Blog dedicado a publicar traducciones al español de textos, vídeos e imágenes en árabe sobre la revolución siria.

El objetivo es dar a conocer al público hispanohablante al menos una parte del tan abundante material publicado en prensa y redes sociales sobre lo que actualmente acontece en Siria. Por lo tanto, se acepta y agradece enormemente la difusión y uso de su contenido siempre y cuando se cite la fuente.
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miércoles, 1 de mayo de 2013

Feliz 1 de Mayo

Desde Zabadani:


"En el Día del Trabajador,
felicitamos a los cavadores de tumbas,
los únicos que trabajan estos días
(Zabadani)"

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Con motivo del 12-12-12

Este es el mensaje que llega desde Zabadani, provincia de Damasco, para que quede claro:

"15-03-2011 es la fecha que no se repetirá,
y no el 12-12-2012"
(Zabadani)

lunes, 30 de julio de 2012

De confesiones y regímenes...

A continuación presentamos un cartel que supone una nueva respuesta contra el sectarismo del que tanto se habla en Siria:


"En Siria hay dos sectas o confesiones[1]: la secta o confesión de la libertad, y la secta o confesión del régimen.
Lo que pedimos es un Estado cívico y democrático"
(Zabadani, 27/01/2012)

[1] El problema de la palabra "ta'ifa" es que en árabe también hace referencia a un "bando", un "sector", ya que supone una división en grupos o partes. El término ha quedado prácticamente asociado en exclusiva al tema religioso, de ahí su traducción por "secta" o, de forma menos ortodoxa, "confesión", que a fin de cuentas hace referencia a ramas de las distintas religiones.

sábado, 9 de junio de 2012

Lección de geografía

Este cartel es la respuesta de Zabadani (provincia de Damasco) a las masacres que el régimen ha cometido a lo largo de los útlimos meses:

"Tus masacres (la palabra en rojo grande) nos han enseñado la geografía olvidada de nuestra Siria"
(Zabadani)
[Alrededor de la palabra "masacres" están escritos de derecha a izquierda y de arriba a abajo: Al-Hawla/Al-Hula, Al-Qubeir, Kafarzita, Al-Hafeh, Karam al-Zaytoun, ciudades y pueblos en los que el régimen ha cometido masacres]

martes, 20 de marzo de 2012

Siria: no hay vuelta atrás

Texto original: Al-Quds al-Arabi

Autor: Elías Khoury

Fecha: 20/03/2012

Queremos de nuevo agradecer a Elías Khoury el apoyo moral que brinda a tantos y tantas con sus palabras cada semana, queremos agradecerle en nombre de los sirios y las sirias y en nombre de los españoles que lo siguen con admiración su apoyo incondicional a la revolución siria.

نريد أن نشكر إلياس خوري على دعمه المعنوي الذي يهديه للكثير من الناس عبر كلامه الأسبوعي. كما أننا نريد أن نشكره، باسم السوريات والسوريين، وباسم الإسبان الذين يتابعون بإعجاب مقالاته، على مساندته للثورة السورية بلا شروط


La revolución siria ha entrado en su segundo año en medio de la sangre, las lágrimas y los retos. Ha pasado un año entero y las calles de las ciudades y los pueblos de Siria están construyendo lo que todos consideraban imposible. Una pequeña manifestación en Damasco se convirtió en un levantamiento en Daraa, antes de que la revolución se extendiera a todas las ciudades sirias y sus alrededores y antes de que cayera este ingente número de víctimas, convirtiéndose Homs en la ciudad de la libertad.

No quiero entrar en la discusión culturalista que desde el principio me ha parecido aburrida y estéril en cuanto a consciencia y voluntad se refiere. La cuestión en Siria y en el resto de países árabes comienza con un estallido. Ahora bien, las conclusiones rápidas sobre quién ha ganado y quién ganará ignoran que estamos ante un difícil y largo proceso político y social cuyos rasgos no serán visibles inmediatamente. Simplemente, los intelectuales deben elegir entre dos posturas: la neutralidad, que implica una inclinación hacia los regímenes por varias razones que comienzan por el antiimperialismo y terminan por el miedo a las corrientes islamistas, o la implicación crítica, que ve en el proceso revolucionario un proceso que se abre a las posibilidades, posibilidades que las potencias democráticas, de izquierdas y liberales deben participar en conformar.

