Blog dedicado a publicar traducciones al español de textos, vídeos e imágenes en árabe sobre la revolución siria.

El objetivo es dar a conocer al público hispanohablante al menos una parte del tan abundante material publicado en prensa y redes sociales sobre lo que actualmente acontece en Siria. Por lo tanto, se acepta y agradece enormemente la difusión y uso de su contenido siempre y cuando se cite la fuente.
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viernes, 27 de diciembre de 2013

Comunicado de las agrupaciones islámicas de Siria sobre el comportamiento del Estado Islámico de Iraq y Siria

Texto original: IslamicSham

Fecha: 21/12/2013



En el nombre de Dios el Clemente, el Misericordioso

A Dios no le gusta la maledicencia en voz alta, a no ser que quien lo haga haya sido tratado injustamente. Dios todo lo oye, todo lo sabe  (Corán, 4:148).

Gracias a Dios que envió el Libro con la verdad y el equilibrio para que las gentes fueran justas, y la oración y la paz sobre nuestro señor Mahoma, el enviado con la buena nueva, maestro de Bien que llamó a seguir el camino del Señor con sabiduría y buen consejo.

Dios el Altísimo ha bendecido a sus siervos en la zona del Bilad al-Sham con la yihad en su nombre contra el régimen déspota criminal, y a pesar del dolor y los sacrificios, de la ferocidad del enemigo y del abandono de todo el mundo, Dios los ha mantenido firmes y les ha apoyado, dándoles victorias que no esperaban.

Lo más distinguido de la yihad en esta zona desde el comienzo han sido su pureza e integridad, y el no desmarcarse de sus objetivos o medios a pesar de las escasas posibilidades militares y económicas.

Sin embargo, la escisión no tardó en hacer su aparición con la presencia de grupos que ofrecen fidelidad y rinden pleitesía a sus organizaciones, ligando la yihad de los musulmanes con su propio proyecto. En aquel momento emitimos nuestro comunicado deseando evitar la escisión antes de que se produjera, mencionando los peligros que este tipo de acciones conllevaban para la unidad de filas y la yihad, y más aún, para las unidad entre los muyahidines, provocando la enemistad de actores exteriores, especialmente contra los muyahidines, y contra todo el pueblo sirio.

Pero la situación empeoró y la división se profundizó, y algunas facciones comenzaron a exigir obediencia considerándose un “Estado”, oprimiendo y acosando a los muyahidines de otras brigadas. Entonces emitimos otro comunicado en el que dijimos “¿Qué os pasa?”, apoyando la yihad en Siria y temiendo la dispersión y luchas intestinas de los muyahidines. Preocupados pedimos a la umma que hiciera un llamamiento a centrarse en el enemigo común y evitar una situación peor, considerando pecado el derramamiento de la sangre de los musulmanes. Aconsejamos  que se solventaran tales diferencias, pero ello solo incrementó la opresión y los ataques de esas facciones, así que ya no nos queda [Cuando Dios concertó un pacto con los que habían recibido la Escritura: “Tenéis que explicársela a los hombres, no se la ocultéis” (Corán, 3:187)] más que llamar a las cosas por su nombre, para preservar la yihad y llevar a cabo nuestro deber de aconsejar a la umma, preocupándonos por el bien de quien no actúa como debe [“Que pereciera quien debía perecer y, ante una prueba clara, sobreviviera quien debía sobrevivir” (Corán, 8:42)].

El Estado Islámico de Iraq y Siria ha introducido en la sociedad siria una serie de prácticas divisiorias y perversiones, entre las que destacan:

1.       La omisión del pueblo sirio al anunciar un Estado sin sus componentes legales o reales, y sin consultar a los que tienen capacidad de decidir eso en el país.

2.       La pretensión de ser los únicos que siguen el método correcto, ridiculizando la opinión de otros y degradándolos.

3.       La obsesión por excomulgar, examinando a la gente, hasta el punto de que la excomulgación y la calificación de traidor, junto a la amenaza de muerte, se han convertido en palabras corrientes entre sus miembros.

4.       El considerar a todo el que está en desacuerdo con ellos un agente y un traidor a la yihad, aunque sean gentes de bien que incluso les superan en conocimiento y esfuerzo.

5.       El rechazo al arbitraje de los tribunales de shari’a cuando hay disputas o diferencias, excepto en lo que les compete y es relativo a sus decisiones.

6.       El mantener ocupadas a las brigadas yihadistas en enfrentamientos que pretenden ampliar su Estado y lograr que les rindan pleitesía, en vez de ocuparse en combatir al enemigo común, intentando dominar los puntos económicos y militares de las zonas liberadas después de saqueárselas a los muyahidines.

7.       El recurso a la agresión y el enfrentamiento con todas las facciones y el derramamiento de la sangre prohibida, humillando a las víctimas.

