Blog dedicado a publicar traducciones al español de textos, vídeos e imágenes en árabe sobre la revolución siria.

El objetivo es dar a conocer al público hispanohablante al menos una parte del tan abundante material publicado en prensa y redes sociales sobre lo que actualmente acontece en Siria. Por lo tanto, se acepta y agradece enormemente la difusión y uso de su contenido siempre y cuando se cite la fuente.

viernes, 13 de enero de 2012

La primavera siria y las espinas de la “verdad”

Texto original: Al-Nahar

Autor: Nibras Shehayyed

Fecha: 06/01/2012



Este artículo no ofrece un análisis político de lo que está sucediendo en Siria, sino que intenta dejar al margen la opinión personal del autor y dibujar, dentro de lo posible, los rasgos de una nueva forma de la realidad humana, en la que pueden estar de acuerdo el opositor y el partidario del régimen.

La calle siria está viviendo hoy un proceso de profunda crisis en el ámbito de las relaciones sociales que llega en algunos casos a poner fin a las relaciones entre amigos, o incluso entre los miembros de una misma familia, pues nada más empezar el “diálogo” entre el opositor y el partidario las palabras se convierten en gritos y los argumentos en motivos para acusar al otro de traición.

En un ambiente de intercambio de acusaciones, el primero muestra todas las grabaciones de las que dispone en el móvil para dar una imagen del salvajismo de aquellos que laceran los cuerpos de sus hermanos, mientras que la otra parte cuenta múltiples historias de “bandas armadas”. De esta forma, la discusión llega a un callejón sin salida.

No es la guerra mediática aquí el punto de conflicto entre los puntos de vista ni la “complicidad” de unos y otros con cada una de las partes, sino que se trata, ante todo, de una crisis de verdad, porque detrás del desastre social que vivimos hoy, se esconde un modelo de conocimiento clásico de la verdad. Un modelo de verdad en el que esta se acerca a ser algo así como la adecuación entre la realidad y nuestro entendimiento de la misma, lo que implica que se reduce a la corrección de los datos. El problema aquí es que, por un lado, los datos están distorsionados porque los medios oficiales, que defienden a capa y espada al régimen, gozan del derecho exclusivo de mostrar “lo que pasa” y, por ende, distorsionarlo. Y en segundo lugar, los datos, en muchas ocasiones, no son nuestro objetivo, sino un medio que utilizamos para justificar una situación previa o para defender una identidad ideológica o religiosa que se considera a sí misma amenazada. El partidario, en general, como algunos me han reconocido, “no quiere creer que su gobierno antiimperialista sea capar de cometer crímenes de tal crudeza” y no quiere sentirse amenazado de tener que “renunciar a quien le protege”. Por el contrario, un opositor convencido considera traidores a todos los que no comparten su opinión. Con este panorama, “la verdad” se vuelve una negación de “la otridad” (la verdad del otro), el diálogo en una lucha y el que diverge en un traidor. Bajo el nombre “realidad” y en su contra, se esconde, por tanto, la violencia y no el error.

En vista de esta situación, debemos separar necesariamente el nexo que une a la verdad y a la corrección de los datos, pero sin renunciar a la necesidad de la verdad ni a la importancia de los datos, porque si lo hacemos, estaremos poniendo bajo el mismo rasero al asesino y a la víctima. En otras palabras, la sociedad siria que hoy se enfrenta a la represión, los asesinatos, el pillaje y las mentiras debe crear un modelo nuevo de verdad que supere los resultados nefastos que puede causar la aplicación del modelo de conocimiento que se aplica actualmente en la sociedad. Debe ser un modelo este que no se reduzca exclusivamente a la “corrección de la información”, sino que ha de establecerse como un modelo de vida. Es decir, debemos invertir los esfuerzos que gastamos persiguiendo los datos en buscar una nueva forma de vida que nos permita estar juntos.

Y puesto que la más sublime característica de la vida es  la inexactitud, no puede ser que la verdad, cuando la comprendemos como un estado de existencia, sea el final del camino, sino que ha de convertirse en el propio camino. En otras palabras, la verdad se define como la búsqueda de la “verdad” misma y por tanto, como un estado de divagación. No vemos bien hacia dónde vamos aunque conozcamos bien la identidad de nuestro verdugo, nos falta luz. Los manifestantes se defienden en búsqueda de una patria desaparecida, los jóvenes se reúnen, susurrando en la cafetería buscando una dignidad sacrificada, caen miles de balas de los servicios de seguridad buscando una libertad vagabunda, los shabbiha se disputan gargantas cantoras y cortan en pedazos los cuerpos de los niños. Sin embargo, y a pesar de todo ello, independientemente de mi postura personal que ve en el régimen sirio un ente que niega la verdad, debo reconocer que existen otros que creen en él y esperan reformas que a mí me parecen un espejismo. Pero ahí están y es mi deber respetarlos. Esos buscan y estos también, entonces ¿cuál es la verdad?

Al acercarse uno a la verdad como una situación de existencia, esta, a consecuencia de lo que conlleva de desacierto y falta de claridad, supera la lógica de la afirmación absoluta e inamovible. Así, de una parte, la verdad se convierte en una afirmación novedosa capaz de crear nuevos modelos en los que los sirios no repitan el legado que se ha quedado anticuado y de otra, se muestra como un estado de negación que nos indica lo que no puede ser verdad, creando así lo que puede llamarse la cultura de las líneas rojas: el rechazo a la represión de quien sea (aunque sea un enemigo) y el encomendarse a la justicia y no a la venganza. Pueden parecer palabras “platónicas”, pero no hay otra salida. Si no lo aplicamos, tendremos odio, después asesinatos y después algo con nombre de nada. Nosotros nos quedamos, pero los regímenes, sean cuales sean, desaparecen, así que debemos encontrar un camino para estar juntos. Si soy opositor, debo reconocer la fragilidad de la oposición en el nivel político y trabajar, según mis posibilidades, para superar sus actuales limitaciones. Si soy partidario, estoy invitado a reconocer, al menos, la corrupción, la represión salvaje de tendencia fascista que sufren los cuerpos sirios desde hace décadas y la total responsabilidad del régimen de esta situación. Si no, soy enemigo de la realidad. Quien sea un verdadero partidario, no puede justificar el genocidio de los manifestantes, y quien sea un verdadero opositor, no puede lanzar huevos y tomates en El Cairo a los que piensan de otra manera. La verdad es solo una y esa es la que nos puede unir para buscar una nación noble, ha de ser una búsqueda y no un dictado, una aspiración y no una nostalgia. La verdad es solo una y puede unirnos en nuestro continuo diálogo interno sobre cuestiones como la preocupación y la sorpresa.

Debemos, con el objetivo de conservar la unidad de nuestro pueblo, construir una cultura nueva que separe entre las posturas políticas y los valores humanos respetando las líneas rojas. Si no, el ser humano se  convertirá en una idea. Quien vive en la verdad no puede vivir en una total ilusión, sino que ha de ver en el sueño lo que es verdaderp. Quien vive en la verdad no sacraliza a ninguna persona, partido o legado anticuado. Quien vive en la verdad no teme repasar sus cuentas y reconoce lo que debe y lo que se le adeuda. Quien vive en la verdad no puede defender al asesino, aunque no le convenza el proyecto alternativo. Quien vive en la verdad debe buscar, perderse, tropezar, llorar y aspirar a la luz.

miércoles, 11 de enero de 2012

Las falsedades económicas del régimen sirio

Texto original: Al-Iqtisadiyya 
Autor: Muhammad Karkuti

Fecha: 30/08/2011

Aunque este texto ya tiene unos meses, nos ha parecido interesante retomarlo para descubrir las falsedades que rodean a la economía siria. 



“Las peores mentiras, y las más frecuentes, son las que sirven para que el individuo se engañe a sí mismo. Mentir a los demás no es sino la excepción”
(Nietzsche)

Junto con las mentiras políticas y policiales pergeñadas constantemente por el poder en Siria tenemos las mentiras económicas, abundantes desde que la familia de los Asad se hizo con el mando del país hace ya más de cuarenta años. Y puesto que el pueblo sirio nunca se las creyó, ni las políticas ni las policiales ni las económicas, al-Asad padre y su hijo se vieron obligados a imponerlas por la fuerza, por medio de un sistema represivo basado en el asesinato, la coerción, la tortura, la detención arbitraria y la depuración física. Si hasta las verdades a medias, en el caso de existir, se convierten, en manos de los Asad, en una verdadera mentira colosal qué podría decirse de aquellas que apenas lo son en una cuarta o décima parte. Si antes de iniciada esta revolución pacífica e incontenible en Siria, las mentiras económicas se urdían a través de estadísticas ficticias, números ignotos, datos sospechosos, estudios irrisorios, investigaciones sin citas ni referencias y proyectos sin autoría, incluyendo la falsificación de las cifras referentes al desarrollo, el paro, las inversiones, el déficit, la inflación, la deuda, el producto interior y las fuentes de ingresos, ahora, en pleno hervor revolucionario, se aderezan en forma de respuestas precocinadas a una serie de evidencias expuestas no por los revolucionarios sino por instancias internacionales independientes y de solvencia que antes de la revuelta gozaban del crédito y la máxima consideración por parte del régimen sirio. Respuestas que igualmente se aducen ante un corolario de indicios que han terminado siendo contrastados por los acontecimientos. Y es que estos, del tipo que sean, constituyen siempre la fuente más fiable y robusta para extraer las verdades, sea cual sea su naturaleza y por muy angustiosas y amargas que resulten.

