Blog dedicado a publicar traducciones al español de textos, vídeos e imágenes en árabe sobre la revolución siria.

El objetivo es dar a conocer al público hispanohablante al menos una parte del tan abundante material publicado en prensa y redes sociales sobre lo que actualmente acontece en Siria. Por lo tanto, se acepta y agradece enormemente la difusión y uso de su contenido siempre y cuando se cite la fuente.
Mostrando entradas con la etiqueta Turquía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Turquía. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de marzo de 2020

Rusia se enfrenta al mundo a través de los cuerpos de los sirios

Texto original: Al-Jumhuriya
Autor: Sadek Abed Alrahman
Fecha: 28/02/2020

No resulta sencillo explicar lo que está sucediendo entre Turquía y Rusia, puesto que ninguna de ellas ha publicado claramente el contenido de los acuerdos y entendimientos que habían alcanzado entre ellas y que parecen estar derrumbándose; sin embargo, lo que parece seguro es que Rusia está violando hoy los pactos que había ofrecido a Turquía, puesto que Ankara no habría forzado a sus soldados a adentrarse tanto en territorio sirio si no hubiera habido un pacto con Rusia que estipulara que el régimen y sus aliados no les iban a atacar. Y he aquí que la propia Rusia se ha involucrado directamente en la tarea de atacar a dichas fuerzas.
Resulta útil volver un poco la vista atrás hasta el primer ataque directo y claramente intencionado por parte de las fuerzas del régimen sirio contra las fuerzas turcas, a las afueras de Saraqeb el 3 de este mes de febrero de 2020 y que concluyó con el asesinato de cuatro soldados turcos cuando las fuerzas turcas estaban intentando afianzar sus posiciones en todas las carreteras que conducen al centro de la ciudad para evitar que las fuerzas del régimen entraran en ella. No obstante, en una de las carreteras transitables en la que las fuerzas turcas no se habían apostado aún, un camino secundario hacia Saraqeb a través del pueblo de Tronba, situado al oeste de la anterior, las fuerzas del régimen se adelantaron a las turcas lanzando un ataque que allanó el camino para entrar en la ciudad y que acabó con la vida de varios soldados turcos.
Volviendo aún más atrás en el tiempo, las fuerzas del régimen sirio estuvieron un tiempo dando vueltas alrededor de los puntos de vigilancia turcos que bloqueaban su camino, sin llegar a hacerles nada, y sin que las fuerzas turcas, por su parte, intentaran evitar el avance de las del régimen. El primer ejemplo lo tenemos en el punto de Morek, en la zona rural septentrional de Hama, y después en Al-Surman, Tell Touqan y Maar Hitat. Cuando las fuerzas del régimen se aproximaron a Saraqeb, las fuerzas turcas intentaron desplegar sus posiciones a lo largo del perímetro de la ciudad para dificultar la posibilidad de moverse alrededor de la misma; sin embargo, el ataque del régimen contra las fuerzas turcas cerca de Tronba fue más rápido. Dicho ataque no pudo perpetrarse sin acuerdo, o tal vez instrucciones rusas, algo que confirma la plena participación de este país junto al régimen en la batalla para tomar el control de Saraqeb.
¿Qué significa esto? Sin duda significa que Turquía iba en serio en sus intentos de evitar la entrada del régimen en Saraqeb, pero ¿por qué Saraqeb en concreto? No lo sabemos con seguridad, pero lo más probable es que el avance de las fuerzas del régimen con apoyo ruso y a tal velocidad sin precedentes estuviera fuera de los acuerdos turco-rusos, por lo que Turquía se vio en una posición bastante incómoda, frente a cerca de millón y medio de desplazados cerca de sus fronteras, la mayoría de los cuales viven al raso y cuyo número aumenta cada día, y también de frente a los intentos de que la presencia de sus fuerzas en Idleb careciera de significado o utilidad.
Las fuerzas turcas no lograron evitar que el régimen entrara en Saraqeb y las operaciones de las fuerzas de este último han continuado hacia el norte en dirección a la zona rural de Alepo. También han ejercido presión sobre el eje de Qmenas, que precede inmediatamente a la ciudad de Idleb al oeste. Todo ello da la impresión de que las fuerzas del régimen tienen la firme intención de continuar su guerra hasta tomar el control de la provincia de Idleb, en su totalidad o su mayor parte, lo que supondrá la aglomeración de millones de desplazados en la frontera turca, un desprecio hacia el ejército turco y su gobierno. Esto ha llevado a Turquía a adoptar una postura más firme, que se ha traducido en una serie de operaciones militares contra las fuerzas del régimen, que han concluido con la nueva toma de control por parte de las facciones opositoras de la ciudad de Saraqeb y a un aumento de su efectividad frente a las fuerzas del régimen y sus aliados. También han provocado una respuesta asadiana y rusa que se ha cobrado la vida de más soldados turcos.
Pero, ¿por qué Rusia se afana en apoyar al régimen en una gran operación como esta que ha provocado una crisis en sus relaciones con Turquía hasta el punto de llegar casi a una guerra total, así como una crisis humanitaria de enormes dimensiones, vergonzosa para Turquía y Occidente y que pone a las facciones contrarias al régimen en una posición de defensa directa de su existencia, lo que supone un feroz enfrentamiento en el que el régimen sufre ingentes pérdidas de vidas y medios, según confirman los avances de las batallas en los últimos días?
En Idleb no hay ninguna fuerza que pueda suponer una verdadera amenaza para el régimen o Rusia, y nada en el comportamiento de Turquía y las facciones sirias aliadas con ella indicaba que tuvieran la intención de lanzar ningún ataque contra el régimen. En lo que respecta a Hay’at Tahrir al-Sham ya no es más que un extremadamente andrajoso proyecto autoritario local, cuya máxima aspiración es que le dejen una pequeña zona en la que pueda gobernar durante un tiempo. Idleb tampoco tiene ninguna importancia estratégica, pues no tiene riquezas ocultas ni está en una zona central de Siria de forma que pueda hacer tambalearse el dominio del régimen y sus aliados. El hecho de que haya carreteras internacionales que pasan por ella es mucho menos importante económicamente que la gran cantidad de dinero que se pueda gastar en controlarlas mediante crueles y costosas guerras. Los pretextos declarados por Rusia de proteger a los ciudadanos sirios del terrorismo, son demasiado estúpidos para siquiera debatirlos y basta con responder con las imágenes de cientos de miles de desplazados que prefieren vivir sin techo que volver a vivir bajo el gobierno del régimen de Asad, donde reinan la intimidación diaria, el asesinato bajo tortura y las políticas de castigo colectivo.
Los países de todo el mundo han dejado a Rusia proteger al régimen sirio como ha querido, y Turquía en concreto ha colaborado con ella en la contención de las facciones opositoras hasta dejarlas sin capacidad de enfrentarse al régimen por sí solas. Entonces, ¿qué quiere Rusia?
Probablemente quiera dos cosas: que todos los enemigos del régimen en Siria se rindan y acepten la solución rusa al estilo de los pactos de Daraa, la zona rural de Damasco y la zona rural septentrional de Homs; y, en segundo lugar, que el mundo colabore con ella en el afianzamiento del régimen de Asad y su financiación mediante proyectos de reconstrucción y ayudas internacionales. Si no logra estos dos objetivos, parece que no hay posibilidad de que Rusia recoja los frutos políticos y económicos de su guerra en Siria.
Sin embargo, el dilema ruso-sirio yace en la dificultad de hacer realidad ambas aspiraciones, porque la primera supone que Siria se mantenga como país exportador de refugiados que huyen del infierno de la represión y la venganza que siguen a los pactos de reconciliación, como ya hemos visto en Daraa, la zona rural de Damasco y otros lugares. La segunda exige lo contrario: que Siria deje de ser un país exportador de refugiados porque Occidente no aceptará pagar para financiar el régimen sirio mientras este siga exportando refugiados al exterior del país.
Parece que la solución a la que ha llegado Rusia en colaboración con su pequeño aliado en Damasco es llevar el problema al límite y poner a los países de todo el mundo frente a la realidad de facto: no existe otra solución que aceptar volver a normalizar las relaciones con el régimen y financiarlo, y que, en contrapartida, no hay ninguna solución política mínimamente lógica por la cual los sirios vayan a dejar de abandonar su país a la primera oportunidad que se les presente, salvo que el régimen y sus aliados dejen de matarlos. Esa es la situación actual: Bashar al-Asad le dice al mundo que va a seguir matando sirios hasta que se le acepte como gobernante legítimo y la reconstrucción se financie exclusivamente a través de él, y para ello cuenta con el apoyo firme de Moscú, a cuyos líderes no les tiembla la mano. 
Tal vez nos encontremos en una situación sin precedentes en la historia: un régimen político que presiona a los países del mundo para lograr su reconocimiento mediante el permanente asesinato de su pueblo. El mensaje ruso-asadiano es el siguiente: debéis reconocer nuestra victoria política y económicamente y, si no, seguiremos construyendo el infierno en forma de ingentes matanzas, guerras de exilio forzado y oleadas de refugiados. Una vez tengamos vuestro reconocimiento, seguiremos construyendo un infierno distinto en el que mataremos lentamente a los sirios que se han rendido, mientras vosotros financiáis las fábricas de muerte y humillación que nos esforzamos en poner en pie.

