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lunes, 10 de septiembre de 2012

Sobre los alauíes y la revolución siria

Texto original: Al-Nahar

Autor: Rateb Sha'bo

Fecha: 01/09/2012





¿Se puede hablar de alauíes en política? ¿Se puede hoy considerar a los alauíes en Siria como un bloque político? ¿Cuáles son entonces los límites de la adecuación entre lo sectario y lo político? ¿Y qué influencia tiene eso en el porvenir de la revolución siria?

Los mayoría de los alauíes de Siria hoy, debido a las condiciones previas al inicio de la revolución siria y al camino que ha adoptado, además de otros factores que intentaré concretar, se han convertido en un bloque humano con una orientación general conservadora en lo político y contraria a la revolución.

Se trata así de una paradoja, especialmente si vemos esta realidad a lo largo de la larga historia de este ambiente social congestionado que ha abrazado ideas, movimientos y adscripciones políticas revolucionarias como el marxismo, el nacionalismo, el laicismo y otras. Todo ello, en mi opinión, se ha convertido en un obstáculo que desaparece al ritmo que desaparece la niebla del miedo, la duda y la decepción bajo el sol de la nueva Siria. Tal vez los alauíes no fueran tan homogéneos desde el punto de vista político en lo referente a un tema concreto, como lo son hoy frente a la revolución siria, que ha tenido como uno de sus más destacados efectos, un efecto ciertamente confuso, el unir las posturas de los miembros de esta secta, al margen de sus tendencias políticas- (originariamente) partidarios y (previamente) opositores-, y de sus distintos niveles culturales, en una única postura: la revolución siria es un movimiento islamista movido por el sectarismo, no el nacionalismo, con el que nada tiene nada que ver, por no decir que es una conspiración de múltiples enemigos. Los lemas de libertad y dignidad que gritaron las gargantas de centenares de miles de sirios desafiando los peligros de la detención, la tortura y los disparos con fuego real, son considerados un mero manto que cubría objetivos no nacionales enmarcados en un plan que busca atacar a la resistencia y derrocar el Estado (y no el régimen) sirio y tal vez la desmembración del mismo. El que se beneficia del régimen y el que no, el criminal y el íntegro, el eterno partidario y el eterno opositor, el informador y el luchador, el intelectual y el analfabeto se han unido políticamente contra lo que ven como una conspiración estadounidense y del Golfo. La verdad es que desde los primeros días del movimiento revolucionario sirio, los alauíes se han sentido apartados del movimiento, un alejamiento que se incrementa a diario con el entierro de nuestros muertos, venidos de toda Siria, en el seno de la lucha. Teniendo en cuenta esta realidad, ponemos pasemos a analizar los factores que han hecho de los alauíes un bloque conservador desde el punto de vista político y los ha alejado de la participación efectiva en la revolución siria.

-La común matriz sectaria con el presidente y con las articulaciones sectarias y militares principales en el régimen sirio actual, que conlleva a día de hoy un doble efectos: el primero nace del hecho de que a los alauíes les ha saturado en general la necesidad imperiosa de reconocer el complejo que los alauíes han sentido a lo largo de su historia, un complejo considerado religioso (los alauíes tienen suficiente con su  autocomplacencia con sus convicciones religiosas y no tienen la menor intención proselitista religiosa o de competición por la legitimidad religiosa oficial con el islam suní) y nacional (debido a la pobreza, la ignorancia y su concentración en las zonas rurales alejadas de los centros urbanos que se consideran las fábricas de la política y los políticos). A pesar de eso, el movimiento popular contra el régimen sirio ha sembrado desde el inicio una preocupación y un misterioso miedo ante un hipotético retorno a la situación previa de marginación y menosprecio, especialmente teniendo en cuenta que el movimiento comenzó fuera del entorno alauí y con características cada vez más islámicas, además del hecho de que la persona del presidente ha destacado en el contexto de la revolución como el objetivo primero en los lemas y declaraciones (muchos intelectuales alauíes preguntan por las implicaciones de que la página más importante de la revolución siria en la red se llame “La revolución siria contra Bashar al-Asad” y no contra el régimen sirio por ejemplo). Muchos alauíes tienen la convicción de que el único objetivo de esta revolución es derrocar al presidente porque es alauí de nacimiento, y extraen de los hechos y las posturas todo lo que apunta a eso. En cuanto a cómo se sostiene que se entienda la revolución siria como si su objetivo fuera golpear a la resistencia ( y este es un objetivo político que supera las adscripciones sectarias), y como un ataque dirigido contra el presidente por ser de una secta concreta (y este es un objetivo sectario) es algo a lo que no se dedica la ideología política. La segunda consecuencia de esta adscripción común es el miedo de que los alauíes carguen con la culpa de los crímenes del régimen (al que los opositores califican muchas veces de sectario o alauí) y se conviertan, tras la caída del régimen, en objetivo de venganzas basadas en la adscripción. Este miedo se basa en la convicción de que serán cargados en grupo con la responsabilidad de las políticas del régimen por una mera adscripción sin tenerse en cuenta la implicación o inocencia del individuo. Este elemento se hace más fuerte según se prolonga la revolución y se vuelven más aberrantes los crímenes que comete el régimen, por los cuales creen los alauíes que serán juzgados). Es decir, los alauíes expresan sus miedos a largo plazo (marginación) e inmediatos (venganza), lo que revela que de forma general entienden la revolución siria como algo que no tiene nada que ver con la libertad ni con la democracia tal y como se dice.