8.       La detención de muyahidines, predicadores, periodistas y activistas, para interrogarlos e impedir las labores de ayuda humanitaria y de prédica aduciendo una división en el método o acusándolos de ser agentes o traidores.

9.       El provocar disputas y llevarlas a enfrentamiento, aumentando la escisión y la división en las filas.

Por tanto, nosotros, dando ejemplo de la orden de nuestro señor de ser claros y en pro de la yihad en el Bilad al-Sham y evitar que suceda lo que ha sucedido en otros países.

a)      Llamamos a los líderes del Estado Islámico de Iraq y Siria a que se unan a la verdad, y escuchen los consejos de los fieles consejeros, corrigiendo dichas infracciones.

b)      Responsabilizamos al Estado Islámico de Iraq y Siria de las violaciones y crímenes resultado de su incesante opresión y agresión, así como las consecuencias de las acciones a las que recurran las demás facciones para defenderse a sí mismas, así como el resto de la población y los bienes materiales [Quienes, tratados injustamente, se defiendan, no incurrirán en reproche. Solo incurren en él quienes son injustos con los hombres e insolentan en la tierra injustamente (Corán, 42:41,42)].

c)       Hacemos un llamamiento a los sabios que siguen siendo escuchados por el Estado Islámico de Iraq y Siria que digan la verdad sin tapujos, pues tras lo sucedido, no deben temer la escisión, pues esta llegó con el silencio.

d)      Llamamos a los que apoyan la yihad en Siria a que teman a Dios e intenten destinar bien sus fondos y los de los musulmanes, para que no se conviertan en motivo de derramamiento de la sangre de los musulmanes y ayude a reforzar a los muyahidines.

e)      Loamos el hecho de que las brigadas que han sufrido esta opresión se hayan controlado y hayan intentado encontrar los medios para lograr un pacto y corregir la situación siempre que han podido.

f)       Animamos a las brigadas individuales y las péquelas agrupaciones a que se unan aún más y conformen entes más grandes, pues ello es lo que da miedo al régimen y os sirve más.

Muyahidines: En la adversidad siempre hay algo positivo, y en la escisión es cuando los corazones se examinan y se discierne quién comparte filas con uno. Tened paciencia, toda la paciencia del mundo, y uníos. [No va Dios a dejar a los creyentes en la situación en que os halláis hasta que distinga al malo del bueno (Corán, 3:179)]. Vosotros estaréis por encima si sois creyentes. Dios esté con vosotros y no os abandone.

Dios es omnipotente, gracias al Señor.

Firmado por:
Organización Sham Islámico
Liga Siria de Ulemas
Liga de Ulemas de Siria
Foro Islámico Sirio
Oganización de la Sharía en Alepo
Liga de Predicadores de Mezquitas de Siria
Asociación de ulemas kurdos de Siria
Organización de ulemas libres de Siria

martes, 21 de agosto de 2012

Siria: los civiles en las "zonas liberadas"dirigen sus asuntos bajo la supervisión de los "militares"


Texto original: Lebanon NOW
Autor: Yara Nseir
Fecha: 18/08/2012

Pintura de Soheir Fouzat

El viaje a Alepo estos días está plagado de peligros. Además de las posibilidades de que haya bombardeos indiscriminados, que siempre se esperan, al viajero puede sorprenderle un tanque escondido junto a la carretera general o un control “móvil” [1] del ejército regular, como lo llama la gente de la zona. Nuestro conductor, un  joven llamado Hassan y que pertenece al Ejército Sirio Libre (ESL), intenta evitar los caminos principales en la medida de lo posible, conduciendo en cambio por caminos serpenteantes entre los pueblos. Su mano tiembla sobre el volante cuando se ve obligado a circular por un tramo de la autopista que lleva al aeropuerto de Alepo. Sus ojos están clavados en un tanque  parado a una distancia no muy lejana, y se encomienda a que “Dios haga que no nos vean”, según expresa.

Para ir desde la zona rural de Alepo hasta Idleb hay unos “códigos” especiales entre los conductores. Dos coches que vienen en dirección contraria reducen la marcha de forma espontánea para intercambiar consejos del tipo “Hermano, ve por aquí, en cuatro kilómetros no hay nada” o “gira y vuelve, hay un control un poco más adelante”. Los que reciben los consejos lo hacen con una confianza tal como el deseo que tienen por seguir vivos.

Estos “códigos” de los conductores han creado el sistema espontáneo de comunicación como alternativa a las señales de conducción anteriores, del mismo modo que los carteles azules han perdido hoy su significado, provocando en los que los cruzan un sentimiento amargo de extrañeza al ver por ejemplo un cartel que dice “Alepo a 40km”, u otro que dice “Cuidado, cruce peligroso”.

