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domingo, 4 de septiembre de 2011

Mensaje a la oposición siria


A los profetas y mensajeros,
A los líderes y presidentes,
A los señores y las fuerzas políticas,
¿Con quién hablo? Hablo con la oposición siria. Desgraciadamente, la gente en Siria que sale a manifestarse se enfrenta a tanques y balas. Hay quien ha visto cómo su mujer era violada, su anciano padre golpeado y su hijo asesinado por un francotirador, y todo ante sus ojos. Pero a nosotros, ¿qué es lo que nos importa? Nos importa quién comprende mejor la situación. Todos comprendemos mejor lo que sucede, todos somos más listos, todos nosotros somos fuerzas políticas, todos nosotros somos líderes y todos nosotros somos profetas y mensajeros. Nadie está dispuesto a escuchar la opinión del otro. Hasta ahora, cuando a alguien le mencionan el nombre de un opositor, comenzamos a discutir, a sacarles defectos, a rebuscar en su pasado: qué hicieron, qué comieron, qué bebieron en su vida, qué amasaron y cómo podemos difamarlos ante todo el mundo. ¿Para qué? Para ser nosotros los mejores. Es demasiado pronto para esto, primero porque optar por esto como primer paso es un error y, segundo, porque es demasiado pronto. Esperad a que derroquemos al régimen, vayamos paso a paso, unámonos. Escuchemos a la gente en la calle decir “un único ser” y manteneos como tal, poneos de acuerdo en al menos una cosa. Es demasiado pronto para esto. Si Dios quiere, Siria tendrá un presidente que haga que uno se sienta orgulloso, será un presidente que honre al país y el país que él honra le honrará a su vez.
No tengo ninguna duda de que tenemos personas dentro y fuera del país muy preparadas. No hay problema en pensar en este asunto, pero es demasiado pronto para que empiecen las disputas entre nosotros sólo porque queremos aparentar que somos más opositores que el resto. Las diferencias personales son absurdas y es mejor que no pensemos en ellas ahora.
Lo primero estratégicamente es ir punto por punto. Debemos centrarnos en derrocar al régimen y, para ello, debemos ponernos de acuerdo incluso con aquellos cuyos puntos de vista que son contrarios a los nuestros: tanto los tozudos, que sabéis quiénes sois, como los que quieren filosofar con filosofías occidentales que pretenden traer a Siria, que también saben quiénes son, no voy a señalar a nadie, tienen cosas buenas y aportan cosas al país. Pero todos, incluidos los que se sitúan entre esos dos polos deben caminar de la mano y ponerse de acuerdo. La pluralidad de opiniones es la esencia de la democracia. 

Si queremos un dictador, ya lo tenemos; si queremos que alguien venga y nos diga que este es el único camino por el que el país puede caminar, ahí está. Dejad que se quede, dejadlo si eso es lo que queréis. Pero yo sé estoy totalmente convencida de que el pueblo no quiere un nuevo dictador, quiere un sistema que respete todas las opiniones. Es probable que no estés de acuerdo con la opinión de otro, pero debes respetarla y no debemos discutir sobre sus errores o su pasado ni rebuscar en su historia. Esto, con toda sinceridad, es un signo de gran debilidad, e indica que la persona que está hablando del resto de opositores, independientemente de su orientación política, es débil. Es como si necesitara decir que “estoy intentando ascender al liderazgo, dar a conocer que soy el más listo y el mejor en detrimento de otros, estoy ascendiendo sobre los hombros de otros”.
Ahora mismo, la revolución no os necesita ni necesita estos métodos. Lo siento si mis palabras o mi manera de decirlas hieren a alguien, pero es la realidad. Tenemos que centrarnos y unirnos. No pongas tus objetivos personales por encima de los objetivos del país. Tal vez piensas que el país debe ser conducido de una manera concreta, tal vez la gente esté de acuerdo contigo y ¿si no? En ese caso, tienes que respetar su opinión porque ellos representan a una parte de los sirios y no es justo que pases por encima de ellos y digas “yo quiero andar así”. Uníos, Dios está con todos. Debemos ser un único ser, debemos respetarnos unos a otros. La democracia que no respeta la pluralidad de opiniones fracasa. Pensadlo, pensadlo, tomad mis palabras como un consejo. Yo no me pongo de parte de nadie, ni voy a salvar a nadie. Yo valoro todo lo que hacéis, dando vuestro tiempo, vuestra vida, vuestros esfuerzos vuestro dinero por el éxito de la revuelta. Pero, ojalá, ojalá nos centremos exclusivamente en el país y, en la medida de lo posible, intentemos, cada vez que hablemos de forma negativa sobre alguien de la oposición, dejadlo, aplazad es idea y pensad en el beneficio del país.

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