sábado, 12 de octubre de 2019

La operación turca y el origen de las guerras que están por venir

Texto original: Al-Jumhuriya
Autor: Colectivo Al-Jumhuriya
Fecha: 11/10/2019


A pesar de las intensas declaraciones internacionales y árabes de rechazo a la operación militar turca lanzada el miércoles pasado por la tarde, y a pesar de las múltiples declaraciones estadounidenses sobre las duras sanciones a las que se enfrentará Ankara en caso de traspasar unas líneas rojas que nadie ha delimitado con exactitud, la magnitud y la naturaleza de las operaciones militares que lleva a cabo el ejército turco, con el apoyo de facciones sirias que dependen de él, sugieren que Turquía ha obtenido la aprobación tácita de los países que dominan la geografía siria, empezando por EEUU y Rusia, para arrebatar el dominio sobre ciudades y municipios sirios de manos de los combatientes de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) en la franja fronteriza con Turquía.
La forma en que Trump anunció la retirada de las fuerzas estadounidenses de Siria el pasado lunes dio la impresión de que EEUU daba luz verde al ejército turco para hacer lo que se le antojara, y que EEUU iba a retirarse totalmente de la zona de la Yazira siria; sin embargo, las declaraciones posteriores del propio Trump, de responsables del Pentágono y de congresistas redujeron esa impresión y llevaron a pensar que la operación militar turca sería muy limitada y que se limitaría quizá a la zona comprendida entre Ra’s al Ayn/Serê Kaniyê y Tal Abyad, sin adentrarse demasiado en territorio sirio.
No obstante, la operación turca se inició con el bombardeo con misiles y artillería, además de bombardeos aéreos, sobre todo el territorio fronterizo, a lo largo de unos 400 km entre Ayn Diwar, cerca del río Tigris en el extremo oriental de Siria, hasta la zona rural de la ciudad de Ayn al-Arab/Kobane, cerca del Éufrates, pasando por Al-Malikiya/Dêrika, Qamishle, Amuda, Derbasiya, Ra’s al-Ayn y Tal Abyad. También se produjeron bombardeos aéreos sobre las posiciones de las FDS en el interior de la provincia de Raqqa, cerca de Ayn Issa. Debido a la extensión de las zonas afectadas, resulta complicado vaticinar cuál será la magnitud de la operación y sus límites sobre el terreno, pero los ejes principales en los que se han centrado las batallas e irrupciones terrestres que comenzaron la noche del miércoles al jueves se mantienen, hasta el momento de escribir estas líneas, limitadas principalmente a los alrededores de las ciudades de Tal Abyad y Ra’s al-Ayn, donde han avanzado las fuerzas turcas y las sirias que dependen de ellas y tomado el control de varios pueblosy colinas al este y oeste de ambas ciudades, tras librar enfrentamientos más o menos violentos con los combatientes de las FDS.
Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, los bombardeos turcos durante los dos primeros días han provocado diez víctimas civiles en varias zonas, mientras que los enfrentamientos y ataques recíprocos han provocado la baja de cuarenta combatientes de ambos bandos. Además, han provocado el desplazamiento de setenta mil civiles, en su mayoría habitantes de Tal Abyad, Ra’s al-Ayn y Derbaya, la mayoría de los cuales se han dirigido a zonas alejadas de las operaciones, particularmente en la provincia de Hasake. Los efectivos de las FDS han respondido a los bombardeos turcos con proyectiles de mortero y cohetes Katyusha sobre Jarabulus y sus alrededores, en la zona rural nororiental de Alepo, donde dominan las facciones de la operación Escudo del Éufrates, partidarias de Turquía, lo que ha provocado muertes y ha dejado también heridos entre los civiles. También han alcanzado las ciudades turcas de Akçakale y Nísibis, sumando allí también muertos y heridos entre los civiles.
Parece que las fuerzas turcas pretenden rodear las ciudades de Tal Abyad y Ra’s al-Ayn para obligar a los combatientes de las FDS a retirarse por miedo a quedar totalmente cercados, lo que facilitaría a las fuerzas agresoras la entrada en ambas ciudades. Las operaciones terrestres parecen indicar que pretenden también tomar el control de ambas ciudades y la franja fronteriza entre ambas, adentrándose hasta una distancia desconocida en territorio sirio.
Teniendo en cuenta las declaraciones de Trump y de los responsables estadounidenses sobre la retirada de las fuerzas estadounidenses de la zona de las operaciones, y sobre los límites que Ankara no debe traspasar, lo más probable es que la incursión terrestre no supere los treinta kilómetros, que es la profundidad hasta la que, a día de hoy, han llegado las fuerzas estadounidenses frente a Tal Abyad y Ra’s al-Ayn y la franja que las une. Este análisis se corresponde con las declaraciones ayer del Secretario de Estado estadounidense sobre le hecho de que la primera etapa de la operación solo se centraría en una franja de 120 kilómetros de largo y 30 de profundidad. Sin embargo, la falta de claridad de la postura estadounidense y la ampliación de las zonas de bombardeos más allá de esos límites, así como la insistencia de los responsables turcos de que esta es solo una etapa de la operación, dejan la puerta abierta a la posibilidad de que las incursiones terrestres lleguen a incluir toda la franja fronteriza al este del río Éufrates más adelante.
الخريطة نقلاً عن موقع liveuamap
Fuente: Liveuamap
