Blog dedicado a publicar traducciones al español de textos, vídeos e imágenes en árabe sobre la revolución siria.

El objetivo es dar a conocer al público hispanohablante al menos una parte del tan abundante material publicado en prensa y redes sociales sobre lo que actualmente acontece en Siria. Por lo tanto, se acepta y agradece enormemente la difusión y uso de su contenido siempre y cuando se cite la fuente.
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sábado, 6 de mayo de 2017

Noam Chomsky desde una perspectiva siria

Texto original: Al-Hayat

Autor: Yassin al Haj Saleh

Fecha: 05/05/2017





No había pasado ni un mes de mi salida de la cárcel a finales de 1996 cuando comencé la traducción del libro Powers and Prospects de Noam Chomsky, el conocido lingüista, activista y crítico político estadounidense. Conseguir libros extranjeros no era fácil para gente como yo en su momento; sin embargo, los padres de un compañero mío que aún estaba en prisión me visitaron pocos días después de mi salida. Pensaron que podía estar interesado en traducir un libro que quizá habían planeado enviar a su hijo, mi compañero, antes de que nos exiliaran a ambos a la terrible prisión de Tadmor a principios de 1996. El compañero Al-Harith al-Nabhan había traducido dos libros de Chomsky mientras estábamos en la prisión de Adra, aunque se publicaron con el nombre de su hermana.

En lo que respecta a nosotros, los presos comunistas, cuyo pilar de identidad intelectual y político se había desplomado mientras estábamos aún en la cárcel, las obras de Chomsky nos transmitían que la lucha por la liberación y la igualdad en el mundo seguía siendo posible, y que quizá la disolución de la Unión Soviética y su bloque nos había quitado un peso en esta lucha. En ello había algo que podía servir para salvar nuestros significados y apuntalar nuestra tropezosa lucha política. Aunque no mucho, pues los escritos de Chomsky se centran casi por completo en EEUU y apenas cubren parcialmente las necesidades de los luchadores pos-comunistas en busca de tierra firme.

Aproximadamente un año y medio después, terminé la traducción en colaboración con otro compañero de cárcel, Safwan Akkash, que estuvo más de 15 años en las cárceles de Hafez al-Asad, de un libro sobre Chomsky: A life of Dissent de Robert F. Barsky. Intentábamos asegurarnos un sueldo mediante la traducción por una parte y por otra, retomar nuestro rol público con los medios disponibles. En la introducción que escribimos, intentamos ligar nuestra desconocida lucha sobre la que hablamos en términos generales, a la lucha de Chomsky en los años sesenta del siglo XX en el seno del movimiento por los derechos civiles en EEUU. En ese momento, el hombre fue detenido durante uno o dos días, y nosotros, ex presos, solo podíamos decir que la persecución que Chomsky había sufrido había sido un mero juego de niños en comparación con lo que sufren los luchadores y la gente común en países como el nuestro.

Nuestra intención no era en absoluto restarle valor a uno de los pensadores más conocidos del mundo. Simplemente queríamos dejar constancia de la diferencia, y quizá buscábamos reconocimiento. Salimos de la cárcel no solo para encontrarnos una realidad en la que el régimen que nos había encerrado durante largos años dominaba, sino también para darnos de bruces con la pérdida de confianza mundial y global en las ideas del socialismo y el comunismo que era nuestro identificador en el momento de ser detenidos. 

Estábamos de veras agotados, sin confianza en nosotros mismos. Buscábamos la fuerza en lo que nos parecía un eslabón de la lucha, que no era en absoluto independiente de la nuestra. Sin embargo, no era así, y conllevaba en cierto modo una aspiración mundial como la que se había derrumbado hacía nada.