Pero este no es el tema hoy, a pesar de la tristeza que sentí cuando un gran poeta al que quiero escribió aconsejándome que no describiera “a la gente en el pantano de Homs” como si irrumpieran en el cielo. No voy a hacer ningún comentario a las palabras de Saadi Yusuf, no porque guarde celosamente mi memoria a la que su poesía ha ayudado a conformarse, sino también porque este tipo de dialécticas a las que el poeta Adonis a llevado a su punto álgido no sirven para nada, y solo ocultan la verdad que dice que la sangre llena las calles.

Los enormes sacrificios que han ofrecido y ofrecen los sirios y las sirias desde hace un año anuncian con total claridad que no hay vuelta atrás, porque atrás se ha convertido en un pantano de sangre, y la destrucción que “han logrado” las fuerzas militares del régimen se ha convertido en un testigo de que Siria hoy no volverá a ser lo que era. El reino del silencio ha caído, la sucesión hereditaria al estilo norcoreano se tambalea y el país está amenazado en todos los niveles.

La cosecha del primer año de la revolución parece clara. El régimen ha logrado grandes victorias militares que se parecen más bien a las derrotas, y el pueblo paga un alto precio para anunciar que esta revolución no puede ser aplastada a hierro y fuego y que el tiempo de Hama al estilo de Al-Asad padre no se repetirá a manos de los dos hijos Asad[1]. Desde la perspectiva del régimen, la familia Asad ha logrado dos victorias: la primera son los logros militares en Baba Amro, Zabadani, Daraa e Idleb, logros que provocan la ironía y la tristeza al mismo tiempo. La irrupción de las élites del ejército sirio en Baba Amro precisó la destrucción de todo el barrio por medio de un bombardeo que duró tres semanas en un enfrentamiento contra un pequeño destacamento de soldados desertores. Por su parte, Zabadani necesitó también que se realizaran negociaciones y acuerdos previos, etc.

El segundo logro es la internacionalización de la crisis siria. Las fuerzas del régimen como ya hizo el padre han internacionalizado el conflicto haciendo uso del papel regional del régimen, pues el régimen asadiano hacía los deberes al extranjero. El aparato militar mafioso gobernante se ha beneficiado de este papel regional para imponer su dominio sobre el país. Al-Asad hijo intentó vender la misma mercancía, pero ante la presión popular, decidió retornar al eje del papel regional, pues en vez de ser Siria un jugador, se ha convertido en el campo. En vez de que la estabilidad interior bajo la dictadura venga como resultado de la falta de estabilidad de sus vecinos como Líbano o Iraq, Siria se ha convertido en el campo de batalla en sí, que compra la protección de su régimen con total dependencia y total disposición a vender a los estadounidenses la antigua mercancía. No sorprende que el régimen haya logrado generar la simpatía israelí que suele ir de la mano, generalmente, de una postura estadounidense dubitativa. 

El régimen esperaba alcanzar un tercer logro que es hundir al país en el fantasma de la guerra sectaria, y tal vez el ejemplo más elocuente de ello sea la salvaje masacre de Karam al-Zaytoun, que tiene como objetivo provocar la venganza. Pero la consciencia de los jóvenes de la revolución sigue siendo capaz de aumentar este proyecto sin destruirlo. La mayoría piensa que el régimen recurrirá de forma sistemática a esta arma durante el tiempo que le quede de su larga agonía.

Los que consideraron que el mantenimiento del régimen durante un año es una victoria de la familia Asad no conocen Siria y la naturaleza del aparato de destrucción que el régimen ha creado por medio de sus clientes y por medio del chantaje, habiéndose refugiado en la estructura clánico-tribal y sectaria. Comparar la capacidad de Al-Asad padre en su rápido aplastamiento del levantamiento en Hama y el resto de ciudades de Siria en 1982 con la lentitud y dubitación de los dos hijos Asad indica que la repetición del pasado es ya imposible y que la tozudez de los dos jóvenes Asad no salvará al régimen, sino que ayudará al empeoramiento de su situación.