En el plano árabe, Egipto, Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin han condenado la operación y han llamado a su detención inmediata. Egipto, además, ha hecho convocado una reunión urgente de la Liga Árabe el sábado para abordar la cuestión. Qatar, de forma individual, ha emitido un comunicado apoyando la operación. Por otra parte, en el plano internacional, Francia, Alemania y Gran Bretaña han rechazado la operación y han llamado a su detención inmediata, mientras que la postura rusa ha sido ambigua y no determinante, como la de EEUU, aunque de forma distinta. El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, dijo ayer que su país comprende “la legítima preocupación de Turquía en lo relativo a la seguridad de sus fronteras”, indicando a Turquía que debía abordar sus temores por medio del Acuerdo de Adana y anunciando que su país “tratará de establecer el diálogo entre Ankara y Damasco, así como entre Damasco y los kurdos”. Añadió también que la operación turca era la consecuencia natural del comportamiento de EEUU en la región. Por su parte, Teherán, aunque ha reiterado que comprende los temores de Ankara en lo referente a la seguridad, hizo ayer un llamamiento, emitido por su Ministerio de Asuntos Exteriores, a la inmediata detención de la operación y a la retirada de las fuerzas turcas de Siria.
Las distintas posturas internacionales y la indeterminación de Rusia y EEUU provocaron una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU el jueves, que concluyó sin que se adoptara ninguna resolución ni se anunciara ninguna postura determinante sobre la operación. Parece claro que las únicas partes internacionales que pueden influir en el devenir de la operación de veras son EEUU en caso de que prosiga o no con la retirada de sus soldados de otras regiones, y después Rusia, cuyo papel será determinante en caso de que las fuerzas estadounidenses continúen con su retirada y se desentiendan de las Fuerzas Democráticas Sirias. Parece evidente que Moscú intentará reconducir la cuestión para transferir el control de la mayor cantidad posible de territorio a manos de las fuerzas del régimen sirio y sus aliados, lo único que puede hacer que EEUU decida no retirarse de más zonas, por miedo a que las tropas iraníes se desplieguen en ellas, ya que ello debilitaría su postura en su punga con Irán.
Aún no están claros cuáles son los puntos fuertes en los que las FDS pueden apoyarse en esta batalla. Frente a la determinación turca de disolver las “Unidades de Protección Popular” (YPG, según sus siglas en kurdo), el ala militar siria del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, columna vertebral de las FDS y quien domina de facto las zonas bajo su dominio, y frente a su clara intención de cambiar el equilibrio demográfico en la zona por medio de la repoblación con cientos de miles de refugiados, según ha declarado Erdogan más de una vez, las FDS, en caso de que EEUU prosiga con su retirada, solo podrán ampararse en Rusia y el régimen sirio, lo que conllevará su disolución y la eliminación de su proyecto, tal y como confirmó ayer el viceministro de Asuntos Exteriores del régimen sirio, Faisal Mekdad. Como declaró, el ejército sirio estaría dispuesto a trasladarse a la zona y protegerla, a condición de que se acordaran las “reconciliaciones necesarias”. Es bien sabido que el concepto de reconciliación, según lo entiende el régimen sirio, implica la disolución de las fuerzas armadas y las organizaciones políticas que no dependen de él y el sometimiento incondicional de sus miembros y de la población de las zonas en que se despliegue al ejército y fuerzas de seguridad del régimen. Eso mismo es lo que dijo Faysal Mekdad claramente cuando confirmó su rechazo al diálogo con “quienes hablan desde la lógica secesionista o considerando que son una fuerza de facto que debe imponerse”.
El Partido de la Unión Democrática (PYD, por sus siglas en kurdo) y sus combatientes carecen de alianzas reales en las que apoyarse en la región, puesto que su comportamiento a la hora de gobernar e imponer su control hará que todos, salvo un sector de la población kurda que lo apoya, se desentiendan de él rápidamente en caso de que pierda el amparo estadounidense. Este partido ha reprimido todas las voces opositoras entre los kurdos y ha perpetrado innumerables violaciones y crímenes contra muchos de los componentes de la región. Muchos de los habitantes confían en que la operación turca sirva para volver a sus pueblos y casas de los que fueron expulsados por las FDS.
No obstante, aunque esta operación permita a algunos desplazados forzosos recuperar su derecho de retorno a sus hogares, el objetivo no es ese, sino que tiene que ver con la defensa de la seguridad nacional turca tal y como la ve su Estado y pondrá los ingredientes para una nueva catástrofe que se cierne sobre todos los habitantes de la Jazira siria. Una zona esta que ya ha sufrido una serie de desgracias como resultado del salvajismo del régimen sirio y su comportamiento genocida, posteriormente por haber caído muchos de ellos en manos del criminal Daesh y, finalmente, como consecuencia de las operaciones de la destructiva Coalición internacional y el dominio de las FDS sobre toda la región, un domino que ha conllevado todo tipo de violaciones, represión, y exilio forzado y que exacerbará la tensión en las ya de por sí complicadas relaciones entre los componentes de la región: árabes, kurdos, siriacos y asirios.
La operación turca empeorará y complicará estas relaciones al introducir en la memoria de la población más elementos de enemistad, derramamiento de sangre y exilio forzoso, provocando durísimas consecuencias humanitarias para los sirios que viven en las zonas bombardeadas de la Jazira, sobre todo, debido al hecho de que estas zonas ya han recibido un número nada desdeñable de desplazados al haberse mantenido, en su mayoría, cuasi seguras durante los últimos años. La operación en Afrin sirve para vaticinar el posible futuro que espera a la región en caso de que la operación continúe y se expanda. Dicha operación ya provocó el exilio de decenas de miles de kurdos de sus municipios y pueblos en Afrin y sus alrededores, y la toma del control por parte de facciones que se comportan como bandas armadas, deteniendo, secuestrando, confiscando salarios e imponiendo su lógica, doctrinas y fundamentalismo siempre que podía. De ello dan cuenta la destrucción de muchos santuarios religiosos y la imposición de la vestimenta marcada por la jurisprudencia religiosa sobre las mujeres en muchas regiones de Afrin.
