Blog dedicado a publicar traducciones al español de textos, vídeos e imágenes en árabe sobre la revolución siria.

El objetivo es dar a conocer al público hispanohablante al menos una parte del tan abundante material publicado en prensa y redes sociales sobre lo que actualmente acontece en Siria. Por lo tanto, se acepta y agradece enormemente la difusión y uso de su contenido siempre y cuando se cite la fuente.
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martes, 30 de enero de 2018

París y Viena: No a Sochi



Texto original: Al-Jumhuriya

Autora: Arwa Khalifa

Fecha: 30/01/2018


 
Hoy debería haberse iniciado la conferencia de Sochi, convocada por Moscú durante la clausura de la octava ronda de negociaciones de Astaná, a finales de noviembre del año pasado. La Comisión Suprema para las Negociaciones de las Fuerzas de la Revolución y la Oposición (CSN) había anunciado su boicot a la misma en la clausura de la novena ronda de negociaciones de cara a una solución política, celebrada de forma excepcional en Viena.

A pesar de que la CSN había anunciado su rechazo a participar en la conferencia, la plataforma de Moscú, que forma parte de dicha comisión, se apresuró a desmentir que ellos apoyaran el boicot, puesto que sus representantes habían votado, junto con otros miembros, a favor de la participación en Sochi. Algunas filtraciones de última hora hablaban de la posibilidad de que algunos miembros de la CSN participaran de forma individual. No obstante, el Comité de Coordinación Nacional de las Fuerzas de Cambio Democrático, que también es parte de la CSN, había anunciado por medio de su presidente, Hasan Abd al-Azim, que respetaría la decisión de boicot.

Estos acontecimientos, simultáneos en los últimos días a movimientos políticos regionales e internacionales, forman parte de una serie de tendencias con implicaciones directas sobre el terreno en Siria.

Varias fuentes cercanas a la oposición siria decían que la CSN había recibido fuertes presiones de Riad y Ankara para participar en la conferencia de Sochi, por lo que la visita de la delegación de la CSN a Moscú y su reunión con el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, se entendió como una confirmación de asistencia a la conferencia. Sin embargo, la emergencia de EEUU durante una pequeña reunión celebrada en París al margen de la conferencia internacional, bajo el lema “asociación internacional contra la impunidad en el uso de las armas químicas”, permitió un margen al “no”, que los aliados tradicionales de la oposición siria en la región ya no ofrecían.

Desde París, los países allí reunidos (EEUU, Francia, Reino Unido, Jordania y Arabia Saudí) enviaron un documento “no oficial” que incluía una serie de propuestas sobre la forma de la constitución, la limitación de las prerrogativas del presidente y el freno a una mayor influencia política de los “gobiernos de las regiones”.

Tanto el régimen sirio como la plataforma de Moscú rechazaron el documento, que era un mensaje político de Washington sobre la conferencia de Sochi más que una lista de recomendaciones sobre las negociaciones políticas que auspicia Naciones Unidas. El reciente anuncio de la postura estadounidense y la reticencia occidental a la conferencia de Sochi, junto con la celebración de la conferencia de París, permitió a la oposición siria rechazar la participación en la conferencia en el último momento, después de que la CSN hubiera retrasado el anuncio de su decisión hasta que terminara la ronda de negociaciones en Viena. 

La oposición y la región 

La explícita postura turca y la implícita saudí-emiratí sobre la participación en Sochi constituye un nuevo punto álgido en las relaciones de los aliados tradicionales de la oposición en relación a la cuestión siria. Este escenario había comenzado a conformarse con la implicación de Turquía en las negociaciones de Astaná, que había patrocinado junto con Irán y Rusia. En lo que respecta a los saudíes, Riad 2 había constituido el principal indicador de su cambio de postura en relación a la situación en Siria.

La transformación regional es resultado de varios cambios en la situación política y militar de la región, y en concreto, en los países implicados en esta transformación (principalmente, Arabia Saudí y Turquía), aunque las razones objetivas de la transformación forman parte de una imagen global combinada con el deseo de los diseñadores de políticas exteriores en ambos países (sin publicar en los últimos dos años) de “poner fin al expediente sirio y las complicaciones que ha traído a sus políticas”.