Pero la paradoja de la revolución siria es que el pueblo es más importante y dinámico que quienes se supone que han de ser sus líderes. Es una revolución sin liderazgo o con un liderazgo parcial, pues el Consejo Nacional Sirio sigue tropezando en sus pasos y en lo que respecta al resto de la oposición a la que representa el Comité de Coordinación Nacional, algunos de sus líderes han caído en su lucha contra los molinos de viento de la intervención militar extranjera, del mismo modo que han caído algunos liderazgos del Consejo Nacional Sirio al promocionar la ilusión de dicha potencial intervención.

Tras un año de amenazas políticas internacionales, la realidad política dice que el régimen es quien ha atraído a la intervención extranjera al lanzarse al regazo ruso y apoyarse en Irán, mientras la oposición, a pesar de todo lo que se ha dicho, no encuentra una sola fuente para ser apoyada con armas. Además, las dudas estadounidenses son un resultado inevitable de la relación estratégica entre EEUU e Israel, debiéndose también a la falta de una política estadounidense en la zona tras las fracasadas guerras de Afganistán e Iraq.
La cosecha de este primer año de revolución siria es que el pueblo sirio está solo, sí solo, y todo lo demás que se diga son meras ilusiones. Los que consideran que la cobertura de los canales por satélite del Golfo basta para apuntar a un verdadero apoyo son tontos. Ni Occidente, ni los árabes del petróleo quieren o pueden apoyar la revolución verdaderamente. Ambos temen: Occidente tiene miedo por Israel y los árabes petroleros tienen miedo de que la revolución llegue a sus países. Por eso, no les importa infiltrar a las corrientes salafistas y apoyarlas a ver si tal vez arrebatan a las revoluciones sus horizontes democráticos.

Los sirios están solos, han vencido al miedo sin la ayuda de nadie y se han convertido en un modelo de valentía, nobleza y heroísmo. Un año de retos y perseverancia legendaria ha fundamentado las posibilidades de la libertad que llegará, de forma que sorprenda a todos como ya hizo la revolución.

[1] Bashar al-Asad y su hermano pequeño Maher.

domingo, 4 de marzo de 2012

Fadwa Solimán: "Solo tengo miedo de que me maten antes de que mi verdadero mensaje llegue"

A continuación algunos extractos de la entrevista de Fadwa Solimán en el canal Al-Hiwar el 1 de marzo de 2012.