No hay nada que nos permita pensar que el comportamiento de estas facciones será diferente en las zonas de la Yazira. Más aún, todos sabemos que su toma del poder implicará el desplazamiento de decenas de miles de kurdos de sus casas por miedo a la venganza y las represalias con la excusa de su relación con las YPG kurdas. En el menos malo de los escenarios, esta operación supondrá una modificación en el equilibrio demográfico en Tal Abyad y Ra’s al-Ayn y sus alrededores, que abrirá nuevas heridas profundas en el tejido social de la zona. En el peor de los casos, una total retirada estadounidense supondrá el dominio de Turquía y sus aliados sobre la mayor parte de la franja fronteriza; es decir, sobre la mayoría de las ciudades que históricamente han tenido una alta densidad de población kurda. Será una gran catástrofe cuyos efectos permanecerán durante generaciones. Por otra parte, también supondrá el retorno del dominio del régimen y sus aliados a las restantes zonas de la Yazira, como Raqqa, la zona rural septentrional de Deir Ezzor y amplias zonas de la provincia de Hasake, con sus catastróficos resultados para la población de esas regiones y para la causa siria en su conjunto. Todo ello será la antesala de la inevitable naturalización de las relaciones entre el régimen y Turquía, bajo patrocinio ruso, lo que supondrá la aniquilación de la causa siria en el ámbito político, una vez aniquilada sobre el terreno.
Puede darse otro escenario menos terrorífico, que es que las tropas estadounidenses se retiren de todas las regiones de amplia presencia kurda y permanezcan en las de densidad poblacional árabe en el sur de la provincia de Hasake, la zona rural septentrional de Deir Ezzor y Raqqa, que implicará literalmente el intercambio de una parte de su población y será una trágica farsa en la que las fuerzas árabes tomen el control, con apoyo turco, de las zonas históricamente kurdas, mientras que las fuerzas kurdas, con apoyo estadounidense, tomarán el control de las zonas históricamente árabes, repitiendo así lo sucedido en Afrin y Tal Rifaat. En dichas operaciones, las facciones opositoras participantes en la batalla utilizaron el pretexto de la toma del control por parte de las fuerzas kurdas sobre la árabe Tal Rifaat y el exilio forzoso de su gente, para terminar expulsando a todos los combatientes kurdos del resto de zonas kurdas y dejarlos al mando de Tal Rifaat, cuya población árabe sigue en el exilio.
Además de las consecuencias militares y humanitarias de la operación turca, cuya dimensión aún no está clara, y ante la gran diferencia en el equilibrio de fuerzas entre las fuerzas atacantes y las defensoras, las FDS tienen una carta que todos temen que pongan en juego como venganza y forma de darle la vuelta a la partida: vaciar sus cárceles abarrotadas con más de catorce mil combatientes de Daesh, entre ellos extranjeros cuyos Estados se niegan a reacoger, y que estos se unan a los últimos reductos de la organización en el desierto y sus células aún operativas en zonas de la Yazira. Ello supondría el renacimiento de Daesh y su capacidad de amenazar a todas las regiones del este de Siria.
Los efectos de la operación turca no se limitarán a la geografía siria, porque la muerte de soldados turcos durante las operaciones y las víctimas civiles en territorio kurdo debido a los proyectiles que lanzan las FDS no tendrán un efecto positivo para los refugiados sirios en Turquía, y podrán abrir la puerta a una nueva ola de racismo que los acuse nuevamente de pasividad y cobardía, mientras que los turcos libran en su lugar su batalla de liberación del “terrorismo”. Esta operación, según se desprende de las declaraciones oficiales turcas, puede también provocar la deportación forzosa de más de un millón de refugiados sirios desde Turquía a las zonas sobre las que tome el control la operación militar.
Las anteriores consecuencias que puede tener la operación turca por sí solas no son lo único que ha provocado que una gran parte de los opositores sirios se opongan a ella, sino que también se debe, en los ámbitos sentimental y político, al hecho de que “el ejército nacional” haya borrado el estandarte de la revolución siria y lo haya mostrado como un estandarte dependiente de Turquía y las exigencias de su seguridad nacional. También han contribuido a ello la realidad de que esta operación no servirá más que para hundir la causa siria aún más en el lodo de las violaciones y crímenes cometidos en su nombre por parte de aquellos a quienes se presupone como parte de ella y de que esta operación no se encuadra en el contexto de la lucha contra el régimen de Asad, por mucho que quienes la apoyan digan lo contrario: lo cierto es que quizá sirva para reforzar su posición y la de sus aliados. Por último, el rechazo proviene del hecho de que esta operación inaugurará una serie de nuevas guerras y conflictos en la región y que se trata de un nuevo episodio en la serie de nuestra violación como sirios y la utilización de nuestra sangre para beneficio de potencias y Estados extranjeros a quienes no les importan nuestros derechos, nuestra dignidad ni nuestras causas.

