Blog dedicado a publicar traducciones al español de textos, vídeos e imágenes en árabe sobre la revolución siria.

El objetivo es dar a conocer al público hispanohablante al menos una parte del tan abundante material publicado en prensa y redes sociales sobre lo que actualmente acontece en Siria. Por lo tanto, se acepta y agradece enormemente la difusión y uso de su contenido siempre y cuando se cite la fuente.
Mostrando entradas con la etiqueta China. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta China. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Acróbatas en el circo de la comunidad internacional



Texto original: Al-Jumhuriyya

Autora: Nai'la Mansur

Fecha: 02/09/2013 



La mañana del 21 de agosto, salieron el padre, la madre y sus dos hijos de casa, en la ladera del monte Qassion de Damasco, sin comprender nada. No podían ni escucharse los unos a los otros por la inusual fuerza del bombardeo sobre Al-Ghoutta oriental y occidental, aunque los objetivos bombardeados los conocieron después. Los esposos se miraron mientras sus ojos decían: “He ahí los entrenamientos del próximo siglo”.

Antes del 21 de agosto

Los sirios comprendieron bastante pronto que su lucha sería larga, difícil y cruenta, y también comprendieron que deberían hacerlo todo, desde organizar su vida diaria, pasando por la resistencia al bloqueo, hasta la fabricación de armas locales. Razan Zaytoune [1] escribió en el número del mes de julio del periódico de los Comités de Coordinación Local, titulado Salimos por la libertad, que un grupo de apoyo técnico estaba trabajando para hacer llegar a otras zonas métodos alternativos para producir energía, en un intento de superar el problema de los continuos cortes de electricidad que se llevaban produciendo ocho meses en Al-Ghoutta oriental. También estaban trabajando para fabricar gas metano a partir de desechos de utensilios domésticos y para enseñar a utilizar los hornos solares y poder cocinar con la energía solar. ¿Podéis imaginarlo? ¿Podéis imaginar lo que significa difundir una cultura alternativa con valores alternativos generosos con el medioambiente bajo las bombas, la muerte y el bloqueo? ¿Podéis imaginar que algunas activistas que supervisaban este tipo de proyectos y pretendían dar trabajo a las mujeres que se habían quedado sin apoyo económico, pensaban difundir una cultura de cooperación en los mecanismos de producción y la administración de la materia que producían esas mujeres? Algunos activistas civiles cultivaban pequeñas parcelas de tierra con cosechas nuevas para la zona, y en tierra siria, pero de ciclo rápido para lograr rápidamente la harina necesaria para fabricar pan… ¿Podéis imaginar el grado de esfuerzo? Algunos activistas en el ámbito de la enseñanza alternativa en las zonas de las que habían desaparecido los rasgos del Estado central vieron cómo las escuelas que habían creado de forma improvisada eran destruidas una y otra vez por los bombardeos diarios por parte de las fuerzas del régimen. Pero las rehabilitaban una y otra vez de inmediato para poder dar clase.

Algunos médicos de algunos hospitales de campaña alrededor de Damasco trabajaban solos  unas veinte horas diarias, sin apenas ayuda, y a pesar de una escasez indescriptible de cuadros cualificados, pues la mayoría eran voluntarios de la zona, y que en general no eran ni médicos ni enfermeros. Los túneles que los revolucionarios construyeron en algunas zonas, para evitar que las fuerzas del régimen bloquearan sus zonas sorprenderían a cualquiera por el volumen de trabajo que exigían. Toda esta voluntad por crear vida y mantenerla no ha ido acompañada, ni ha sido apoyada, ni ha servido para que se fortaleciese, una actividad política del mismo nivel. Cierto es que hay un gran vacío político sobre el terreno que no atrae más que a las fuerzas takfiríes y yihadistas, y que existen una debilidad y una negligencia en la representación política de la revolución en el exterior, debido a la desertización de la vida política en Siria durante décadas… Pero la primera y obvia condición para acumular una experiencia política sobre el terreno es que el aparato de la muerte se detenga, y para que las fuerzas jóvenes sobre el terreno (las que quedan en el país) tengan un bagaje que les otorgue el derecho a alzar la voz contra las fuerzas opresoras armadas. Deben lograr aún más de lo que han logrado entre misiles y masacres. La apretada agenda diaria de los sirios, llena de masacres, les deja en una espera ambigua y poco clara de la felicidad y el fin. Es necesario que la máquina de la muerte se detenga lo suficiente para permitir a los sirios ver las alternativas revolucionarias, para que esas alternativas puedan terminar hacer su aparición en escena y reafirmarse tras la revolución, y para que los activistas revolucionarios puedan ver los frutos de lo que cosechan.

Después del 21 de agosto

Tras el 21 de agosto y el ataque del régimen contra Al-Ghoutta oriental y occidental de Damasco con gases venenosos y tras la muerte de más de 1500 personas de golpe, cualquier ser humano racional abandonaría la ingenuidad, la inocencia y la buena voluntad y comprendería que el régimen asadiano, sus aliados y sus milicias están listos para cualquier cosa. El 21 de agosto es la “línea roja”, no en el sentido de que quien ha muerto degollado a cuchillo en una masacre sectaria no deba provocar nuestro estupor y enfado, pero lo cierto es que nos enfrentamos a la voluntad de la locura, y los medios disponibles para servir a esta locura humana solo tienen precedente en las cámaras nazis. Los sirios están en shock porque se han dado cuenta de que en el fondo la “solución final” estaba en la “mente” del régimen desde el principio, y que era cuestión de tiempo y de un larga y continua puesta a prueba de la negligencia de la comunidad internacional. Una prueba que comenzó con el asesinato del primer manifestante pacífico y ha llegado hasta la masacre química pasando por cientos de masacres y de víctimas asesinadas bajo tortura en los sótanos de la seguridad siria. Cualquier ser humano con raciocinio comprenderá también que no va a tener ahora vías de escape entre misiles, barriles explosivos o masacres por los que escaparse para crear vida alguna. La muerte se difunde en el aire para llegar a todos sin excepción en cuestión de segundos.

¿Qué hacer?