Así, en función de esta falsificación continuada de la realidad, resultaba conveniente que apareciera el primo de Bachar al-Asad, Rami Majluf, el cual controla el 60% de la economía siria, diciendo que había decidido ¡“consagrarse” a la beneficiencia y abandonar los negocios! Sólo un intento mezquino, desesperado y nauseabundo, por revestirse de una súbita honradez; pero muy adecuado. Por lo mismo, convenía que un grupo de hombres de negocios se lanzara, por encargo de al-Asad, a proclamar por aquí y por allá la inmunidad de la economía nacional a cualquier peligro de colapso, como si nadie en el mundo supiera que nada hay en Siria digno de llamarse “economía nacional”. Lo que hay es una economía clánica basada en el clientelismo, el mercenarismo y el “matonismo”, más cercana al bandolerismo que a cualquier otra cosa. Por ello, también se hacía preceptivo que el presidente del Banco Central de al-Asad esparciese por doquier frases tranquilizadoras, que ni él mismo se cree, en torno a la fortaleza de la lira y la capacidad de la reserva monetaria del banco para sustraerse a cualquier tipo de efecto negativo derivado de la revolución popular masiva. O que insistiese en que los iraníes no habían aportado ayudas financieras para salvar a la familia gobernante o que Iraq, con su gobierno dominado por los iraníes, no había intensificado, con alevosía y premeditación, el ritmo de su cooperación económica con Siria para, tras el estallido de las protestas, proteger a esta misma familia.

En artículos anteriores he hablado ya de las ayudas iraníes a al-Asad, por valor de 5,8 mil millones de dólares, y de cómo se han distribuido y expendido para satisfacer las prioridades del régimen, a saber, la compra de más armas para permitir que el poder y sus estructuras mafiosas sigan matando al pueblo sirio; la financiación de las bandas de mercenarios, incluidas las cuadrillas de los libaneses (iraníes) de Hezbolá; el refuerzo de unidades militares determinadas en lugares concretos en previsión de una eventual caída de al-Asad en Damasco; una inyección de liquidez temporal para costear los sueldos de los funcionarios y los militares, con el objeto de retrasar la inevitable rebelión civil; repartir sobornos entre aquellos sirios, si es que los hay, dispuestos a defender al régimen hasta el final, incluidos los nuevos hombres de negocios favorecidos por este sistema o los empresarios de toda la vida, obligados a aclimatarse a los mecanismos de esta economía fantasma para salvaguardar su propia integridad y beneficiarse de las migajas de un dinero tan ilícito como inmoral.

Centrémonos ahora pues en el apoyo recibido desde Iraq. Quizás resulte de utilidad referir aquí la declaración emitida por la oficina del ministro de Finanzas iraquí, Rafi al-Isawi, donde se desmienten las noticias referentes a que su país había librado pagos por valor de diez mil millones a Siria. El caso es que el desmentido contiene una confirmación explícita del apoyo oficial iraquí al gobierno de al-Asad, pues su extracto literal reza del modo siguiente: “La oficina del ministro Rafi al-Isawi niega de forma tajante las noticias acerca de una posible libranza de cantidades cifradas en diez millones de dólares a favor del gobierno hermano de Siria. Ahora bien, el ministro confirma una vez más el deseo de Iraq de sustentar a sus hermanos sirios, su gobierno y su pueblo, y, así, el ministerio de Finanzas comunica que ha llegado a un acuerdo con su par sirio para unificar los aranceles entre ambos países y aportar asistencia financiera, valorada en seis mil millones de dólares, a completar en tres partidas a lo largo de los próximos nueve meses a contar a partir del 27 de julio de 2011, fecha de la firma del acuerdo. Por todo lo anterior, consideramos de todo necesario que se asegure la veracidad de cualquier dato aportado a este respecto contactando con esta oficina y contrastando las informaciones”. Un vistazo a la fecha en que se rubricó el pacto permite hacerse una idea palmaria del episodio en su conjunto.

Resulta asimismo notorio que los seis mil millones de dólares “iraquíes” y los otros casi seis mil millones de dólares “iraníes”, no han aportado ningún rayo de esperanza económica al pueblo sirio, excluido como está del círculo de distribución de estos pagos o “asistencia” a decir del comunicado del ministro iraquí. En virtud de lo anterior, nos será más fácil entender las terroríficas declaraciones del gobernador del Banco Central “Sirio” según las cuales “los sirios deberán apretarse el cinturón como consecuencia de las crueles sanciones impuestas por europeos y estadounidenses al país, cuya economía se ha debilitado notablemente. Así, pues nos vemos obligados a afrontar mayores dificultades a causa de las sanciones y los sucesos actuales, no quedará más remedio que imponernos restricciones”. ¡Dios mío, sí, está pidiendo a los sirios, que llevan cuatro décadas apretándose los cinturones, que se los ajusten más aún, a pesar de que ya no quedan agujeros en los que insertar la hebilla! En otro intento repugnante y burdo de hacernos rumiar uno de esos bulos históricos de autenticidad dudosa, este mismo gobernador afirmó: “Digo lo contrario de lo que afirmara María Antonieta cuando pidió al pueblo que se conformara con comer galletas si no encontraba pan; creo que habremos de prescindir de las galletas y conformarnos con pan negro”. Dejando a un lado lo deslucido de su alarde literario, las medidas punitivas occidentales contra los Asad, su familia y colaboradores se han retrasado porque las grandes potencias querían imponer sanciones inteligentes al dirigente ilegítimo de Siria impidiéndole el acceso a sus fuentes básicas de financiación (incluido el veto a las exportaciones de petróleo, cuyos réditos no han engrosado jamás las arcas públicas en los últimos cuarenta años), las cuales no se invierten para desarrollar el país y mejorar el nivel de vida de la población, algo impensable, sino para financiar un combate inusual que enfrenta a un poder enrocado en sus tanques, carros blindados, cazas, fragatas y milicias locales e importadas contra una población sin mayor arma que su dignidad y orgullo. El latrocinio y el saqueo de las riquezas del país echarán a perder de forma definitiva lo que pueda quedar de ese “pan negro”, de igual manera que ya en su momento arramblaron con las posibilidades económicas del país. Han sido las pautas económicas corrosivas aplicadas durante esta dilatada etapa, empezando por la economía de la pobreza, siguiendo por la del empobrecimiento y terminando en la economía de la virtualidad, las que han consumido todos los agujeros del cinturón y han devorado cualquier espacio accesible para insertar un nuevo orificio.

Al-Asad sénior ansiaba el “auxilio” de las sanciones para poder justificar la corrupción y el saqueo; al-Asad júnior ha terminado haciendo lo mismo pero con una salvedad: los crímenes de aquel se perpetraron sin que ningún medio los retransmitiera; los del segundo se han retrasmitido de todas las maneras posibles.

Un discurso cargado de amenazas

Texto original: Al-Quds al-Arabi

Autor: Abd al-Bari Atwan

Fecha: 11/01/2012



Ayer el presidente sirio rompió una tradición establecida durante las revueltas árabes al pronunciar su cuarto discurso, que duró casi dos horas sin ninguna novedad, aunque algunos piensen que el haber añadido, como prioridad, la lucha contra el terrorismo al enfrentamiento con la conspiración exterior, es una hoja de ruta que llevará al aumento de los actos de violencia y las matanzas en las próximas semanas y meses. El presidente Bashar al-Asad quiso mandar un mensaje claro a los sirios y al mundo entero: que la restauración de la seguridad y la lucha contra el “terrorismo” están por encima de todo, así que no habrá reformas reales ni reconciliación nacional hasta que esos objetivos se cumplan.

El levantamiento sirio, que exige un cambio democrático, está a punto de completar su décimo mes y el desarrollo de los acontecimientos sobre el terreno indica que el país se dirige hacia una guerra civil sectaria, lo que significa que la lucha del régimen para acabar con el terrorismo y la conspiración exterior puede durar meses, o incluso años, si tenemos en cuenta que el índice de actos de violencia y enfrentamientos cruentos sigue in crescendo.

Su cuarto discurso ha sido distinto del primero y el segundo, en los que habló de reformas, el levantamiento del estado de emergencia, la total libertad de prensa y la pluralidad política, mientras que en este ha disparado contra todos sin excepción: contra la Liga Árabe, contra los estados del Golfo y sus medios engañosos, además de dudar de la pertenencia a la arabidad de casi todos, sin dejar títere con cabeza.

¿Atacar con esa fuerza es indicio de fuerza o de debilidad? Hay quien dice que el presidente vive aislado en medio de una acuciante crisis económica que cada vez es más grave debido al embargo impuesto por EEUU y Europa y algunos estados árabes, y que se ha hecho más profunda debido a que el fuerte aliado iraní, que podría constituir una alternativa a los árabes, está pasando por una situación económica difícil debido a las sanciones estadounidenses. De hecho, su situación puede empeorar si los estados de la UE imponen la prohibición de importar petróleo iraní.