Sobre su ubicación actual:
“Salí de Homs hace unos 20 días, me sacaron los revolucionarios que temían por mi seguridad. Fui a Damasco y desde allí a Latakia por unas razones que ayer conté en Al-Arabiya, pero que me gustaría contar si hay tiempo y es posible”.
Las razones de su salida de Homs:
“En primer lugar, el régimen difundió en Al-Duniya la noticia de que las bandas armadas me habían secuestrado y asesinado e informó de que ‘serán juzgados por su terrorismo sistemático contra el pueblo sirio y, concretamente, contra las minorías’ a las que dice proteger, pero bajo las que en realidad se protege. También ha extendido rumores de que las bandas armadas se dedican a matar y torturar y que solo buscan derrocar al régimen y matar a los alauíes hasta acabar con ellos. Yo les aseguro que los revolucionarios en Siria de norte a sur y de este a oeste, en todas las provincias del  país, están por encima de esa mentalidad terrorista, porque quien se dedica a asesinar son el régimen y sus secuaces. Es decir: las bandas de al-Asad y su aparato mediático conformado por hombres de negocios, comerciantes, políticos y militares, el aparato de seguridad, el servicio de inteligencia, los shabbiha, y sus colaboradores.
Informo a la banda de los Asad y los que lo apoyan, de todas las sectas, que ahora estoy en uno de los pueblos de la costa con revolucionarios de todas las provincias de Siria, no para que vengan a por mí y me maten, sino que lo digo para que se sepa que voy a salir en una manifestación con la gente de la costa para derrocar a vuestra banda. La gente de la costa sobre cuyas tierras ha impuesto su yugo vuestra banda, gentes de las que vivíais por la fuerza haciendo de nosotros vuestras fortalezas. Los revolucionarios de Siria están hoy con la gente de la costa, de entre los que escogisteis a los mejores para meterlos en el ejército y el aparato de seguridad, esos a los que, explotando su pobreza, convertisteis en soldados para que os defendieran e vez de defender el país, para que murieran por la banda de la familia Asad exclusivamente, creyendo que defendían el país. Estamos ahora con la gente de la costa a cuyas hijas violasteis y a cuyos hermanos matasteis y que, cuando sus padres os plantaron cara por las violaciones los matasteis. Estamos  con la gente de la costa a cuyos jóvenes convertisteis en soldados para que murieran, aprovechando su extrema pobreza, por vosotros en las fronteras sirio-libanesas mientras pasabais armas y drogas de contrabando. Yo estoy ahora con la gente de la costa a cuyos hijos metisteis en el ejército y les matasteis con vuestras manos asesinas en Yisr al-Shugur, Tel Kalaj, Yebel el-Zawiya, Daraa, Homs, Hama, Al-Rastan, Baniyas, Talbisa y Zabadani.
Estoy ahora con la gente de la costa que se ha desentendido de vosotros, esas personas a quienes les faltan sus hijos que están muriendo como mártires, ejecutados sobre el terreno por vosotros mismos porque les resultan revulsivas vuestras órdenes de asesinar a sus hermanos sirios en las provincias que he dicho antes. Más aún, estáis dejando que los entierren en silencio y sin difusión, como si fueran traidores que no merecen el honor del martirio o el mero respeto. Estoy ahora con la gente de la costa que ha cavado la tumba de sus hijos, estoy con la gente de la costa que han cavado las tumbas de sus hijos sabiendo que han sido asesinados, ejecutados por vosotros y cuyos cuerpos han sido después despedazados por vuestras asesinas manos. Los revolucionarios de Siria están ahora con los sheijs de la secta alauí que se ha desentendido de vosotros y de vuestra banda, considerándoos faltos de religión y de honor. Estoy ahora con los sheijs de la secta alauí que tienen el dogma de que es mejor morir asesinado que asesinando”.
Sobre si se encuentra bajo la protección alauí:
“No estoy bajo la protección de nadie, toda Siria me protege, los sirios se están protegiendo unos a otros, se reparten entre ellos el pan y la sal contra la banda de Bashar al-Asad. Estoy con los sheijs de la secta alauí que se han unido y quieren recuperar su dignidad. […] Ahora estoy con los revolucionarios de Siria esperándoos en uno de los pueblos de la costa, y será un honor para nosotros si tenemos que morir en vuestras manos, pero en la costa a la que ya no le honra que pertenezcáis a ella. Os esperamos en los pueblos de la costa, sin armas, solo tenemos ramas de los olivos de la costa [...]. Estamos ahora con los hijos de la costa que han dado vida en un millón de Saleh al-Ali[1], un millón de Badawi al-Yabal[2], un millón de Saad Allah Wannus[3] […] Hoy me dirijo a todos los revolucionarios de Siria, en todas las ciudades, recordad en vuestros lemas a los revolucionarios de Baba Amro, a los mártires de Baba Amro, a los mártires de toda Siria, a los mártires de la costa que han sido asesinados y enterrados en silencio sin dejar a sus familias verlos por última vez”.
Sobre el papel de los alauíes en la revolución:
“Tres cuartos de la secta alauí estaban desde antes en contra del régimen, pero por la fuerza se vieron sometidos a él como a todo ser humano en Siria, como le pasó a toda Siria, sometida al terrorismo de Bashar al-Asad y de Hafez al-Asad previamente[..] El mundo verá manifiestos de los sheijs de la secta alauí en los que se desentiendan y desliguen de Bashar al-Asad, no porque pertenezca a la secta, sino en su calidad de ser humano asesino, de ser humano terrorista […] Ni un ser humano al que le quede una mínima parte de humanidad puede aceptar que Bashar al-Asad sea sirio”.
Sobre cómo están los ánimos en Siria:
“Bashar al-Asad es débil y a ojos de los sirios ha caído. Ya no le queda más que la fuerza […]. Puede cortar las calles de Siria, puede aislar las ciudades sirias, puede hacer lo mismo con los barrios, pero no puede aislar ni coartar la libertad que se encuentra en el corazón de todo sirio”.
Sobre el papel internacional:
“Por desgracia, desde el principio de la revolución estoy diciendo que la solución está en manos de los sirios y no en manos de Occidente, incluso hice algunos llamamientos al Consejo Nacional Sirio insistiendo en que la solución era siria. La realidad es que todo el mundo nos ha dejado solos. ¿Por qué han tenido que pasar ocho meses para que la Liga árabe hiciera algo, después de convertirnos en números pacíficos que levantan ramas de olivo y son asesinados para instaurar y decorar otro régimen para este país y este pueblo? Las revoluciones de los pueblos son siempre verdaderas, buscan el verdadero cambio y la libertad, pero a veces los políticos dudan del derecho de los pueblos a la libertad y el cambio […] El interés está en la detención de la matanza y la violencia, podemos coger los unos de los otros lo que necesitemos, pero sin sangre ni guerras”.
Mensaje al pueblo sirio:
“Les pedimos que se mantengan pacíficos a pesar de los asesinatos, sé que muchos estarán en mi contra por estas palabras y me dirán ‘Nos están matando, Fadwa, ¿cómo nos pides que nos mantengamos pacíficos?’ Yo repito, pacíficos porque al régimen asesino no podremos derrocarlo más que con nuestro pacifismo, incluso a los partidarios del régimen podemos conseguir traerlos a nuestras filas con el amor y no con las armas”.
Su único miedo:
“No tengo miedo de morir, ni de ser detenida o asesinada, solo tengo miedo de que me maten antes de que mi verdadero mensaje llegue, que no es otro que es el pacifismo y la paz y digo: ‘Dueños de la paz, gran pueblo de siria, no dejéis que el asesinato os convierta en asesinos, vosotros que sois honrados. Lo que el asesino quiere de nosotros es convertirnos en asesinos como él para justificar su presencia y sumar pretextos para matarnos, y con ello solo aumentará el derramamiento de sangre. Parad el derramamiento de sangre aunque el asesino continúe, para que solo él sea el asesino y solo él a quien debamos liberar porque es preso de su rencor y su enfado, es esclavo del dinero y de Israel. Quiere que tomemos las armas para alargar su vida […]. Creen en el asesinato y el que cree en algo siempre vence sobre el que no, sea lo que sea aquello en lo que cree. Nos traerá una intervención exterior que provocará un mayor derramamiento de sangre […]. Quereos unos a otros, incluso a los partidarios del régimen ”.