“La pregunta que ha que hacerse es cómo dejar de ser la víctima atrapada entre los colmillos de los lobos del interior y el exterior, y pasar a actuar, influir, decidir el propio destino y poder responder a los ogros del asesinato gratuito y la pandemia de la muerte” (Hussam Itani, “El nombre del asesino”, Al-Hayat, 23 de agosto de 2013). En realidad, para salir de eso y ante la existencia de un régimen tan demente e irracional, la lucha de los sirios no puede a principios del siglo XXI más que permanecer en gran medida a una distancia prudente del universo humano: ha de volver a examinarse la raíz de la relación entre el individuo y el bloque humano en los organismos internacionales, su papel, y borrar el óxido que ha convertido dicha relación en una burocracia y en unos elevados sueldos de funcionarios preocupados de forma apenas perceptible, de vetos y de la dictadura de algunos países sobre las instituciones internacionales para proteger sus intereses estratégicos y sus aspiraciones imperialistas.

Hoy, con la posibilidad de EEUU lance un ataque militar, muchas fuerzas pacifistas, contrarias a la guerra y miembros de la izquierda antiimperialistas (contraria al imperialismo de EEUU) se han levantado para rechazar tal posibilidad, la posibilidad de un ataque militar dirigido contra el régimen, como si dijeran: “¿No hay a principios del siglo XXI mecanismos ni formas de ayudarse entre seres humanos mejores que los barcos de guerra, los misiles Tomahawk y los corsarios estadounidenses? ¿Puede seguir EEUU desempeñando el papel de policía mundial educador de los “estados arrogantes”?”

En realidad, nosotros los sirios no hemos dejado de hacer la misma pregunta a la Humanidad desde hace dos años y medio sin descanso. Si existe una verdadera voluntad y un verdadero deseo de hacer realidad la paridad entre estados, ¿no se podía haber dirigido este ímpetu que hemos presenciado en los últimos dos días, esas manifestaciones contrarias a la guerra estadounidense contra la “soberanía” siria –o sea, el monopolio del régimen en la matanza de sus gobernadores- desde el primer veto de China y Rusia en el Consejo de Seguridad para organizar manifestaciones generales que torpedeen esa burocracia y esa depravación dictatorial llamada “derecho de veto”? ¿No ha sido posible realizar acciones diligentes,  persistentes y comprometidas para desarrollar los marcos y mecanismos legales para implementarlos y hacer uso de los mismos en la ONU? Hay textos que podrían haberse trabajado y desarrollado, pero nada de esto ha pasado. ¿No era posible salir en manifestaciones que pidieran fuerzas de separación y un mantenimiento de la paz? ¿No puede sugerir ninguna potencia algo nuevo de verdad que se adecue al progreso tecnológico que la Humanidad ha logrado? Por ejemplo, un referéndum de lejos, bajo organización de la ONU, para probar la legitimidad del régimen y tomar medidas concretas partiendo de ello? Sin esos mecanismos, las guerras se convierten en una ocasión estacional para cimentar los ritos del antiimperialismo y el sentimiento contrario a EEUU durante los fines de semana, un rito inútil si no va acompañado de una actividad equiparable que fortalezca el consenso internacional y la participación en la toma de decisiones de la comunidad internacional sobre las grandes cuestiones.

¿Qué? ¿Parece ciencia ficción? Sí, querida Humanidad, es ficción futurista, pero hay dos tipos de ficción: la que es como he descrito, y otra que han globalizado la historia de Noé y Hollywood con las películas de Steven Spielberg, y parece que esa es la que te gusta, querida Humanidad, cuando el diluvio se expande, amenaza al universo y asesina a la mayoría de seres, quedando solo un grupo de seres humanos para reproducir la vida humana. Lo curioso del asunto es que todos los que han muerto y morirán en el futuro cercano a manos del régimen químico, pensaban seguramente que estarían en el lado de los que se salvados.

La comunidad internacional debería haberse apresurado a inventar formas que contrarrestaran el terror de la muerte incesante en Siria, y aún sigue siendo posible si se quiere. ¿Qué les queda a los sirios por mostrar, logren atraer la opinión internacional hacia su causa o no? ¡No les queda más que hacer acrobacias con sus entrañas en el circo de la comunidad internacional para llamar la atención! Los sirios han enviado el mensaje de encargo a la Humanidad, con la sangre de sus hijos. Ahora la pelota está en el campo de la Humanidad, pues los hijos de Siria están hoy ocupados contando a sus muertos y encontrando tumbas improvisadas en las que quepa la muerte colectiva.

[1] Activista y abogada defensora de los Derechos Humanos que sigue en el interior de Siria.

jueves, 26 de julio de 2012

¿Los levantamientos árabes derrocaran también a las élites andrajosaas?


Texto original: Al-Ajbar

Autor: Salama Kayleh

Fecha: 18/05/2012



Desde la perspectiva de la lógica, la superioridad de “lo estratégico” sobre lo real ha sido parte de la problemática en comprensión de la realidad siria que viven las élites marxistas, y se trata de una perspectiva que podemos llamar con Yassin al-Hafez[1], una perspectiva “politista”, ya que han sido las “coyunturas internacionales” las que han gobernado la visión de lo que sucede en Siria. Es el hecho de estar en una postura diferente a las de los países imperialistas “antiguos” y mantener buenas relaciones o estar en alianza con las fuerzas que luchan contra este imperialismo, es lo que lleva a una conclusión precipitada de que lo que sucede es una mera “conspiración imperialista”.

No hay duda de que el imperialismo estadounidense desde la ocupación de Iraq ha trabajado para cambiar el régimen en Siria partiendo de un proyecto que busca dominar la región y que se denomina el “nuevo Oriente Medio”. Por tanto, desde la perspectiva política estaba claro que la tendencia estadounidense de gobernar el mundo tenía como objetivo un cambio en el régimen en Siria. Precisamente, el asesinato de Rafiq al-Hariri fue parte de la presión ejercida para ello. Esto ha de estar claro, porque indica que el régimen sirio no se había amoldado a la globalización imperialista ni se había sometido a su control según las reglas impuestas tras la caída de la Unión Soviética y que se basa en crear regímenes “sectarios” al estilo de lo sucedido en Iraq.

