Blog dedicado a publicar traduccionesal español de textos, vídeos e imágenes en árabe sobre la revolución siria.
El objetivo es dar a conocer al público hispanohablante al menos una parte del tan abundante material publicado en prensa y redes sociales sobre lo que actualmente acontece en Siria. Por lo tanto, se acepta y agradece enormemente la difusión y uso de su contenido siempre y cuando se cite la fuente.
Texto original: Al-Jumhuriya Autor: Roger Asfar Fecha: 03/07/2019
Reproducimos aquí la traducción que nos han enviado y hemos retocado en la medida de lo posible dada la premura de la carta enviada por Roger Asfar al Papa Francisco ante su inminente encuentro con Putin.
Su Santidad Papa Francisco,
Permítame, en primer lugar, que me presente. Mi nombre es Roger y soy un joven sirio cristiano de Alepo. Durante muchos años, he seguido una vida monástica, durante la que he estudiado filosofía y teología católica. Actualmente, trabajo como periodista e investigador y estoy terminando la especialidad en relaciones cristiano-musulmanas en la Universidad de Saint Joseph en Beirut (USJ).
Tras abandonar voluntariamente la vida monástica, estuve unos años trabajando con refugiados sirios en el Líbano, además de participar en proyectos humanitarios dirigidos a las personas más necesitadas en el interior de Siria, especialmente aquellas que viven bajo los bombardeos y el asedio y que sufren más directamente las consecuencias del conflicto. Lo he hecho sin atender a sus creencias religiosas o sus opiniones, lo que me ha permitido hacerme una idea mucho más realista de todo lo que ha sucedido y sucede en mi país.
Su Santidad, quienes obran con buena voluntad no se alejan de lo que entendemos que es un adecuado comportamiento cristiano ni de las decisiones éticas correctas en tiempos de crisis; sin embargo, a día de hoy nos enfrentamos a un problema mayúsculo: el desacuerdo en torno a lo que realmente sucede en Siria y la difusión de noticias falsas y propaganda destinada a distorsionar y ocultar la realidad.
Sé muy bien que pueden llegar a oídos de Su Santidad noticias alejadas de la realidad directamente de fuentes locales e, incluso, de fuentes de la propia Iglesia. Sin embargo, confío plenamente en que es consciente de la presión y los peligros a los que se expone quien dice la verdad, tal y como es, en una situación como la que atraviesa mi país, Siria.
Quisiera agradecerle a Su Santidad, en primer lugar, que mencionase el sufrimiento de la población de Idleb el 2 de septiembre de 2018, advirtiendo sobre los peligros de una catástrofe humanitaria en ciernes, y que parece que hoy está aconteciendo. Los civiles en Idleb, sus alrededores y los alrededores de Hama llevan semanas siendo blanco directo de los bombardeados con artillería, misiles y aviones, ataques que se producen a diario y de forma sistemática. Incluso los hospitales, los centros médicos y los paramédicos han sido bombardeados deliberadamente, algo que, por desgracia, se ha convertido en la norma en todas las operaciones militares.
Se calcula que 3 millones de civiles viven a día de hoy en Idleb y sus alrededores, incluyendo una gran cantidad de niños. Muchos de ellos huyeron allí expulsados desde distintas regiones de Siria tras la destrucción de sus ciudades y aldeas. Además, entre los miles de civiles que vienen en Idleb, se encuentran unos cuantos centenares de cristianos que seguramente sienten que su sufrimiento y el sufrimiento de otros sirios preocupan especialmente a Su Santidad, su referencia espiritual.
Durante los últimos dos meses, alrededor de 300.000 civiles se han visto obligados a huir debido a los bombardeos sistemáticos y deliberados, que han llegado al punto de hacer de la búsqueda de un refugio seguro algo extremadamente difícil, y han puesto de manifiesto que los esfuerzos de las organizaciones humanitarias son claramente insuficientes para atender, en unos mínimos aceptables, las necesidades de estos civiles.
Su Santidad, la Iglesia siempre me ha enseñado que nadie debería sufrir una situación semejante, independientemente de su postura, opinión, creencias religiosas y lugar de residencia, y que las victorias que se construyen sobre la violencia contra los civiles y la destrucción injustificada solo pueden desembocar en una nueva espiral infinita de violencia.
Rusia desempeña un papel fundamental, tanto militar como político, en el conflicto sirio, por no decir que es un actor clave. Independientemente de quién sea el responsable de las violaciones que se están produciendo, Rusia podría, si así lo desea, detener el ataque a civiles, centros médicos y paramédicos.
Como ser humano y como cristiano, ruego encarecidamente a Su Santidad que tenga presente en sus oraciones el atroz sufrimiento de los sirios y el crimen que se está cometiendo contra ellos al bombardearlos y destruir sus centros médicos; pero más allá de esto, le pido que en su próxima reunión con el señor Vladimir Putin le exija directamente que actúe de inmediato para mantener a los civiles alejados del conflicto, y que ceje en sus ataques contra ellos y contra los centros médicos, ataques con los que solo busca, bien lograr sus objetivos militares, bien ejercer presión política.
Espero que mi carta le llegue y que encuentre un hueco en la mente y el corazón de Su Santidad, pues el sufrimiento de mi pueblo ya se ha prolongado demasiado. Confío en que la voz de la razón que le caracteriza sirva para que se produzca algún cambio en este crimen que se sigue cometiendo.
Son días “de gloria”, se supone, en los que nace el Mesías,
dios del amor, la justicia y la paz. Pero, ¿qué Mesías va a nacer en nuestro mundo hoy?
