Blog dedicado a publicar traducciones al español de textos, vídeos e imágenes en árabe sobre la revolución siria.

El objetivo es dar a conocer al público hispanohablante al menos una parte del tan abundante material publicado en prensa y redes sociales sobre lo que actualmente acontece en Siria. Por lo tanto, se acepta y agradece enormemente la difusión y uso de su contenido siempre y cuando se cite la fuente.
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jueves, 19 de diciembre de 2013

Mataron a Hassan y lo convirtieron en un número



Texto original: Al-Modon

Autor: Mutawali Abu Naser

Fecha: 17/12/2013

"El lugar más bello del mundo... es el campamento"
(El artista mártir, Hassan Hassan)

Han pasado diez años desde que conocí al actor palestino Hassan Hassan, cuando aún era un adolescente talentoso a quien no se le borraba la sonrisa. “¿En qué trabajas?”, le pregunté. “Amo actuar, amo la madera del escenario, y amo Palestina”.

Meses después de este encuentro, me propuso que trabajáramos en un texto teatral, pero le pedí que esperara a que terminase la secundaria y accediera a la Escuela de Interpretación. Aceptó con desgana y el destino quiso que yo fuera su profesor de filosofía. Publicados los resultados, se presentó como candidato, pero el tribunal, presidido entonces por el artista palestino Hasan Awiti, lo rechazó.

Nos quedamos atónitos los dos juntos sobre el escenario, y entonces decidimos fundar un grupo de teatro llamado “Hijos del sol”. La primera función fue una obra mía llamada “Siete minutos bastan”, que se representó durante tres días en el Teatro Al-Jalisa. Posteriormente, presentamos la obra “¿Por qué?” en el teatro de la UNESCO de Beirut.

En todo ese tiempo, el corazón de Hassan nunca desesperó en su intento de entrar en la Escuela Superior, porque estaba convencido de que debía estudiar interpretación para desarrollar sus capacidades. Por ello, volvió a presentarse en la Escuela, y volvieron a rechazarlo, so pretexto de que poseía talento y no necesitaba estudiar interpretación. Perdida la esperanza de completar sus estudios, decidió alistarse en el ejército. Durante su servicio militar, Hassan decidió perseguir su sueño en el teatro interpretando varias obras de corte crítico social que presentó con un grupo de jóvenes. Nada más acabar su servicio militar, cuando llegaban los albores de la revolución en Siria, sintiéndose parte de esta tierra que había abrazado los sueños de su infancia, decidió fundar con otros jóvenes un centro de comunicación artística llamado “reacción”.

Este centro no era sino un anuncio de revolución contra las mafias del arte en Siria formadas a la sombra del régimen, pues todo lo producido en ese centro iba destinado a luchar contra la producción del régimen durante los cuarenta años de su gobierno. Todo versaba sobre la mala situación social y política en la que se encontraban los palestinos en los campamentos de Siria, criticando desde la ironía.

Hassan se negó a salir del campamento de Yarmuk cuando el régimen lo cercó, y se quedó allí documentando los hechos con vídeo y audio, criticando al régimen y la acción de la oposición armada que había entrado en el campamento, y que no soportaba ser criticada. El Frente de Al-Nusra y la Liga Islámica lo detuvieron más de una vez. Finalmente, decidió salir del campamento hace dos meses, solo porque sintió que las cosas iban hacia un futuro contrario a lo que él soñaba. Y en el punto de control de Sabinah, le esperaba la muerte mientras la mano del asesino se preparaba para ponerle las esposas.

El artista palestino Hassan Hassan fue conducido a la sede de la Seguridad Militar, y salió dos meses después en forma de cadáver inerte. Igual que hace el enemigo israelí cuando guarda los cadáveres y les pone números en vez de nombres, eso mismo hizo el régimen. Hassan Hassan es un número, ni más ni menos, para un régimen que pretende ser eje de resistencia y antiimperialismo. 

Tal vez las palabras del poeta palestino Mahmud Sarsawi, que escribió al recibir la noticia de la muerte de Hassan, sean las más idóneas para expresar esta desgracia: “Un talento que siguió buscando un rayo de sol bajo la luz, conversando con todo aquel cansancio y preguntas que el sueño había dejado en sus orillas, con la sed de su alma y el giro hacia el amor. Te marchaste como se marcha siempre la belleza a un momento que se le parece, un momento que no destaca más que por el himno no cesa de glorificar la vida. Tal vez entre sus primeros amantes están aquellos cuyas banderas deben ser bajadas cuando los perdemos, pero Hassan Hassan fue el joven soñador sin límite, la belleza que duró hasta su último aliento, sí, el último.”