[1] Un alauí que lideró las revueltas contra los franceses durante el Mandato en las montañas de la costa (1884-1950).
[2] Poeta sirio de renombre que también aprticipó en política durante el Mandato en el llamado Bloque Nacional (1905-1981).
[3] Importante dramaturgo sirio muy crítico con el régimen como puede verse en sus obras de teatro (1941-1997).

martes, 21 de febrero de 2012

El lenguaje político y el lenguaje revolucionario

Texto original: Al-Quds al-Arabi

Autor: Elías Khoury

Fecha: 21/02/2012


Tras los vetos ruso y chino en el Consejo de Seguridad, Siria se encuentra en un nuevo punto de inflexión. Es como si el régimen hubiera obtenido un permiso internacional para llevar la represión a límites de salvajismo sin precedentes por medio del bombardeo diario e incesante sobre Homs. Ha optado por la solución militar sin preocuparse por los resultados. Pero esta solución ha demostrado su inutilidad pues, exceptuando los ingentes números de víctimas mortales y heridos, y el gran destrozo que azota las ciudades, el régimen se encuentra ante una puerta cerrada y entre sus víctimas solo halla una mayor determinación para continuar con la resistencia. Aquello a lo que se enfrenta el régimen republicano hereditario en Siria no son fuerzas militares a las que pueda vencer y aplastar, sino que se enfrenta a una revolución popular verdadera muy arraigada, por lo que sus victorias militares carecen de sentido. Entra en Zabadani y estalla el Mezze en Damasco, bombardea Homs y Daraa se levanta, lo intenta en Hama y se da de bruces con Alepo. Ya no hay forma de acabar con ello y el veto y el apoyo ruso no servirán porque la revolución escapa ya a sus posibilidades de control.

