Blog dedicado a publicar traducciones al español de textos, vídeos e imágenes en árabe sobre la revolución siria.

El objetivo es dar a conocer al público hispanohablante al menos una parte del tan abundante material publicado en prensa y redes sociales sobre lo que actualmente acontece en Siria. Por lo tanto, se acepta y agradece enormemente la difusión y uso de su contenido siempre y cuando se cite la fuente.
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viernes, 3 de abril de 2015

¡Cuán parecidos son ayer y hoy!



Texto original: Syria Untold 

Autor: Rateb Sha’bo

Fecha: 29/03/2015


 
"No a los takfiríes.
Volved a Afganistán.
Habéis destrozado la revolución"


Desde que las armas tomaron el control de la resistencia pacífica de la revolución siria, no han dejado de sucederse las predicciones desde ambos bandos de la lucha sobre la proximidad del final; cada uno afirmando que este sería a su favor. Dichas predicciones se vienen repitiendo desde hace tres años, pero siempre acaban siendo frustradas, y así seguirá siendo lo más probable, porque la situación en Siria ya no permite un final decisivo, pues ninguna parte tiene un control real sobre la lucha, y el contexto político y militar no se desarrolla a favor de uno u otro.

Las fuerzas islamistas extremistas encabezan el enfrentamiento contra el régimen gracias a su potencial militar, unas fuerzas que se encuentran en la misma situación de bancarrota política que el régimen. Si el horizonte político del régimen no se sitúa más que en el retorno de los sirios a la situación contra la que se levantaron (algo que no puede hacer), el de las fuerzas militares activas sobre el terreno no supera la promesa de un despotismo islámico que no tendrá razón de ser en Siria. Ambos bandos activos e influyentes sobre el terreno se apoyan en su “legitimidad” militar y no política. Ambos apoyan su delgadez política en un fuerte brazo militar, el mismo que ha desterrado y aplastado a los revolucionarios sirios que tenían legitimidad política y que se han desperdigado por el mundo. Las fuerzas con legitimidad política no se reunieron en Siria más que al principio de la revolución, y por eso su revolución tropezó después, a la par que tropezaron los que la portaban.

Más allá de eso, el volumen del capital político exterior que ha sido invertido en esta lucha tampoco permite que termine, aunque se interviniera directamente para apoyar a un bando retrógrado como sucede hoy en Yemen.

Con la evaporación de la energía revolucionaria y la caída del pueblo sirio a un fondo que se ha convertido en el eco de la “continuación de la ola de la primavera árabe” para el resto de pueblos árabes, la lucha siria toma su energía hoy del exterior. Con ello me refiero a los que han seguido en otros Estados o regiones del mundo intentando lograr sus intereses en este país que se ha convertido en un mercado abierto a las políticas de todo Estado que tenga alguna aspiración.

Esto no es nuevo, y era lógico presumirlo con la militarización de la revolución y la entrada de las fuerzas de organizaciones islamistas extremistas en escena. Lo nuevo, no obstante, es llamar revolucionarios a quienes tienen la misma relación con la revolución que los leñadores con la botánica, como dice un amigo inteligentemente. Eso es lo que ha deformado en la realidad y en la conciencia el concepto de revolución, y ha reforzado la extrema y estéril polarización de la sociedad.

Cuando uno observa hoy el cuadro sirio, a la luz de las transformaciones regionales e internacionales, busca un horizonte liberador en que dejar descansar a su optimismo; pero no lo encuentra. Las fuerzas opositoras no islamistas están entre la espada y la pared: el régimen y las fuerzas islamistas extremistas. Algunos ven en Irán una fuerza de liberación, y otros esperan que algo bueno venga del despertar saudí. Lo triste y llamativo es que esta situación es la misma que vimos en Siria en los ochenta del siglo pasado, con el estallido del enfrentamiento entre el régimen sirio y los Hermanos Musulmanes, sin que la realidad política haya registrado ningún progreso de la izquierda o los laicos no despóticos. Siempre han sido incapaces de crear una fuerza independiente y activa, por lo que no tienen otra opción, cuando la lucha se encarniza, que ponerse de parte de uno de la espada o de la pared, ninguna de las cuales valora en absoluto los objetivos políticos liberadores.