Doha ya había anunciado previamente una orientación similar, mediante las famosas declaraciones del ex ministro del Interior, Hamad Ben Jasim, “nos peleamos por la presa, y la presa se escapó”, una especie de expresión condensada de la postura regional actual en relación a la situación en Siria, cuya principal justificación recientemente es el “retroceso estadounidense” frente a la influencia rusa e iraní en Oriente Medio. Sin embargo, la postura de Washington puede constituir una oportunidad para la revisión de las posturas de las potencias regionales y, en concreto, la de los aliados tradicionales de la oposición siria, consideradas una expresión del deseo oculto de esos países de aceptar la solución rusa en Siria (volver a sacar a flote al régimen sirio, imponer una solución militar, y poner fin a toda forma posible de oposición política), a cambio de desactivar los peligros directos a los que se exponen sus políticas y aspiraciones en la región. 

Transformación estructural en la oposición siria 

La oposición siria, representada por la CSN, ha sido capaz de rechazar participar en la conferencia de Sochi a modo de experimento de la nueva estructura que se conformó en Riad 2; sin embargo, las minas plantadas con minuciosidad dentro de la nueva estructura de la comisión, podrían explotar en cualquier momento, como preludio a la desaparición de una de las principales instituciones de la oposición siria, dado que no existe una voluntad regional de apoyar la cohesión de las instituciones de la oposición. La lista de invitados que se filtró a las redes sociales anteayer por la tarde parece una expresión clara de la postura de los países de la región en relación a la oposición siria, puesto que tres partes/personalidades son quienes se han encargado de invitar a quienes se supone que son opositores sirios. Rim Turkmani, Randa Qasis y Ahmad Jarba han enviado invitaciones a más de trescientas personas que se supone que representan a algún sector de la oposición siria. Los tres representan lo pasajero de las relaciones en la lucha regional e internacional, y una postura poco clara sobre los parámetros principales de las decisiones internacionales y las exigencias políticas que se le hacen a la oposición para lograr una solución política. Esto los convierte en ideal futuro de lo que tal vez sea la nueva generación de la oposición siria. Si la lista de invitaciones filtradas es correcta, ello supone un nuevo cambio cualitativo en la estructura y forma de lo que podría llamarse la oposición siria, pues tras la transformación que tuvo lugar en las negociaciones de Astaná, donde los burós políticos dependientes de las facciones asumieron la responsabilidad de la negociación con el régimen, parece que los (antiguos-nuevos) rostros pueden ser la expresión del camino que Moscú pretende imponer con aprobación regional: una nueva forma de negociación basada en la visión rusa, que se resume en comenzar lo que este país llama “diálogo nacional” y terminar con la reproducción del régimen sirio y su coronación como principal controlador del destino de la lucha en Siria.

A pesar de las transformaciones regionales y el progreso militar que están logrando las fuerzas del régimen en Idleb bajo el amparo de la aviación rusa, Moscú no ha podido hacer que Socchi parezca ir en la línea de Astaná, pues ni siquiera las facciones militares y las fuerzas políticas ligadas directamente a la postura turca han adoptado una postura unificada conforme a Sochi. El rechazo de algunos de los representantes que viajaron a Sochi a abandonar el aeropuerto de esa ciudad, en protesta por la presencia de una bandera del régimen en los carteles de la conferencia, ha retrasado el inicio de la misma. Este fracaso, que ha dado a la conferencia una imagen de farsa, ha supuesto un golpe a la estrategia de Moscú para la etapa “post-victoria militar”, a la que ha respondido con masacres en distintas ciudades y municipios de Idleb, especialmente Saraqeb, expuesta a una campaña de bombardeos aéreos a gran escala: un claro mensaje a quienes han provocado el fracaso de su conferencia.

A fin de cuentas, parece que las potencias regionales se equivocaban al pensar que tenían el control absoluto de lo que sucede en Siria.

martes, 25 de julio de 2017

Crónica de cuatro días en Saraqeb



Texto original: Al-Jumhuriya

Autor: Sadeq Abd al-Rahman

Fecha: 24/07/2017

 
Hasta la tarde del 17 de julio de 2017, la vida transcurría con relativa calma en Saraqeb, provincia de Idleb, donde los preparativos para las primeras elecciones generales organizadas en una zona fuera de control del régimen continuaban como si la guerra no acechara en el horizonte.
O, quizá, debido a que una guerra acechaba en el horizonte, dichas elecciones eran necesarias. 