Esta verdad que ya conocen todos no será, desgraciadamente, un momento para que el régimen eche la vista atrás. Bashar al-Asad ha perdido todas las oportunidades pensando que era capaz de repetir la lección que dio el régimen en Hama en 1982, olvidando que los tiempos han cambiado, y que lo que era posible en el pasado es hoy imposible. Por eso, se encuentra en un pozo de sangre en el que se ahoga sin saber que la revolución siria posee sus métodos y ha logrado un maridaje entre la manifestación pacífica y la protección de la misma. Esto es una experiencia única en su género si se compara con el resto de las revoluciones. Los sirios lo han conseguido a consecuencia de la locura del aparato de represión, que quería desde el principio de la revolución en Daraa optar por la solución militar y, por ello, sigue empujando a un enfrentamiento armado entre el aparato del régimen y el pueblo. Los sirios han sabido cómo evitar caer en la militarización total de su revolución y por ello merecen más que nuestra consideración. Tras el terrible bombardeo de Homs, Damasco ha encontrado la forma de llevar las manifestaciones al corazón del Mezze, dando a la dimensión popular de la revolución, que es su instrumento principal, su lugar como instrumento principal. Pero la revolución siria no se enfrenta solo al peligro de la militarización, sino que también se enfrenta al peligro de la separación de la política de la realidad sobre el terreno debido a los intentos de las fuerzas regionales e internacionales de utilizar Siria como un campo de lucha abierta.

A pesar de que algunas voces han pedido la internacionalización y la intervención militar, incluidos miembros de la oposición siria, tanto la internacionalización como la intervención extranjera las ha comenzado el régimen al apoyarse en Rusia e Irán. Las armas fluyen hacia el ejército del régimen y la apuesta total por la política rusa se ha convertido en su único eslogan político. Desgraciadamente, los que defienden la alianza con Rusia olvidan que los sueños zaristas de Rusia y que acarician la imaginación del señor Putin no tienen relación con el pasado, que se extinguió con la caída de la Unión Soviética. Y mientras el apoyo efectivo con dinero y armas lo recibe el régimen, el pueblo no ha recibido de sus nuevos supuestos amigos (EEUU, Europa y los estados del Golfo petrolero) más que promesas 

Tal vez hoy estemos ante un nuevo punto de inflexión conocido como “apoyo humanitario” por un lado y, por otro, apoyo limitado al Ejército Sirio Libre. Sin embargo, no se trata de más que de un apoyo limitado cuyo objetivo es contener la revolución. Y aquí es donde llega la gran paradoja de la revolución siria: el régimen es incapaz de acabar con ella, pero no ve ante sí más que le camino de la violencia, y con ello arrastra al país a convertirse en un campo de luchas regionales e internacionales. Por su parte, las fuerzas que ayudan a la revolución quieren contenerla, y eso no se logrará más que prolongando el sufrimiento en medio de un baño de sangre.
El lenguaje de la revolución que han creado los y las jóvenes de las coordinadoras, y que se ha convertido en un símbolo vivo del heroísmo que personifica Homs con su perseverancia legendaria, no tiene nada que ver con el lenguaje de esta política belicista internacional y regional, que no ve en el sufrimiento del pueblo sirio más que un medio para saldar cuentas. Rusia quiere que los cadáveres se amontonen para volver a ser un país poderoso y EEUU quiere aprovechar la muerte en Siria para dar una lección a Rusia y debilitar a Siria como nación. Por su parte, el Golfo petrolero no ve en la revolución siria más que una ventana hacia la lucha política y confesional con Irán. Esta realidad, al contrario de lo que muchos piensan, es la única salida del régimen, pues sabe que su tiempo está llegando a su ocaso y que no hay marcha atrás. Así, ve que solo prolongando la crisis y poniéndola al servicio de las luchas internacionales podrá alargar su vida. En consecuencia, seguirá su cruenta lucha y sus evasiones, con la esperanza de beneficiarse de la transformación de la nación siria en un campo, para procurarse un lugar en los acuerdos y apostando por la militarización demente en zonas rurales y urbanas, para destruir la revolución siria desde dentro.