El problema es que la obra de Chomsky es apenas reconoce la diferencia y su visión mundial se centra desmesuradamente en EEUU. Sus obras se baten en continua lucha contra las políticas estadounidenses en el mundo, y ven los tentáculos estadounidenses en casi todo. El hombre se opone al papel de EEUU en el mundo desde la perspectiva de que EEUU es una fuerza imperialista dominante sin parangón en el mundo de hoy, y desde la perspectiva de que EEUU es su país. Por eso, piensa ─acertadamente en mi opinión─ en que el deber del intelectual es criticar las políticas de su país en primer lugar, y no, por ejemplo, criticar las políticas del enemigo oficial, como la Unión Soviética en los años de la Guerra Fría.

Es una buena postura, aunque estemos en un mundo interconectado hoy, invitados a asumir una responsabilidad mundial que no se reduce a cuestionar y pedir explicaciones a las élites del poder en nuestros países. Y ello se aplica antes que nadie a los intelectuales estadounidenses y occidentales, dados sus privilegios a la hora de moverse, su gran preparación profesional, su relativa inmunidad y su capacidad de llegar a diversas fuentes de información de forma más sencilla. Sin embargo, Chomsky no se opone al papel de EEUU en el mundo solo porque EEUU es su país, sino porque lo considera la fuerza imperialista con mayor influencia en el devenir del Universo. Eso es lógico, pero su forma de pensar se inclina hacia la negación de la amplia independencia de las luchas sociales y políticas en otros países del mundo, casi doscientos.

La realidad es que no piensa en ese punto. No dice que todas las luchas son una misma contra el imperialismo; sin embargo, su obra parece llegar a una conclusión como esta, más que a certificar la independencia de las diferentes luchas en diferentes países.

En nuestra región de mundo, Oriente Medio por ejemplo, hay actores políticos locales que son la primera fuente de mal, de discriminación, de despotismo, de masacres y del empeoramiento de la vida. Algunos de ellos se apoyan de facto en el apoyo que les brindan las sucesivas administraciones estadounidenses, y muchos otros prefieren cargar los problemas que sufre su país a los estadounidenses; sin embargo, su margen de independencia es amplio en ambos casos. La situación de los palestinos no se comprende sin el firme apoyo que reciben las élites políticas y militares israelíes, pero no se puede negar la responsabilidad de dichas élites en los crímenes que cometen contra los palestinos. Los asadianos en Siria prefieren ligar sus problemas generales a Israel y EEUU, de forma que ellos no carguen con ninguna responsabilidad.

Mientras, no dejan de relacionar sus logros imaginarios consigo mismos en el ámbito de la lucha con esas fuerzas enemigas conspiradoras. En el mundo árabe se dan situaciones extremadamente negativas, en lo político y en lo humano, que no se comprenden de veras si no se tiene en cuenta el papel que juegan las potencias de dominio mundial, especialmente EEUU, a lo largo de tres generaciones. Sin embargo, no es correcto que toda la situación se deba al papel que han jugado. No se puede tampoco inferir la independencia de las luchas en todo caso partiendo de la ideología proclamada por sus élites. En la buena relación de Israel con EEUU no hay nada que niegue la independencia de las instituciones israelíes en sus crímenes. La turbulenta relación entre los asadianos y EEUU tampoco es en lo que se puede uno apoyar para hablar de la independencia de nuestra lucha. La independencia nace de la estructura actual del mundo.

Existe una pluralidad de luchas y unas son independientes de otras. No existe además un modelo de determinismo mundial que determine su dependencia de una única lucha central. Se trata de una lucha contra el imperialismo estadounidense, aunque no digamos que el concepto heredado de imperialismo, que lo imagina como una perla escondida en algún lugar de EEUU, tal vez la Casa Blanca, tiene una utilidad limitada. Y hoy nos encontramos ante un sistema de relaciones internacionales que niega el derecho de los habitantes a decidir su destino, un destino que las élites locales reproducen según su interés. La relación de la élite asadiana con el común de los sirios, por ejemplo, es más parecida a la relación de Israel con los palestinos, a quienes niega la propiedad de sus tierras y la decisión de su destino. Igual que la relación colonial entre los colonos y los colonizados. Podemos diferenciar entre imperialismos centrales e imperialismos periféricos, pero no entre imperialismos e imperialismos. Lo mejor, en mi opinión, es trabajar para cambiar el paradigma en su conjunto.