Si las autoridades habían facilitado el dominio de los “nuevos empresarios” (los que previamente habían saqueado el sector público), y habían permitido que la liberalización la dominaran las directrices económicas que imponen las instituciones de la globalización (el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Comercio y la Comunidad Europea) y, para beneficio de una minoría familiar especialmente, había ignorado “la crisis económica internacional” en 2008 (que es una crisis del capitalismo mismo), este análisis se mantiene y lleva a un aumento de las habladurías sobre el imperialismo y la conspiración, llevando inevitablemente a considerar todo lo que sucede en Siria como una “conspiración imperialista”. La aproximación política no ha permitido comprender la profundidad de esta crisis, y no hay duda de que una nueva situación internacional se está conformando. Aunque algunos han sobrevalorado el desplome estadounidense y la victoria del antiimperialismo, ahora han olvidado dicho análisis. En consecuencia, lo que debe comprenderse es la naturaleza de la situación internacional ahora, y saber si las políticas imperialistas siguen estando como lo estaban en 2008 o si han cambiado.

Desde 2007, se la tendencia ha sido el centrarse en la “derrota estadounidense en Iraq”, cuando EEUU decidió firmar un pacto de “retirada”, y en la transformación de los equilibrios de poder regionales para beneficio de las fuerzas antiimperialistas tras la derrota del Estado sionista en Líbano en julio de 2006. Pero cuando los levantamientos árabes hicieron su aparición, comenzaron a tratarse como si la situación fuera la misma que en el momento de la caída de la Unión Soviética en 1991. Por tanto, todos han vuelto a recordar su fuerza y el “proyecto del nuevo Oriente Medio”, como si EEUU estuviera en “la cúspide” de la situación internacional, que aún seguiría bajo su égida. A pesar de la intimidación que ejerce Rusia con su papel, a ella no se la mira como un imperio, sino como un aliado, como en tiempos de la URRS a pesar de que se trata de un imperio. Este es uno de los cambios que se han dado tras la crisis de 2008, pues dicha crisis ha llevado a una desestabilización de la situación económica de EEUU, y al peligro de su desplome tras el estallido de la burbuja inmobiliaria el 15 de septiembre de 2008. La situación de la crisis de deudas que se ha acumulado en beneficio de los bancos, amenazados con desplomarse, ha llevado a una acumulación del endeudamiento de EEUU y su miedo por la caída del Estado en sí. Europa ha seguido el mismo camino debido a  la crisis de sus propios bancos que ha impuesto a los Estados la necesidad de saldar las deudas, acumulando enormes tasas de endeudamiento en dichos Estados. Por ello, los Estados han seguido un camino en el que los planes de severa austeridad han influido sobre los pueblos. El mundo ahora no tiene capacidad de dominación como sucedió tras la caída de la Unión Soviética, al contrario, se divide en ejes y crea una “multipolaridad”.

A pesar de que la Administración Obama ha seguido atacando dicha multipolaridad durante 2008 y 2009, se ha visto que ya no es capaz de ello tras haberse acumulado el endeudamiento del Estado, que está por encima del PIB. La crisis también ha hecho ver a EEUU que la “solución mágica” a sus problemas, que se basa en las guerras, ya no sirve porque la crisis en sí no es una crisis tradicional, cuya salida ideal habría sido la guerra. Se trata de una crisis que ha nacido de la hegemonía del dinero sobre el capital, que se ha manifestado a través del papel determinante de la especulación financiera (en los mercados de acciones, en los productos alimenticios, en el petróleo y otros) y el dominio del uso de los derivados financieros, que es lo que ha llevado inevitablemente al capitalismo a una situación de deslizamiento en picado.

Esto se ha reflejado en el cambio de la estrategia militar de EEUU, con el paso a segundo plano de la arrogancia de haberse metido en dos grandes guerras y varias pequeñas guerras en el mismo momento (la estratega de Rumsfield, el Secretario de Defensa en la época de Bush hijo), y el asegurarse de entrar solo en una guerra, y por tanto, el centrarse en la lógica de la tranquilidad y reducir su dominio en Oriente Medio a la aviación, concentrando las fuerzas en algunos países del Golfo. Después ha reducido el número de fuerzas y el presupuesto de Defensa. Sin duda, el miedo de un estallido de una “nueva burbuja” domina a todos los políticos y estrategias en EEUU. La crisis económica ya no se soluciona con guerras y la economía de EEUU se ha convertido en una carga para el capitalismo como resultado de la concentración de bloques financieros activos en su especulación y el retroceso de su industria en gran medida, además de haber basado su economía más y más en las importaciones y la impresión de múltiples fajos de dólares, muchos más de los que el mundo podría soportar. A pesar de que Rusia se ha visto afectada por la crisis económica, no ha sido víctima de la misma como es el caso de EEUU o Europa, mientras que China se ha beneficiado de la crisis para extender su dominio a Europa y otras zonas. Algunos países que habían logrado algún progreso, como la India y Brasil o Sudáfrica, han comenzado a imponer su fuerza en las relaciones internacionales, convirtiéndose cada una en un nuevo polo.

"¿Qué más tiene que pasar 
para que el mundo crea que estamos siendo
exterminados?"
(Kafranbel ocupada, 27/05/2012)

A la luz de dichos nuevos ejes e intentos de resituar el mundo, han llegado los levantamientos árabes, que EEUU se apresuró a contener tras los primeros instantes de pánico, algo que no le fue difícil en Túnez y Egipto, donde los dirigentes del ejército mantenían una “estrecha relación” con la Administración estadounidense. En Libia y Yemen jugó un papel de prolongación de la lucha en el tiempo para beneficiarse de ello destruyendo la estructura social para así debilitar a los Estados y dominar su destino. Pero cuando llegó Siria, los cambios internacionales eran más complicados como para que pudiera tener alguna influencia, pues la situación económica de EEUU era más complicada y no se había superado aún la crisis tras dos años y medio, y Rusia por su parte había iniciado una política agresiva, tras “haber jugado Occidente a su costa el juego del nuevo Oriente Medio”. Esta situación cambió todas las políticas y, por tanto, el proyecto del “nuevo Oriente Medio” ya no está sobre la mesa ni puede aplicarse. Todas las posibilidades de intervención, guerra o intentos de cambiar el poder se han vuelto imposibles. Si ya no es posible llevar a cabo un golpe interno (tras los intentos fallidos con Gazi Kanaan[2] y Abd al-Halim Khaddam[3]), la alternativa es la intervención militar, pero ello es aún más difícil no solo porque EEUU se está retirando, sino también porque la intervención aquí supone una guerra regional inabarcable, especialmente cuando estaría apoyada por Rusia, que ha impuesto que Siria sea su propiedad en el marco de la nueva lucha para volver a dividir el mundo.