Si hoy naciera un mesías, debatiríamos largo y tendido sobre
lo que cubre la cabeza de María, y le cerraríamos las puertas al pobre que
viene con su mujer embarazada. Nuestras casas serían las que le dirían no al
nacimiento del Mesías, y por nuestra culpa, nacería en un portal.
Si hoy nos llegara un mesías, divagaríamos largo rato sobre
su profesión: ¡un carpintero de Oriente Medio! ¿Nada más? ¡Sin habilidades
especiales, ni idiomas! ¡Y encima, ingenuo, pretende cambiar el mundo!
Si hoy viniera un mesías, acusaríamos a los Reyes Magos de
no ser imparciales, y los pastores serían detenidos antes de poder difundir la “buena
nueva”. Quizá os solidarizaríais un poco, o no.
Si llegara un mesías huyendo de Herodes, creeríamos la
versión de Herodes, o discutiríamos y escribiríamos sobre qué pasaría si
Herodes tuviera razón al asesinar al Mesías niño. ¿Qué pasaría si el Mesías
creciera y se convirtiera en una amenaza? O quizá ocultaríamos al responsable y
nos conformaríamos con una frase del tipo “es todo muy complicado allí”.
Pero aun así, lo celebramos: grandes árboles y figuras aún
más grandes de la Virgen ante las que lloramos y rezamos para que nos perdone
haber olvidado a María, cobijada a tan solo unos metros en un campamento.
Sin embargo, celebramos: los adornos llenan las calles,
luces brillantes que quizá nos ayuden a olvidar que en nuestro mundo de hoy, “el
buen samaritano” se ha convertido en una organización sin ánimo de lucro,
obsesionada con contar la historia del herido al que ayudó, para pasar a
engrosar las listas de los que se benefician de los heridos, sin tiempo para
una sonrisa.
Somos cristianos, pero al Mesías lo encontramos en otro que
no se parece a nosotros. El Mesías que queremos es elegante, no lleva su ropa
en una bolsa, ni pasea con sandalias raídas. Chapurrea un buen inglés y lo
mejor es que ofrezca algo antes de hablar de amor, que realice un acto en
defensa propia ante la acusación de terrorismo.
Somos cristianos, pero tememos a los judíos, musulmanes,
árabes y afganos, y todos los que no son “nosotros”. El amor es selectivo y se
basa en la clase social y la pertenencia; sin embargo, el Mesías, por alguna
razón, paso por alto mencionarlo y habló del amor universal.
Somos cristianos, pero si los profetas hoy quisieran
transmitirnos el mensaje, se ahogarían en el mar o se les dispararía en las
fronteras, porque son sospechosos, claro.
¿Qué Mesías va a nacer hoy entre nosotros mientras todos sus “pequeños
hermanos” por los que nos preguntará el Día del Juicio están asediados, son
asesinados o están atrapados en campos?
Almacenamos nuestros “talentos” (moneda) en un banco para
irnos un día de vacaciones a algún lugar donde tomar muchas fotografías y
subirlas a las redes sociales, para tener informados de lo contentos que
estamos a nuestros amigos a los que no tenemos normalmente tiempo de amar.
¿Qué Mesías va a nacer hoy entre nosotros si queremos seguirlo
todo, excepto a la estrella hacia el pesebre?
Si el árbol que ponemos cada año en nuestra casa es símbolo
de una nueva vida, ¿qué vida nos cabe esperar a nosotros, dolientes, en nuestra
muerte diaria?
Hoy soy una refugiada y no hay ningún lugar al que pueda
llamar hogar, en el cual sentirme lo suficientemente a gusto, o donde poner un
árbol y esperar los regalos. De hecho, en unos días, no me quedará ni un lugar
al que volver.
Metí a escondidas un árbol en Alepo oriental, como símbolo
de la defensa de mi identidad frente a Daesh. El amigo que me ayudó es musulmán
y hoy sufre los bombardeos; los amigos que me ayudaron a decorarlo son
musulmanes, y hoy son víctimas del asedio y de las amenazas de ejecuciones
sumarias.
Tengo un árbol de Navidad que consideraba un buen presagio
en mitad de la destrucción… Hoy, como todo allí, en Siria, se ha convertido en
un símbolo del cementerio.
Duele incluso que tenga la capacidad de mantener la
esperanza y escribir mis deseos para el año que viene. Duele ver que el mayor
de mis deseos navideños es “un éxodo forzado” de quienes creen en la justicia
de su lucha.
Quienes están en Alepo luchan por la libertad y la
dignidad: son la “sal de la tierra”. Si se les asedia y asesina, ¿con qué salaremos?
Las fuerzas
de seguridad del régimen han asesinado al padre Fadi Haddad, sacerdote de los
cristianos ortodoxos en Qatana, cerca de Damasco, con dos de sus acompañantes. Las
familias de las víctimas han recibido los cadáveres en un ambiente de tensión
en Qatana, especialmente entre los cristianos, pues la gente se ha lanzado a
cortar la mayoría de las carreteras con bengalas para expresar su ira por el
asesinato. Las fuerzas del régimen han respondido con bombardeos que han dañado
una de las mezquitas, las fuerzas del ejército se han desplegado y se han escuchado
ruidos de explosiones en varias ocasiones.
Se recuerda
que las fuerzas de seguridad secuestraron al padre Haddad hace una semana más o
menos con otros dos compañeros mientras iba a pagar un rescate de tres millones
de libras sirias a los comités populares de los “shabbiha” a cambio de la
libertad del médico Shadi Faris al-Khoury. Estos lo secuestraron y aún estaba
en paradero desconocido. Se sabe que las fuerzas de seguridad, los shabbiha y
el ejército trabajan al unísono y que la fuente de las decisiones en una única.