En contrapartida, otros creen que el discurso del presidente Al-Asad reflejaba una cierta autoconfianza y sugería que su régimen ya había superado varias etapas de crisis, y que los apoyos ruso y chino le habían fortalecido, primero el chino y después el ruso con la llegada de los portaaviones y barcos rusos al puerto de Tartus para reforzarlo. Otros factores que han llevado a dicho fortalecimiento serían el fracaso de los proyectos de internacionalización con los que había amenazado la Liga Árabe y las graves divisiones en el seno de la oposición, sobre todo en la exterior.

Nadie discute que el presidente sirio se mostrara más entero y confiado si se le compara con los anteriores discursos, que pusieron de manifiesto una preocupación que fue incapaz de ocultar. Sin embargo, seguir apoyándose en sangrientas campañas militares y de seguridad, sin llevar a cabo paralelamente una política activa para buscar una salida, ni una diplomacia astuta para lograr el apoyo de algunos árabes indecisos y neutralizar o reducir a los más extremistas, pueden hacer que esta confianza desaparezca porque la conspiración internacional de la que habla el presidente Al-Asad es inmensa y los conspiradores implicados en ella son muchos y tienen mucho dinero.

Si el régimen se siente fuerte y capaz de resistir estos días debido a algunos logros en el ámbito de la seguridad resultado de su dura actuación, es el momento idóneo para hacer algunas concesiones ante su pueblo, siempre desde esa posición de fortaleza y no desde la debilidad, además de ponerse en serio a buscar soluciones políticas para salir de la crisis.



El presidente sirio reconoce que la oposición rechaza en su mayoría sentarse con él a dialogar y participar en un gobierno de unidad nacional, pero no ha explicado el porqué de esa postura. La respuesta es sencilla: la total desconfianza en la seriedad del diálogo y en el compromiso del régimen sirio de aplicar las medidas prácticas que se acordasen. Está claro que este rechazo irá en aumento después de que haya amenazado con aplastar el levantamiento, porque eso implica una cierta deficiencia en la inmunidad de su sistema de seguridad y crea el ambiente propicio para la infiltración de terroristas y, en consecuencia, la ampliación de sus campañas.

Además, ¿cómo es posible que la oposición se siente a dialogar con un régimen que la tacha de traidora y habla de su relación con fuerzas exteriores enemigas y de participar en la consecución de sus planes? ¿Cómo puede decir el presidente sirio que está dispuesto a dialogar incluso con los implicados en los enfrentamientos de Hama de 1982, es decir, los Hermanos Musulmanes, y después calificarlos en su último discurso como los Hermanos Endiablados?

El régimen sirio necesita pararse a reflexionar y repasar su discurso, y después también su política interior y exterior porque la docilidad en el trato con los observadores árabes y su protocolo, además de las dudas de la Liga y del comité de seguimiento, le han dado un margen para recuperar la respiración. Sin embargo, esta docilidad no ha durado mucho y hemos podido ver cómo algunos de esos observadores eran atacados de forma salvaje por grupos que se cree que dependen del régimen, lo que ha provocado la pérdida de los logros diplomáticos que esa docilidad había conseguido.

Estamos de acuerdo con el presidente Al-Asad en que los árabes no se han puesto del lado de Siria en los últimos diez años, y que incluso algunos de ellos han conspirado contra ella, pero se pusieron de su parte durante los treinta años anteriores, porque ¿qué reformas políticas y económicas llevó a cabo el régimen sirio durante ese tiempo, cuando las cosas estaban relativamente estables y el triángulo Egipto-Siria-Arabia Saudí conformaba una alianza regional que imperaba en la zona?

Queremos recordar que la toma del poder por parte del Partido Justicia y Desarrollo (AKP) en Turquía ha hecho de ese país la décimo-séptima potencia económica del mundo en diez años. Por su parte, el ex presidente Lula Da Silva convirtió Brasil en la cuarta potencia económica en el mismo período de tiempo sin tener ningún título universitario y siendo miembro de una pequeña familia que no tenía ni nevera ni televisión.

Exigimos a la oposición siria exterior, o más bien a algunas partes en concreto, que sean un poco más modestas, pues los ataques de algunos contra la Liga Árabe y sus amenazas con la espada de la internacionalización como si las campañas aéreas estadounidenses estuvieran dispuestas a dirigirse a las costas de Latakia, Tartus y Baniyas con un simple silbido suyo, es decir, de la oposición, no sirven a su estrategia y ni acercan la consecución de sus objetivos.

El presidente Recep Tayyep Erdogan fue muy incisivo cuando aseguró que Siria se precipitaba hacia una nefasta guerra civil sectaria que haría explotar a toda la zona. Es tremendamente triste que haya países árabes y extranjeros que avivan esa guerra con dinero y armas, como también es muy triste que el régimen sirio facilite dicha misión con su insistencia en seguir el camino en solitario apoyándose en las soluciones militares exclusivamente, atacando a todos, dudando de la arabidad de la mayoría de los árabes, y continuando con el ingente derramamiento de sangre.

La salida de la crisis siria es una solución política, porque la alternativa es catastrófica tanto para el régimen como para la oposición, pero también para el pueblo sirio que, a fin de cuentas, será la víctima que más sufra.

lunes, 9 de enero de 2012

Varios porqués sobre los atentados del Midán

Texto original: Kebreet
Fecha: 06/01/2012
Autor: Mustafa Abazeed



¿Por qué ha comenzado a haber atentados tras la llegada de la comisión de la Liga Árabe?
¿Por qué todas las explosiones tienen lugar un viernes?
¿Por qué todas ocurren antes de las 11?
¿Por qué solo ocurren en pleno centro de Damasco?
¿Por qué un salafí se suicida para asesinar a gente de su propia secta bajo pretextos que solo la televisión oficial puede interpretar?
¿Por qué las explosiones ocurren en en los barrios más activos (en cuanto a manifestaciones) de Damasco?
¿Por qué la televisión oficial se presenta en los diez minutos posteriores a los atentados?
¿Por qué en menos de media hora se emiten imágenes de los atentados mientras que de las manifestaciones ni pasado un siglo?
¿Por qué se conoce la identidad del autor de los hechos antes de reunirse los miembros esparcidos de las víctimas?
¿Por qué el pueblo sirio tiene que ser siempre tan inocente?
¿Por qué la foto de Bashar al-Asad siempre queda intacta?
¿Por qué la televisión oficial entra en la escena del crimen, que supuestamente tendría que estar cerrada, y la retoca añadiendo elementos de atrezo?
¿Por qué se tiran restos de uniforme de policía junto a los cristales rotos mezclados con la sangre derramada sobre la tapicería de los coches?
¿Por qué es únicamente la televisión oficial la que filma el lugar de los hechos?
¿Por qué la televisión siria emite imágenes de la carnicería violando claramente el protocolo internacional de prensa?
¿Por qué no se ven llamas, humo ni ambulancias? ¿Es que es un atentado respetuoso con el medio ambiente?
¡¡¿¿Por qué, por qué, por qué??!!
Solo hay una respuesta: el régimen cree que su pueblo es estúpido. A esta banda criminal que nos gobierna desde Damasco, nosotros le decimos: todos nuestros mártires que caen víctimas de vuestras balas y explosiones son mucho más que simples números y lápidas. Son recuerdos, son sueños, son risas y cada uno de ellos tenía una familia y amigos. Os ajustaremos las cuentas, no lo olvidaremos jamás...

La polémica de la oposición y la incapacidad árabe

Texto original: Al-Quds al-Arabi 

Autor: Bashir Musa Nafi*

Fecha: 04/01/2012

El último viernes del año de las revoluciones, el 30 de diciembre del 2011, los sirios salieron de nuevo a las calles de sus ciudades y sus barrios. Salieron no como salen cada día, ni siquiera como habían salido en viernes anteriores desde el inicio de la revolución siria a mediados de marzo. Ese viernes salieron como si se quejaran de sus hermanos árabes por no tomarles en serio y para que se crean que Siria está viviendo una gran revolución popular, y que no se detendrán hasta que caiga el régimen y se establezca un estado libre y digno.

Cuando se observa en ciudades pequeñas, como Idleb en el extremo norte del país, o Duma en la periferia de Damasco, a cientos de miles de sirios manifestándose, teniendo en cuenta que salir a la calle es una aventura que puede causar la muerte, y cuando los comités de la revolución siria registran más de 400 manifestaciones en todo el país, no hay duda de que lo sirios quieren dirigir un mensaje, un mensaje que creen que no ha llegado todavía.

Durante los días previos a las manifestaciones del viernes de la congregación (en las plazas libres) y durante los días posteriores, la crisis siria vivió varios acontecimientos importantes: el primero relacionado con las fuerzas y personalidades de la oposición sobre un documento firmado por el presidente del Consejo Nacional y Comité de Coordinación Nacional; y el segundo, relacionado con la labor del equipo de observadores árabes y la duda de si todos hablan con una sola voz.

