan en Diyarbakir acompañado de Barzani y, lo que es más importante, Shevan, el cantante kurdo símbolo de la lucha que llevaba 37 años en el exilio, puede ser un indicio simbólico de que se ha retomado la acción política en lo que se refiere a la cuestión kurda en Turquía. Hasta ahora, se han dado muchos pasos simbólicos, pero las acciones son lo que cuenta. El PKK ha implementado muchos de sus pactos en lo que se refiere a retirar a sus luchadores de territorio turco y en cambio tenemos un historial de sistemática traición turca en la implementación de los pactos con los kurdos. Hasta este momento, Ocalan ha anunciado el alto el fuego unilateral más de 12 veces, y siempre han sido los turcos los que lo han incumplido.

El pasado mes de septiembre, tras una congelación de varios meses en el proceso pacífico, y después de que los cambios constitucionales necesarios no lograran levantar la presión que había sobre los kurdos (hay miles de detenidos, por ejemplo, incluidos parlamentarios, periodistas y abogados), Ocalan amenazó con retirarse del proceso. Ante esto, Erdogan respondió como es obvio que deseaba continuar con el trabajo para lograr la paz y prometió un paquete de reformas constitucionales, reformas que de hecho se publicaron poco después, pero que se centraban en el eje ideológico de Erdogan principalmente, como la decisión de levantar la prohibición de que las mujeres veladas pudieran acceder a determinadas instituciones públicas. Fueron reformas democráticas, importantes y necesarias de veras, pero no iban encaminadas a progresar en la cuestión kurda. Como resultado de tales experiencias, no puede confiarse en Erdogan en lo que respecta a sus promesas a los kurdos. El discurso en Diyarbakir fue magnífico, y su pronunciación fue muy simbólica, pero la trayectoria de Erdogan no permite confiar en él.

En cuanto a Siria, el progreso en el proceso pacífico en Turquía se refleja de forma positiva: la postura del PYD, que por cierto, no habla de independencia y no la quiere, está cambiando. Practica la independencia de forma efectiva sobre el terreno y protege sus zonas y posiciones, pero no quiere un Estado independiente, sino una autonomía basada en el hecho de que es la fuerza dominante en las zonas kurdas. “A nuestros kurdos los protegemos nosotros”, esa es su lógica. Las otras partes turcas dudan entre el federalismo y la “autonomía política”, que es en realidad un federalismo deformado, pero no pueden lograrlo. La fuerza sobre el terreno la tiene el PYD.