Quien planea y dirige todo lo que tiene que ver con estos comités, parece
obvio, es el régimen sirio, representado por Bashar al-Asad.
Recordamos
también que la zona de Qatana es una de las zonas revolucionarias contra el
régimen desde el inicio de la movilización popular por la libertad, la dignidad
y la justicia social, y que en ella se concentra una bella y amplia pluralidad
social sectaria. Las fuerzas de seguridad y los shabbiha mataron el miércoles a
tres drusos que se unieron a los 43 muertos suníes.
Parece que
el régimen intenta “como de costumbre” provocar una guerra civil de la forma
que sea. Desde Líbano a muchas otras zonas de Siria y fuera de ella, siguen los
incesantes intentos para provocar la escisión social. Pero dicho objetivo sigue
estando lejos de lograrse debido a la conciencia que tiene el pueblo sirio de
los peligros de ese tipo de guerras.
En primer lugar reconozco que me sorprendieron los datos
publicados de la investigación sobre el señor Michel Samaha poco después de ser
detenido. Este hombre siempre estaba a la cabeza de las plataformas que ocupan
los oradores al ser considerado un amigo cercano del presidente sirio, y además
dirigía la red de comunicación internacional que se extiende desde París,
pasando por Berlín hasta llegar a Nueva York, cuya misión era difamar la
revolución siria, con el pretexto del peligro que supone para los cristianos de
Siria y Líbano. Todos recordamos el sospechoso papel que jugó la moja Mary Anis[1],
que es contertulia habitual del señor Samaha, en Homs concretamente, pues el
señor Samaha era un consejero internacional de Bashar al-Asad dada su estrecha
relación con los franceses. Su papel principal era naturalizar la relación
entre el régimen asadiano y el ex presidente francés Nicolás Sarkozy gracias a
las relaciones especiales que unían a Samaha con Claude Ghian (secretario francés
de la Presidencia) y otras personalidades francesas, además de los círculos de
los servicios secretos. ¿Es lógico que Al-Asad sacrifique a su consejero para
trasladar unos paquetes explosivos a Líbano? ¿Tanto se le había estrechado el
maro de acción al señor Samaha que tenía que llevarlos él mismo tal y como
decía el periódico libanés “Al-Safir” en el encabezamiento de su primera página
la mañana del sábado 11 de este mes de agosto apenas 24 horas después de su
detención?
Finalmente, ¿ha llegado el comandante Ali Mamluk, que controla
uno de los servicios de Inteligencia más salvajes, violentos y poderosos (en
Siria), al punto de encargarse personalmente de la cuestión de los paquetes
explosivos que pidió a uno de sus ayudantes que pusiera en el coche del ex
ministro libanés? La rápida confesión del detenido y la abstención de los
aliados tradicionales de Siria en Líbano de encubrirlo políticamente, empezando
por Hezbollah, fue para anunciar la caída del hombre en una trampa que le
habían tendido o a la que se dirigió por sí mismo.
La triste historia de principio a fin, que porta muchas
connotaciones, puede ponerse en dos contextos:
El primer contexto está ligado a los signos de rápido
desplome que han comenzado a verse en el régimen sirio, desde la deserción de
Manaf Tlass al asesinato de la “célula de la crisis”, llegando a la huida del
primer ministro Riad Hiyab. El velo que cubría el régimen se ha desgarrado y el
aparato mafioso-militar –familiar ha quedado desnudo, sin poseer más que un
único lenguaje: ensañarse con la sangre de las sirias y los sirios.
Cuando un régimen erigido sobe el miedo y que domina el
terror que rodea las relaciones entre los presidentes y los presididos en él,
empieza a caer aparecen las dudas y las relaciones comienzan a descomponerse,
se descubre la debilidad y domina confusión, gobernando la lógica de saldar las
cuentas internas. Los efectos de esa debilidad se han mostrado e el intento de
asesinato del diputado libanés Butrus Harb[2], que parecía más un juego de
matones que un trabajo de efectivos expertos que otrora habían convertido a
Líbano en un muro de fusilamiento de políticos e intelectuales, desde Kamal
Junblatt[3] a Husein Muruwwa [4] o Samir Kassir [5], paando por René Muwauad [6],
Rafik al-Hariri [7] o George Hawi [8].
¿Acaso el aparato de muerte que posee el régimen sirio ha
perdido sus capacidades en el inicio de la caída? ¿O se está desmoronando y
pudriéndose? ¿O tal vez existe una atemorizadora cúpula cuyos miembros no serán
descubiertos hasta caer el régimen?
Lo que llama la atención y merece que nos detengamos en ello
es que las amenazas de Al-Asad de quemar la zona, han llegado a oídos sordos en
Líbano. Hezbollah, la única fuerza militar seria en Líbano, a pesar de su
postura de apoyo al régimen en la crisis de su caída, tuvo la suficiente
perspicacia como para decidir, junto con su patrón iraní que el estallido de
Líbano, como lo quiere Al-Asad, destruiría la fama que le queda y lo expondrá a
una experiencia de inmersión en un golpe militar fracasado y demasiado tardío.