Existe una estrecha relación, de hecho, entre las dos polémicas, la polémica sobre la oposición y la polémica sobre el papel árabe. Y ambas, en palabras del presidente del Consejo Nacional, Burhan Galion, ignoran prácticamente la situación real en Siria. A pesar de la lentitud de acción, no es ningún secreto que los sirios (y las fuerzas de la oposición siria en especial, particularmente el Comité de Coordinación) pusieron grandes esperanzas en la iniciativa de la Liga Árabe, y sobre todo en el lenguaje que utilizaron algunos de los ministros de exteriores árabes durante las semanas que duró la negociación para la firma de la primera fase -en relación con los observadores- que parecían decantarse por el (apoyo al) pueblo sirio. La opción árabe parecía como si fuese a encontrar una salida a la crisis sin el riesgo de la intervención extranjera. Pero ahora la Liga Árabe parece dar concesiones al régimen sirio, haciendo modificaciones significativas en el protocolo de los observadores. El informar a las autoridades sirias para después conseguir su permiso para trasladar a un equipo en una determinada dirección pueden parecer triviales si se comparan con la presencia en sí de los observadores. Sin embargo, estas cuestiones conllevan la preocupación sobre la posibilidad de que los observadores árabes lleven a cabo su misión, teniendo en cuenta el registro sangriento del régimen y su determinación, que ya está fuera de toda duda, de continuar la guerra contra su propio pueblo, además de la experiencia con la que cuentan sus órganos de represión y las fuerzas de seguridad en practicar el engaño y obviar los hechos, de hecho, no parece que estos órganos tengan experiencia en otra cosa. A pesar de que la tarea de los observadores árabes no ha superado todavía los primeros días, es evidente que ni la Liga Árabe como institución, ni los observadores como individuos, demuestran los conocimientos y la competencia requeridos para una tarea como esta que requiere, por un lado, tratar con el aparato de un régimen embustero y criminal y, por otro, moverse por todo el país.

Además, la tarea de los observadores plantea otro problema. Si se suponía que antes de las enmiendas se formarían equipos de observadores del mundo árabe y de los hijos de los estados amigos, algo que puede parecer un honor en cierta medida, la Liga Árabe aprobó que la petición del régimen sirio de que solo árabes se dedicaran a la tarea de observación en la República Árabe Siria. Sin embargo, la Liga Árabe se abstuvo de publicar una lista detallada del historial de los observadores enviados a Siria. De hecho, la única persona cuyo expediente han investigado los medios y no la Liga como tal, ha sido el del líder de la delegación de los observadores, el general, administrativo y ex diplomático sudanés del que hay ciertas dudas sobre el trabajo que desempeñó en Darfur. Estas sospechas pueden significar algo o no, pero la pregunta que se debe plantear es si la mayoría de los observadores también provienen del mismo medio burocrático, árabe, civil y militar. Porque, independientemente del valor de los datos personales de todos los observadores, no hay duda de que los criterios de valor de la burocracia árabe, que surgieron a la sombra, trabajaron con y se relacionaron con los regímenes árabes (casi todos ellos) durante el medio siglo pasado, son criterios en gran medida a la baja.

Los jueces, que están acostumbrados a convivir con delitos de tortura y asesinato, los empleados, que han trabajado en un ambiente de malversación de fondos y saqueos, y los militares, que han participado o han sido cómplices con su silencio de los delitos de los altos oficiales y los hombres del gobierno, incluso no habiendo pruebas suficientes para dirigir cargos contra ellos, como es el caso del líder de los observadores en Darfur, no tienen, en definitiva, la sensibilidad suficiente para ver los crímenes cometidos por el régimen sirio contra su pueblo. Esto, además del hecho de que algunos observadores, quizá no todos, actúan desde el principio como si representaran al estado al que pertenecen, y no a la conciencia árabe, que se supone que es la verdadera fuerza que fundamenta la labor de supervisión. No es un secreto que un número significativo de estados árabes no quiere que el pueblo sirio triunfe, ni que las exigencias de su revolución se materialicen. El equipo de observadores árabes sufre graves deficiencias, tanto a nivel de valores, como a nivel de procedimiento práctico. Se necesitaría un milagro para que el equipo lleve a cabo su misión con éxito: la tarea de detener la violencia que el régimen ejerce contra el pueblo, y de poner fin a la cadena de muerte y detención. Esto es así porque las declaraciones del general presidente de la delegación no son un buen augurio.

La creciente frustración frente a las posibilidades de que los esfuerzos árabes prosperen y de que el cuerpo oficial árabe, representado por la Liga Árabe, logre encontrar una salida a la crisis, ha aumentado las diferencias de la oposición siria como nunca antes desde que se formaron el Comité de Coordinación Nacional y el Consejo Nacional, las dos fuerzas principales de la oposición. No es que haya diferencias ideológicas entre ambos cuerpos, pues ambas están formadas fuerzas de variada trayectoria intelectual, sino que las diferencias han sido políticas desde el principio. Estas diferencias están relacionadas con las dudas del Consejo Nacional sobre la verdadera postura del Comité de Coordinación Nacional frente el régimen y su percepción de hasta dónde debe llegar el proceso de cambio en Siria, así como las dudas Comité sobre la verdadera postura del Consejo frente a la intervención extranjera. Y como ninguna de estas dudas se ha disipado, han vuelto a surgir las diferencias en el acuerdo que firmaron el presidente del Consejo Burhan Galiun y Haytham al-Manna, que resolvía la cuestión de la intervención extranjera, hablaba de la protección de los civiles sirios en nombre de los derechos humanos, y evitaba reconocer al Ejército Sirio Libre y el papel de sus tropas en la protección del pueblo y de su revolución, haciendo una leve mención al reparto de poder en Siria después de la caída del actual régimen.

Pasar por alto el Ejército libre de Siria, sea cual sea la justificación política que haya detrás, no ha sido ciertamente realista. Porque ¿cómo se puede pasar por alto uno de los principales desarrollos de la revolución siria y hacer como si sólo fuera una crisis de conciencia? También el hecho de que el acuerdo incluya todos esos detalles sobre la etapa de transición, como si el cambio en Siria fuera a ocurrir mañana, sin ni siquiera hacer una leve mención a la percepción general de cómo podría darse el cambio es una de las observaciones importantes que plantea el acuerdo. Pero lo sorprendente es que estas cuestiones no ha generado mucha controversia, sino que lo que ha provocado la polémica ha sido la cuestión de la intervención extranjera, que ninguna de las partes debería haber abordado. Primero porque no hay ningún indicio de que las partes internacionales o regionales preparen una intervención militar directa en Siria. Y segundo, porque la intervención, si es que se produce, no necesitará el acuerdo del Comité de Coordinación ni del Consejo Nacional, y no se detendrá por la oposición de ambos. La única parte que puede resolver la cuestión de la intervención extranjera, ya sea provocándola o deteniéndola, es el propio régimen y su política. Que se detenga el proceso de lograr una comprensión amplia entre las fuerzas de la oposición siria simplemente por sus posturas divergentes ante una cuestión hipotética, es una gran error político. No hay duda de que, a pesar de la magnitud del crimen que se está cometiendo en Siria, la intervención extranjera conlleva un grave riesgo para el futuro de Siria, su papel y su posición. Si muchos sirios exigen una protección internacional, de vez en cuando, es porque el régimen y el derramamiento de sangre de su pueblo les han empujado a ello.

¿Cuál es entonces la solución? La solución pasa por hacer esfuerzos para la iniciativa de la Liga Árabe tenga éxito y que la delegación de observadores árabes logre detener los asesinatos diarios, liberar a los detenidos y proporcionar a los sirios un espacio seguro donde expresar su voluntad.

La solución, finalmente, es que la Liga Árabe, en caso de que el régimen mantenga su política de guerra contra su pueblo, decida una intervención militar árabe en Siria, en la que participen os países que así lo deseen, al igual que Egipto dirigió la intervención árabe para proteger Kuwait a principios de los sesenta, y al igual que la propia Siria intervino militarmente en Líbano para poner fin a la guerra civil en el país del cedro a mediados de los setenta.

La intervención militar árabe directa en otro estado árabe no es nada nuevo, y quizá hoy Siria sea el país que más la necesita. Después de casi diez meses de su inicio, los árabes han de creer que Siria esté siendo testigo de una revolución popular masiva y de que los sirios no están dispuestos a retroceder sin un cambio en sus derechos y un cambio profundo y real del régimen, un cambio que devuelva a Siria y los sirios la libertad y la dignidad. Las alternativas son una intervención árabe eficaz, una guerra civil, cuyos efectos se extiendan por todo Oriente Medio, o bien una intervención extranjera que saque a Siria durante mucho tiempo del mapa de fuerzas de Oriente Medio. Solo con este panorama puede entenderse que la posición de la Liga Árabe y sus Estados miembros constituya una oportunidad otorgada al régimen para que firme su derrota con su pueblo sea cual sea el número de víctimas. 

*Escritor e investigador árabe especializado en la historia moderna.

domingo, 8 de enero de 2012

Siria: el sectarismo del régimen y de la oposición

Texto original: Elaph

Autor: Suleiman Yusuf Yusuf*

Fecha: 26/12/2012
Feliz Navidad a todos nuestros hermanos cristianos 
(Ciudad de Halfaya)


Lo que está sucediendo en Siria ha puesto de manifiesto, con sus dimensiones política, social y de seguridad y sus repercusiones regionales, el volumen del “desastre nacional” que presencia el  país. Del mismo modo, esta situación sin precedentes en la historia siria moderna ha puesto de manifiesto la ausencia del concepto real de nación y ciudadanía, además de la conciencia política y de la cultura general de los sirios tanto en el nivel del gobierno, como en el del movimiento de protesta, las fuerzas políticas y las élites intelectuales y de pensamiento. Finalmente, ha sacado a luz la profunda brecha en la “relación nacional” entre los distintos componentes de la sociedad siria.