En realidad, la polarización de la izquierda siria hacia uno u otro no entra en el mapa de alianzas, pues una alianza exige una capacidad mínima de mantener la propia independencia; en caso contrario, la parte débil de la alianza acaba siendo un apéndice y no un aliado. Así, vemos que el sector de izquierdas sirio que ha elegido, por la razón que sea, ponerse de parte de este u aquel, no puede independizarse o hacer una crítica seria a su “aliado”, así como participar en el diseño y delimitación de sus políticas. En consecuencia, cada sector queda a expensas de las políticas de su “aliado” fuerte, sin poder desmarcarse. Esto significa que la política de “alianzas” (que no es más que una mera anexión, repito) anula la independencia de la izquierda, y la responsabiliza de sus actos y políticas del bando con el que han elegido “aliarse”, sin conseguir ningún logro político. El único cambio posible, que ya tuvo lugar hace décadas, durante los sucesos de los ochenta del siglo pasado en Siria fue el aumento de teorías que buscaban justificar la “anexión” a la espada o la pared, como si estuviera prohibido que los laicos demócratas sirios formaran una fuerza independiente.

Si la victoria de la revolución en Siria,  y en otros países árabes, depende de las fuerzas de la izquierda laica y demócrata, la política de “alianzas” izquierdistas con el régimen o los islamistas supone asesinar a la revolución. Y la pregunta sigue siendo: ¿dónde radican las razones que hacen que la izquierda siria esté siempre dividida y, por tanto, algunos consideren que “la espada” les es más afín que la pared?

miércoles, 7 de agosto de 2013

Un ex emir de Al Nusra vuelve a ser profesor



Texto original: NOW

Autor: Doha Hassan

Fecha:06/07/2013





“Juro obedeceros en todo momento, en situaciones favorables y adversas, y en todo lo que venga; y juro también no enfrentarme a nadie por el poder si no ha hecho gala probada de su herejía, tal y como ordenan el Corán y la sunna”. Apenas hubo terminado de decir esas palabras ante el emir del Frente de Al Nusra, “Abu Asyad” se convirtió en un luchador en sus filas. Posteriormente fue nombrado emir e las Brigadas de Jaled Ibn al Walid, que se concentraban en la zona rural de Raqqa antes de la liberación. Así de simple fue la transformación de Abd Al-Basit Hussein, profesor de matemáticas, en un activista, un manifestante y un emir del Frente de Al Nusra.

Los sueños de Hussein no superaban los muros de la escuela en la que enseñaba y su pequeña familia que había comenzado a conformarse tan solo un año antes de la revolución. Cuando comenzaron las manifestaciones en Raqqa, estuvo entre los primeros participantes, junto a su mujer y su hijo pequeño, que no llegaba al año, y que fue requerido para un interrogatorio junto a su padre. Un agente de seguridad lo había fotografiado a hombros de este intentando gritar en la manifestación.

La entrada de Hussein en la cárcel abrió una brecha en su relación con la mayoría de los que le rodeaban tanto en el barrio como en la escuela. El trato de los alumnos y sus familias cambió hacia quien consideraban en aquel entonces una amenaza para su seguridad, o un traidor para los que pertenecían al régimen, como dice “Abu Asyad”. Así, se vio obligado a impartir solo la asignatura de informática, en un intento de evitar mezclarse con la gente de la escuela. Los alumnos que tenían clases particulares con él las abandonaron.

Antes de que las fuerzas del régimen salieran de Raqqa, Abd Al-Basit Hussein estaba en la lista de buscados por la seguridad. Su inclusión se produjo tras la explosión de un autobús que llevaba a un grupo de shabbiha, pues su amigo, que hacía con él los explosivos, había proporcionado cierta cantidad a los que llevaron a cabo la acción. Abu Asyad cuenta que los servicios de seguridad llamaron a su hermano para que les dijera dónde se encontraba. Cuando aseguró desconocer su paradero, le informaron de que “me devolverían a mi familia en cuatro trozos si me cogían”.

Abu Asyad se unió al ESL para convertirse en un combatiente. El uso de las armas no era nuevo para él porque había aprendido a utilizar fusiles en el cuartel de estudiantes durante la escuela, donde montar y desmontar un fusil checo y saber apuntar con él eran lecciones que formaban parte de la educación militar en secundaria y bachiller.

