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domingo, 11 de septiembre de 2011

¡Felicidades, presidente!


Texto original: Al-Mundassa
Fecha: 11/09/2011
Autor: Anónimo


Señor presidente:

Mis amigos y yo, sirios fieles, le felicitamos por su cumpleaños y le deseamos un maravilloso aniversario.  Le deseamos que pase un día feliz con la distinguida señora Asma y que le cante en inglés con su elegante voz el “Cumpleaños feliz“. Esperamos que sus hijos, que Dios los guarde, disfruten dándole sus regalos que han pagado tras ahorrar hasta la última libra durante su corta vida. Deseamos que la señora Anisa, su madre, recuerde con alegría el día de su nacimiento, pues las madres recuerdan con amor el día del nacimiento de sus hijos e incluso puede que se alegren por tal recuerdo más que ellos mismos. Ojalá esté orgullosa de usted y de su empeño en ejecutar el testamento de su padre, el líder eterno por el que morimos, que en paz descanse, y en seguir sus benditos pasos.

Puesto que somos un pueblo totalmente fanático del libro Guiness, tras tejer la bandera más grande en nuestra manifestación de apoyo a su persona, tras celebrar bailando que habíamos logrado el mayor número de víctimas en las revueltas árabes y que teníamos las más grandes cárceles (nuestras escuelas y estadios se han convertido en cárceles), tras enorgullecernos de tener las más grandes fosas comunes que pueden albergar familias y extraños en un mismo agujero, hoy le hemos preparado el pastel más grande para celebrar que es su cumpleaños.

Hemos hecho este pastel según una receta con los siguientes ingredientes: harina de los huesos de las víctimas de Hama, miles de litros de sangre de las víctimas de Daraa y azúcar que hemos recogido de las risas de los niños antes de matarlos por amor a sus ojos resistentes y que no se doblegan*. Creo que estará lo suficientemente dulce porque se oían muchas risas. El huevo lo hemos cogido de los órganos reproductores que cortamos a los jóvenes para alegraros. La receta recomendaba un poco de sal… No fue difícil: la recogimos de las lágrimas de las madres, tantas madres, y las secamos para utilizar su sal. La decoración está hecha con las gargantas que arrancamos a los jóvenes, pero, para evitarles a sus hijos y su señora inglesa de tan alta cuna una imagen tan nauseabunda, las hemos cubierto de con una deliciosa cobertura almendrada. Espero que le guste el pastel, pues sus ingredientes son todos de su gusto. Por supuesto, no hemos olvidado grabarle unas cintas de vídeo completas que muestran su valentía para que se enorgullezca de nosotros según el principio de “Oh Bashar” y no nos acuse de que nosotros, sus hombres, bebemos sangre.

Aunque hemos perdido el respeto por nosotros mismos y la lealtad al principio de humanidad, a pesar de que nuestra lealtad es solo a vos y su familia, me ha entrado un sentimiento de vergüenza mientras le amasaba el pastel. Yo nací en Daraa y me ha llegado la noticia de que mi profesor, el que me enseñó a leer y escribir, ha muerto. Pero no me ha entristecido porque es un terrorista.

Mi madre es de Homs y me han dicho que el hijo de su hermano, Wisam, con el que pasé largas noches de verano jugando a las cartas ha muerto, pero no me da pena, porque es un israelí.

Mi padre, que en paz descanse, era de Latakia y ha llegado a mis oídos que Abu Abdu, el vecino de toda la vida de mi abuelo, al que le comprábamos helados de cereza, ha muerto. Pero no me afecta porque es un conspirador.

Lo cierto es que quería mandarle este pastel volando sobre un misil que les hiciera explotar a usted, a María Antonieta y a su familia de chupasangres. Cuánto he deseado enviarle una bomba que les explotara en la cara cuando soplase las velas, pero los rebeldes utópicos que se aferran al carácter pacífico de la revuelta no me han dejado. No se ensuciarán las manos con la sangre de sus tres hijos. Por mucho que nos esforcemos, no lograremos ponernos a su altura, no somos tan viles ni caemos tan bajo, ¡porque somos sirios!.

* El régimen sirio dice de sí mismo que es un régimen de resistencia contra la ocupación israelí y que no se doblega ante los desginios de Occidente.

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