Por ello, los responsables de los países imperialistas no dejan de asegurar que la opción militar no está en absoluto sobre la mesa. Y como la situación está así, EEUU ha seguido retrasando la adopción de una postura ante el régimen sirio durante meses y ha permitido al gobierno iraquí apoyar a dicho régimen, a pesar de que ese país está bajo ocupación (lo estaba y sigue estando). Por tanto, toda aproximación que no se detenga en estos cambios no será digna de comprender lo que sucede, ni en Siria ni en el mundo árabe. Tampoco servirá para ello repetir hasta la saciedad la palabra imperialista o reproducir como un loro el concepto de conspiración. El imperialismo se acopla a la estructura de la sociedad a través de un modelo económico que va conforme a sus intereses, y ello es lo que sucedió en Siria, pero esta vez con apoyo del capital del Golfo, turco y del imperialismo ruso. Debemos despojarnos de todo imperialismo, especialmente porque la intervención imperialista se ha definido con el papel que juega Rusia al apoyar al régimen y justificar todos sus crímenes. Con el fin de la etapa del individualismo estadounidense, el proyecto del “nuevo Oriente Medio” ha finalizado y el régimen capitalista se ha vuelto débil, y sufre de la ausencia de un centro hegemónico. Por tanto, los capitalismos han comenzado a resituarse en una posición que los convierta en potencias principales en un mundo que se dirige a la multipolaridad, aunque hoy parezca dividido en dos polos: EEUU-Europa por un lado, y Rusia-China por otro. Así, se ha hecho complicado para los antiguos imperialismos el tener una influencia seria en el camino por el que se mueve el mundo árabe. En tal situación, ¿hay posibilidad de una intervención militar o de un apoyo militar a la oposición?

Este es el camino posible de la conspiración y es el camino de la intervención en los asuntos sirios, dos pretextos que se utilizan cuando se considera que lo que sucede en Siria es una “conspiración imperialista”. Se supone que el imperialismo adopta una postura ante lo que sucede, un hecho “natural”, y pretende presionar e influir en ello, lo que también es algo “natural”, excepto si consideramos que el imperialismo debe callarse.

A pesar de ello, hemos hecho mención a las dudas estadounidenses hasta no hace mucho sobre qué postura adoptar respecto a la marcha del régimen, así como la versatilidad de sus posturas. No hay duda de que su situación internacional explica esto, pues EEUU es incapaz de intervenir militarmente (tal vez si esta situación se hubiera dado en 2005 o 2006 habría sido posible que interviniera por la fuerza), sobre todo porque la intervención en Siria puede llevar a una lucha regional que exige más que una intervención limitada; es decir, una gran guerra, y ello no puede realizarlo ni EEUU ni la OTAN. En cuanto a armar a la oposición no será más que un apoyo marginal si se decide, porque necesita un punto abastecimiento que no hay, ni en Turquía, ni en Jordania, ni en Iraq ni en Líbano, porque cualquier apoyo por medio de cualquiera de esos países puede llevar a una guerra, algo que parece improbable. ¿Nos basamos en las declaraciones de responsables de estos Estados o comprendemos la realidad y los hechos?

Todos lo que parten de la “teoría de la conspiración” se basan en algunas declaraciones que hace la oposición siria y algunas filtraciones sin ser conscientes de la realidad ni de las posibilidades de cualquier papel efectivo. Ese es el problema crónico de las “élites”, que repiten de manera caricaturesca en el caso sirio. Las posturas se han construido sobre declaraciones, filtraciones, elucubraciones e intenciones, no sobre el estudio de los hechos ni la comprensión de las posibilidades. De todo eso, se toma lo que conviene a un análisis preparado previamente.

Por ello parece que algunas posturas están fuera del contexto de la realidad, y en total contraposición con la misma, hasta el punto de que parecen una broma. La situación internacional descarta toda posibilidad de intervención exterior o incluso de armar a la oposición, y las “élites” parten de que la intervención militar se está dando, y que se está armando de forma masiva. Mientras, mantienen silencia ante la sangría que lleva a cabo el régimen y dibujan el levantamiento como algo que dirigen bandas armadas, apoyándose en la imagen que régimen mismo difunde por estar en la posición “antiimperialista”. Por tanto, la lógica imaginativa es la que fundamenta este “crimen” que cometen algunas élites, donde el imperialismo se mantiene como algo esencial y fijo y la situación internacional se mantiene dividida como estaba, hasta el punto de no poder pensarse siquiera que Rusia se haya despojado de su socialismo para convertirse en imperialista. Por ello, ni la profunda crisis económica del imperialismo ha influido, ni se ha concluido lo que podría haberse concluido. Por tanto, no se ha observado un cambio en la situación mundial del capitalismo desde septiembre hacia una crisis más profunda como para limitarse a una naturaleza financiera, pues se trata de una crisis imperialista que se “pudre” verdaderamente. Así, han comenzado a sucederse intentos de imponer un “nuevo orden mundial”.

¿Hay más andrajos que estos? Tal vez los levantamientos árabes derrocarán no solo a los regímenes sino también a estas élites. Tal vez estas élites pensaran que estos levantamientos eran levantamientos lógicos también y por eso han comenzado a defender al último de los bastiones de su lógica antigua. La congestión se ha concentrado en lo más profundo de las clases aplastadas hasta el límite de “morir de hambre”, a las que no habían visto esas élites antes, porque debían eliminarse los montones de “basura mental” que impedían la visión de esta profundidad. Por ello, la ola que nace de lo profundo arrastrará todo lo que lleva sobre ella: clases dominantes, ideas y élites.