martes, 30 de enero de 2018

París y Viena: No a Sochi



Texto original: Al-Jumhuriya

Autora: Arwa Khalifa

Fecha: 30/01/2018


 
Hoy debería haberse iniciado la conferencia de Sochi, convocada por Moscú durante la clausura de la octava ronda de negociaciones de Astaná, a finales de noviembre del año pasado. La Comisión Suprema para las Negociaciones de las Fuerzas de la Revolución y la Oposición (CSN) había anunciado su boicot a la misma en la clausura de la novena ronda de negociaciones de cara a una solución política, celebrada de forma excepcional en Viena.

A pesar de que la CSN había anunciado su rechazo a participar en la conferencia, la plataforma de Moscú, que forma parte de dicha comisión, se apresuró a desmentir que ellos apoyaran el boicot, puesto que sus representantes habían votado, junto con otros miembros, a favor de la participación en Sochi. Algunas filtraciones de última hora hablaban de la posibilidad de que algunos miembros de la CSN participaran de forma individual. No obstante, el Comité de Coordinación Nacional de las Fuerzas de Cambio Democrático, que también es parte de la CSN, había anunciado por medio de su presidente, Hasan Abd al-Azim, que respetaría la decisión de boicot.

Estos acontecimientos, simultáneos en los últimos días a movimientos políticos regionales e internacionales, forman parte de una serie de tendencias con implicaciones directas sobre el terreno en Siria.