La cuestión no se reduce a que Chomsky no nos sirva para eso, sino que parece que ese antiimperialismo desarrolla las luchas imperialistas que le conciernen, cuando tiende a ver todas las luchas del mundo desde la perspectiva de una única gran lucha que lo pone a él mismo y sus semejantes contra el establishment. Ese modelo de “expansión imperialista” nos deja a los realistas bajo el dominio de las mafias locales asesinas invisibles y cuya voz no se escucha.

Y parece que la postura de Chomsky en relación a la revolución siria nace de su antigua perspectiva imperialista, que niega la autenticidad y la independencia a nuestra lucha. El pensamiento del hombre se ha mantenido centrado en la alta política y los grandes actores, al acecho del papel estadounidense, con una tendencia clara a fijarse en los estadounidenses que desean la caída del  régimen asadiano y no al revés. Ello oscila entre una simplificación que nace del envejecimiento de la perspectiva, y el craso error. Chomsky coincide con la izquierda mundial y la derecha y el centro en la demonización de los yihadistas, uniéndose con ello a un consenso asfixiante que no precisa de otra cosa que personas como él, y que tiende a considerar a los revolucionarios sirios en general como yihadistas. En cuanto al régimen asadiano, lo ve como el rival de ese mal absoluto, y reprocha a los estadounidenses que no se oponen lo suficiente a los yihadistas. Si lo hicieran, no estarían en contra del régimen asadiano que los combate en su opinión (y contra los iraníes). Esto trasluce los problemas del centralismo de Chomsky de forma temprana. Desde su posición estadounidense, no ve cómo la fuerza principal del mal sin parangón en Siria es el Estado asadiano y que el cambio positivo en Siria es imposible sin cerrar ese capítulo. Es cierto que el hombre ha calificado a Bashar de bestia, pero lo dijo para luego centrarse en otra cosa que para él es lo importante. Error. Lo importante y lo más importante es que Bashar al-Asad (como nombre de un régimen, su élite y una relación política) es una bestia y un asesino. El resto de cosas, incluidos Daesh y Al-Qaeda son secundarias. El mundo entero estará con nosotros contra los yihadistas si nos deshacemos del asesino principal que 
gobierna el país y lo posee desde hace cerca de medio siglo.

Durante seis años y medio desde el inicio de la revolución, ha quedado claro que Chomsky no sabe nada de valor en relación a Siria, ni de su sociedad, ni de su vida política, ni de su historia, y se basa en fuentes en absoluto merecedoras de respeto, como Patrick Corbin y Theodor Postol (que niega la responsabilidad del régimen en la matanza química de Jan Sheijún), y que está lejos de la consistencia ética y política en relación a la cuestión siria, como ha quedado claro en los intercambios de correspondencia que ha mantenido con él y publicado Sam Chales Hamad recientemente. Esto no es una deficiencia personal, sino que está ligada con la visión del conocido pensador estadounidense. Desde esa perspectiva imperialista, ni somos vistos ni prácticamente existimos.

Chomsky fue un pilar para nosotros a la salida de la cárcel tras una primera vuelta de lucha social y política en nuestro país, aunque no parece que él supiera nada de nosotros en ningún momento. Hoy no puede decir nada claro ni útil de la segunda vuelta de la lucha, mucho más grande que la anterior, y que es lo más importante que sucede hoy en el mundo. Sin embargo, nosotros sabemos hoy que nuestro pilar es esta ingente lucha en sí misma, y que la independencia de nuestra lucha de los grandes planes imperialistas de crear imperialismos inversos es el pilar más firme para nuestra aspiración de liberar nuestro país asolado y hacerlo independiente.  No hay otro pilar.