4.499 personas, el organismo elector en Saraqeb 

Ocho centros de votación -tres para las mujeres- tenían una cita la mañana del 18 de julio de 2017 con las elecciones que había organizado un comité de abogados y jueces de dentro y fuera de Saraqeb. Habían establecido un régimen interno para el desempeño de su labor y una ley electoral. A mediados de junio habían hecho un llamamiento general a los hijos de Saraqeb para que se dirigieran a centros concretos para solicitar carnés electorales. 4.499 personas, miembros del organismo elector, obtuvieron dichos carnés.

Cuatro candidatos se presentaron al puesto de presidente del consejo local. El requisito era estar en posesión de un título universitario. Otros se presentaron para ser miembros de la oficina ejecutiva. Ninguna mujer se presentó aunque la ley electoral no impedía las candidaturas femeninas.

Las candidaturas no tenían el formato de listas, sino que eran candidaturas individuales; sin embargo, los candidatos conformaron alianzas electorales entre ellos, aunque no eran vinculantes para los electores, que podían elegir a los candidatos al margen de las listas electorales.

Los candidatos celebraron encuentros masivos con los electores, y el club Puerta de Idleb en Saraqeb, que acoge la mayoría de actividades civiles en la ciudad, propuso un debate entre los candidatos a la presidencia del comité, que tuvo lugar el 13 de julio en la sede del club. Durante el debate, se plantearon diversas cuestiones a los candidatos, incluyendo preguntas sobre sus planes para los ámbitos de los servicios, la educación, las leyes y la relación con las facciones armadas y la Coalición.

Un día antes de las elecciones, dos candidatos se habían retirado, por lo que la competencia por la presidencia del comité había quedado reducisa al señor Muthanna al-Muhammad y al señor Ibrahim Barish, ex presidente del comité.

Muchos en Saraqeb hablan del papel en la sombra que jugaron las facciones en la promoción de unos candidatos frente a otros, pero su papel no fue explícito en cualquier caso. Tampoco están claros los factores que han llevado a los electores a elegir a unos candidatos frente a otros. Ahora bien, la propia trayectoria personal de los candidatos, los encuentros, los debates y los planes presentados para mejorar los servicios han sido importantes sin duda, junto con otros factores, como el faccionalismo o las relaciones familiares, entre otros.

A las ocho de la mañana en punto, comenzó el depósito de votos en Saraqeb. La jornada transcurrió sin problemas hasta las ocho de la tarde. Los medios de comunicación locales pudieron asistir después de obtener acreditaciones para acceder a los centros electorales. Se pasearon con libertad tanto por la ciudad como por dichos centros. Por otra parte, las organizaciones civiles y sindicatos ejercieron de observadores mediante representantes en los centros electorales. Nadie habló de falsificaciones ni violaciones de protocolo.

Fue un día excepcional en la historia de la ciudad. Muchos de los y las habitantes de la ciudad dicen que fue la primera vez que participaron en unas elecciones en sus vidas. Cuando finalizó la jornada electoral, a las ocho de la tarde, el comité electoral anunció que 2.475 hombres y mujeres habían votado; es decir, un 55,1% del total de miembros del organismo elector. Dicha media superaba lo estipulado legalmente para comenzar el recuento de votos, que era un 51%.

A las nueve de la noche comenzó el recuento. El comité anunció, sobre las cuatro de la mañana del 19 de julio, el resultado de las votaciones. Muthanna al-Muhammad resultó elegido presidente del comité local, con 1.265 votos, una diferencia de tan solo 91 votos con Ibrahim Barish. Para formar parte del ejecutivo, fueron elegidos Fawwaz Hammud, Abd al-Aziz Barish, Rawad Razzaz, Haytham Hassan, Abdallah Hilal, Yahya Mussafara, Hasan Qaddur y Ali al-Abud.

Fue un día de esperanza, y también de lucha. Por la tarde, se volvió a izar la bandera de la revolución siria en la famosa torre de la radio de Saraqeb y en otros puntos. En otras ocasiones, ello había provocado tensiones en la ciudad, que en general habían terminado con la bajada de la bandera. Los jóvenes que izaron la bandera de la revolución siria parecían confiados y listos para defender sus banderas, que esta vez habían adquirido un nuevo significado: el derecho de los hijos de Saraqeb de administrar su ciudad. 