Puede que no diverjamos en el carácter nacional general de la revolución siria, pero tal realidad no debe hacernos obviar la dimensión sectaria del movimiento nacional, que se ha convertido en el motor principal de la mayoría de los manifestantes en contra del régimen. Estos “descubrimientos sirios” se han puesto y siguen poniéndose de manifiesto en más de una postura, canal de televisión, realidad y comportamiento de ambas partes. Las oposiciones sirias, que se han unido con el objetivo de derrocar a Bashar al-Asad, han acusado al régimen de dar la espalda a las peticiones del pueblo y hacer de el chií Irán y sus instrumentos regionales un aliado estratégico y una referencia básica, ayudándose de la Guardia de la Revolución iraní y miembros de Hezbolla y del ejército de Al-Mahdi para reprimir las protestas populares contra su gobierno. También le han acusado de amenazar con una escisión sectaria en el país como salvavidas. Mientras, estas oposiciones se han puesto a buscar aliados y referencias fuera de las fronteras ya sea en el entorno árabe, islámico o regional, de su secta y confesión, además de encomendarse al exterior para derrocar al gobierno de Bashar al-Asad, aunque ello implique una militarización de la revolución y una intervención exterior, ya que las manifestaciones pacíficas no han podido hacerlo.

La oposición árabe, especialmente la corriente islamista, se ha centrado en el papel de Turquía y, en menor medida, en el papel de los países árabes. Como bien es sabido, en Turquía gobierna el partido islamista Justicia y Desarrollo (AKP), que ha mostrado su apoyo al derrocamiento de Bashar al-Asad, de linaje alauí, población que se extiende también por Turquía [1] y la instauración de un “gobierno islámico” en Siria, o al menos, reforzar la posición de los islamistas en el nuevo sistema político. Todo gobierno islamista en Siria, según su razonamiento, ayudaría a Turquía a reforzar su seguridad nacional y sus intereses estratégicos, además de limitar la influencia iraní (persa) que está creciendo en Siria y la región y que supone un motivo de preocupación real para Turquía. En el contexto de esta estrategia del gobierno islamista de Erdogan, Estambul ha acogido y patrocinado las conferencias del Consejo Nacional Sirio, dominado por la tendencia islamista y que se propone a sí mismo como alternativa al régimen actual. Más importante aún es el hecho de que Turquía ha acogido a los dirigentes del Ejército Sirio Libre y les proporciona apoyo económico, militar, logístico y político en su lucha contra el ejército sirio para derrocar al gobierno de Bashar al-Asad.

En lo referente a la oposición kurda, a pesar de su participación en la mayor parte de conferencias y formaciones de la oposición siria en el interior y exterior, su ámbito político se extiende también más allá de las fronteras, concretamente, hacia Arbil, la capital de la entidad kurda donde esta etnia ha mantenido tradicionalmente el liderazgo. El presidente Masud al-Barazani recibió a una delegación de kurdos del Consejo Nacional Kurdo en Siria, cuya creación fue anunciada hace poco y elevó las peticiones de los kurdos al derecho de “determinar su destino” dentro de la unidad del Estado sirio. Barazani dijo a la delegación kurda que le visitó que la prioridad había de estar en los derechos de los kurdos: “Lo que nos importa es la democracia y el reconocimiento de los derechos de los kurdos. Han de acercarse a la parte que les de esos derechos”. Además, dijo que apoyaría los esfuerzos de los partidos políticos kurdos para reafirmar y trabajar por los derechos de los kurdos en siria. En este contexto, el político kurdo sirio Salah Badr al-Din, en unas declaraciones, sacó a la luz lo que llamó “intervención negativa” del presidente iraquí Jalal Talabani en la crisis siria. Según comentó al periódico Al-Arab al-yawm (“Los  árabes hoy”), “el presidente Talabani ha prometido al presidente sirio Bashar al-asad que los kurdos no se pondrán en su contra […] Al-Talabani ha intentado convencer a los kurdos para que inicien un diálogo con el presidente Al-Asad”.

Debido a la ausencia de “estados y capitales asirias” a las que la oposición asiria pueda peregrinar, esta oposición vive girando dentro de un círculo vicioso nacional, unas veces bajo la abaya[2] de la oposición árabe, otras bajo las ammamas[3] de los islamistas y otras se pegan a la oposición kurda para que les proteja. Ante las polarizaciones sectarias, doctrinales y étnicas que va a presenciar la sociedad siria en la próxima etapa y el hecho de que la oposición asiria es la más débil de entre ellas, lo más probable es que los asirios (siriacos o caldeos) se encuentren fuera de la ecuación política puesto que no disponen de aliados reales en el interior ni tienen un soporte regional o internacional que los adopte y defienda su causa. A pesar de que los asirios son cristianos, los cristianos sirios no encuentran, a excepción de los asirios, quien los represente políticamente y no parece que estén preocupados por el futuro político de los asirios.

Al mismo tiempo que se ha estado presenciando este movimiento político del poder y la oposición, se ha dado una “guerra mediática” cuyos engranajes se extienden por diversos medios de comunicación  y que dirigen figuras mediáticas sectaristas ayudadas en esta batalla abierta por los medios árabes, islámicos e internacionales, así como sheijs, hombres de religión y destacados ulemas. Los medios de cada bando se dedican, especialmente los que se emiten por satélite, a añadir a cada instante más dosis de rencores sectarios mortales para la sociedad siria. Ello lo consiguen por medio de la forma en que graban y enfocan las noticias: escenas de asesinato, muerte y destrucción acompañadas de manifestaciones y protestas en contra del régimen. Desde los primeros días del inicio del movimiento de protesta, dirigentes del régimen han hablado y aún lo hacen de una conspiración exterior  cuyo objetivo es provocar la “escisión sectaria” y así golpear a Siria y desestabilizarla. Por supuesto, lo que el poder dice sobre la escisión y el caos, lo hace por medio de mensajes de amenaza contra la población siria cuando se siente amenazado. Ni que decir tiene que también los medios oficiales o los semi-oficiales se han referido al proyecto de instauración de emiratos salafistas en el país y de la entrada de islamistas armados desde los países del entorno, haciendo claro hincapié en el origen “suní” de estos y de los países de los que proceden.

En contrapartida, en alusión a la “secta alauí” a la que pertenece Bashar al-Asad, las oposiciones han seguido haciendo referencia a los que llaman el “ejército y los shabbiha de Al-Asad” y los ataques a mezquitas y zonas “calientes”, en clara alusión a las zonas suníes. Del mismo modo, los medios de la oposición se han puesto como objetivo movilizarla a la calle hacia la “militarización del levantamiento” y hacia el porte de armas bajo el lema de “la autodefensa y la defensa de los manifestantes”. Más aún, los lemas y discursos de los manifestantes y los opositores hablan de “la familia Asad” y no del Partido Socialista Árabe Baaz, que conforma la estructura básica del régimen y quien llevó al poder al padre, además de seguir siendo la cobertura política y constitucional que permitió el traspaso de poder a Al-Asad hijo. El hecho de que la oposición se centre exclusivamente en atacar a la familia Al-Asad obviando el papel del Baaz y de los partidos aliados con él lo que se conoce como Frente Nacional Progresista[4], supone una confesionalización de la crisis nacional y un avivamiento del sectarismo en la sociedad siria. Si nos creemos las acusaciones de la oposición contra el régimen sirio de que pretende encender la llama de la escisión sectaria como salvavidas, nos preguntamos: ¿qué han hecho las fuerzas de la oposición y las fuerzas del movimiento de protesta detener al régimen y hacer fracasar su proyecto? Desgraciadamente, se ha limitado a subirse a la ola del movimiento de protesta y adoptar sus eslóganes, abandonando la calle o, mejor dicho, dejando el destino del país en manos de manifestantes que levantan lemas de venganza por sus muertos y víctimas.

Tal vez el poder sirio haya perdido el control de una parte importante de la calle siria, pero no ha sido la oposición tradicional (los partidos) quien ha ocupado el vacío político y de seguridad que ha dejado el régimen. En otras palabras, la oposición política no tiene ningún poder sobre la calle. Según todos los indicios y datos políticos y sobre el terreno, creo que la última palabra, la determinante en el terreno de la oposición, la tendrá lo que se llama el Ejército Sirio Libre, que está formado por una “secta concreta”[5] y será quien decida el destino de Siria y la forma del nuevo régimen político, si consiguen derrocar a Bashar al-Asad con la fuerza de sus armas. Debido a la naturaleza sectaria de este ejército, al que apoya fundamentalmente la Turquía islamista, se puede entender que se pondrá de parte de la corriente islamista y fortalecerá su papel en la vida política en la etapa post Bashar. Esta alineación sectaria llevará al país a un escenario de mayores venganzas y rencores sociales que puede llevar a las minorías (religiosas, étnicas, partidos políticos y fuerzas políticas liberales, laicas y de izquierdas, que estarán en contra de cualquier gobierno islamista en Siria) a aliarse o unirse políticamente en contra de la corriente islamista bajo el lema de “la protección del estado civil”.