domingo, 25 de octubre de 2015

El velo de la ideología



Texto original: Al-Arabi 

Autor: Salameh Kaileh

Fecha: 15/10/2015

La batalla de Qalamun
(En la media luna se lee Jerusalén y en la mano "rechazo" o antiimperialismo, con ello se hace referencia a las palabras de Nasrallah en las que aseguraba que la liberación de Jerusalén pasaba por Qalamun)

Quizá hacer un seguimiento de las posturas de la “izquierda antiimperialista” en lo referente a Siria sea la mejor manera de comprender cómo la ideología puede convertirse en un tupido velo que cubre el entendimiento de lo que sucede en realidad. También sirve para comprender lo sencillas que son las respuestas bajo dicho velo que impide ver la realidad o investigar sobre ella. O cómo sirve para diseñar la realidad según conviene a dicha ideología y así confirmar su visión. Aquí, “la razón se explota” en el interior y no sale para conocer la realidad, ni para explicarla, básicamente porque ya posee todas las respuestas, y la realidad no es más que el reflejo de las ideas de su “mente”, las ideas ideológicas que llenan su “mente”.

Es bien sabido que la “ideología antiimperialista” considera que el régimen sirio tiene razón, y que es antiimperialista, y que lo que sucede es una conspiración en su contra. Por tanto, no es necesario seguir los acontecimientos, o investigar qué sucede, o poner las políticas de los Estados y potencias en contexto, pues todos están en contra del régimen sirio y se han propuesto derrocarlo.

Tomemos, por ejemplo, el caso de Daesh. El discurso de este sector parte de que el régimen lucha contra él, porque el imperialismo y sus seguidores lo apoyan. No hay duda de que Daesh es una creación estadounidense, pero ha ocupado el terreno en que la revolución se gestó, y el Estado se ha visto obligado a retirarse, por lo que Daesh se ha dedicado a luchar contra las fuerzas de la revolución (contra todos los activistas de la revolución, contra los que trabajan en labores humanitarias, contra los periodistas y contra los que desarrollan la acción armada).

Ahora bien, ha quedado claro, en más de un lugar, que las autoridades se retiran por su propio interés, y apoyan a Daesh con bombardeos aéreos cuando se ve acorralado. Más aún, el régimen no ha bombardeado sus posiciones perfectamente localizadas en Raqqa, Deir Ezzor y la zona oriental, pero sí ha bombardeado continuamente todas las zonas que caen en manos de la revolución, deteniendo los bombardeos en el momento en que Daesh las toma.

Cuando se retira frente a Daesh, el régimen deja todo el arsenal de armas, algo que no hace cuando se retira ante las brigadas armadas. Y lo raro es que Daesh está en todas las zonas en que el régimen está debilitado, para enfrentarse a las brigadas, como en Alepo, Yarmuk o Al-Qadam, al sur de Damasco, y ahora en la zona rural al norte de Alepo. En Qalamun, por ejemplo, el ESL libra dos batallas, contra Hezbollah y el régimen por un lado, y contra Daesh por otro.

En cualquier caso, las zonas de Daesh no son las de enfrentamiento del régimen (ni de Hezbollah, ni de la Guardia Revolucionaria, ni todos los sectarios que engloba Irán), y cuando hay un “enfrentamiento”, el objetivo se revela después, cuando Daesh se enfrenta a la revolución; ed decir, que el objetivo es facilitar a Daesh la llegada a las zonas de la revolución. Sin embargo, a pesar de todo esto, la ideología “antiimperialista” repite que la lucha del régimen es contra el terrorismo representado por Daesh y Al-Nusra.