[1] Pensador marxista sirio.
[2] Hombre fuerte del régimen sirio en Líbano hasta 2000, cuando se “suicidó”.
[3]Ex vicepresidente sirio que en 2005 abandonó al régimen para pasarse a las filas de la oposición.

jueves, 17 de mayo de 2012

Noam Chomsky: La situación en Siria "está muy mal"

A continuación, presentamos la traducción de una entrevista realizada por el canal catarí Aljazeera que solo se ha publicado doblada al árabe con el intelectual Noam Chomsky, grabada en EEUU el 24 de marzo de 2012.

La última pregunta se ha omitido por no responder al tema de este blog que es la revolución siria. Las demás preguntas están reformuladas parahacerlas más breves, mientras que las respuestas se han reproducido literalmente.

 
¿Cómo ves la situación en Siria? 

Que está muy mal. Es una masacre y aún no he escuchado ninguna propuesta constructiva sobre lo que debe hacerse y parece que las opciones que se barajan ahora son, bien que la situación acabe en una guerra civil más cruel y salvaje y con resultados mucho más destructivos sobre la sociedad siria, bien que se produzca algún tipo de negociación que desemboque en una solución diplomática que pueda suponer el apartar a la familia Asad del poder de forma pacífica y permitir algún tipo de reconstrucción. Ahora bien, si hay una tercera alternativa, yo no he oído hablar de ella.

¿Qué opinas que fue lo que prendió la mecha de la revolución en Siria en primera instancia: causas internas o externas? 

Creo que en primera instancia se trata de razones internas y por supuesto hay injerencia extranjera de Arabia Saudí, Occidente y otros. Pero según muestran los hechos, creo que es un levantamiento interno contra la dictadura, la situación de represión y la pobreza, como sucede en el resto de países de la región en gran medida

¿Ves alguna solución política a la situación en Siria?

Bueno, no creo mucho en esa posibilidad e incluso creo que la probabilidad va descendiendo, pero la única salida política que veo es lo que he dicho antes; es decir, las negociaciones y la diplomacia que lleven a la desintegración y desaparición de la dictadura y protejan los derechos de las minorías y los de los que apoyan a ambas partes. Esto no es fácil, pero sin duda es mejor que la otra alternativa.

¿Aún crees que es posible una salida política? 

Eso siempre es posible. Creo que si miramos a los levantamientos que tuvieron lugar el año pasado, el que se parece a este en cierta medida, pero no demasiado, es el caso libio. En el caso de Libia, revisando lo que sucedió, vemos que se adoptó la Resolución de la ONU 1973 y los países imperialistas tradicionales (Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos) con apoyo de otros, implementaron lo que decía la resolución durante unos minutos, pero después lo dejaron de lado y en vez de hacer lo que exigía la resolución (alto el fuego, imposición de una zona de exclusión aérea y protección), esos países se unieron al ejército de los rebeldes, convirtiéndose en su fuerza aérea. Como sabemos, gran parte del mundo se opuso a ello y el continente africano empezó a exigir que un alto el fuego y un inicio de la senda de la diplomacia y las negociaciones. Esa fue la postura que también adoptaron los BRICS (Brasil, India y Sudáfrica, fundamentalmente).

¿Tienes miedo de que eso mismo suceda en Siria? 

Si hubiera una intervención extranjera, y yo lo dudo, creo que podría pasar. Pero hubo también esfuerzos internacionales para intentar encontrar un camino diplomático, entre los que estuvo la creación de un grupo internacional para impedir una catástrofe humanitaria, que sucedió de hecho en Libia. En el caso sirio, creo que la situación es aún peor, pero que puede darse una situación similar si hay una intervención, que es algo que no espero. En Siria, pueden darse grandes acontecimientos, porque la situación ya es bastante negativa, pero una guerra civil entre dos partes cuya enemistad vaya en aumento puede ser destructivo para la sociedad de la misma manera que lo ha sido en Libia.

Hay quien dice que el pueblo hoy está entre un régimen dictatorial y la amenaza de una intervención extranjera, ¿qué piensas de ello? 

No creo que la amenaza de la intervención exterior sea grande, puede que haya más apoyo para el Ejército Sirio Libre proveyéndole de armas, por ejemplo, y creo que eso llevará a una guerra civil. No parece que vaya a haber una intervención extranjera, no hay nadie que lo quiera y de hecho creo que en Washington y Londres estaban deseando el veto de Rusia y China porque eso les dio un pretexto para hacer lo que iban a hacer de todas formas: nada. Hacen lo que les viene en gana al margen de la ONU, pero pueden hacer declaraciones nobles sobre la libertad y otras cosas sin hacer mucho.

 "El pueblo sirio deserta del mundo por habernos abandonado"
(Kafaranbel ocupada)

Entonces Noam Chomsky cree que hay una conspiración por parte de Washington Londres, París, Moscú y Pekín para no hacer nada en lo que respecta al expediente sirio… 

No creo que haya ninguna conspiración. Todos ven que va en su interés el no hacer demasiado, porque ¿qué pueden hacer? No puede imponerse una zona de exclusión aérea habiendo un ejército en Siria. La situación no es como la que había en Libia: si hay una intervención militar, habrá verdaderas batallas, y no hay ningún país que quiera entrar en una guerra terrestre en Siria, ni Turquía, ni Francia, ni Rusia ni ninguno de ellos.

¿Qué piensas de la llamada del senador John McCain al uso de la fuerza para establecer zonas de seguridad en las zonas fronterizas? 

Tenemos que tener en cuenta que John McCain no tiene ni idea de lo que está diciendo en este tema ni en otros. Se le considera un experto en asuntos exteriores porque estuvo encarcelado en el Vietnam del Norte, pero la cárcel en Vietnam del Norte no te hace un experto en los asuntos exteriores. ¿Cómo pueden los especialistas militares encontrar una zona aérea segura? No creo que eso sea posible. Tal vez fuera posible para las fuerzas terrestres, tal vez el ejército turco podría hacerlo, pero no lo harán porque no quieren una guerra con Siria.

¿Entonces no piensas que haya ninguna fuerza extranjera que trabaje con el ESL dentro de Siria? 