Con la insistencia del régimen en hacer uso de la represión hasta el final, manteniendo la opción militar y catastrófica para aplastar el levantamiento, y ante la cada vez más compleja crisis actual, la estructura social siria y la ausencia de horizontes que guíen hacia una salida política democrática y pacífica, y ante la imperativa necesidad de mantener el equilibrio en la estructura política del régimen político de la nueva Siria, puede que todas las partes de la crisis, así como las fuerzas regionales e internacionales implicadas, se vean obligadas a aceptar la regla del “reparto político”. Es decir, tal vez se vean obligados a aceptar la regla según la cual han de repartirse los tres poderes fundamentales entre las tres sectas principales (suníes, alauíes y cristianos), y otorgarse a los kurdos, asirios, drusos, armenios, turcomanos y circasianos, carteras ministeriales y posiciones políticas de importancia[6]. No hay duda de que esta opción tiene muchos defectos e inconvenientes, pero puede que sea la mejor de las opciones disponibles para sacar a Siria de su crisis y evitarle los peligros de la escisión sectaria y la guerra civil que empieza a vislumbrarse en la provincia de Homs.


* Investigador interesado en las cuestiones de las minorías.
[1] En Turquía es cierto qu hay población alauí, pero la minoría más mayoritaria son los alevíes, que se extienden por todo el territorio y nada tienen que ver con los anteriores. No sabemos si el autor ha cometido ese error.
[2] Túnica larga típicamente llevada por las mujeres.
[3] Especie de turbante.
[4] Frente de partidos de corte socialista que conforma la “pluralidad” del parlamento sirio en el que el Baaz tiene mayoría por ley.
[5]Cabe destacar que este dato es cierto en parte, ya que hay miembros de todas las confesiones, si bien, la mayoritaria con diferencia es la suní.
[6] El peligro de esta opción es convertir el sistema sirio en uno como el libanés, algo que jamás se ha dado en el país donde, de siempre, el sentimiento de ser “sirio” ha estado por encima de adscripciones confesionales.

Sobre las mentiras de la televisión oficial

"Última hora: El canal Al-Duniya niega que hayamos entrado en 2012. 
Se trata de una conspiración universal"
(Amuda)

jueves, 5 de enero de 2012

Una frase que vale más que mil discursos

Imagen que ha circulado por las redes sociales desde la llegada de la delegación de la Liga Árabe:



 "Exigimos que haya observadores 
que observen a los observadores 
mientras observan"

miércoles, 4 de enero de 2012

Michel Kilo: "Nosotros no somos Líbano y Siria no es Libia"

Entrevista realizada por la cadena France 24, durante su visita a su hijo en París el 26 de octubre de 2011, Michel Kilo, natural de Latakia, de confesión cristiana y opositor que ha vivido siempre dentro del país con las consecuencias que ello conlleva. A continuación, algunos extractos de la entrevista:



“Creo que Siria tiene derecho a ser un país democrático y no creo que haya nadie en Siria que niegue al pueblo su derecho, incluso los miembros del régimen dicen que Siria quiere avanzar hacia la democracia real. Probablemente recuerdes que el presidente dijo que Siria enseñaría a los demás cómo ser democráticos. Eso significa que hay un consenso nacional entre los sirios en torno al hecho de que Siria ha de ser democrática. Por supuesto eso no significa que todos los que hablan de democracia se comprometan con ella. El que se compromete con la democracia ha de trabajar por ella. Y la democracia, queramos o no, está en un mundo que trasciende al régimen actual, que trasciende a lo político. La democracia está ahora en el mundo de lo intelectual, de lo humano, de lo popular, de los valores. Considero que el destino de Siria depende por completo de la cuestión de la democracia, no solo Siria como ente unido, sino Siria como Estado, como actor, como símbolo de civilización a nivel internacional y de Siria como punto de encuentro de culturas, de elementos internos diferentes, etc.

 Sobre la Unidad Nacional:

Hay un problema real en Siria y en todo el mudo árabe: el problema de la disgregación social, de la falta de cohesión social. Durante la lucha por la independencia de Francia hubo un proceso de unión social y nacional, dando lugar a la creación de un nuevo tejido social, un proceso que se detuvo en 1958 con la República Árabe Unida […] Después llegó el Baaz, que originariamente, y aún hoy, decía “Unidad, libertad, socialismo”, y su programa realmente era un programa de libertades, con un Parlamento, un Estado civil […]. Entonces, bajo la influencia de la experiencia soviética, el Baaz se pasó al modelo estalinista […] y llegamos a la situación actual en la que se ha acabado con la unidad nacional y en que el poder depende de lo que yo llamo formaciones pre-sociales y no formaciones sociales modernas. Ello nos metió en un verdadero laberinto cuyo precio hemos pagado a costa de nuestra unidad y conciencia nacionales, de nuestro futuro, de nuestra imagen de nuestro propio país, de nuestro papel, etc. Así, hemos acabado teniendo una autoridad muy fuerte y una sociedad muy débil, o más bien que considerábamos muy débil, porque nos ha demostrado lo fuerte que es.

El tema sectario y el papel de la Iglesia:

El pueblo sirio no es sectario, los sirios no son sectarios y Siria en toda su historia no ha conocido enfrentamientos ni problemas sectarios. No somos Líbano. Por ejemplo, los cristianos son parte del movimiento nacional, parte de los partidos nacionales: Michel Aflaq[1] era cristiano, Antun Saade[2] era cristiano… No tenemos problemas del tipo que una secta esté encerrada en sí misma, que tenga unos intereses propios y una visión propia del interés nacional  […] En Siria no existen esas divisiones sectarias.
Yo veo que en los últimos veinte o treinta años, el pensamiento islámico político ha ido hacia los conceptos modernos: civil, democrático, progreso, ciudadanía, etc. Se trata de unos conceptos de los que siempre se ha dicho que pertenecen al mundo occidental, a fin de cuentas, el mundo cristiano. Ahora, cuando el pueblo árabe, la gente sencilla, ha comenzado a exigir y adoptar estos conceptos […] ves a los dirigentes de la Iglesia, los príncipes de la Iglesia, porque son realmente príncipes del poder, diciendo que no, que es demasiado peligroso que haya cambios en el mundo árabe-islámico porque ello nos llevará a situaciones impredecibles. […] Defienden la dictadura, defienden los valores de los que siempre han dicho estar en contra. […] La Iglesia no puede hablar por nosotros porque nosotros somos mucho más conscientes que ella y tenemos más cultura que los hombres de la Iglesia. […] Los cristianos no pueden estar en contra de una mayoría que lo ha acogido y los ha considerado una parte de su doctrina,d e su religión y de su civilización.

Sobre la oposición:

Al principio, la gente comenzó a salir a manifestarse, siguieron manifestándose, ofrecieron sacrificios, etc., y parecía como si la gente estuviera atrapada en un círculo vicioso. Entonces llegó el Consejo Nacional Sirio, a la gente en Siria le dio la impresión de que el círculo se había roto y que habían comenzado a caminar finalmente hacia un gobierno alternativo, una representación alternativa al régimen actual. Esto les infundió ánimos y empujó a muchos de ellos de nuevo a las calles […] Esto no ha logrado hacerlo la oposición interior, el Comité de Coordinación Nacional, del que no soy miembro como piensa todo el mundo […] Soy un opositor independiente.


Sobre la intervención:

A día de hoy todo el mundo interviene en Siria. Hay intervención política, económica, etc. Cuando el problema político en Siria se quiso resolver por medio de las fuerzas de seguridad, yo mismo escribí: “Intentáis solucionar un problema con medios que no servirán y que abrirán la puerta a la intervención extranjera”. En eso estamos ahora, hay intervención en el nivel político, económico… Cuando hablamos de intervención extranjera, nos referimos en concreto a la militar. Yo personalmente estoy en contra de toda intervención extranjera en Siria, ya sea militar o no. Y si se produce una intervención humanitaria que acabe llevando a una intervención militar, también estoy en contra de la intervención humanitaria, la dirija quien la dirija […] Siria no es Libia. Siria es un país con diversidad étnica y sectaria, Siria es un país donde hay sensibilidades muy importantes y muy especiales que ha de tenerse en cuenta en todo paso. Nosotros no queremos salir de esta revolución por la libertad y encontrar un Estado desintegrado y una sociedad dividida.

Sobre la caída del régimen:
Mientras haya una oportunidad de llevar a cabo un diálogo que lleve a un entendimiento nacional,  a un pacto histórico entre los componentes del pueblo sirio, entre la oposición y el régimen, hemos de decantarnos por el diálogo. Ahora veo que la puerta del diálogo está cerrada debido a la violencia desproporcionada ejercida contra el pueblo […], pero no he llamado ni llamo ahora a derrocar al régimen porque no es un simple lema que se grita, sino que es una serie de pasos y políticas efectivas que han de tener éxito en la realidad y cambiar los equilibrios de poder actuales, algo que los lemas no pueden hacer. [..] Primero cambias los equilibrios de poder y después te pones el objetivo, pero no propones este objetivo como un lema y luego te pierdes en ese objetivo. Creo que el lema de derrocar al régimen, y lo digo por primera vez en vuestra cadena, ha hecho mucho daño a la revolución siria. [] Puede que se vaya Bashar al-Asad y venga alguien peor, o que se vaya y no haya una solución […] Tenemos que trabajar por una solución política que nos lleve a todos a un pacto histórico, a la democracia. Si Bashar al-Asad lo apoya, lo conservaremos si ello estuviera en nuestras manos, si no, entonces debe irse.  […]Creo que la unión de la oposición a nivel organizativo no es necesaria, pero sí a nivel de toma de posturas. 