En otro orden de cosas, se considera que EEUU es quien dirige la conspiración contra Siria. Quizá la postura estadounidense fuera “ambigua” en los primeros momentos de la revolución, pero ahora está muy clara. La prioridad es la lucha contra Daesh, y aunque dice que no hay lugar para Bashar al-Asad en la siguiente etapa, quiere que el Estado se mantenga (seguridad, ejército e instituciones), y por tanto, dice que no le concierne luchar contra él. Al contrario, pretende convertir a los combatientes de la revolución en fuerzas exclusivamente para la guerra contra Daesh. Es decir, pretende dejar a la revolución sin sus combatientes, y quiere que aquellos a quienes entrena se unan con las fuerzas del régimen para luchar contra Daesh. Además, prohíbe a “sus aliados” armar al ESL o permitirle que ponga fin al conflicto por medio de una solución militar. Exacto, porque la solución es política.

Más aún, las presiones de Turquía y Francia para una intervención de la OTAN han fracasado, y se ha impedido a Turquía que intervenga, mientras que se le ha permitido a Rusia que supervise la solución política, según las condiciones rusas. Ahora, EEUU se encuentra perpleja tras la llegada del ejército ruso a Siria y ha jugado un papel muy importante en la destrucción de la revolución.

¿Daesh lucha contra el régimen? ¿Quiere EEUU derrocar al régimen? Es difícil para la ideología tupida que cubre los cerebros y que dibuja una realidad preconcebida, según la cual el régimen sirio sigue siendo el antiimperialista que EEUU quiere derrocar, aceptar la realidad, porque la rompe. Por tanto, es mejor que el “idealismo propio” siga dominando, porque así uno descansa de la fatiga de investigar la realidad, la realidad que rompe la ideología cimentada en la razón desde hace décadas.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Acróbatas en el circo de la comunidad internacional



Texto original: Al-Jumhuriyya

Autora: Nai'la Mansur

Fecha: 02/09/2013 



La mañana del 21 de agosto, salieron el padre, la madre y sus dos hijos de casa, en la ladera del monte Qassion de Damasco, sin comprender nada. No podían ni escucharse los unos a los otros por la inusual fuerza del bombardeo sobre Al-Ghoutta oriental y occidental, aunque los objetivos bombardeados los conocieron después. Los esposos se miraron mientras sus ojos decían: “He ahí los entrenamientos del próximo siglo”.

Antes del 21 de agosto

Los sirios comprendieron bastante pronto que su lucha sería larga, difícil y cruenta, y también comprendieron que deberían hacerlo todo, desde organizar su vida diaria, pasando por la resistencia al bloqueo, hasta la fabricación de armas locales. Razan Zaytoune [1] escribió en el número del mes de julio del periódico de los Comités de Coordinación Local, titulado Salimos por la libertad, que un grupo de apoyo técnico estaba trabajando para hacer llegar a otras zonas métodos alternativos para producir energía, en un intento de superar el problema de los continuos cortes de electricidad que se llevaban produciendo ocho meses en Al-Ghoutta oriental. También estaban trabajando para fabricar gas metano a partir de desechos de utensilios domésticos y para enseñar a utilizar los hornos solares y poder cocinar con la energía solar. ¿Podéis imaginarlo? ¿Podéis imaginar lo que significa difundir una cultura alternativa con valores alternativos generosos con el medioambiente bajo las bombas, la muerte y el bloqueo? ¿Podéis imaginar que algunas activistas que supervisaban este tipo de proyectos y pretendían dar trabajo a las mujeres que se habían quedado sin apoyo económico, pensaban difundir una cultura de cooperación en los mecanismos de producción y la administración de la materia que producían esas mujeres? Algunos activistas civiles cultivaban pequeñas parcelas de tierra con cosechas nuevas para la zona, y en tierra siria, pero de ciclo rápido para lograr rápidamente la harina necesaria para fabricar pan… ¿Podéis imaginar el grado de esfuerzo? Algunos activistas en el ámbito de la enseñanza alternativa en las zonas de las que habían desaparecido los rasgos del Estado central vieron cómo las escuelas que habían creado de forma improvisada eran destruidas una y otra vez por los bombardeos diarios por parte de las fuerzas del régimen. Pero las rehabilitaban una y otra vez de inmediato para poder dar clase.