Abd Al-Basit se dirigió a la frontera y trabajó con el ESL ayudando a los refugiados sirios a llegar al lado turco. También le encomendaron la tarea de perseguir a los traficantes. Pero al poco tiempo, sintió que la mayor parte de lo que hacía era “perseguir a los traficantes que en realidad son gente de la zona, y que realizaban el mismo trabajo que habían estado haciendo antes de la revolución”. Por ello, no estuvo allí más que 15 días.

Abu Asyad luchó en varias brigadas. En un primer momento, con la Brigada de los Halcones de la Sunna, para pasar después a la Brigada de Moawiya ben Abi Sufyan. Después se convirtió en combatiente de la Brigada Osama ben Zayd, que pertenece al Batallón de Qassam y terminó finalmente en emir de las Brigadas de Jalid Ibn Al-Walid, que es una de las brigadas islámicas radicales. Y añade: “Soy una persona religiosa desde antes de la revolución. El hecho de que me uniera a brigadas radicales no ha cambiado eso, y sigo queriendo estar con ellos, porque son las brigadas más honestas y además la mayoría de brigadas islámicas construyen cuarteles de entrenamiento. Es ahí donde se jura obediencia, pero no deja de ser una opción a la que no se obliga a nadie y yo juré mi obediencia al Frente de Al Nusra en su momento”.

Abd Al-Basit ha librado muchas batallas militares contra el ejército del régimen y se despoja de su identidad civil cuando habla de los combatientes en sus brigadas como un líder orgulloso: “La mayoría tiene un corazón de hierro a pesar de las circunstancias y el peligro, y no se les ponía más que una condición para alistarse en las brigadas de las que estaba al mando, porque no realizar dicha obligación retrasa y debilita la victoria”.

La libertad de Raqqa liberó a Abu Asyad: el hombre de trienta años y barba recortada por el peso de las armas retiró su obediencia a Al Nusra, dejó las brigadas armadas y regresó a las filas civiles, para fundar con un grupo de profesores la Unión de Profesores Libres, porque cree que “ya no hay ninguna necesidad de portar armas dentro de la ciudad una vez liberada, llevarlas en una zona de tales características supone actuar como un mismísimo shabbih. Hemos de volver a nuestros roles anteriores en esta etapa”.

Hoy, los profesores de Raqqa y entre ellos Abu Asyad, han fundado la Unión de Profesores Libres, y han realizado los exámenes en coordinación con otras zonas liberadas en veinticuatro centros. Abu Asyad llama la atención sobre el hecho de que la Unión incluye a profesores y profesoras “que enseñan de forma voluntaria” y “convocaremos los exámenes de acceso a la universidad pronto porque nuestro deber como profesores es dar a los jóvenes la posibilidad de continuar sus estudios a pesar de la situación”.

Los Profesores Libres han eliminado la educación militar y la asignatura de nacionalismo, además de los “logros de la familia Asad”, que han sido borrados de los libros de historia. Todo ello bajo supervisión de un comité especializado de antiguos profesores. “Abu Asyad” habla de “convocar los exámenes a pesar de las dificultades a las que nos enfrentamos, ya sea porque algunos que apoyan al régimen han asustado a las familias para que no lleven a sus hijos a la escuela porque el régimen bombardea las zonas de concentración de gente, ya por dificultades económicas, pues nadie nos ayuda, ni siquiera la CNFORS”.  

Tal vez no podamos extender el ejemplo de Abd Al-Basit “Abu Asyad” a todo el mundo, pues algunos pueden rechazar despojarse del dominio de las armas, otros pueden no estar de acuerdo con el concepto de Estado Islámico, y puede que algunos se hayan hecho adictos a la guerra y su fuego. Pero estamos ante el ejemplo vivo de un hombre que vivió la revolución en todos sus estadios, desde los gritos pacíficos hasta la banda negra sobre la frente, y que volvió a la opción civil. Hay muchas posibilidades ante las zonas liberadas: los islamistas radicales, los secuestros, los latigazos, las concentraciones de jóvenes del movimiento civil contra el Frente de Al-Nusra y el Estado Islámico de Iraq y Siria, el apoyo que han perdido algunas partes de la oposición política oficial de cara a la infraestructura (social)... Todo ello pone a Raqqa y el resto de zonas hoy un difícil camino sin horizonte hasta el momento.

lunes, 1 de abril de 2013

La historia de un médico detenido por el Batallón del Islam


Texto original: Revista Enab baladi (“Uvas de mi país”), pero se ha tomado de este enlace.