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Latido del alma en recuerdo de un mártir



Este texto se publicó el 4 de noviembre de 2012 en la revista electrónica Suryiatna (Nuestra Siria), pero el enlace es de Facebook.

La persona a la que se refiere el texto es alguien a quien la traductora conocía igual que la autora del texto, que habla de cosas que resultan cuanto menos familiares para una servidora. 
A la memoria de Mowgli, que quiso una revolución pacífica y luchó por ella y que supo hacerme ver a través de sus ojos la ciudad de Hama.




Latido del alma,
En recuerdo de un mártir, un ser humano,
Al alma del mártir Mowgli, al amigo que no conozco.
(Sham Daoud)

“Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, quedará solo; pero si muere dará mucho fruto” (Jn 12, 24)


Vuelta al principio: 

Libertad… Así comenzó. Hasta entonces, divertidos nombres se veían por las páginas de internet aquí y allá. Y yo, que soy de las que odian la ambigüedad, no comprendí ese sentimiento que te hace darte cuenta de que detrás de una fría imagen y un nombre que no pertenece a ninguna identidad, hay un corazón.

¿Dónde estamos? Esa es la primera pregunta que no tardas mucho en contestar. No puedes ser sirio y no saberlo, pues los sirios se han despertado del letargo. Ciertamente en mi país hay una revolución. 

Descubrimiento de Siria:

Añado rápidamente por medio de una red invisible a amigos a un grupo de trabajo que trabajaba desde el corazón de los hechos. ¿El objetivo? Aún no lo sabemos, necesitaramos tiempo para darnos cuenta de las necesidades del momento y la energía latente de los jóvenes que esperaba el momento de nacer.
¿Medios?, ¿internet?, ¿imágenes?, ¿concienciación? Recuerdo el momento en que me sorprendí de lo fácil que era descubrir lo que se debe y no se debe hacer. Una estrecha colaboración sin precedentes, el deseo de trabajar en grupo y tropezar en cada paso, los tiernos enfados, y la lengua árabe que volvíamos a reabsorber con facilidad, construyendo Siria.

¿Me lo encontré por casualidad? Uno de los métodos de trabajo era ser una red, tejida con precisión y con mucho secretismo entre las ciudades, aldeas y zonas que no conocíamos y que tal vez nunca habíamos visitado. Hama era la más difícil sin duda, Hama, la que vio la sangre con sus propios ojos y vivió la violencia [1].  

Quien no lo había vivido seguramente lo había escuchado de sus tías, o de la vecina que había perdido a su único hijo. Tal vez un compañero de clase le había contado que un monstruo había venido una vez a la escuela de su hermano mayor y había disparado a algunos niños que no había tenido tiempo de apartar la mirada del hombre sonriente que agarró la mano de Rabab para cruzar la calle con él hacia la nada.
Estábamos orgullosos de nuestro trabajo, por su sencillez, entre las detenciones, el secretismo, y la información que trasladábamos de un lado a otro. Nos reíamos y enfadábamos por lo tarde que los medios emitían lo que estaba sucediendo en nuestras ciudades. Había un cierto orgullo porque esos jóvenes, y entre ellos él, nos transmitían la imagen desde el interior, una imagen llena de esperanza de libertad.

“¿A quién tenemos en Hama?” Pregunta uno. Preguntas y dudas. Redactamos las noticias rápidamente para ponerlas en una página tras otra, para que el mundo vea el nacimiento. La madre Siria es la primera que quiere ver a su recién nacido Sol y que lo vea el mundo entero. 