Es la era del ocaso, y en el momento del ocaso, la práctica
pasa a ser una acumulación de errores: los errores dan lugar a errores hasta
que cae el muro y se desploma de un solo golpe. En este contexto, la trampa
tendida a Samaha o que él mismos se tendió es inevitable, y el hombre se ha
convertido así en el “chivo expiatorio” de las luchas de ballenas de los
servicios de Inteligencia siria e internacionales, que se enfrenan en un mar en
cuyas costas las ballenas suicidas esperan.
El señor Samaha disfruta de la presunción de inocencia hasta
que se emita la sentencia de condena y mi análisis previo no es más que un
intento de leer un informeperiodístico
publicado en un periódico libanés cercano al régimen sirio, donde se leía que
la decisión del fiscal general militar fue detener a Samaha y denunciarle a él
y a Ali Mamluk por apoyar a su amigo.
El segundo contexto es más claro, al menos para mí; es parte de de la historia de la
derecha libanesa que se creó en la guerra. Samaha comenzó su vida política en
el grupo de estudiantes del partido de las Falanges, que dirigía Karim Baqradwani,
a finales de los setenta del siglo pasado.En aquel momento este grupo de estudiantes recibí las acusaciones de
tender hacia la izquierda y de que estaba sometido a la influencia intelectual
de Maurice Jamil, el líder reformista de las Falanges, cuyas ideas no pudieron
hacer ceder a la estructura fascista del partido que había fundado el
farmacéutico Pierre Gemayel a imagen de las Falanges de Franco en España. En
1968, el señor Samaha apareció con tan solo 20 años en las pantallas del
movimiento estudiantil cuando junto a Bashir Gemayel [9] dirigió a un grupo de
jóvenes de las Falanges que llevaban cerdosy que atacaban a los estudiantes de izquierdas que eran extremistas en
su apoyo a la revolución palestina en el Instituto Superior de Humanidades de
la Universidad Jesuita de Beirut.
Después Samaha se desprendería de los cerdos y pasaría a ser
el consejero de Amin Gemayel [10] y el director de la televisión de Líbano,
antes de volverse con Elie Hobeiqa [11], el israelí, contra su historia
falangista y convertirse en un “amigo del régimen sirio”, empezando su ascenso
en el tiempo de la tutela cuando entró en el parlamento y se pasó a ser
ministro. No sé si Samaha y sus semejantes sabían que no hay sitio para el
juego de persecución del régimen sirio más que para los informadores, pues en
el régimen que ha creado el ingenio demoníaco de Hafez al-Asad, no hay lugar
para los políticos si no es en calidad de marionetas en manos de los hombres del
mujabarat. Eso es lo que demostró el primer mutasarrif [12] sirio
en Líbano GhaziKanaan, cuando convirtió
su sede en Anjar en un lugar donde se humillaba a los políticos libaneses de
forma vergonzosa, y que después su sucesor Rostom Ghazale llevó a la cima de la
audacia cruenta.
Lo más probable es que Samaha, que iba a Damasco con Elie Hobeiqa,
el hombre del mujabarat de Bashir Gemayel y los israelíes, y el ejecutor
de la masacre de Shatila y Sabra, sabía que el juego de la política siria es un
juego del mujabarat y que el mujabarat del régimen asadiano
comienza su especialidad en el pillaje y el asesinato y la termina aniquilando
todo lo prohibido. Pero Samaha, que tenía la consideración de consejero
político y de seguridad, intentó crearse un prestigio propio en medio de los
intentos del régimen de aplastar la revolución siria.
El prestigio del hombre comenzaba con la utilización sus
alianzas francesas y árabes en el marco de lo que se ha llamado “el peligro que
amenaza a los cristianos en Siria” y el juego encontró su eco libanes en “el
súper guay” de Michel Aoun, y en algunos centros eclesiásticos sospechosos en Siria
y Líbano, además de algunos centros europeos residuales del fascismo como el
grupo de la Red Voltaire francesa que se han convertido en voceros de
los análisis del señor Samaha. Ese tipo de análisis neurótico le habría
permitido, si hubiera encontrado oídos dispuestos a escucharlo, provocar una nakba
(desastres) de los cristianos en la zona de la Siria histórica, que habría sido
el punto final de su nakba libanesa, resultado de la alianza entre el
loco falangista y los israelíes en 1982.
La historia de Samaha ha terminado, y su final está rodeado
de muchos secretos. El “joven falangista” que comenzó su vida como shabbiha
que pegaba a los estudiantes de la universidad la termina hoy como shabbiha
que lleva los explosivos de la muerte. Es un final que invita a la reflexión,
eso, por supuesto, si los datos filtrados se la investigación son reales. Yo no
he hecho más que ofrecer elementos de análisis de una historia que han
publicado los medios de comunicación. En cuanto a las dudas de la trampa en la
que cayó el señor Michel Samaha o al que lo llevó un complejo juego de Inteligencia, no se descubrirán más
que en el juico, y cuando el análisis posea indicios palpables.
[1] Monja francesa que parece que ejercía de emisaria y
consejera securitaria para el régimen sirio.
[3]Líder druso asesinado durante la guerra civil libanesa.
[4] Intelectual y político comunista asesinado en 1987.
[5] Destacado periodista libanés que se atrevió a
enfrentarse a la tutela siria y que murió asesinado en 2005.
[6] Ex presidente de Líbano que estuvo en el cargo 17 días
en 1989, hasta ser asesinado por unos asaltantes. Siria acusaría a Michel Aoun,
también cristiano y que, aparentemente de manera volvió a aliarse con Siria
hace unos años.
[7] Ex ministro libanés asesinado en 2004, provocando la
división efectiva entre las fuerzas pro sirias (8 de marzo) y anti sirias (14
de marzo).