Autor: Anónimo

Fecha 24/03/2013



“Hicimos toda una revolución y no nos libramos de la detención que nos dejó en herencia el gobierno de Asad”. No podíamos imaginar que los revolucionarios caerían en lo que habían caído sus enemigos: detención consuetudinaria, crueldad en los juicios, despotismo de ideas y gobierno por la fuerza de las armas…

Esto es quizá lo que nos ha empujado a publicar la historia del médico tras abstenernos varias veces, pero la gota ha colmado el vaso, como se suele decir, y es necesario hablar de los errores y sacarlos a juicio público para que sean discutidos y corregidos. Si no, la revolución se comerá a sus hijos, pero antes de vencer esta vez.

Dice Mahmud: “La revolución ha terminado… Se ha convertido en una lucha entre dos ejércitos a los que no importa la cuestión política por la que salimos”.

Mahmud, que es de un lejano pueblo al norte de Siria, se licenció en la facultad de Medicina con sobresaliente y participó en la revolución desde el inicio, sin quedarse atrás en las conocidas manifestaciones de Damasco. Con el aumento de la represión y la orientación de la revolución hacia la toma de las armas, especialmente tras la “matanza” de Hama y la destrucción de Deir Ezzor y Latakia, vio que era mejor reducir su participación en las manifestaciones para centrarse en la actividad médica de campo, debido a la escasez de experiencia y de personal en este ámbito. Así, se fue a Dariya y allí conoció a Ghiath Mátar y Yahya Shurbaji. Después se fue trasladando por las distintas zonas de Damasco y su extrarradio rural según las necesidades…

Pasó varios meses, a intervalos, en la ciudad de Al-Rastan, al norte de la provincia de Homs dada la falta de personal médico que sufría dicha provincia y su prontitud en conformar el ESL. A finales de 2012, debido a la incompatibilidad entre su especialidad y su actividad como médico de campo, decidió dejar su trabajo como especialista y dedicarse de pleno al servicio de la revolución (aunque con ello privaba a su familia del sueldo de especialista) y después se trasladó a la zona este de Al-Ghouta.

“La revolución era nuestra vida, estábamos llenos de esperanza y no pensaba que dejar mi especialidad fuera un sacrificio digno de mención”. Pasó en Al-Ghouta oriental varios meses, a caballo entre Hammouriya, Duma y Arbin. Finalmente se instaló en la ciudad de Duma, donde la necesidad era imperiosa durante los días de la “liberación”, especialmente tras la detención del médico Omar Sariul y sus compañeros, que figuraban entre los pocos médicos con los que contaba Duma.

“No puedo callarme los errores, por eso participé en la revolución, y por ello, aumentaron mis problemas con los miembros del Batallón del Islam, que me amenazaron con detenerme”. Mamud se vio obligado a dejar Duma y marcharse a Arbin para trabajar con sus amigos allí, en el hospital de campo de dicha localidad. Pero un amigo suyo de Duma lo llamó para un asunto urgente y se puso en marcha, para ser traicionado por su amigo, que lo entregó al Batallón del Islam, cuyos miembros lo detuvieron durante mes y medio.

Sobre su encarcelamiento dice: “Ya no basta con tener miedo de los misiles de las fuerzas de Asad, sino que has de ser precavido con los controles de algunas brigadas que se dicen de la revolución y los revolucionarios”.

Durante su detención, sus amigos lo estuvieron buscando durante días sin éxito. Al principio pensaron que quizá un proyectil lo habría alcanzado en su camino a Duma y que había muerto. El amigo de Mahmud negó saber dónde se encontraba, y lo mismo hicieron los miembros del batallón y sus líderes. “Los momentos más difíciles para nosotros fueron cuando su madre llamó desde su ciudad para saber si había llegado bien y no sabíamos qué decirle”, dice un amigo de Mahmud de los que fueron a buscarlo.