El contexto de las elecciones y los acontecimientos posteriores

En Saraqeb hay un consejo de notables del que salía el consejo consultivo o de shura anteriormente, además de un consejo local. El camino hacia las elecciones generales había pasado por varios puntos de inflexión relacionados con todos esos consejos y la relación entre ellos, con las facciones armadas en la ciudad y con las organizaciones civiles, revolucionarias y sindicales.

El consejo de notables de Saraqeb reúne a las personas destacadas y miembros de las familias de la ciudad. En total son unos 163 miembros, elegidos por consenso entre los más influyentes de la ciudad, encabezados por las facciones armadas, los sindicatos y las organizaciones civiles y revolucionarias. Obviamente, también participan las familias según su volumen y capacidad de influencia.

Los miembros del consejo de notables solían escoger de entre ellos a los miembros del consejo consultivo, encargado de elegir a los miembros del consejo local y su presidente por consenso. A nadie en Saraqeb se le escapaba la capacidad de influencia de las facciones en estos consejos, las decisiones que tomaban y los nombramientos. Destacan los casos de Ahrar al-Sham, el Frente de Revolucionarios de Saraqeb, el Frente al-Nusra y Jund al-Aqsa antes de su expulsión de Idleb; sin embargo, la presión popular ante la mala calidad de los servicios y las quejas por negligencia, ajustes de cuentas y corrupción en los sucesivos consejos locales llevó hace cerca de un año a la elección por parte del consejo de notables de los miembros del consejo local, en vez de ser nombrados por consenso entre los miembros del consejo consultivo.

Tras la salida de las facciones de Alepo, su popularidad comenzó a descender en la mayor parte de la zona rural de Idleb, y perdieron cierta capacidad de dominio sobre lo que sucedía en Saraqeb. Después, llegó la tregua posterior a los acuerdos de Astana, que dio la oportunidad a la movilización popular y civil para volver con fuerza. Su rostro más visible fueron las manifestaciones y protestas por los cortes la electricidad y agua y por el asfaltado de caminos, entre otras cosas.

Así comenzaron algunos activistas civiles, organizaciones y sindicatos locales (entre los que destacan los sindicatos de abogados, de ingenieros y de profesores) a incitar a la discusión sobre la necesidad de que hubiera un consejo local elegido directamente por los hijos de la ciudad. Finalmente y bajo presión popular y de las organizaciones, se acordó eliminar el consejo consultivo, y que el consejo de notables se encargara de la formación de un comité que organizara las elecciones generales.

Sin embargo, la evolución local de Saraqeb que dio lugar a las elecciones no vino en un contexto aislado de lo que sucede a su alrededor, sino en el contexto de la lucha librada en la zona rural de Idleb, una parte de la cual se libraba en silencio, mientras se sucedían episodios cruentos. El más destacable, el librado en Maarrat al-Nu’man [1].

Es de sobra sabido que el Frente al-Nusrta, que ahora se llama Frente de Liberación del Sham, tras anunciar su ruptura de lazos con Al-Qaeda y de su alianza con otras facciones en Hayat Tahrir al-Sham, pretende imponer su dominio sobre la zona rural de Idleb. Para ello, se ha enfrentado con varias facciones del Ejército Sirio Libre y el resto de instituciones civiles revolucionarias; e intenta imponer su hegemonía, siempre que puede, sobre los consejos y tribunales de ciudades, municipios y pueblos.

También es de sobra conocido que su gran competencia para dominar Idleb es Ahrar al-Sham, la organización salafista que ha vivido y sigue viviendo grandes transformaciones, que han llegado al punto de adoptar la Ley Árabe Unificada en sus tribunales, además de adoptar la bandera de la revolución siria. Más aún, sus combatientes han ayudado a levantar dicha bandera en Saraqeb y otras zonas de Idleb, después de haber sido ellos mismos los responsables de su bajada y destrucción en varias ocasiones y en diversas zonas, incluyendo Saraqeb a principios de 2013.

Estaba claro que los pasos de Ahrar al-Sham para acercarse a las corrientes civiles y revolucionarias en Idleb es resultado de las transformaciones que en cualquier momento pueden provocar una guerra total apoyada internacional y regionalmente para deshacerse de Al-Nusra, y que viene en el contexto de su deseo de lograr una gran cuota de dominio sobre Idleb y sus alrededores, sobre los recursos de la revolución y los servicios, y sobre el paso fronterizo de Bab al-Hawa.