También ha perdido su significado la administración general que se encargaba de los asuntos de la vida cotidiana, no solo por la ausencia del Estado o las instituciones, sino porque también hay un rechazo implícito a todos los sistemas administrativos locales que trajo consigo el gobierno régimen del Baaz. Por tanto, puesto que los habitantes locales son conscientes de que este vacío administrativo necesita una alternativa y ante la ausencia de cualquier presencia real del poder político por parte de la oposición, algunas iniciativas civiles intentan llenar el vacío y organizar los asuntos diarios. “Abu Haya”, presidente de un grupo de “fuerzas de la seguridad revolucionaria” sobre el terreno, conformada recientemente en Saraqeb, ve que hay una gran brecha en el nivel de la organización y la seguridad, especialmente cuando algunas personas han aprovechado la marcha de la seguridad en el sentido negativo: “Así que abrimos la lista de voluntarios para formar unas fuerzas de seguridad revolucionarias y trabajamos para la creación de grupos de civiles que organizan el tráfico y controlan la seguridad, además de coordinar servicios como los trabajos municipales, entre los que se encuentran la limpieza de las calles o el tirar la basura”. Según Abu Haya, estas fuerzas están ligadas administrativamente a la coordinadora de la ciudad y después al liderazgo del ESL en la misma.

En otros lugares del campo, como Kajarjanaz, Binnish, Atma y Tal’ada puedes ver sistemas administrativos parecidos aunque en diversos grados en cuanto a la calidad de la organización. La dirección se reparte entre los voluntarios de la zona,: civiles, sheijs de mezquitas o autoridades -“los notables de la aldea”, como los llaman-, pero la máxima autoridad siempre es el ESL, pues en las tarjetas de los voluntarios de la seguridad revolucionaria está el lema del ESL y su nombre. Los registros de los civiles, tanto de los visitantes como de los locales los organizan también los líderes de las brigadas. Así, no existe aquí un poder civil por encima del poder militar y del ESL, que es el responsable a fin de cuentas de garantizar las necesidades de vida: víveres, diesel, reformas generales en las carreteras generales o en el suministro de electricidad, etc.  Además, es responsable de implantar la seguridad y la estabilidad, de controlar a los vándalos y de castigar a los civiles. Mientras parece que la conciencia civil de crear un poder alternativo al del poder del régimen está presente con fuerza, la capacidad de las armas de dominar este poder es clara y dominante, imponiéndose a sí misma como última autoridad con derecho exclusivo a tomar decisiones determinantes. Sin embargo carece al mismo tiempo de un poder político equilibrado que lo dirija y organice su trabajo.

Tanto en las zonas rurales de Alepo como las de Idleb, el ESL se define a sí mismo como protector de los civiles, pero no del Estado o de la soberanía de la ley, porque las leyes las hacen los líderes militares basándose en las costumbres sociales y religiosas y también según las necesidades. Así torturar a los detenidos de entre los miembros de la seguridad, los shabbiha o incluso de las personas de cuya fidelidad se duda, durante los interrogatorios parece estar justificado y aceptado en la mayoría de las brigadas. He preguntado a muchos miembros del ESL y líderes de las brigadas en diversas zonas por esta cuestión en concreto. Y siempre recibía la misma respuesta: “No se puede obligar a los detenidos a que declaren más que de esa forma”. Cuando parece que a la mayoría no le importan los acuerdos internacionales contrarios a la tortura, ni por el derecho humano internacional, y ni siquiera las leyes locales, surge un problema moral y práctico: ¿cómo se espera de grupos del ESL que carecen de liderazgo unificado y de una referencia política y legal que adopten las riendas de la administración y llenen el vacío legal, ejecutivo y judicial que ha dejado la ausencia del Estado y sus instituciones?

Parece que el apoyarse en la autoridad de la fuerza y las armas está cada vez más y más asimilado en el inconsciente de los habitantes de estas zonas, y mientras muchos sienten un agradecimiento y un reconocimiento ilimitados hacia el ESL, cuyos miembros parecen dispuestos sorprendentemente a morir por defender a la gente, rebelarse contra el poder militar parece algo inaceptable, ya sea como reconocimiento a su favor o incluso por miedo a retar al poder de las armas. Mientras se legalizan las armas como alternativa a la ley, parece que los sirios en las zonas liberadas han entregado sus riendas, con buena o mala intención, al poder militar de difusas facciones, cuyos rasgos verdaderos aún no se han perfilado del todo y que carecen hasta ahora de un liderazgo político y civil legar que enmarque sus actividades.

[1] Literalmente dice “volador”, y se trata de un adjetivo que se emplea para hablar de algo que dura poco y es rápido, igual que las “manifestaciones voladoras”, que se han grabado a lo largo de todo este tiempo en distintos puntos de forma que se viera que las había habido pero evitando poner en peligro las vidas.