-La presencia de un importante porcentaje de alauíes en las filas del ejército y los aparatos de seguridad en un contexto de pobreza general y declive de la agricultura como fuente de ingresos, además del factor de atracción que han supuesto tales cuerpos para los pobres de las zonas rurales puesto que miembros de su entorno ocupaban puestos importantes en los mismos, lo que les hace más fácilmente aceptables y les concede incluso un cierto favoritismo. El voluntariado en estos aparatos no se producía solo como fuente de ingresos, sino también como fuente de poder y dominio que se practica, en general, sobre los habitantes de sus propios pueblos. Por otra parte, la presencia de los alauíes ha sido siempre importante en los aparatos de represión oficiales del régimen sirio; incluso el dialecto alauí se ha ligado en las mentes de los sirios con estos aparatos. Naturalmente, y así es, un gran porcentaje de los alauíes se siente, debido a su trabajo y funciones oficiales (al margen de sus convicciones políticas) posicionado contra el movimiento revolucionario, lo que ha llevado, tras la militarización de la revolución, al asesinato de muchos de ellos, con la enemistad que ello provoca en las familias contra los que les matan. En las mentes de los alauíes no ha madurado aún ni madurará la convicción política que ve en el “Ejército Nacional” un enemigo cuando este se convierte en un instrumento de crueldad, muerte y asesinato de familias, lo que los hace identificarse plenamente con el discurso mediático del régimen que honra a sus hijos como mártires y describe a la parte que los mata como “bandas”.

-Lo que se llama la política de “reclutamiento universitario”, que ha preparado el camino para la aparición de una clase intelectual nueva entre los alauíes, pues la enseñanza era el otro camino (como el militar o el de la seguridad) para ascender socialmente y garantizar las fuentes de ingresos. Esta puerta ha atraído a un grupo social con aspiraciones científicas cuyas que les llevan incluso a ofrecerse voluntarios para el ejército y la seguridad. El régimen, como de costumbre, se ha apoyado, ya sea dentro de la secta o fuera de la misma en una política discriminatoria cuyo parámetro es la fidelidad, para dar oportunidades de estudios superiores, creando un ejército ideológico en beneficio del régimen que lo ha defendido y defiende contra todo movimiento en su contra aunque sea laico, pacífico y angelical. Imaginen cómo sería si el movimiento fuera violento y mayoritariamente islámico, y con el apoyo de partes y países que no son menos dictatoriales que el régimen sirio, y con bendiciones sectarias de los seis dentro y fuera de Siria, proporcionado así excusas a quien quiere ponerse en contra de la revolución siria para tapar la esencia y el significado de esta revolución.

-La aversión general de los alauíes hacia las orientaciones políticas islamistas y su tendencia a abrazar las corrientes políticas de izquierda en general, incluidas las tendencias y partidos que pagaron un alto precio por enfrentarse a la dictadura del régimen, como el Partido Comunista Sirio (buró político), la Unión Comunista del Trabajo, que se convirtió tras su primer y último congreso en agosto de 1982 en el Partido Comunista del Trabajo y el Partido Democrático Baaz (la corriente de Salah Jadid[1]).Esta aversión ha constituido la base del sentimiento de alejamiento de esta revolución siria desde el inicio. Merece la pena resaltar que el humor opositor izquierdista no desapareció en los centros alauíes durante los violentos sucesos que presenció Siria a finales de los setenta y principios de los ochenta, y el opositor alauí mantuvo la aceptación y la influencia en dichos centros, al contrario de lo que sucede hoy cuando el opositor alauí se ha visto alejado de su centro hasta el punto de ser tachado de traidor y necesita realizar una búsqueda independiente para comprender las razones.

Los elementos previos han creado un punto de atracción política que une a miembros de esta secta y le dan hoy un color político concreto, que permite que uno se dirija a ellos como un bloque político sectario. Esperamos que los posteriores efectos de la revolución siria sean una disipación de este espacio a favor de uno de inter-atracción nacional en el que esta secta y otras sean grupos infiltrados por distintas ideologías y corrientes políticas nacionales generales. Después, esta realidad exigirá una meditación independiente sobre los efectos que ello tenga en el destino de la revolución.

[1] Último posible competidor de Hafez al-Asad en su escalada hacia el poder, conocido por sus tendencias izquierdistas extremas, que no gustaban a Asad porque no iban en consonancia con los intereses del país.

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