[1] Michel Aflaq es uno de los ideólogos fundadores del partido Baaz.
[2]Antun Saade (1904-1949) es un político libanés que, con vistas a la unión de la zona tradicionalmente conocida como la Gran Siria, creó el Partido Socialista Nacional Sirio (1910-1989).

El sujeto paciente a la siria

Texto original: Al-Quds al-Arabi
Autor: Elias Khoury
Fecha: 03/01/2012



No sé cuál es la filosofía que se esconde detrás de la creación de la función sintáctica del sujeto paciente [1] en la lengua árabe, puesto que el sujeto paciente es de facto el complemento directo, pero declinado como un sujeto[2], siendo tratado como tal cuando el sujeto agente es desconocido o se ha ocultado.

Decir que el hombre ha sido asesinado, declinando a la víctima como si del sujeto se tratase no hace de dicha víctima un asesino, pero se le coloca en el lugar del asesino porque los gramáticos árabes no podían imaginar una acción sin sujeto. Por eso, se inventaron la función de sujeto paciente o “delegado del sujeto”, convirtiendo, al menos de forma gramatical, al complemento directo en un sujeto temporal, a la espera de la aparición del sujeto real.

No estoy seguro de por qué los gramáticos árabes consideraron que la oración podía sostenerse sin complemento directo, pero de ninguna manera sin sujeto. Lo más probable es que supusieran que la ausencia del sujeto negaba el propio hecho. Por eso, se hizo necesario eliminar el complemento directo y colocarlo en el lugar del sujeto. Sibawayhi [3], en “Al-Kitab” señaló este fenómeno diciendo: “Cuando se desconoce el sujeto, el verbo transitivo eleva el complemento directo a la posición del sujeto. Al elevar a dicho complemento al lugar del sujeto los hace equivalentes poque además, se queda sin complemento directo” (Sibawayhi, Al-Kitab, Dar al-Yil, Beirut, pág. 33).

Los grandes gramáticos árabes no buscaron las razones políticas, sociales o culturales de este fenómeno y según Sibawayhi, el complemento declina como sujeto porque el verbo se ha dedicado por completo a él. Además, es muy probable que estas cosas no le preocupasen demasiado, por eso no quiero suponer que estas antiguas formas gramaticales tengan que ver con las “características del despotismo”, tomando prestada la famosa expresión de nuestro maestro Abd al-Rahman al-Kawakibi [4]. Lo más probable es que el asombroso paralelismo entre las características del despotismo y el sujeto paciente sea moderno y guarde relación con los regímenes instaurados por medio de golpes militares, que encontraron en la supresión del sujeto un medio lingüístico y gramatical para ocultar sus crímenes. Con ello, dieron lugar al más peligroso fenómeno de nuestra lengua: la separación entre el significante y el significado, entre la forma y el contenido, haciendo que la lengua se ahogue en el sinsentido.

Los dictadores árabes y no árabes que gobernaron nuestro mundo árabe durante siglos no necesitaron de este juego del sujeto paciente porque el sujeto se enorgullecía de su acción al tomar el poder públicamente de forma victoriosa. De hecho, la historia que cuenta cómo Sufiyan ben Muawiya, el valí de Basora, cortó el cuerpo de Ibn Al-Muqaffa [5] y lanzó sus trozos al fuego mientras aún seguía vivo por orden del segundo califa abasí Al-Mansur no es más que un ejemplo del orgullo que siente el asesino por el salvaje crimen que ha cometido y para el que no necesita un sujeto paciente que lo purifique de la maldad de su acción.

Pero nuestra era moderna, sobre todo en la época de los baasistas iraquíes y sirios, ha sido testigo de nuevas realidades que se han manifestado en la prostitución de la lengua por medio del crimen. Saddam Hussein, antes de dar el golpe contra Ahmad Hasan al-Bakr y proclamarse presidente, se llamaba a sí mismo el vicepresidente (recuérdese el vice sujeto). Rifaat al-Asad, líder de las Brigadas de Defensa y responsable de la masacre de Hama, se convirtió en delegado de su hermano (ídem) hasta que las luchas de palacio y las conspiraciones hereditarias acabaran con él. Ambos “delegados” son ejemplos del camino seguido por la lengua en su proceso de baazificación, cuando los lemas nacionalistas se convirtieron en una mera concha que encubría la reproducción de un modelo monárquico basado en la humillación de los significados y la destrucción de la dignidad del ciudadano.

Los dos Baaz convirtieron la conspiración que les llevó al poder por medio de un golpe seguido de un golpe contra dicho golpe, en una forma de gobierno. La mentalidad golpista basada en la fidelidad clánico-familiar interpreta la historia y los hechos como conspiraciones que se tejen en la oscuridad y ven en todo el fantasma de la conspiración, pues no saben comportarse más que como fuerzas conspirativas: si no hay conspiración, se la inventan y se creen su propia mentira. El que ordenó la detención y posterior tortura salvaje de los niños de Daraa para después humillar a sus familias estaba convencido de que esos niños eran la tapadera de una conspiración. Fue incapaz de suponer que los niños hubieran escrito los lemas de las revoluciones árabes en las paredes para expresar la impresión que en ellos había causado lo que habían visto en la pequeña pantalla y que les llevó, inocentemente, a derrumbar lo que el régimen consideraba imposible de derrumbar. Con la caída del muro del miedo, la revolución fluyó como un líquido.

Tal vez el colmo del pensamiento conspiracionista sea la invención de una conspiración de la que luego acusan a los demás. La interminable lista comienza con el asesinato de los líderes del partido Baaz a manos de Saddam para llegar a la invención de los emiratos salafistas y las bandas armadas en Siria.

No sé cómo va a justificar el régimen la salida de miles de personas a las calles ante los observadores árabes, cómo les van a convencer de que la víctima es el asesino y de que los manifestantes se matan a sí mismos. Tal vez se encomiende al presidente de la comisión de observadores de quien se dice que está implicado en las historias criminales de los Janjaweed[6]. Lo más probable es que el régimen pensase que las salvajes operaciones militares que precedieron a la llegada de los observadores árabes disuadirían cualquier movimiento, de forma que la situación de destrucción quedara como un decorado con el que poder vender su historia del sujeto paciente (el delegado del sujeto) que no se cansa de repetir[7].

Sin embargo, Homs ha demostrado lo contrario y ha salido desde debajo de los escombros a la luz de las manifestaciones que se ha encendido en sus barrios. Lo mismo han hecho Idleb, Daraa, Hama, Deir Ezzor, Alepo y los alrededores de Damasco. La manifestación en Duma fue un claro indicio de que al régimen ya no le sirven sus engaños. Después llegó la voz de los intelectuales y los artistas sirios libres para anunciar que la revolución continúa.

En tiempos del Baaz, que se dirige inexorablemente a su ocaso, el cinismo en el trato a la víctima ha llegado a su cénit al ser acusada del crimen y convertida así en criminal o “vice criminal”. Pero una de las características del levantamiento popular sirio es su capacidad de romper el embrujo del verbo en pasiva, llamando a la detención del crimen porque el complemento directo ha decidido liberarse de su estado como sujeto paciente y se ha convertido en escritor de la historia al enfrentarse al crimen con el grito de la libertad.

[1] En árabe, sujeto paciente (el sujeto de la oración pasiva) se dice literalmente “delegado del sujeto” o “vice sujeto”. Este apunte es importante para comprender el texto.
[2] La declinación del sujeto en árabe se dice “elevar” la palabra, otro apunte necesario para comprender los paralelismos establecidos en el texto.
[3] Gramático de origen persa que redactó la primera gramática de la lengua árabe titulada Al-Kitab (“El libro”) en el siglo VII dC.
[4] Pensador sirio del siglo XIX natural de la ciudad de Alepo que escribió una obra en la que criticaba el despotismo y la dictadura titulada precisamente “Características del despotismo”.
[5] Escritor de origen persa del siglo VIII que fue ejecutado por haber criticado el comportamiento político del califa Al-Mansur.
[6] Los Janjaweed o Yanyawid son grupos armados implicados en las masacres de Darfur.
[7] Es decir, que “a los manifestantes no los mata el régimen” sino que “los manifestantes son asesinados”. Si se tiene en cuenta que en árabe el verbo solo cambia su vocalización (que no se escribe) para ponerse en pasiva, una frase como “un hombre ha sido asesinado” podría leerse como “un hombre ha asesinado”.

lunes, 2 de enero de 2012

“Agua de plata”, carta desde Baba Amro a su hijo Ussama

Texto original: Al-Hayat
Autor: Ussama Muhammad
Fecha: 01/01/2012



“Buenos días, hevalo (amigo en kurdo).

Es muy tarde (son las dos de la mañana), espero que no estés dormido porque tengo una historia, o tal vez una mera hoja de otoño, que quiero contarte antes de acostarme. ¿Estás preparado para oír una historia que hable de tanto dolor? ¿Te gusta que te cuenten historias antes de dormir?