Varias fuentes cercanas a la oposición siria decían que la CSN había recibido fuertes presiones de Riad y Ankara para participar en la conferencia de Sochi, por lo que la visita de la delegación de la CSN a Moscú y su reunión con el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, se entendió como una confirmación de asistencia a la conferencia. Sin embargo, la emergencia de EEUU durante una pequeña reunión celebrada en París al margen de la conferencia internacional, bajo el lema “asociación internacional contra la impunidad en el uso de las armas químicas”, permitió un margen al “no”, que los aliados tradicionales de la oposición siria en la región ya no ofrecían.

Desde París, los países allí reunidos (EEUU, Francia, Reino Unido, Jordania y Arabia Saudí) enviaron un documento “no oficial” que incluía una serie de propuestas sobre la forma de la constitución, la limitación de las prerrogativas del presidente y el freno a una mayor influencia política de los “gobiernos de las regiones”.

Tanto el régimen sirio como la plataforma de Moscú rechazaron el documento, que era un mensaje político de Washington sobre la conferencia de Sochi más que una lista de recomendaciones sobre las negociaciones políticas que auspicia Naciones Unidas. El reciente anuncio de la postura estadounidense y la reticencia occidental a la conferencia de Sochi, junto con la celebración de la conferencia de París, permitió a la oposición siria rechazar la participación en la conferencia en el último momento, después de que la CSN hubiera retrasado el anuncio de su decisión hasta que terminara la ronda de negociaciones en Viena. 

La oposición y la región 

La explícita postura turca y la implícita saudí-emiratí sobre la participación en Sochi constituye un nuevo punto álgido en las relaciones de los aliados tradicionales de la oposición en relación a la cuestión siria. Este escenario había comenzado a conformarse con la implicación de Turquía en las negociaciones de Astaná, que había patrocinado junto con Irán y Rusia. En lo que respecta a los saudíes, Riad 2 había constituido el principal indicador de su cambio de postura en relación a la situación en Siria.

La transformación regional es resultado de varios cambios en la situación política y militar de la región, y en concreto, en los países implicados en esta transformación (principalmente, Arabia Saudí y Turquía), aunque las razones objetivas de la transformación forman parte de una imagen global combinada con el deseo de los diseñadores de políticas exteriores en ambos países (sin publicar en los últimos dos años) de “poner fin al expediente sirio y las complicaciones que ha traído a sus políticas”.

Doha ya había anunciado previamente una orientación similar, mediante las famosas declaraciones del ex ministro del Interior, Hamad Ben Jasim, “nos peleamos por la presa, y la presa se escapó”, una especie de expresión condensada de la postura regional actual en relación a la situación en Siria, cuya principal justificación recientemente es el “retroceso estadounidense” frente a la influencia rusa e iraní en Oriente Medio. Sin embargo, la postura de Washington puede constituir una oportunidad para la revisión de las posturas de las potencias regionales y, en concreto, la de los aliados tradicionales de la oposición siria, consideradas una expresión del deseo oculto de esos países de aceptar la solución rusa en Siria (volver a sacar a flote al régimen sirio, imponer una solución militar, y poner fin a toda forma posible de oposición política), a cambio de desactivar los peligros directos a los que se exponen sus políticas y aspiraciones en la región. 

Transformación estructural en la oposición siria 

La oposición siria, representada por la CSN, ha sido capaz de rechazar participar en la conferencia de Sochi a modo de experimento de la nueva estructura que se conformó en Riad 2; sin embargo, las minas plantadas con minuciosidad dentro de la nueva estructura de la comisión, podrían explotar en cualquier momento, como preludio a la desaparición de una de las principales instituciones de la oposición siria, dado que no existe una voluntad regional de apoyar la cohesión de las instituciones de la oposición. La lista de invitados que se filtró a las redes sociales anteayer por la tarde parece una expresión clara de la postura de los países de la región en relación a la oposición siria, puesto que tres partes/personalidades son quienes se han encargado de invitar a quienes se supone que son opositores sirios. Rim Turkmani, Randa Qasis y Ahmad Jarba han enviado invitaciones a más de trescientas personas que se supone que representan a algún sector de la oposición siria. Los tres representan lo pasajero de las relaciones en la lucha regional e internacional, y una postura poco clara sobre los parámetros principales de las decisiones internacionales y las exigencias políticas que se le hacen a la oposición para lograr una solución política. Esto los convierte en ideal futuro de lo que tal vez sea la nueva generación de la oposición siria. Si la lista de invitaciones filtradas es correcta, ello supone un nuevo cambio cualitativo en la estructura y forma de lo que podría llamarse la oposición siria, pues tras la transformación que tuvo lugar en las negociaciones de Astaná, donde los burós políticos dependientes de las facciones asumieron la responsabilidad de la negociación con el régimen, parece que los (antiguos-nuevos) rostros pueden ser la expresión del camino que Moscú pretende imponer con aprobación regional: una nueva forma de negociación basada en la visión rusa, que se resume en comenzar lo que este país llama “diálogo nacional” y terminar con la reproducción del régimen sirio y su coronación como principal controlador del destino de la lucha en Siria.