Claro, claro que los hay.  Hay quien habla de ellos, sobre gente como ellos, y estoy convencido de que reciben armas del exterior. No me sorprendería saber que Arabia Saudí y Catar se encargan de ello y hasta cierto punto, algunas fuerzas occidentales. Pero con total sencillez, Arabia Saudí no habla de o pretender enviar fuerzas armadas a intervenir, como sucedió en Bahréin: la situación aquí es diferente.

Si no apoyas la declaración de McCain, ¿estás entonces a favor de las declaraciones de Obama de no usar la fuerza? 

Todo el mundo que sabe algo de esto piensa así. No soy un experto en Siria ni lo pretendo, pero me fijo en lo que dicen los que conocen bien el caso como Patrick Seale y Charles Glass[1] y otros. Entre lo que he leído de ellos no hay ninguna sugerencia de cómo llevar a cabo una intervención internacional más allá de en el terreno de la ayuda humanitaria. Con ello me refiero a que la sugerencia que puede ser lógica y posible y que merece ser intentada es intentar llegar a un acuerdo sobre cómo crear corredores para hacer llegar la ayuda humanitaria. Pero creo que lo que debe hacerse es descubrir cómo llegar a la opción de la negociación y la diplomacia, algo que no es fácil. Si otros tienen una alternativa, yo no la he oído.

Mirando al futuro, a la futura Siria y a los intereses de EEUU allí, ¿ves a Bashar al-Asad como parte de la ecuación? 

Creo que no tardará mucho en salir del mapa. Terminará de una forma u otra. En lo referente a la política de EEUU, es una política clara, una política que no difiere de las de Francia o Gran Bretaña. EEUU tiene dos intereses fundamentales en la zona que vienen desde los años cuarenta del siglo pasado, cuando EEUU ocupó el lugar de Gran Bretaña como potencia hegemónica en el mundo. Dichos intereses son: en primer lugar, dominar las fuentes de energía, no solo llegar a ellas, sino dominarlas. En los cuarenta del siglo pasado, EEUU no veía como un interés el mero hecho de llegar a las fuentes de energía, pero los objetivos estaban claros y de hecho, uno de sus más altos responsables dijo que “si podemos controlar el petróleo de Oriente Medio, podremos prácticamente dominar el mundo”. El segundo interés es impedir que se implante la democracia. Es importante para EEUU y sus aliados que no haya democracia en la zona.

¿Por qué? 

Mira al canal Aljazeera. Hace un par de días, Aljazeera publicó la primera encuesta profunda sobre la opinión pública árabe, realizada por Marwan Bishara, y ahí obtendrás la respuesta: la democracia, si es un sistema efectivo, supone que la opinión pública tenga influencia en la poítcia y si no, no es democracia. ¿Quiere EEUU que la política de los Estados de la región esté dominada por la opinión del pueblo? La mayoría de la población ve en EEUU e Israel una amenaza principal mientras solo un 5% considera a Irán una amenaza. De hecho creen que si Israel tiene armas nucleares, todos pueden tenerlas. ¿Es eso lo que quieren los Estados occidentales?

Habrá quien lo comparta y quien no… 

No creo que haya nadie que esté en contra de lo que digo. ¿Hay en Occidente alguien que quiere que estos países sigan una política como esa?

Habrá gobiernos que difieran contigo en eso, pero ¿tengo que entender que lo que EEUU quiere es que Bashar al-Asad se quede para que no haya democracia? 

No, eso no tiene sentido, Tampoco quieren democracia en Egipto y por eso apoyaron a Mubarak hasta el final. No obstante, cuando el Ejército se puso en contra de Mubraak, les pareció bien encontrar un camino para mantenerse en el poder sin Mubarak. Esta es la regla de trabajo. Tengo que volver a lo que has dicho antes. No creo que haya nadie en los gobiernos de Occidente que quiera que los gobiernos de Oriente Medio expresen la opinión pública, como sucedió y como decía la encuesta, que además ha dado los mismos resultados que encuestas estadounidenses que se hicieron en la región. Por supuesto que no quieren eso. Esa es la razón de su oposición a la democracia, algo que se ha repetido históricamente.


"Solo en siria: la única zona segura 
de los bombardeos de los tanques 
y los ataques de los soldados 
es el Golán"
(Zabadani)

¿Cómo crees que es la relación futura que EEUU quiere con el futuro régimen en Siria? 

Quieren una relación de subordinación y dependencia como ahora sucede en todas partes del mundo. No es un secreto que todas las grandes potencias, sean las que sean, quieren una relación de subordinación y dependencia de sus intereses. Así es como funcionan las relaciones internacionales.

Define mejor los mecanismos para establecer relaciones de EEUU y el régimen que sucederá al de Bashar al-Asad.
Ello no depende de la esencia de ese gobierno, pues si se trata de una dictadura militar de algún tipo, se dedicarán a organizarse con dicha dictadura militar y la apoyarán, como hacen en todas partes. Si se trata de un régimen gobernado por los intereses comerciales, estará todo claro: harán pactos con los que tienen los intereses comerciales. Y si se diera un milagro que me encantaría ver, pero que no espero; es decir, que haya un gobierno democrático y popular, Occidente estará en problemas.

¿Cuál será la relación entre EEUU y un gobierno en Siria dominado por los islamistas? 

EEUU puede tratar con los movimientos islamistas con facilidad. EEUU y Gran Bretaña, dos fuerzas principales en la región, han apoyado desde hace tiempo a los movimientos islamistas más extremistas. EEUU y Gran Bretaña no tienen ningún problema con el islam radical, sino que de hecho lo apoyan, excepto si se vuelve contra ellos, como Khomeini, por ejemplo. El tema es cuál es la postura de los movimientos islamistas de los objetivos e intereses de EEUU Y Gran Bretaña. En lo referente al norte de África (Túnez y Egipto), EEUU puede tratar con un régimen en Egipto en que dominen el parlamento los Hermanos Musulmanes e incluso puede tratar con un régimen en el que haya elementos salafistas y militares de un modo u otro. Creo que e en eso en lo que están trabajando ahora y de hecho, los Hermanos Musulmanes pueden adaptarse a los programas de Occidente, los programas neo-liberales y otros programas y opciones políticas.