“Lo que ha sucedido es muy triste: hicimos toda una revolución y no nos libramos de la detención al estilo de secuestro que nos dejó en herencia el gobierno de Asad”, añade otro amigo.

Sobre las condiciones en que estuvo detenido por el Batallón del Islam, cuenta Mahmud: “Las condiciones eran extremadamente malas: no hubo insultos, humillaciones ni tortura gracias a Dios, peor el lugar de detención es horrible. Para empezar, era estrecho y había un gran número de detenidos. Además no se permitía ‘tomar el sol’ más que en contadas ocasiones y la calidad de la comida era muy baja, por supuesto, aunque no peor que la que tomaba la gente de Duma en esos difíciles días”.

Mahmud no fue sometido a ningún juicio durante su detención, pero por lo que entendió de las palabras de los carceleros, la causa inmediata de su detención había sido el hablar “mal” del batallón con un grupo de la ciudad de Al-Tall.

“Unos instantes antes de soltarme y (y este es un detalle llamativo) me dieron un nuevo pijama para que me lo pusiera antes de que me liberaran”. “Dentro de la cárcel vives el desplome de tus sueños, vives tu verdadera cárcel”. “Éramos tres médicos cuando fuimos a Dariya hace un año y medio: uno lo tiene detenido el régimen, yo estoy detenido en manos de los revolucionarios y el tercero ha caído prisionero de la desesperación y ha salido de Siria. Eso era lo que pensaba todo el rato mientras contaba los días de detención”.

Mahmud cree que su error fundamental fue que trabajó para la revolución fuera de su pueblo y dice que si hubiera sido hijo de Duma, no le habría pasado lo que le pasó. “Puede que esté bajo el efecto del shock ahora, pero tendría que haberme quedado allí, donde encuentras a quien valora tu trabajo de verdad”.

Cuando salió de la cárcel y fue a buscar a su familia, no encontró más que una carta que habían dejado a un amigo en la que decían que se habían marchado a Turquía.

“La revolución ha terminado y quiero encontrar a mi familia en alguno de los campamentos de Turquía, y terminar mi especialidad en Alemania”. Así concluye Mahmud sus palabras.

jueves, 28 de febrero de 2013

Rueda de prensa de Moaz al-Jatib en Roma, 28 de febrero



Traducción de las palabras de Al-Jatib:



Agradezco al gobierno italiano y a su ministro de Exteriores el habernos dado la oportunidad de celebrar esta importante reunión. Agradezco también al señor Kerry y a todos los ministros de Exteriores que han participado con nosotros para tratar el sufrimiento, el dolor y la destrucción en Siria provocados por la mafia que la gobierna

En primer lugar quiero decir que ahora estamos hablando después de dos años de asesinato de nuestro paciente pueblo y de una destrucción terrible de la infraestructura, y digo que la revolución siria es una revolución pacífica y lo repito, afirmando que el régimen es el único que ha obligado a la gente a tomar las armas y como prueba de ello, tenemos el salvajismo del que hace gala el régimen hoy. No hay ningún régimen en el mundo que bombardee a su pueblo con aviones y misiles SCUD. El agujero que dejó en Al-Raqqa un misil hace dos días mide 115 metros de diámetro. Un ser humano, por no decir que ni siquiera una bestia, puede soportar las imágenes. ¿Cómo va a poder quien vive bajo las bombas y ve a sus hijos, mujeres y gente morir?

Hay un punto muy importante que el régimen siempre intenta aprovechar, y es la presencia de terrorismo. He dicho a los ministros de Exteriores que hay tres cuestiones de las que los sirios nos hemos hartado, y yo como responsable me he hartado de ellas.

La primera es el hablar de terrorismo. Ni todos los terroristas del mundo son tan salvajes para hacer lo que hace el régimen contra el pueblo sirio.

La presencia de armas químicas: lo que ha hecho y destruido el régimen en Siria con todo tipo de armas es más letal que las armas químicas.

El tercer punto es el tema de las minorías. Desde el principio y hasta hoy el régimen no ha dejado de presentarse como protector de las minorías. Solo os diré una cosa: id a Líbano y ved lo que el régimen sirio hizo con las minorías cuando ocupó Líbano. No quedó una sola secta a cuyos líderes no asesinó y a cuyos miembros no dejó esparcidos. No tengo nada más que decir sobre este tema.