Solo mi respiración jadeante tras la cámara, sobre la que yo hacía el papel de un caballero kurdo, temblando de miedo como una hoja ante lo que me sobrevino mientras grababa escenas de “Homs-Baba Amro”. Los dedos me temblaban como si todos los hormigueros del mundo habitaran en su interior. Solo él, solo el hielo sobre la punta de mis dedos lo sabe.

Yo soy de un pueblo que conoce bien la injusticia, se trata del pueblo kurdo, la agonía de Dios en la tierra y el más bello parto en el cielo. Y yo, en tu nombre, querido pueblo, he querido dibujar, a partir de un rezo, una imagen de esta gran revolución. La imagen de la ciudad de hombres, árboles y piedra llamada Homs.

Después de un mes intentando asegurarme de que podría contar con un cámara especializado, me di cuenta de que no lo lograría y decidí que sería yo quien se encargaría.

La cámara es el arma del crimen. Tuve que recorrer casi 500 kilómetros para introducirla de contrabando por… y traerla hasta Homs, donde la trasladaba escondida de un lugar a otro muerta de miedo cada vez que veía a los soldados apostados ante las puertas de los edificios en que dormía la cámara. Entonces la cambiaba de escondite y así sucesivas veces hasta que se despertó en  Baba Amro, donde encontré el gran muro de humo blanco que dio comienzo a mi misión.

Recogí y ordené todo como si no fuera a regresar, lo único que no pude ordenar fueron las lágrimas sobre el rostro de mi madre. Con la agitación de un niño pequeño, esparcí y desordené todos los sentidos y las ideas, hasta que el umbral de la puerta me gritó; “No salgas”.

Esta es Homs. Todo te hace llorar si vas a traspasar el umbral, el umbral de la puerta, el umbral del alma o el umbral del sueño, porque el francotirador no ha dejado ojos para tus lágrimas al otro lado de la puerta que el primer ataque arrancó.

No recuerdo cómo ni cuánto camino recorrimos, ni quién ni cómo nos interceptó hasta que me encontré detrás de la vil barrera dentro de Baba Amro, casi liberada. Tenía que comenzar inmediatamente y sin vacilación y, puesto que a cada minuto podía apagarse el sueño, el sueño se templó. Guardé mi feminidad en mi bolsillo para una temporada indefinida.

Todos eran sombras que se oponían al poder de la injusticia. No eran meros hombres y jóvenes, así que metí en mi bolsillo mi feminidad, me escondí bajo una sombra como la suya y me eché a andar. Después recorrí una calle, una acera y un barrio, todos abandonados, y un edificio con el que los bombardeos se habían saciado, pero no la astucia de sus tiradores.

Entre mi miedo y el poderío del sueño, se me heló la sangre en las venas mientras subía el muro para llegar a un agujero que estaba en lo alto que me protegería de los francotiradores mientras grababa el tanque que no dejaba lugar a la reconciliación ni la paz. Entre la imagen del tanque desde su agujero en el muro y los gritos de los jóvenes que me acompañaban “Vuelveeeeeeeeeeee” y el ruido de las balas, solo hay distancias recorridas entre jadeos y escenas en que la muerte se reencarna en la vida.

Las arenas del desierto, en sus bolsas, se llevaron la primera bala por mí. Mi pecho se convirtió en un tubo de ensayo de mi grupo sanguíneo, ajeno al ser humano. Y mientras, yo imaginaba que nos caería encima el diluvio de todas esas bombas.

No volví hasta que hube grabado el edificio reducido a cenizas. Pobre de quien vuelva y no encuentre aquello que le trajo hacia tal muerte. ¿Acaso toda esa destrucción estaba allí esperándome para que derramara todo mi miedo sobre los puestos de los francotiradores que custodian lo que han destruido?

Sembraba las preguntas entre los escombros por los que iba caminando por si alguna respuesta florecía allí. La noche no me dejó más que aquellos cuerpos acurrucados entre sí como gatos y un niño entre ellos que no había disfrutado del placer de dormir durante nueve meses. Me miró a los ojos y dijo: “No tengo miedo a las balas, no tengo miedo a los soldados”. No era un niño envuelvo en lágrimas, sino un niño envuelto en piñones.

Por los lugares más recónditos del corazón y la noche, rodaban miles de gemidos desde la puerta de la habitación, gemidos que rogaban por su familia, de la que cada uno de ellos era el único superviviente. La oscuridad de Homs, las chispas de su rencor, y las paredes de un frío que mata… ¡Oh, el frío de Homs! Tal vez me dormí por un instante.

Volví en mí para completar al alba lo que había empezado la noche anterior. El desierto huyó hacia la cámara y el sol derramo su luz sobre los niños que sembraban las piedras de las casas derruidas unas sobre otras. Cuando tartamudeas ocultando tu confusión al preguntar “¿Qué plantáis?”, les molesta tu debilidad: “Construimos nuestra casa”. Los niños de Baba Amro son montañas de arterias y restos de carne, repletos de jazmines.

La vida devora las tumbas y el cementerio viste a sus nuevas tumbas vacías. El cementerio salmodia las canciones de sus futuros moradores. En Baba Amro se preparan para la muerte como nosotros nos preparamos para la vida. En ese momento, miles de gemidos se escapan de tu pecho e irrumpen en tu voz muda. El difunto ruiseñor y su aturdida madre, su padre y todos en Baba Amro son víctimas. Te mueves entre víctimas, amigo, no queda nadie vivo aquí.
En la manifestación de la tarde me vi gritando en mi lengua y en la suya, ahogándome por el miedo a la muerte, que se manifestaba en la vida que llevaban dentro.

¿Qué decir? Aquello por lo que se bombardea a esos desertores ya no tiene sentido. Aquí lo dicen todo las voces d las madres que han perdido a sus hijos, los lemas de las paredes, la manifestación del viernes, los eslóganes, los niños, los restos de las plazas y las calles desiertas, las pilas de basura con las que han sido castigados, las tumbas, los árboles y la línea del ferrocarril, que, coqueta, se extiende por Baba Amro.

¿Qué voy a contarte de los niños que me gritan desde el principio de cada calle “¡Kurda!” y se ríen, mientras todas las calles de Homs sonríen por sus pequeñas heridas y se levantan en mil oraciones? Las bombas anulan la manifestación de la tarde, mientras ellos sueñan con ser pájaros y manifestarse en el cielo.

¿Cómo, dónde y cuánto me quedé? No lo sé. Aquí en Baba Amro, todas las lenguas y las reglas se precipitan desde tu ser y te conviertes en su hijo “Amro” [1].

En tu sangre bostezan sus víctimas, sales por la mañana y tienes cuidado, como se te pide, de que no te vean, y ellas corren más rápido que tú para que cruces la barrera sana y salva. Te ves fuera de sus límites y tu corazón se queda suspendido en su mañana. ¿Cómo es posible que me encuentre ahora fuera del barrio y no llore?

Entonces comienza de nuevo el fatigante camino de 500 kilómetros para llevar de nuevo lo que he grabado a un lugar seguro. Vuelves sin volver.
Ahora con mi voz, en un escenario muy básico para una película muy básica, te quiero decir:

Desde debajo de los montones de escombros de Homs, te deseo una feliz tarde. Hoy ha terminado la película y ha comenzado la expectación. No tengo miedo de lo que pueda pasar. Las almas de los que se fueron,  mi hermano detenido, mi primo, mi vecino y los mil libres cuyas almas están sufriendo ahora, ninguno de ellos serán más valiosos que mi alma. Moriré libre, como he vivido, amigo… No huiré. Vivo entre Damasco y Amuda (Homs). Soy kurda. Mi nombre kurdo Simaf me gusta y significa “agua de plata”. Te mando mi alma amigo porque sé que lo que hay en ella, te importa.

En medio de tantas espinas, ¿recuerdas a “Hanzala el homsi”[2] que te escribió una vez? Se trata de otro personaje que inventé para que fuera hijo del dolor de Homs, igual que inventé “Naji el kurdo” [3]. Cuando escribo en su nombre lloro... También están el tío Abu Dababa [4], el tío Abu Qasifa [5] y el tío Sobh [6].

La película está a salvo, fuera de las fronteras. Te ruego que la veas pronto, muy pronto. El estreno is coming soon, como suelen decir”.

Ussama: ¿Me permites que publique esta carta en Al-Hayat?
Agua de plata: Eres libre de hacer lo que quieras con lo que desde ahora te pertenece.

Ussama: Te lo agradezco con amor y te deseo una larga vida.

Agua de plata: Y para ti, amigo, todo lo que puedas tener de lo que queda.

Homs ocupada, 25/12/2011

(Carta de “Agua de plata”, una cineasta siria a Ussama Muhammad, cineasta sirio).

[1] Baba Amro significa “padre de Amro”.
[2] Hanzala es el dibujo de un niño creado por el caricaturista palestino asesinado en Londres durante la guerra del Líbano, Naji al-Ali. Según decía, Hanzala, que siempre aparecía de espaldas, solo se daría la vuelta cuando Palestina fuera libre.
[3] Véase la nota 2.
[4] Literalmente, “padre del tanque”.
[5] Literalmente, “padre del proyectil”.
[6] Literalmente, “tío de la mañana”.