Por otra parte, si el régimen en Egipto expresase la opinión general popular, sería un problema. Hay que recordarlo, ya que es lo que salió en la encuesta de Aljazeera. Las encuestas occidentales hace un año tenían unos resultados aún más duros y ello se ve en políticas concretas como sucedió cuando Egipto viró levemente hacia el acuerdo con Irán y eso no gustó a EEUU. Tras la caída de la dictadura en Egipto, el régimen militar permitió a una flota iraní pasar el canal de Suez. Eso tampoco gustó a EEUU.

¿Cuáles son los rasgos de la postura israelí sobre lo que sucede en Siria? 

Israel tiene ocupado el Golán sirio y quiere conservarlo. De hecho lo ha anexionado pasando por alto las resoluciones del Consejo de Seguridad y cuando los sirios o los palestinos intentan entrar a los Altos del Golán son expulsados por la fuerza. Israel lo que quiere en primera instancia es un régimen que deje que Israel conserve los Altos del Golán y se adapte a los intereses israelíes y los proteja. Por ejemplo, si Israel decide invadir Líbano y volver a ocuparlo, no quiere un régimen en Siria que apoye a la resistencia contra la ocupación y la invasión. Al-Asad estaba en gran medida aclimatado a esto y era, por tanto, en gran medida visto con buenos ojos por Israel.

¿Crees que Israel tiene algo que ver en lo que sucede en Siria? 

No lo sabemos con certeza, pero los indicios apuntan a que es poco probable que haya una mano israelí en todo esto. Creo que no están simplemente a la espera de lo que venga después de Bashar al-Asad y, al margen de sus relaciones con EEUU, creo que trabajan para y esperan que Bashar al-Asad se mantenga en el poder. Creo que esperan que así sea, o  que lo que venga tenga la misma relación con Israel, que es en gran medida el aceptar la situación actual.

¿Crees que Israel tiene más miedo que nadie de un gobierno islamista en Siria o cómo ves la situación? 

Ello depende del tipo de gobierno islamista. Israel no tiene miedo del gobierno islamista radical en Arabia Saudí porque son complacientes con los intereses israelíes. La cuestión de los islamistas no es la que debe plantearse, sino que se trata de la dependencia y la aclimatación, se trate de regímenes islamistas o no.

¿Crees que Siria es una carta que usa Occidente para presionar a Irán? 

Se pueden decir muchas cosas sobre Irán. Está claro que EEUU e Israel quieren ver un gobierno sirio que se deshaga de su estrecha relación con Irán por diversas razones entre las que se encuentra el hecho de que ello supondrá que se detenga el envío de armas a Hezbollah, lo que logrará que Israel se deshaga de ese factor disuasorio. Sea cual sea la opinión que se tenga de él, es el único factor de disuasión frente a una nueva invasión israelí de Líbano y claramente quieren deshacerse de él. Pero si en Siria se da un gobierno salafista, algo que puede suceder, y corta sus relaciones con Irán, los israelíes estarán felices.

¿Ves posible una guerra Israel-Irán o EEEUU e Israel contra Irán? 

No creo que sea mero ruido porque si lees la prensa israelí verás que lo mencionan y Benjamin Netanyahu en un discurso anunció la guerra de facto: “No dejaremos que Irán enriquezca uranio”. Irán amenaza con un nuevo holocausto y al mencionarlo, no hay más que decir. No hay nada peor que eso. Se metió a sí mismo en callejón que solo desemboca en la guerra. EEUU no quiere que Irán enriquezca uranio, pero no pone una línea roja a Israel aunque puede detenerlo si quiere. Ahora bien, tampoco le ha dado luz verde. Creo que Israel quiere encontrar una situación de enfrentamiento en  la que EEUU haga el trabajo sucio y no sé si pueden hacerlo o no o si EEUU aceptará algo así. Lo que debemos preguntarnos es qué derecho tiene EEUU o Israel para hablar de atacar a Irán. El amenazar de guerra es una violación de la Carta de Naciones Unidas y del Derecho Internacional. ¿Qué derecho tienen para hablar de atacar a Irán? ¿Cuál es la amenaza que ven en Irán? Es una pregunta comprometida, pero hay una respuesta dada por la Secretaría de Estado estadounidense y la CIA, que mandan informes al Congreso anualmente sobre la seguridad internacional. Si los lees, lo verás claro, y puedo contar aquí que dicen: la gran amenaza iraní es la capacidad de disuasión 


[1] Ambos periodistas. En el caso del primero, se le considera un autor de referencia sobre Siria ya que, entre otras cosas, conoció a Hafez al-Asad al que entrevistó en varias ocasiones, así como a líderes de la Siria post-independencia.

martes, 6 de marzo de 2012

De la crisis siria a la cuestión siria

Texto original: Al-Hayat

Autor: Yassin al-Hajj Saleh

Fecha: 04/03/2012

Damos las gracias al traductor de este texto que se ha ofrecido a colaborar con nosotros.


Debido al trato agresivo que el régimen ha dado a la revolución, Siria ha entrado en una aguda crisis nacional. En el umbral del primer año de la revolución, los indicios sugieren que se está pasando de la crisis siria a la cuestión siria; es decir, convertir el país en un escenario de conflictos regionales e internacionales, crónicos y complejos, y que en ellos se pierda la cuestión clave, la lucha de los sirios por la libertad.

Hablamos de la cuestión siria cuando se superponen las intervenciones externas, regionales e internacionales, con las “externalizaciones internas”, es decir, las formaciones civiles como receptoras de estas intervenciones, y con la violencia desatada en el interior con la continua alimentación externa. De este triple encuentro se forma un complejo interno- externo que se extiende mucho en el tiempo como ya sabemos por sus antecedentes en Líbano e Irak.

La cuestión siria, en resumidas cuentas, es el potencial resultado de la interacción de la internacionalización con las violentas luchas civiles. En su horizonte se perfila la posibilidad de la ruptura o división de la entidad nacional.