Algunos médicos de algunos hospitales de campaña alrededor de Damasco trabajaban solos  unas veinte horas diarias, sin apenas ayuda, y a pesar de una escasez indescriptible de cuadros cualificados, pues la mayoría eran voluntarios de la zona, y que en general no eran ni médicos ni enfermeros. Los túneles que los revolucionarios construyeron en algunas zonas, para evitar que las fuerzas del régimen bloquearan sus zonas sorprenderían a cualquiera por el volumen de trabajo que exigían. Toda esta voluntad por crear vida y mantenerla no ha ido acompañada, ni ha sido apoyada, ni ha servido para que se fortaleciese, una actividad política del mismo nivel. Cierto es que hay un gran vacío político sobre el terreno que no atrae más que a las fuerzas takfiríes y yihadistas, y que existen una debilidad y una negligencia en la representación política de la revolución en el exterior, debido a la desertización de la vida política en Siria durante décadas… Pero la primera y obvia condición para acumular una experiencia política sobre el terreno es que el aparato de la muerte se detenga, y para que las fuerzas jóvenes sobre el terreno (las que quedan en el país) tengan un bagaje que les otorgue el derecho a alzar la voz contra las fuerzas opresoras armadas. Deben lograr aún más de lo que han logrado entre misiles y masacres. La apretada agenda diaria de los sirios, llena de masacres, les deja en una espera ambigua y poco clara de la felicidad y el fin. Es necesario que la máquina de la muerte se detenga lo suficiente para permitir a los sirios ver las alternativas revolucionarias, para que esas alternativas puedan terminar hacer su aparición en escena y reafirmarse tras la revolución, y para que los activistas revolucionarios puedan ver los frutos de lo que cosechan.

Después del 21 de agosto

Tras el 21 de agosto y el ataque del régimen contra Al-Ghoutta oriental y occidental de Damasco con gases venenosos y tras la muerte de más de 1500 personas de golpe, cualquier ser humano racional abandonaría la ingenuidad, la inocencia y la buena voluntad y comprendería que el régimen asadiano, sus aliados y sus milicias están listos para cualquier cosa. El 21 de agosto es la “línea roja”, no en el sentido de que quien ha muerto degollado a cuchillo en una masacre sectaria no deba provocar nuestro estupor y enfado, pero lo cierto es que nos enfrentamos a la voluntad de la locura, y los medios disponibles para servir a esta locura humana solo tienen precedente en las cámaras nazis. Los sirios están en shock porque se han dado cuenta de que en el fondo la “solución final” estaba en la “mente” del régimen desde el principio, y que era cuestión de tiempo y de un larga y continua puesta a prueba de la negligencia de la comunidad internacional. Una prueba que comenzó con el asesinato del primer manifestante pacífico y ha llegado hasta la masacre química pasando por cientos de masacres y de víctimas asesinadas bajo tortura en los sótanos de la seguridad siria. Cualquier ser humano con raciocinio comprenderá también que no va a tener ahora vías de escape entre misiles, barriles explosivos o masacres por los que escaparse para crear vida alguna. La muerte se difunde en el aire para llegar a todos sin excepción en cuestión de segundos.

¿Qué hacer?

“La pregunta que ha que hacerse es cómo dejar de ser la víctima atrapada entre los colmillos de los lobos del interior y el exterior, y pasar a actuar, influir, decidir el propio destino y poder responder a los ogros del asesinato gratuito y la pandemia de la muerte” (Hussam Itani, “El nombre del asesino”, Al-Hayat, 23 de agosto de 2013). En realidad, para salir de eso y ante la existencia de un régimen tan demente e irracional, la lucha de los sirios no puede a principios del siglo XXI más que permanecer en gran medida a una distancia prudente del universo humano: ha de volver a examinarse la raíz de la relación entre el individuo y el bloque humano en los organismos internacionales, su papel, y borrar el óxido que ha convertido dicha relación en una burocracia y en unos elevados sueldos de funcionarios preocupados de forma apenas perceptible, de vetos y de la dictadura de algunos países sobre las instituciones internacionales para proteger sus intereses estratégicos y sus aspiraciones imperialistas.