[8] Tras haber defendido la presencia siria durante años,
pasó a criticarla y sería asesinado como su amigo Kassir en 2005.
[9] Hijo de Pierrre Gemayel asesinado en Líbano, y cuya
muerte dio lugar a las masacres de palestinos de Sabra y Shatila, con cobertura
israelí.
[10] Hermano del anterior.
[11] Cerebro de las masacres de Sabra y Shatila.
[12] En referencia a una división administrativa que hubo en
Monte Líbano desde 1861 en la que el mutasarrif era independiente del
Imperio Otomano.
Me encontré con él en Beirut, vino con mi amiga Giselle
Khoury a la cafetería Chais en Al-Ashrafiyyeh, o Al-Jabal al-Sagir. Desde el
primer momento, sentí que estaba ante una experiencia teológica de liberación
que se materializaba en Siria y el mundo árabe. El padre Paolo me recordó la
cara de algunos sacerdotes en los que supe que Jesús el cristiano es el extraño
entre los extraños, el pobre entre los pobres y el que camina por la tierra
buscando la justicia y la libertad. Vi en sus ojos a mis amigos sacerdotes
trabajadores que trabajaron en Burj Hammud y al-Nabga (barrios de Beirut) a
finales de los setenta portando la antorcha de la justicia y la revolución, y
que eran un modelo de pobreza y sacrificio. También vi en él la cara del obispo
de Líbano George Khadar, cuando recuperaba Palestina con palabras y amor, así
como recordé la aparición del monje Elías Marcos en su monasterio convirtiendo
el cuerpo en un contenedor del espíritu.
El padre Paolo Dall’Oglio es un monje jesuita italiano, el
director del monasterio de Mar Musa al-Habshi en Nebek. Restauró el antiguo
monasterio y lo convirtió en una célula de diálogo, haciendo de él parte del
nuevo tejido sirio que los jóvenes crearon mientras construían con palabras,
coraje y razón el sueño democrático y humano que preparó el camino hacia la
revolución. Lo han echado de Siria porque dijo la verdad sobre la crueldad y la
injusticia, y participó en la restauración de los corazones que rompió la
represión.
Habla árabe como los árabes y habla de Siria como quien
habla de su país, habla de sus nuevas raíces que han nacido en la tierra del
Bilad Al-Sham. Dijo que es sirio y escuché en mi corazón las voces de los y las
jóvenes que vinieron a Mar Musa donde rezaron por el mártir cineasta Bassel
Shehada (que cayó en Homs y a cuya familia no se le permitió celebrar un
funeral en la iglesia de San Killis en al-Qusaa en Damasco). Escuché las voces
de los jóvenes diciendo al monje italiano de nacimiento que a Siria y a toda la
tierra de los árabes le honra usted, sirio noble.
Me encontré con el padre Paolo para descubrir una amistad
que comenzó hace tiempo y la vi dibujándose en la cara de otro monje sirio, que
es Nibras Shehayed, que trabaja en Beirut como profesor de seminario en la
universidad jesuita, y que es quien me habló sobre su amigo el padre Paolo. Con
estos dos monjes y otros como ellos se levanta la voz de la nación por encima
de las voces de los radicalismos sectarios que fabrican los shabbiha y
los mercenarios, que no solo les basta con matar y robar sino que han
establecido un mercado público de lo que han robado en Homs, llamado el mercado
suní, según Reuters. El objetivo es llevar a Siria a un conflicto sectario,
proyecto criminal en que el régimen dictatorial que está llegando a su caso
cree que puede implicar a las minorías.
El crimen del padre Paolo que llevó a su expulsión de Siria
es que está en contra de los crímenes. Es un hombre de unos cincuenta años alto
e increíblemente modesto. Sorprende su identificación con las víctimas de la
represión, tanto musulmanes, como cristianos y alauíes. Es un hombre que llama
a la justicia, la libertad y la paz, y que advierte de la posibilidad de que
los efectos de la violencia salvaje que practica el régimen con su ejército y
sus vándalos destruyan el tejido social y político sirio, como preludio a la
destrucción que prometió Al-Asad padre con su eternidad y que lleva a cabo el
hijo para ganarse la eternidad prometida del padre.
El padre Paolo dijo que un crimen enorme se está cometiendo
en Siria y lo echaron de su país, porque su voz vino a contradecir la voz de la
institución religiosa oficial que se inclinó ante la represión y fue cómplice
de la misma. Aquí no hablo de una personalidad dudosa como el obispo Lucas
Al-Khoury o la monja Mary Anis, que trabajan como portavoces securitarios. No
entiendo cómo se callan la iglesia ortodoxa y el patriarca Ignacio Hazim ante
un delegado patriarcal en Damasco que no tiene mayor interés que defender al
régimen, o cómo la institución católica está conforme con que la monja siga trabajando
como mediadora entre los shabbiha de la seguridad siria y la Iglesia…
La vergüenza que anuncia la posturaoficial de las iglesias
sirias no puede justificarla el miedo solo, sino que deben desenterrarse sus
profundas raíces que vienen de un nuevo sentimiento de inferioridad o de estar
protegidos que la dictadura ha creado, y que es más salvaje que el
proteccionismo antiguo, porque impone el silencio no solo a las minorías, sino
también a la mayoría.
Esta es una vergüenza que supone un preludio de la desgracia,
y es de una magnitud que no reduce el hecho de argumentar la postura oficial de
todos los líderes espirituales en Siria desde los sheijs Hassun y al-Buti hasta
el patriarca Lahham, que es resultado de la injerencia de las autoridades en
todas las instituciones de la sociedad, incluida la religiosa. Una vergüenza
cuya responsabilidad es de los individuos que se han puesto al servicio del
demonio.