Hay otro asunto relacionado con los combatientes. Muchos, y sobre todo los medios de comunicación, se centran más en la longitud de la barba del luchador que en la cantidad de sangre que se derrama de los niños. Hace un mes, el régimen bombardeó con aviones 86 panaderías, donde la carne de los niños quedó amasada con el pan. Fijaos en eso antes de fijaros en la longitud de la barba de los luchadores.

Los hermanos que luchan dentro en su mayoría eran pacíficos y se vieron obligados a tomar las armas. No negamos la presencia de algunas personas que tienen unas ideas particulares, ajenas a nuestra sociedad.  Rechazamos ese tipo de cosas con toda claridad  y lo hemos dicho mil veces y seguimos repitiéndolo: estamos en contra de todo pensamiento takfirí, en contra de todo pensamiento que pretende imponer sus opiniones por la fuerza, en contra de todo pensamiento que pretende destruir el tejido social de Siria. Quien de verdad expresa el carácter de la resistencia es el coronel mártir Abu Furat, uno de los héroes líderes de Alepo. Este hombre dijo en un tono muy triste: me entristece cada ser humano que es asesinado en el otro bando, porque ese ser humano tiene una familia, e hijos, y es un ser humano. Y nosotros somos humanos, personas y no bestias. Me entristece cada tanque que destruyo, pero me veo obligado a proteger a todo mi pueblo que está detrás de mí en contra de un aparato militar salvaje. Abu Furat cayó minutos después disparado por un francotirador. Esa es la personalidad de los combatientes en Siria.

Quiero decir algo más. No nos avergüenza decir que somos luchadores musulmanes. El islam como nosotros lo comprendemos es un islam que incluye a todos, respeta a todos, vive con todos, pide el bien para todos, y que dice: todos venimos de Adán y Adán está hecho de barro. Todos hemos sido creados en esta vida para colaborar, no para comernos los unos a los otros. Así que ello no es algo malo en absoluto.

Ahora paso a algunos puntos importantes que hemos hablado con los ministros, a los que hemos pedido claramente una serie de cosas:

En primer lugar, que se obligue al régimen a establecer corredores humanitarios bajo el capítulo VII, corredores humanitarios seguros, especialmente para la ciudad de Homs, cercada desde hace unos 150 días, y la ciudad de Dariya, inicio del movimiento pacífico en Siria, cuyo mártir Ghiath Mátar llevaba en sus manos rosas y agua fría a los miembros de la seguridad. Ghiath acabó detenido y fue asesinado bajo tortura, su garganta fue arrancada, garganta con la que gritaba “libertad”, y fue devuelto a su familia envuelto en plástico. Esta ciudad lleva cercada y sometida a un bombardeo salvaje 100 días. Exigimos que se establezcan corredores humanitarios seguros bajo el capítulo VII para proteger a los civiles.

Segundo, que se considere la unidad de Siria una línea roja, con todas las garantías internacionales contra los rumores de intentos reales o no de dividir Siria. No lo aceptaremos y todos los habitantes de Siria lucharemos por ello.

Tercero, la llamada a negociar ha de ser en el marco de las condiciones puestas por la Coalición Nacional Siria en su última sesión de la Asamblea General, que incluye de forma clara la marcha del régimen y la desintegración del aparato represor que gobierna el país. Y desde aquí, digo, quizá por última vez: Bashar al-Asad, compórtate por una vez como un ser humano. Ya basta de matar a este pueblo, ya basta de masacres, ya basta de arrebatarle a este pueblo a sus niños y torturarlos hasta la muerte. Toma una decisión razonable en tu vida en pro del futuro de este país.

Cuarto, que se le otorgue el completo derecho a la autodefensa al pueblo sirio y sus revolucionarios. Hay algo que quiero decir con toda claridad: hay una decisión internacional, o señales internacionales de no dar armas sofisticadas al pueblo sirio por varias razones. Y yo digo: si eso es lo que queréis, dejad de dar armas al régimen que aún le siguen llegando bajo acuerdos antiguos.