Hoy, con la posibilidad de EEUU lance un ataque militar, muchas fuerzas pacifistas, contrarias a la guerra y miembros de la izquierda antiimperialistas (contraria al imperialismo de EEUU) se han levantado para rechazar tal posibilidad, la posibilidad de un ataque militar dirigido contra el régimen, como si dijeran: “¿No hay a principios del siglo XXI mecanismos ni formas de ayudarse entre seres humanos mejores que los barcos de guerra, los misiles Tomahawk y los corsarios estadounidenses? ¿Puede seguir EEUU desempeñando el papel de policía mundial educador de los “estados arrogantes”?”

En realidad, nosotros los sirios no hemos dejado de hacer la misma pregunta a la Humanidad desde hace dos años y medio sin descanso. Si existe una verdadera voluntad y un verdadero deseo de hacer realidad la paridad entre estados, ¿no se podía haber dirigido este ímpetu que hemos presenciado en los últimos dos días, esas manifestaciones contrarias a la guerra estadounidense contra la “soberanía” siria –o sea, el monopolio del régimen en la matanza de sus gobernadores- desde el primer veto de China y Rusia en el Consejo de Seguridad para organizar manifestaciones generales que torpedeen esa burocracia y esa depravación dictatorial llamada “derecho de veto”? ¿No ha sido posible realizar acciones diligentes,  persistentes y comprometidas para desarrollar los marcos y mecanismos legales para implementarlos y hacer uso de los mismos en la ONU? Hay textos que podrían haberse trabajado y desarrollado, pero nada de esto ha pasado. ¿No era posible salir en manifestaciones que pidieran fuerzas de separación y un mantenimiento de la paz? ¿No puede sugerir ninguna potencia algo nuevo de verdad que se adecue al progreso tecnológico que la Humanidad ha logrado? Por ejemplo, un referéndum de lejos, bajo organización de la ONU, para probar la legitimidad del régimen y tomar medidas concretas partiendo de ello? Sin esos mecanismos, las guerras se convierten en una ocasión estacional para cimentar los ritos del antiimperialismo y el sentimiento contrario a EEUU durante los fines de semana, un rito inútil si no va acompañado de una actividad equiparable que fortalezca el consenso internacional y la participación en la toma de decisiones de la comunidad internacional sobre las grandes cuestiones.

¿Qué? ¿Parece ciencia ficción? Sí, querida Humanidad, es ficción futurista, pero hay dos tipos de ficción: la que es como he descrito, y otra que han globalizado la historia de Noé y Hollywood con las películas de Steven Spielberg, y parece que esa es la que te gusta, querida Humanidad, cuando el diluvio se expande, amenaza al universo y asesina a la mayoría de seres, quedando solo un grupo de seres humanos para reproducir la vida humana. Lo curioso del asunto es que todos los que han muerto y morirán en el futuro cercano a manos del régimen químico, pensaban seguramente que estarían en el lado de los que se salvados.

La comunidad internacional debería haberse apresurado a inventar formas que contrarrestaran el terror de la muerte incesante en Siria, y aún sigue siendo posible si se quiere. ¿Qué les queda a los sirios por mostrar, logren atraer la opinión internacional hacia su causa o no? ¡No les queda más que hacer acrobacias con sus entrañas en el circo de la comunidad internacional para llamar la atención! Los sirios han enviado el mensaje de encargo a la Humanidad, con la sangre de sus hijos. Ahora la pelota está en el campo de la Humanidad, pues los hijos de Siria están hoy ocupados contando a sus muertos y encontrando tumbas improvisadas en las que quepa la muerte colectiva.