A pesar de las transformaciones regionales y el progreso militar que están logrando las fuerzas del régimen en Idleb bajo el amparo de la aviación rusa, Moscú no ha podido hacer que Socchi parezca ir en la línea de Astaná, pues ni siquiera las facciones militares y las fuerzas políticas ligadas directamente a la postura turca han adoptado una postura unificada conforme a Sochi. El rechazo de algunos de los representantes que viajaron a Sochi a abandonar el aeropuerto de esa ciudad, en protesta por la presencia de una bandera del régimen en los carteles de la conferencia, ha retrasado el inicio de la misma. Este fracaso, que ha dado a la conferencia una imagen de farsa, ha supuesto un golpe a la estrategia de Moscú para la etapa “post-victoria militar”, a la que ha respondido con masacres en distintas ciudades y municipios de Idleb, especialmente Saraqeb, expuesta a una campaña de bombardeos aéreos a gran escala: un claro mensaje a quienes han provocado el fracaso de su conferencia.

A fin de cuentas, parece que las potencias regionales se equivocaban al pensar que tenían el control absoluto de lo que sucede en Siria.

domingo, 27 de agosto de 2017

Cartas a Samira (7)



Texto original: Al-Jumhuriya

Autor: Yassin al-Haj Saleh

Fecha: 27/08/2017




Libertad para Samira Kalil
(Diseño: El pueblo sirio conoce su camino)

Sammur, ¿recuerdas que estaba a punto de mudarme a mi primera casa en Estambul? Entré en ella cuatro días después de tu secuestro y estuve unos 21 meses en ella. Llevo unos dos años en otra casa. Ambas son relativamente amplias, más o menos como nuestra casa en Qudsiya, así que siempre puedo alojar a una pareja y, si es necesario, a tres personas. Ambas están amuebladas y las conseguí gracias a amigos y no por medio de agencias inmobiliarias. En este sentido, no he tenido que hacer frente a las dificultades a las que se enfrentan la mayor parte de los sirios, tanto familias como jóvenes independientes.

Ambas son viviendas, pero no hogares, Sammur. Resido en ellas como si fuera  un estudiante universitario en una ciudad desconocida, donde tengo libros, ropa y dos ordenadores. También tengo dos cuadros tuyos, y regalos que te he comprado en las ciudades que he visitado o que me han enviado amigos. Eras tú quien hacía de las residencias en las que vivíamos en Qudsiya, hogares. En tu ausencia, he vuelto a ser el salvaje itinerante que era antes.

Sin embargo, he podido trabajar en condiciones adecuadas en ambas casas en Estambul. El trabajo no solo me ha ayudado a soportar tu ausencia, Sammur, sino que también me ha ayudado a mantenerme equilibrado (espero no estar muy equivocado en esto) y con una salud razonable. He tenido muchísima ayuda de amigos y amigas, sirios y turcos. Sin ellos, la situación sería incomparablemente más difícil. Son compañeros de trabajo y de causa, y de otros aspectos de la vida cotidiana. 

Los sirios, que son cerca de 400.000 en Estambul, residen en barrios muy diversos: los pobres en barrios más pobres; los que trabajan, más o menos cerca de su lugar de trabajo; los conservadores, en barrios conservadores; los y las jóvenes independientes de clase media, en barrios “cosmopolitas”, donde vive gente como ellos, turcos y extranjeros. La primera casa en la que viví estaba en un complejo residencial en un barrio de clase media; la segunda está en un barrio un poco más popular, aunque es mixto. Lo gracioso es que la primera casa era de una mujer turca, novelista y profesora de yoga, que vive en EEUU; la segunda, es de una mujer estadounidense que vive en Turquía.

Sigo sin conocer más que un poquito de Estambul, Sammur. La ciudad es enorme y tiene 18 millones de habitantes. Incluso a quienes han nacido en ella les cuestas conocer algunas de sus zonas y barrios, así que imagina cuando son extranjeros que vienen a una edad relativamente tardía. Apenas he encontrado tiempo para dedicarlo a pasear por la ciudad o incluso visitar sus grandes hitos. Mis amigos y yo mismo me reprueban el hecho de que no habría visitado Santa Sofía, ni la Mezquita Azul, ni la cisterna si no hubiera sido por la visita de Farouk Mardam Bey, el amigo al que no había conocido en persona hasta que vino a Estambul. Acompañé al querido Farouk, que ama el turismo histórico, y que lee sobre lo que visita antes de visitarlo, en sus paseos en sus dos visitas a Estambul. Farouk, que vive en Francia desde hace más de medio siglo, fue mi guía en la ciudad en la que vivo hace cerca de cuatro años.

La cisterna es un enorme contenedor de agua bajo el suelo, y fue lo que más me gustó de la ciudad antigua. Fue construida en el siglo VI d.C. para proveer a la ciudad de agua en tiempo de asedio (te lo ruego, Sammur, no tomes mis datos arqueológicos como algo contrastado y correcto). En el contenedor hay ingentes columnas de piedra. La base de dos de ellas son cabezas de Medusa, un ser mitológico femenino cuyo pelo está conformado por serpientes agitadas. La leyenda dice que quien la mira se convierte en piedra. En ese lugar la costumbre es que los visitantes lancen una moneda y deseen algo desde el corazón.

Lancé la moneda, y no deseé otra cosa que tu regreso sana y salva, Sammur. Mis lágrimas corrieron en esa pieza arquitectónica húmeda y oscura como suelen hacer, y el noble Farouk hizo como si no hubiera visto nada.