En su propia composición, el régimen político sirio ofrece una fuerte disposición a convertir el país en una crónica cuestión regional e internacional, ya que siempre ha sido el ejemplo puro del estado exterior, que cierra el campo político interno y niega la capacidad política de sus súbditos mientras se dedica a jugar con actores regionales e internacionales, de los cuales adquiere una legitimidad externa que viene a suplir la carencia de legitimidad interna. El bienestar y el progreso de los sirios no están incluidos en los cálculos del estado exterior en la forma que Hafez Al-Asad estableció en los años setenta. En esto, Siria no es como Irán, que posee una clase política nacional, ni siquiera es como Hezbollah, quien dedica una importante parte de sus cálculos al bienestar de los libaneses chiíes.

Por otro lado, el régimen siempre ha ocupado una posición hegemónica sobre las interacciones entre los sirios, y ha alimentado sus diferencias religiosas y confesionales, debilitando la confianza entre ellos y presentándose como solución a un conflicto que siempre parecía inminente, y que parecía ser causado por lo que son, no por ordenaciones políticas, institucionales e ideológicas, de garantizada continuación por parte de la élite gobernante. El sectarismo confesional se ha intensificado como instinto básico del régimen desde la conversión del mando en una cuestión hereditaria dentro del clan asadiano. La idea del estado público le es totalmente desconocida.

En tercer lugar, la violencia descontrolada ha sido siempre una herramienta de uso común en manos del régimen, y para ello instauró una jerarquía de cuerpos de seguridad que fueron, durante décadas, fuentes de terror y miedo en la sociedad. También se ha minado a la sociedad y las instituciones del estado con elementos de los cuerpos de seguridad e informadores, de manera que la salida del recorrido trazado por el régimen, sin que estallasen las minas y causaran el daño esperado, era imposible. Hablamos de violencia descontrolada porque nunca tuvo ningún control de carácter legal o de principios nacionales y morales, aparte de ser excesiva cuantitativamente y muy sobrante si tenemos en cuenta los objetivos imaginados al ejercerla. Esta no es violencia de estado, y no es un estado quien la ejerce. Esta violencia terrorista ha alcanzado en algunos momentos, sobre todo durante los años ochenta, cotas enormes, y se ha quedado en la estructura del régimen como una seña dispuesta a repetirse en cualquier momento.

La conjunción de los tres elementos: el estado exterior o la composición internacionalizada del régimen, la ruptura sectario- confesional (y no sectaria) de la sociedad, y la violencia almacenada y siempre preparada para fluir, permite decir que Siria estuvo viviendo una guerra civil fría durante las décadas de gobierno asadiano, y que la cuestión siria es una potencia en la estructura del régimen que se convierte en acto cuando este es retado por sus súbditos. Por otro lado, la apertura democrática nunca ha sido una posibilidad en tal estructura.
Mientras que los esfuerzos de los sirios durante meses de la revolución se han dirigido hacia el cambio del régimen; es decir, la transición hacia el estado interior, la formación del pueblo sirio único, y el cambio desde el régimen de violencia y ocupación externa hacia un régimen de política y Estado nacional, el régimen ha resistido recurriendo a sus herramientas ya probadas: la internacionalización, el apoyo de aliados internacionales (Rusia, Irán y Hezbollah, especialmente), la tensión sectario-confesional, la movilización de sensibilidades sectarias.y, por supuesto la violencia descontrolada que todo el mundo conoce.

Hoy en día, estos preparativos inherentes a la estructura del régimen encuentran un entorno regional e internacional más favorable. 

La crisis siria se convirtió pronto en una causa internacional debido a la situación del país, sus vínculos, y las alianzas de su régimen, pero también a causa de la excepcional barbarie con la que el régimen de ocupación se ha enfrentado a la revolución de sus súbditos. Alrededor del país, también, se entrecruzan polarizaciones e interacciones internacionales, en las cuales Rusia y China se enfrentan a las potencias occidentales, y Occidente y los países del Golfo con Irán. La idea que se tenía de que la posición de Israel era más cercana a Rusia y a China vino a confirmarse con las informaciones de que el ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, ha exigidoo a la Administración estadounidense que baje el tono y la presión sobre el régimen sirio. De todas formas, los bamboleos de la posición de EEUU y sus titubeos, al igual que sucede con todas las poturas occidentales, indican la existencia de una fuerza oculta que influye en ellos ¿Podría ser otra sino la fuerza israelí?

Por otro lado, la polarización regional entre los países del Golfo e Irán se superpone a otra polarización suní-chií que aumenta la presencia y la sectarización del campo de lucha en Siria, en su entorno, y en la región en general. Es muy probable que esto sea determinante para la descarada posición de apoyo al régimen de Hezbollah. También es posible que este factor haya determinado la abstención de Hamás de apoyar al régimen. Ambas organizaciones forman parte de estructuras regionales que, aunque no sean únicamente formadas por el factor sectario-confesional, sí es parte importante en ambos casos.

De manera creciente, la violencia, o la amenaza de utilizarla, planea sobre el horizonte de la cuestión siria, no necesariamente en forma de intervención militar internacional como la que vimos en Yugoslavia, 1998; Irák, 2003; y Libia, 2011, sino como apoyo de varias maneras tanto al régimen como a la resistencia armada creciente en el país. Rusia apoya al régimen con armas, lo mismo hace Irán, que también lo apoya con tecnología y expertos. Por otro lado, y sobre todo tras el fracaso de la conferencia de Túnez, han aparecido voces árabes que reclaman armar a la oposición siria. Esta propuesta parece poco estudiada, carga con enormes riesgos políticos y supone un salto hacia la completa conversión de Siria en un campo de batalla en cuyo territorio, por delegación, se libren guerras. Esto ofrecerá un pretexto adicional para las fuerzas que apenas esperan a tener excusas para aumentar su apoyo al régimen sirio con material y dinero, y, tal vez, también con hombres, lo que conllevaría la extensión de la crisis siria en lugar de facilitar su fin, y acabar con aquellas promesas revolucionarias positivas con las que no pudo el régimen.

Si la cuestión siria está escrita en la estructura del régimen, y es realmente así, su caída es la antesala de la ruptura con esta posibilidad aterradora. La mejor caída del régimen será la más rápida. Hoy mejor que mañana.