Siria ya no puede sucumbir a la solución militar como imaginan los dirigentes del régimen dictatorial, un régimen que quiere ponerla hoy en el centro de las luchas regionales e internacionales y con ello, destruir el país como hicieron otros regímenes represivos árabes que se han desplomado después de llevar al país a la catástrofe.

La esperanza está, por tanto, fuera de las ecuaciones del lenguaje político que domina hoy, la esperanza está atada a los y las jóvenes de la revolución siria, a un pueblo que ha rechazado la humillación, que construye su libertad con sus manos y que funda una nación a partir de la voluntad de sus hijos. El lenguaje de la revolución es el que debe dominar, no el lenguaje de las políticas regionales e internacionales que conducen a Siria al matadero. La revolución vence con sus hijos, solo con ellos, con su voluntad de que Damasco vuelva a ser el centro de la arabidad y de que Siria vuelva a ser la nación de todos sus hijos, sin divisiones sectarias ni étnicas.

Cuando Siria vuelva, todos los jugadores internacionales y regionales descubrirán que las revoluciones árabes, a pesar de las dificultades a las que se enfrentan, son la puerta de entrada para que la zona recupere su soberanía y su decisión nacional, y son el umbral para que las cosas vuelvan a su sitio al terminar la larga era de la decadencia que ha dado al traste con las cuestiones importantes, a cuya cabeza está la cuestión palestina.

martes, 7 de febrero de 2012

El veto de la masacre


Texto original: Al-Quds al-Arabi

Autor: Elias Khoury

Fecha: 07/02/2012


El veto ruso ha llegado en el momento justo al Consejo de Seguridad; es decir, coincidiendo con el trigésimo-décimo aniversario de la terrible masacre de Hama para servir de escolta a la masacre del barrio de Al-Khalidiyya de Homs. Es el veto de la masacre, así lo recordaremos con dolor dentro de poco, es decir, cuando el régimen de la mafia militar, familiar y económica en Siria se desplome.

El veto ruso contra el pueblo sirio no se diferencia del veto estadounidense contra el pueblo palestino, pues ambos son la pura expresión de los intereses coloniales y del apoyo a los asesinos. Ambos nos muestran la debilidad a la que los regímenes golpistas han llevado a los árabes, habiéndose convertido la tierra de los árabes en un terreno de juego para las grandes potencias.

Pero ni el veto estadounidense detendrá la lucha nacional palestina ni el veto ruso podrá cambiar el resultado al que da lugar la lucha del pueblo sirio en su gran intifada. El régimen ha caído, incluso cuando dirigía sus cañones hacia Homs, Idleb y Zabadani. Sí, el régimen ha caído y no hay más que hablar. El juego de la mafia siria no podrá volver a salvar al régimen que se está desplomando, por eso su objetivo es ahora derrocar a toda Siria y destruirla.

¿Es esto lo que quiere la Rusia de Putin cuando lanza un chaleco salvavidas al régimen que bien sabemos que no podrá salvar a Bashar al-Asad del diluvio sirio? Todos saben que la oposición siria ya ha extendido más de una mano a Rusia porque no es beneficioso para Siria sacar a Rusia de la zona ni interesa a la revolución siria que EEUU se erija en solitario junto a sus agentes en los estados petroleros en la región. Sin embargo, la diplomacia rusa se ha comportado con la mentalidad de los países coloniales del siglo pasado: en vez de escuchar bien la postura de la oposición siria, ha esperado un pacto con EEUU. Es decir los diplomáticos del señor Putin siguen pensando que pueden hacer tratos pasando por alto la voluntad de los pueblos para demostrar que sigue siendo una gran potencia.