Nada justifica el silencio porque callarse ante un crimen es
participar en él y argumentar miedo es irrisorio en un tiempo en que el miedo a
los bombardeos, los asesinatos y los degüellos es generalizado.
Pregunté al padre Paolo por Homs y sus desgracias, y vi cómo
este monje que se ha convertido en un “padre para todos los sirios”, como
escribió Muhammad Ali Atassi, dibujaba su patria siria como un clúster de
lágrimas en mis ojos.
El modelo que ha creado este monje sirio ha acabado con la
vergüenza que la institución oficial de la Iglesia ha hecho cargar a los
cristianos sirios, recuperando los instantes honorables de la historia siria
moderna cuando los sirios, en sus distintas confesiones se unieron en su lucha
nacional contra el colonialismo francés.
El padre Paolo nos lleva al espiritualismo honroso
hundiéndonos en las profundas raíces en la sociedad árabe e islámica, haciendo
de su vida un testimonio y de su testimonio una vida. Con él descubrimos cómo
las palabras se convierten en cuerpo y el cuerpo en palabra, y con su
experiencia que une la modestia y la heroicidad, conocemos la nueva Siria que
nace del vientre del dolor, la sangre y el martirio.
La traducción de la entrevista realizada el 22 de junio de 2012 por Al-Arabiyya comienza a partir de la primera pregunta (todas
las preguntas, como de costumbre, han sido reformuladas, mientras que las
respuestas se han mantenido íntegramente) y tras los saludos formales:
Díganos algo de usted...
Yo no he dejado Siria, me han echado y he tenido que venir
sin yo quererlo. Salí sin querer y estoy fuera sin querer. Si Dios quiere, con
mi voluntad y la voluntad de todos los que aman la libertad, volveré. Así lo
creo.
¿Cuándo volverá?
Sobre lo desconocido solo sabe Dios. Tenemos que participar,
tenemos que ejercer nuestra total responsabilidad hoy, y el éxito vendrá del
Señor.
¿Por qué le han expulsado de Siria?
Mis problemas comenzaron antes de la primavera árabe. Por
ejemplo, este libro que te regalo, “La problemática de reconocer al otro”.
Comenzamos con algunas actividades de diálogo interreligioso y de diálogo
cultural hace más de diez años, trabajábamos con la sociedad civil para que se
interesaran por el medio ambiente, por el desarrollo, por la cultura, por el
diálogo religioso… Para nosotros, el dialogo religioso no son cumplidos bajo la
cobertura del poder, sino una voluntad popular que busque un espíritu común.
Trabajamos también contra la corrupción y comenzaron a vigilarnos de cerca. A
principios de 2011, cuando comenzaba la primavera árabe, me encontré con que mi
residencia había sido suspendida. En noviembre, las autoridades eclesiásticas recibieron
una carta del Ministerio de Exteriores que decía que yo debía marcharme, pero
ya sabes que en Siria los ministerios son una mera fachada: el gobierno es como
una cortina y yo estaba en otro Estado llamado Servicios de Seguridad.
Sigo sin entender por qué le han echado, pero vamos a
escuchar una llamada que hizo en Navidad:
“Dejé el país en el que nací, donde están mis padres, un
país al que quiero aún, pero seguí mis deseos, mis compromisos, el hecho de tener
un papel positivo en este mundo. Vine a Siria, estudié la lengua y me metí de
lleno en la cultura. Si el país donde se nace se conoce como la Madre Patria,
este país es mi Padre. Les digo a los cristianos que el ser humano no puede ir
en contra de cómo se ha creado y que no tiene sentido preferir el silencio en
Siria y las palabras en el exilio.
Pero usted no se calló en Siria…
No me callé porque no sé: las palabras me salen sin poder controlarlo,
emanan de mi boca, como una verborrea. Por otra parte, Siria ha firmado
acuerdos internacionales con la Liga Árabe y con Kofi Annan para cimentar el
derecho a la libertad de todo ciudadano y todo ser humano honrado de hablar: la
libertad de opinión, la libertad de expresión…
Si lo ha firmado, ¿por qué tengo que callarme en Siria donde la libertad
de expresión ha sido reconocida? Hablé porque el país se estaba hundiendo.
¿Mantenerme callado mientras el país se hundía? No, ya no hay lugar para el
silencio.
¿Fue a Al-Qusair porque había familias cristianas
secuestradas?
Fui porque algunas familias me pidieron ayuda para encontrar
a sus miembros secuestrados hace meses. Me sentí obligado a ir por el dolor que
sentían. Y también me dije: Llevo años vistiendo las ropas del diálogo
religioso, de la armonía cristiano-musulmana. ¿Esto funciona o no? ¿Son teorías
o es vida? Venga, a trabajar, señorito.
Fui a Al-Quseir y me encontré allí con el consejo
revolucionario. Todos me conocían, me querían, hablaban de mí, estaban
contentos de verme… Me encontré en casa, con mi gente, mi grupo, mi especie.
Nos pusimos a estudiar distintas cuestiones juntos. Las botas del ejército arden
porque los controles de la seguridad y el ejército reprimen a todos: cristianos
y musulmanes. El hospital ha sido destrozado, el de campaña lo bombardean, los
alimentos no llegan, la gente no puede más. ¿Qué hacemos?, me dije. Mañana
mismo intento ver al grupo de Kofi Annan. Fui a Damasco y hablé con el grupo,
con Robert Mood y otros.