El siguiente punto es la petición a los países amigos y hermanos de que faciliten los trámites de los sirios y el acceso a la residencia. Hemos observado que algunos países han comenzado a dificultar las cosas a los que intentan colaborar con la revolución siria y en algunos países hay casos de detenidos. Exigimos, y así lo hemos pedido, que se les faciliten las cosas, que se les ofrezcan becas de estudios y las camas necesarias en los hospitales para las situaciones de emergencia, además de darles todo tipo de apoyo posible.

Finalmente, hemos pedido que se apoye a los países vecinos debido a la presión a la que se ven sometidos por la crisis siria.

Por último, decir que la comunidad internacional ya no soporta este crimen que está teniendo lugar en Siria. Los sirios están hoy en una crisis sin precedentes.

Termino diciendo que hoy nuestras maravillosas ciudades, madres de la civilización están siendo destruidas. Quien lanza una piedra contra Siria es como si la lanzara contra su madre. Siria es madre de todos vosotros, pues de ella han nacido todas las civilizaciones de la historia.

Muchas gracias a todos.

domingo, 24 de febrero de 2013

Mensaje unánime

El viernes 22 de febrero de 2013, ciudades de toda Siria sacaron lemas llamando al empleo de la lógica en el uso de las armas y a no caer en la violencia descontrolada.


 [De derecha a izquierda]:
"El fusil sin cultura destruye y no construye" (Zabadani, 22/03/2013)
"Con organización y no por su fuerza ganan las armas" (Zabadani, 22/03/2013)
"Sorprendimos al mundo con nuestra heroicidad, hagámoslo ahora con nuestras prácticas" (Zabadani, 22/02/2013)


"El fusil sin cultura destruye y no construye"
(Amuda, 22/02/2013)


"Cuando oigas hablar de un fusil, somételo a un orden y descansa"
(Comités de Coordinación Local,
Ciudad destruida de Al-Hirak, 22/02/2012) 


[De derecha a izquierda]:
"Cuando oigas hablar de un fusil, somételo a un orden y descansa" 
(Comité de Tafs al-Amud, 22/02/2013)
"Sorprendimos al mundo con nuestra heroicidad, hagámoslo ahora con nuestras prácticas
(Comité de Tafs al-Amud, 22/02/2013)
"El fusil sin cultura destruye y no construye
(Comité de Tafs al-Amud, 22/02/2013)
"Con orden y no por su fuerza vencen las armas
(Comité de Tafs al-Amud, 22/02/2013


"Sorprendimos al mundo con nuestra heroicidad, hagámoslo ahora con nuestras prácticas"
(Comité de la ciudad de Al-Bab y alrededores,
Viernes de Raqqa, la que no se doblega, de camino a la libertad)


[De derecha a izquierda y de arriba a abajo]:
"Los revolucionarios de Al.-Raqqa destruirán tu trono, Bashar" 
(Centro de Medios de Comunicación de la ciudad de Baza'a)
"A Bashar el antiimperialista: Dejaste el Golán y la liberación y completarás en Siria el proyecto de destrucción" (Centro de Medios de Comunicación de la ciudad de Baza'a)
"El fusil del que oigas hablar, somételo a un orden y descansa"
(Centro de Medios de Comunicación de la ciudad de Baza'a)
"La Siria del islam y la arabidad acabará con la era de los mazdeístas y la injusticia" 
(Centro de Medios de Comunicación de la ciudad de Baza'a)
"Soprendimos al mundo con nuestra heroicidad, hagámoslo ahora con nuestras prácticas" 
(Centro de Medios de Comunicación de la ciudad de Baza'a)
"Con orden y no por su fuerza vencen las armas" 
(Centro de Medios de Comunicación de la ciudad de Baza'a)
"A todos los canales y satélites: Preguntad a Bashar y a Mamluk por las explosiones" 
(Centro de Medios de Comunicación de la ciudad de Baza'a)
"El fusil sin cultura destruye y no construye" 
(Centro de Medios de Comunicación de la ciudad de Baza'a)



"Con orden y no por su fuerza vencen las armas"
"El fusil del que oigas hablar, somételo a un orden y descansa"
(Comité de la ciudad de Tabaqa, 22/02/2013)


"El fusil sin cultura destruye y no construye" 
(Daraa, Comités de Coordinación Local, 22/02/2013)
"El fusil del que oigas hablar, somételo a un orden y descansa"
(Daraa, Comités de Coordinación Local, 22/02/2013)