La zona que más conozco de Estambul es Taksim, el corazón de la parte europea de la ciudad. Taksim (en turco se pronuncia con kaf y no con qaf como en árabe[1]) es el nombre de una gran plaza tomado del sistema de reparto de agua por los barrios de la ciudad en otros tiempos. En la plaza hay una estatua de Mustafa Kemal Atatürk con uniforme militar entre un grupo de guerreros y líderes militares. Las imágenes y estatuas de Atatürk están por todo Estambul y Turquía, Sammur, pero no he visto que sus estatuas sean tan desagradables como las estatuas de Hafez al-Asad. En sus imágenes y estatuas parece “el conquistador”, pues ese es su apodo, en posición de actuación, enfrascado en alguna acción, como puede ser bebiendo arak. De verdad que tiene imágenes en las que bebe arak y lo cierto es que este bebedor murió de cirrosis antes de cumplir los sesenta. Frente a ello, Hafe, aparece siempre congelado en sus estatuas, como “un coco” que alienta el miedo de los sirios, y cuyo único propósito era provocar pánico y paralizar la voluntad de los gobernados atemorizados por una autoridad que se ama a sí misma hasta ese nivel. Aún más, las estatuas de Atatürk se levantaron tras su muerte, mientras que Hafez fue quien repartió copias de sí mismo por todas partes en la desgraciada Siria. Lo más importante, Sammur, es que es muy habitual ver estatuas de Atatürk rodeado de gente, mientras que, como sabes, Hafez siempre estaba solo consigo mismo en todas sus estatuas. Observando sus estatus, Hafez ejercía la autoridad del déspota único cuya esencia es el miedo. Por su parte, Atatürk, que fue un gobernante nacionalista y autoritario, cuyo régimen cometió muchos crímenes, aparece, a pesar de todo, practicando la vida.

La plaza de Taksim se parece a una especie de lago del que nace una calle muy conocida de Estambul: la calle Istiklal. Es de veras un río de gente, y en especial las tardes de viernes y sábados (los festivos semanales en Turquía son el sábado y el domingo), cuando se calcula que pasan por dicha calle tres millones de personas en un día. En mis primeros días y meses en Estambul solía gustarme esa calle, y en especial, ver a las chicas (ligeras de ropa en verano) y los chicos trasnochando hasta altas horas en el fin de semana en bares y restaurantes esparcidos por la calle Istiklal. Istiklal me parecía la calle del amor y los jóvenes. Ahora parece más una calle comercial, en la que no se ha detenido el río humano que discurre por ella. Pararse es poco deseable, por no decir que es casi imposible. En la calle no hay cafeterías ni bares populares, ni salas de cine, ni centros culturales que los peatones puedan ver o hacerles detenerse. Hay tiendas de ropa, algunas de marcas conocidas internacionalmente, y restaurantes de comida rápida, pero no para sentarse. También hay restaurantes de comida turca que se ve desde fuera, lo que permite elegir los platos que se desean y llevarlos en una bandeja a una mesa en el interior.

No obstante, la abarrotada calle Istiklal es famosa por la música callejera, incluidos músicos sirios que cantan, con sus instrumentos, canciones populares sirias y árabes, y a los que los viandantes dan algo de dinero. Mi impresión es que los músicos sirios son queridos y a su alrededor se concentra más público que en otros casos. Los que los rodean a veces son árabes, que los graban y disfrutan con sus canciones. Hay grupos de música muy diversos, incluidos algunos de Perú con trajes indios típicos: no llevan una pluma en la cabeza, sino ¡toda una corona de plumas!

Los músicos son los únicos que hacen que la gente se detenga un instante y reducen la velocidad de movimiento de la abarrotada calle que conduce a la gente como por carretera. Si la calle Istiklal fuera un poco más lenta, sería mucho más bella.

En todo momento escuchas árabe en las calles, especialmente árabe sirio, y en verano escuchas y ves a muchos turistas del Golfo y de Líbano.

En las calles que salen de Istiklal hay más vida: cafeterías, bares, restaurantes, y mesas en las aceras. Las escenas de jóvenes sentados en las cafeterías, tomando cervezas y té, están llenas de vida y alegría. El conocido café turco, que se llama así también en la propia Turquía y en Europa, no merece la fama que tiene ni el nombre del café en mi opinión. Yo digo que se come, pero no se bebe, pues es denso y la mitad son posos. Nuestro café sirio sabe mejor en mi opinión, y por supuesto, el mejor café era el que yo te preparaba: lo ponía en el agua fría y esperaba que entrara en ebullición a fuego lo más lento posible durante bastante tiempo.

En estas pocas calles que conozco he paseado y pensado en ti, Sammur, y te he descrito en mi interior lo que veía. Me he sentado solo o con amigos, pero estabas presente en mi mente y entre nosotros en todo momento.

Estás también conmigo cuando cruzo el Bósforo hacia la orilla asiática. Allí también hay zonas que se parecen a Taksim, como la zona de Kadiköy (Qariat al-Qadi, la aldea del juez), que conozco algo menos que Taksim, pero que parece menos comercial que la calle Istiklal, y con un ritmo menos frenético. Ahí se encuentran los mejores restaurantes de pescado. Parece que los artistas, jóvenes, y grupos culturales variados (teatro, grupos musicales, exposiciones artísticas) prefieren esa parte de la orilla asiática a Taksim en la zona europea.

Hay tres puentes que unen las orillas asiática y europea, pero prefiero moverme en los barcos que salen cada media hora desde más de un punto. El trayecto dura unos quince minutos y la ciudad, en sus pliegues, se ve muy bella y vacía la mente.

Espero que podamos pasear pronto por todos esos lugares juntos, Sammur.

Besos, corazón mío. Solo cuídate, por favor.

Yassin

[1] Taqsim significa repartir o dividir en árabe.