No se pueden separar las elecciones de Sarqeb de toda esta lucha, que se mueve en el ámbito en el que han ido naciendo todas las fuerzas revolucionarias y civiles y las facciones del Ejército Sirio Libre. Dichas fuerzas son las que Ahrar al-Sham quiere llevarse a su terreno, mientras Hayat Tahrir al-Sham intenta evitar un choque total con ellas, con un comportamiento claro en el que pretenden aprovechar toda oportunidad para ampliar su dominio.

Las tensiones en los días previos a las elecciones aumentaron alrededor de Saraqeb, en toda la zona rural de Idleb, entre Hayat Tahrir al-Sham y Ahrar al-Sham. Las razones aducidas eran las diferencias sobre el dominio de las líneas de alimentación de energía; sin embargo, sus razones profundas residían muy probablemente en los intentos de cada una de ellas de hacerse con toda la influencia posible antes de una batalla que parece inevitable y total.

A tenor de tales tensiones y los enfrentamientos dispersos que habían comenzado a producirse en los alrededores de Saraqeb, el Frente de Revolucionarios de Saraqeb emitió un comunicado el 15 de julio en el que exigían que la ciudad quedara al margen de los combates. Se dice que Muhammad Abu Trad, líder del frente, consiguió formalizar acuerdos con Hayat Tahrir al-Sham para que no entraran en la iudad bajo ningún concepto. 

El día del mártir Mus’ab al-Azu 

Al alba del 19 de julio, antes de que el comité organizador de las elecciones saliera de la sede del club Puerta de Idleb, donde se anunciaron los resultados, el ruido provocado por los combates comenzó a aumentar en los alrededores de Saraqeb, y a acercarse a sus barrios. Los miembros del consejo que venían de fuera de Saraqeb no pudieron abandonarla.

Los combates continuaron con violencia y, al mediodía, parecía que los combatientes de Ahrar al-Sham eran incapaces de contenerlos. Así que se retiraron de los ejes de los combates mientras largas filas de miembros de de Hayat Tahrir al-Sham comenzaban a perseguirlos por los barrios, contraviniendo el acuerdo con el Frente de Revolucionarios de Saraqeb.

Los combatientes de Al-Nusra insertos en Hayat Tahrir al-Sham irrumpieron en la ciudad y comenzaron a allanar las casas en busca de los combatientes de Ahrar al-Sham, algunos de los cuales se habían retirado fuera de Saraqeb, mientras se detenía a quienes quedaban en sus calles y casas. También tomaron el control de las sedes de Ahrar al-Sham y se confiscaron sus armas y municiones.

La gente de Saraqeb no parecía interesada en posicionarse con ninguna de las partes, pero la ira comenzó a aumentar en la ciudad después de que los combatientes de Al-Nusra irrumpieran en las casas y humillaran a sus inquilinos, y después de que obligaran a los jóvenes que habían izado las banderas de la revolución sobre la torre de la radio, las columnas y las sedes a que las bajaran ellos mismos. En ese momento, comenzaron las manifestaciones de enfado en la ciudad y los llamamientos a no rendir la ciudad a los combatientes de Al-Nusra y a no entregar tampoco a los propios combatientes y activistas.

Por la tarde, los combatientes de Al-Nusra habían rodeado la sede del Frente de Revolucionarios de Saraqeb, donde se habían refugiado los combatientes de Ahrar al-Sham, entre ellos, Abu Azzam Saraqeb, líder de la División Muthanna al-Mubayi’ de Ahrar al-Sham. Entonces comenzaron los llamamientos a la población para que defendieran la sede. Miles de hijos de la ciudad y activistas se acercaron a la sede y gritaron contra Hayat Tahrir al-Sham y Ahrar al-Sham, exigiendo que la ciudad quedara al margen, y que la presencia militar se redujera al Frente de Revolucionarios de Saraqeb. Los lemas se centraron contra Al-Nusra, cuyos combatientes abrieron fuego varias veces al aire, y después contra los manifestantes y la sede, resultando herido de bala en el pecho Mus’ab al-Azu, sobre las siete de la tarde. Murió poco después.