Primero apoyó el plan, pero luego dijo que tenía que
haber 30.000 observadores…
3.000 observadores y 30.000 acompañantes
Cuando habló con ellos, ¿sintió que habían llegado a un
callejón sin salida o que esto daría lugar a algún resultado?
Déjeme que responda con un refrán muy sencillo y expresivo:
se coge antes a un mentiroso que a un cojo. La iniciativa de Kofi Annan no supone
más que un seguimiento de los hechos mientras se espera a que tengan se den ciertas
realidades, sin las cuales la comunidad internacional no podrá ejercer su
responsabilidad, especialmente debido a las presiones que todos conocemos. Me
encontré con hombres y mujeres del grupo de Kofi Annan, incluidos nacionales
rusos, que querían hacer un trabajo correcto y profesional, pero se les
prohibía. Querían ir a las zonas de combate, pero se les prohibía. Quieren
recopilar pruebas e indicios, pero se les prohibía.
¿Y por qué no lo dicen?
Un diplomático no trabaja en lo que yo, tiene otra forma de
actuar. La realidad es que dado el pesimismo producido por el alto al juego no
cumplido, ambas partes comenzaron a organizarse para continuar la lucha. Esta
es la realidad sobre el terreno.
¿Está usted a favor de la intervención?
Estoy a favor de una intervención extranjera aún mayor y
exijo a la comunidad internacional que lleve a cabo su responsabilidad al
completo sin esconderse detrás de la no intervención armada. La no intervención
armada implica que se multipliquen las personas que están allí, que se firme un
compromiso económico, y se realice un trabajo completo sobre el terreno.
Soy un monje comprometido con la no violencia, reto y exijo
a la comunidad internacional que se comprometa a encontrar una solución no
violenta para Siria. La cuestión se ha
retrasado mucho, la realidad ha empeorado, es terrible. Ahora es todo mucho más
difícil.
¿Una intervención extranjera significa que fuerzas
extranjeras bombardeen Siria?
No, no, no. Yo exigí a la comunidad internacional que
trajera a 50.000 observadores para que se apostaran en pueblos en peligro de
ser atacados, para que vivieran con la gente, para que se quedasen con ellos, para
que salieran a las manifestaciones con ellos: que la sociedad civil
internacional esté con la sociedad civil siria para implantar la libertar y
caminar hacia una vida democrática madura, que es nuestro derecho. No queremos
nada de la comunidad internacional, ellos tienen que trabajar con nosotros para
que la adoptemos nosotros mismos sin que nos lo impidan. Pero ahora están encubriendo
al dictador, como ya lo hacían en el pasado, por varios motivos. Israel, por
ejemplo, tiene interés en la guerra civil siria, Israel y otros tienen interés
en una guerra civil suní y chií. Esto debe detenerse.
Hay gente a favor del Ejército Sirio Libre y gente que no
¿qué piensa?
Le voy a contar la historia de un joven que representa a
todos. Él estaba en el ejército árabe sirio para ir a liberar Palestina y se
encontró recibiendo órdenes de disparar contra los hijos de su barrio, contra
su primo, contra su sobrina, contra su gente, contra su pueblo. Algo le decía:
Basta, esto no está bien. Por ello, salió del ejército y contó en los medios
tan escandalosa situación. Lo encontré cuando íbamos juntos en el coche a
devolver el cuerpo de un hombre que había salido de trabajar de la fábrica camino
a casa, y lo habían asesinado con otros doce que también salían de esa misma
fábrica, de un pueblo que no se consideraba “bueno” por estar al oeste del
Orontes. Lo devolvimos a su casa con su familia. Nos quedamos un momento y me
dijo, siendo musulmán: Padre ( porque somos así en Siria, el cristiano le dice
al musulmán sheij), yo no quiero ni injusticia ni dinero. Soy un campesino y
quiero volver a cultivar mi tierra libre en una Siria libre. Te mando un
saludo, noble sirio.
¿Cree que la deserción del piloto que llegó a Jordania
supondrá el inicio de verdaderas deserciones importantes?
Yo no soy experto en temas estratégicos, pero los hombres
del ejército están muy cohesionados ética y moralmente por lo que es el
ejército y lo que representa la dignidad de la patria, pero también porque
temen por el pueblo. Es necesario acabar con esta leyenda de que todos los
alauíes están con el régimen. Es una leyenda horrible. He visto a alauíes que
han venido a mi monasterio a llorar a sus amigos asesinados por el régimen.
Conozco a alauíes que han estado años en las prisiones del régimen. Sí, trabajo
en la paz social, esta es la Siria real.
Pero hay armados, hay quien dice que Al-Qaeda está en
Siria…
Al-Qaeda no acaba de llegar a Siria: está presente desde
antes, se utilizó en Iraq y fue utilizada en las más sucias empresas en Líbano.
En la carta que escribí a Kofi Annan, le dije: Ustedes en la ONU están haciendo
como si todo fuera una unidad de religiones, todas en el mismo seno. ¿No saben
que desde las explosiones en Damasco hay un estancamiento en el que nadan los
más sucios peces, desde el mujabarat y las mafias hasta los extremismos
religiosos? Sabéis eso y nosotros queremos una comunidad internacional que
quiera salir y acabe con este estancamiento, ejerciendo su responsabilidad.
Pero puede que las armas lleguen a estos grupos…
El armarse es peligroso y las armas van a todas partes. No
hay duda de que el extremismo religioso en Oriente Medio, que está ciertamente
presente, tiene muchos medios para financiarse. Por eso la revolución siria ha
de ponerse como prioridad absoluta el organizar y controlar a estos grupos.