[1] Activista y abogada defensora de los Derechos Humanos que sigue en el interior de Siria.

jueves, 29 de agosto de 2013

Carta a los intelectuales árabes panarabistas que defienden a Bashar al-Asad



Texto original: All4Syria 

Autora: Rasha Umran

Fecha: 28/08/2013


Los sirios somos así, traidores por naturaleza y no sabemos lo que es el patriotismo. Tenemos un presidente más bueno que el pan, pero nosotros queremos que Occidente y EEUU nos ataquen. Lo primero fue matar a Hariri: lo matamos nosotros –el pueblo sirio traidor-, pero acusamos a nuestro presidente luchador, por si los colonialistas entraban en Siria y golpeaban nuestra infra y superestructuras. Pero no salió bien.

Después decidimos imitar a los pueblos árabes patriotas que hicieron revoluciones contra los regímenes agentes de Occidente. Empezamos en Daraa y dejamos que unos niños escribieran unas palabras en las paredes. Después los detuvimos y les arrancamos las uñas. Matamos a uno de ellos y el colonialismo no quiso entrar a ocuparnos. Después agrandamos las manifestaciones y nos disparamos a nosotros mismos, nos detuvimos, nos torturamos en los centros de detención y morimos bajo tortura. Pero el colonialismo no vino a ocuparnos. Después pensamos que era posible que si asaltábamos nuestras ciudades y aldeas con tanques, si perpetrábamos masacres contra nosotros mismos, y si robábamos nuestras casas, vendría el colonialismo a ocuparnos. Pero tampoco.

Dijimos: no nos quedan más que los aviones para bombardearnos y destruir nuestras casas, para tener que exiliarnos y refugiarnos como se esconden las criaturas traidoras. Tampoco sirvió para que viniera el colonialismo a atacarnos e invadirnos. Dijimos entonces: solo nos quedan los SCUD. Nos bombardeamos con ellos, morimos muchos para que la historia cobre importancia y entonces el colonialismo occidental vendrá a ocuparnos. Tampoco surtió efecto. Entonces pensamos que tal vez si abríamos nuestras fronteras y entraban miembros takfiríes de Al-Qaeda y nos montaban un Afganistán (porque como bien sabe mi hermano patriota, los sirios somos de siempre partidarios de Al-Qaeda), quizá así el Occidente colonial temería por su integridad y vendría a ocuparnos. El resultado tampoco fue satisfactorio.

Finalmente, no nos quedaron más que las armas químicas. Debíamos beber cada mañana en ayunas un vaso de agentes químicos y otro antes de dormir, muriendo al instante con nuestros hijos. ¿No eran las armas químicas la línea roja que el Occidente colonial nos puso y nos prohibió usarlas contra nosotros mismos? Por fin, surtió efecto y el Occidente colonial tras usar armas químicas para matarnos a nosotros mismos –nosotros, el pueblo sirio traidor-, decidió ocuparnos o atacar nuestras infra y superestructuras.

He olvidado una casa, querido hermano panarabista, instruido y consciente: todo este tiempo pasado, nuestro presidente –que es más bueno que el pan- nos trata como hijos y cada vez que estropeamos algo nos perdona rápidamente, y lo arregla, antes que se dé cuenta el Occidente colonial, sobre todo cuando comenzamos a destrozar el tejido nacional… No el tejido del ganado, sino el humano… Nuestro presidente se muere por el tejido nacional. Cada día se sentaba a recoger lo que nosotros habíamos roto de ese tejido nacional para hacer con él una sociedad siria como él soñaba. Pero nosotros insistíamos en destrozar los sueños de nuestro adorable presidente, que es más bueno que el pan, porque habíamos decidido que viniera el colonialismo occidental a atacarnos y ocuparnos. Nosotros, que somos el pueblo sirio traidor, agente del imperialismo, takfirí y yihadista. ¿Me explico, hermano panarabista, de izquierdas e ilustrado?