Una de las versiones más extendidas dice que Mus’ab se había quitado la camisa para enfrentarse a los miembros de Al-Nusra a pecho descubierto, y que quiso socorrer a uno de los combatientes, natural de Saraqeb, que había resultado herido. Cuando uno de los combatientes de Al-Nusra se lo impidió, Al-Azu insistió: “Es hijo de Saraqeb y lo voy a socorrer aunque me dispares”. El miembro de Al-Nusra, que según esta versión no era sirio, le disparó directamente al pecho.

Los manifestantes se dispersaron y los miembros de Al-Nusra entraron en la sede, donde detuvieron a los miembros de Ahrar al-Sham que se habían refugiado allí. Después, entraron en la sede del tribunal islámico de Ahrar al-sham y se atrincheraron ahí. Se trataba de una declaración simbólica de haber tomado el control de Saraqeb.

Por la noche, los hijos de Saraqeb organizaron el funeral del mártir Abul-Walid Mus’ab al-Azu, levantando banderas de la revolución siria y lanzando gritos llenos de ira que llamaban a la expulsión de Al-Nusra de su ciudad. 

El día de la ira 

Desde la mañana del 20 de julio, comenzaron las llamadas a manifestarse en Saraqeb, junto a la mezquita Al-Zawiya, donde solían reunirse los habitantes de la ciudad para manifestarse contra el régimen sirio en los primeros años de revolución, a las seis de la tarde. 

Más de tres mil manifestantes se reunieron junto a la mezquita a las seis de la tarde y comenzaron a gritar contra el régimen sirio y su presidente, Bashar al-Asad, y contra Hayat Tahrir al-Sham y el líder de Al-Nusra, Abu Muhammad al-Golani. Exigían que Hayat Tahrir al-Sham saliera de la ciudad, que entregaran la administración al consejo elegido y que la presencia militar se redujera al Frente de Revolucionarios de Saraqeb.

Los manifestantes se dirigieron a la casa de la familia del mártir Mus’ab al-Azu, a unos 100 metros de la sede del tribunal islámico donde las fuerzas principales de Al-Nusra se habían concentrado. Después fueron dirigiéndose hacia el tribunal, intentando irrumpir en él en medio de los disparos al aire que lanzaban quienes estaban en su interior y alrededor del mismo. Sin embargo, los elementos armados no fueron capaces de enfrentarse a los miles de jóvenes iracundos que consiguieron entrar en la sede del tribunal, tras lo cual los miembros de Al-Nusra se marcharon de la ciudad.
 



Saraqeb, sigue la lucha por la libertad 

En la ciudad ya no había presencia armada más que por parte del Frente de Revolucionarios de Saraqeb. Al día siguiente, el 21 de julio, volvieron las manifestaciones a la mezquita, esta vez con presencia de mujeres, donde los manifestantes se comprometieron a defender su ciudad y su derecho a administrarla.

Después, las reuniones entre las diferentes fuerzas de la ciudad continuaron y se confirmaron la necesidad de que el consejo local elegido comenzara su trabajo, y la exigencia de que los combatientes de Al-Nusra se quedaran fuera de la ciudad de forma permanente. Se habla ahora en Saraqeb de un proyecto para que el tribunal islámico y sus expedientes sean entregados a un consejo de la Unión de Abogados de Saraqeb y alrededores, a fin de que comience a trabajar como tribunal civil, según la Ley Árabe Unificada.

Los hijos de Saraqeb han seguido defendiendo sus logros, pero la lucha en todo Idleb entre Ahrar al-Sham y Hayat Tahrir al-Sham continúa con una violencia creciente, permeada por continuos rumores de acuerdos y pactos que no parecen verdaderamente firmes ni continuados, y que sigue yendo en detrimento de Ahrar al-Sham , pero no necesariamente en favor de Hayat Tahrir al-Sham.

Nadie puede predecir lo que deparará el futuro a Saraqeb y el resto de las zonas rurales de Idleb, pero lo que ha sucedido en Saraqeb es un signo de distinción en la historia de Siria: se trata de las primeras elecciones generales reales desde hace décadas, defendidas por quienes han participado en ellas y las han organizado, que también defienden lo que significan con sus gargantas, sangre y cuerpo. 

[1] Una interesante crónica puede encontrarse aquí.