También le dije a Kofi Annan: Estos que forman parte de los grupos extremistas
son nuestros hijos. No vienen de otro planeta, son nuestros hijos y tenemos una
responsabilidad para con ellos. Debemos rehabilitarlos para que salgan del
extremismo y vuelvan a vivir e interesarse por la religión y la cultura de
forma que vuelvan a la sociedad. Esto está relacionado con el deterioro de la
seguridad en Siria, que en buena parte es planeado. Esos hombre y jóvenes 30 de
los cuales vinieron a atacar el monasterio el 22 d febrero (el monasterio de
Mar Musa), son hombres. Los monjes y las monjas les hablaron y les querían preparar
un té… Se encontraron en otro mundo y comenzó a aparecer su humanidad. Esos,
que son nuestra gente, queremos recuperarlos.
¿Hay una guerra civil?
En Siria hay una revolución y una guerra civil. Escribí
cartas a diplomáticos en junio de 2011 diciéndoles: La guerra civil ha empezado
y toda la culpa es vuestra y de vuestros países, incluida la diplomacia
religiosa.
La revolución está en pie y es una realidad que reúne a
personas de todas las religiones y sectas. La guerra civil también está
presente, a lo largo del Orontes y en la costa siria y es un desastre nacional.
Por eso hemos de decir hoy a las partes enfrentadas: venid a dialogar. El tema
no es Bashar al-Asad. Señor, su tema es secundario. Aquí hay un país, aquí hay
gente. No vamos a aceptar de ninguna de las maneras que un ser humano sea más
importante que un país. La solución es ir al diálogo, veamos qué pasa. Todas
las armas que hacían falta al pueblo sirio para liberar Palestina, las llevaron
a los montes alauíes. Hay armas allí hasta el día de las Armas (irónico).
Quedaos con nosotros, pedid a Kofi Anan y los suyos, Ban Ki Moon y los suyos, a
Obama y los suyos, a Putin y los suyos, a Irán, a todos, que traigan fuerzas
internacionales para proteger las montañas alauíes, para proteger los barrios
alauíes.
Eso es una división…
No, al contrario, es todo lo contrario, porque el pueblo quiere
ser uno, pero está viviendo el desafío de la guerra civil: los unos están degollando
a los otros en la calle, empujados por quien quiere beneficiarse de ello para
proteger al antiguo régimen. Parad, respirad, tomaos unos meses, no penséis. Entonces,
después de eso, estoy totalmente convencido de que Siria en vez de ser el punto
de enfrentamiento entre saudíes e iraníes, del enfrentamiento suní-chií, del
enfrentamiento ruso-estadounidense, y un largo etcétera, será el punto de
consenso y armonía. Dejad el lenguaje de las armas porque todo el mundo ya se
ha llevado lo suyo. No temáis, os protegemos. Después hablamos y llegaremos a
algo. Te digo que las armas llegan desde el sur de Líbano a Teherán.
Michel Kilo ayer escribió un artículo en el que decía que
la Iglesia no está bien y llegó a decir que uno de los obispos de Damasco había
entregado a jóvenes a los servicios de seguridad. ¿Adónde van los cristianos en
Siria?
Lo primero no hay obispos que entreguen a jóvenes si no es
porque ellos mismos son parte de los servicios de seguridad. Eso no es nada
raro, incluso un sirio corriente de la calle no se sorprende al oírlo, y un
saludo para Michel Kilo, mi querido amigo. La iglesia ha sido utilizada como
instrumento para cimentar los regímenes dictatoriales en Siria. La libertad religiosa
real (y en Siria cada uno reza lo que quiere) no nos la regala nadie, eso es parte
de la civilización árabe, tanto musulmanes como cristianos y judíos, desde hace
siglos.
Los Asad comprendieron que esto era necesario para conservar
el régimen en Siria y lo utilizaron a su manera. Hoy sacerdotes y obispos están
acostumbrados a no decir nada sin permiso. Lo mismo pasa con los sheijs. Uno no
dice lo que quiere.
Pero incluso el Vaticano no tiene una postura firme…
El Vaticano ha participado dos veces en las conferencias de
Amigos de Siria, en Túnez y Estambul.
¿Y los cristianos en Siria?
Los cristianos en Siria tienen muchísimo miedo, el régimen ha
conseguido atemorizarlos como a los alauíes. Los cristianos conscientes de la
realidad están presentes en las cárceles con los musulmanes y alauíes que también
son conscientes. Los cristianos en general tienen miedo, la mayoría son
neutrales y algunos, desgraciada y tristemente conspiran junto al régimen
securitario.
¿Qué piensa la iglesia de usted?
La Iglesia me quiere, pero ya sabes que en las religiones a
veces hay ciertos regímenes… Creo que los cristianos no aprendieron la democracia
en las iglesias. Así, el ser humano libre, que habla con libertad, molesta.
Gracias por estar con nosotros…
Deja que termine poniéndome todo el proyecto encima:
Queremos servir a la reconciliación. (Se pone un peto) Esto son ramas de olivo
y estos son los colores de nuestra patria, estos son nuestros mártires (las
aceitunas). La reconciliación es nuestro futuro, estamos comprometidos con ella
y no hay reconciliación sin una democracia madura, sin libertad de opinión y
sin una verdadera humanidad. Siria, verdaderamente te diriges al bien, la paz y
la reconciliación. Y la paz sea sobre vosotros.