Quien más pierde en el veto ruso es la propia Rusia. Es cierto que la incapacidad del Consejo de Seguridad para adoptar una resolución de condena a la salvaje violencia ejercida por el régimen sirio significa darle al régimen más tiempo para ejercer su excesiva soberanía, pero esto no salvará a un régimen al que ya no se puede salvar. El veto ruso es la otra cara de la masacre, causando un tremendo dolor al pueblo sirio y aumentando la violencia de los enfrentamientos para hacer de toda Siria un terreno de juego para la muerte.
Tal vez este veto ha sido útil para despertar a todos los grupos de la oposición siria de dos ilusiones: la primera es la intervención militar exterior. No habrá ninguna intervención que sobrepase las injerencias que estamos viendo hoy en día: apoyo ruso con armas, apoyo iraní con dinero al régimen asadiano y migajas de apoyo, mayormente verbal, a la oposición y el pueblo sirios de algunos árabes y algunos países occidentales.  Al régimen solo logrará derrocarlo el pueblo, no hay nadie más en quien apoyarse que merezca la pena. Ello exige que las posiciones de la oposición sean sólidas y que se creen redes de apoyo a la revolución de forma seria y efectiva.

La segunda ilusión es que el régimen lucha por mantenerse en el poder. Tal vez algunos de los dirigentes del régimen piensan que pueden convertir toda Siria en una Hama que les conceda otros treinta años de permanencia en el poder. Pero la realidad dice lo contrario y dibuja un escenario oscuro del verdadero proyecto que tiene en mente la máquina de represión y terror: destruir Siria.

Tal es la lógica de los regímenes dictatoriales árabes, desde Saddam hasta Gaddafi y por supuesto, los Asad. Si ya no es posible gobernar el país, que se vaya al infierno. Quieren destruir hoy siria y su tejido social, convirtiéndola en despojos de pueblo y restos de patria. Ante la caída de esas dos ilusiones, la misión de la revolución siria está más clara a pesar de las dificultades, y lo que es obvio es que solo pueden contar consigo mismos, ocupando calles y ciudades, con una perseverancia inagotable.

Por otra parte, la misión de la revolución siria es proteger a Siria del aparato desintegrador del régimen, y ello exige la elaboración de un discurso claro sobre dos cuestiones clave: la primera es el rechazo a que el país se vea arrastrado a una guerra sectaria, cueste lo que cueste, elaborando un discurso y una práctica nacionales democráticos dirigidos a las tres minorías sectarias cuyo miedo el régimen cree poder explotar. Se trata de un discurso y una práctica dirigidos a las conciencias de los alauíes, los cristianos y los drusos que dibuje los horizontes de una nación en la que no cabe el sectarismo ni la persecución de las minorías y en la que se prohíba el hacer pagar a las personas el precio de los crímenes del régimen. Siria ha de ser una nación para todos los árabes y los kurdos en la que el ciudadano goza de todos sus derechos sin tener en cuenta la raza, la nación o la adscripción religiosa.

La segunda cuestión es la conformación de un proyecto político social para la Siria del futuro, que asegure la libertad, la justicia social y la desintegración del aparato de seguridad y económico de la mafia, un aparato que ha destruido la economía siria y la ha convertido en un marco para el pillaje.

Durante las complicadas negociaciones en el Consejo de Seguridad, parecía como si Rusia intentara no quedarse totalmente aislada internacionalmente y eso infundió la esperanza de que el proyecto de resolución árabe sería aprobado tras los cambios sufridos. Pero parece que Putin y su régimen oligárquico ha preferido establecer una alianza entre las mafias siria y rusa con la esperanza de encontrar para sí misma un lugar en el cambio árabe. Esta decisión es  patética porque el interés nacional sirio y árabe exige la presencia de un equilibrio en la zona en el que Rusia podía haber jugado un papel central, pero el veto le ha hecho perder esa oportunidad y ha empujado a Siria a la masacre.