Gracioso y activo: 

Su nombre está sacado de una serie de dibujos, muy gracioso y torpe, que devuelve la memoria al primer ser humano. Cuenta un chiste tras otro, reúne imágenes maravillosas con cuidado y las convierte en un relato corto. En cuanto se da cuenta de que le gusta hacer películas, habla de la revolución a través de los ojos de los manifestantes. No estaba entre mi lista de amigos y no era necesario para comunicarse más que ese espacio secreto. Decidimos que la red debía ser clara y tener una única identidad: Siria, claro está.
Él se inventó un logo, lo dibujó -seguro que los que componían la red lo conocen-, lo suficientemente ambiguo como para que nadie de fuera supiera qué o quién estaba detrás. “El pueblo quiere derrocar al régimen”. Hama entra en la ecuación del miedo. Nos habla rápidamente desde el corazón, que salía erguido a las manifestaciones multitudinarias de Hama. Graba, se mueve, escribe y dibuja. Sube el vídeo inmediatamente. Elimina esto, corrige eso. ¿Qué os parece esta música? Está es más clara. No, se puede entender mal. En caso de que suceda esto, ¿qué te parece que la añadamos? Ofreció agua a la policía en la plaza del Orontes, lo supe después… El pacifismo imposible en Siria era parte de esa plaza. 

El diálogo de los sirios: 

Trabajamos y al mismo tiempo intentamos abrir las puertas cerradas a cada uno de nosotros. Discutimos susurrando y a veces en voz alta, con prejuicios que gobiernan enlatados o renovados. Algunos dicen: “Ya os habéis enfadado”. No pasa nada, pues el diálogo es también sano. Observo cómo van desarrollándose los diálogos, cómo los reaccionarios intentan dominarse y cómo los encasillados intentan salir de sus moldes, y los que complican la lengua hacerla más sencilla que antes.

Está también con nosotros. Basta con su nombre o un chiste relacionado con una época anterior para que muchos se rían y haga que sus corazones enfadados y oscurecidos por la discusión política o sectaria se rían durante unos instantes. Quisiera poder leer todo lo que escribió sobre Hama y sobre muchos. No es ideal. Todos perdemos los nervios bajo presión y después nos disculpamos con cariño: “No quería decir eso”. Vuelvo a leer. No recuerdo más que sabiduría y aferramiento a una postura de la que no se separaba: la quisimos pacífica y lo seguirá siendo. 

Nerviosismo y seguimiento: 

Cuando uno de nosotros desaparece, ¿nos ponemos nerviosos? A veces más por la seguridad de los que quedan que por quien falta. Lo primero es eliminar nuestros lazos con él y las conversaciones. ¿Cuántos diálogos eliminados y trabajo perdido por el miedo? Con el avance de las manifestaciones y su celeridad, solía desaparecer días y noches enteros, tras entrar rápidamente y decir: “Voy a salir mañana. Os aviso para que lo sepáis si me pasa algo”. Tras días sin teléfonos ni internet, logra tranquilizar a uno de los miembros diciendo que está bien, pero que los medios de comunicación no funcionan, que está trabajando y que volverá.

La cantidad de detenidos y la expansión del levantamiento no dejan lugar al nerviosismo. Asesinatos a diario y detenciones momentáneas, pero los jóvenes revolucionarios no se detienen. Sé por algunos que sigue trabajando en silencio como al principio. Diferencias y violencia nos separan, como a muchos. Sigue aquí. Algunas cosas necesarias y trabajo: lo veo a veces a través de una broma que me hace reír o un nuevo proyecto que nace. Sigue aquí entonces. Escribo rápido: “Oye, ¿dónde te metes? No te veo, echamos de menos el color amarillo [2]”. El olvido en tiempos de revolución es un pecado.
Detención: 

No volví a verlo. Pregunto por él de pronto y me entero de que su perfil está cerrado. No nos habíamos preocupado mucho porque nos habíamos acostumbrado a su ausencia. No se unió al Ejército Sirio Libre, pues no era su objetivo. Él trabajaba con vídeos nuevos generalmente. “Quédate en casa”, uno de los primeros gritos de la desobediencia civil [3]. Nos llegan llamadas a la huelga de nosotros mismos y decidimos que es hora de estar en contra de la violencia. Entre el “no” y el ruido de las balas, lo olvidamos. Lo supe: hoy me han llamado. “Han detenido a Fulano, ¿lo sabíais?” “Noooooo”.  Un rechazo impotente. Tras dieciocho meses de revolución, detenciones, salidas y continua detención de nuestros amigos, nos damos cuenta de que quien hasta ahora se había salvado de ser detenido no puede escapar a ella.

¿Dónde, en Inteligencia Aérea? Maldiciones continuas y minucioso seguimiento. Ese día supe su nombre completo, se lo mandé a algunas personas que conocía. “¿No puede pedirse que lo suelten? ¿Por qué? ¿Tiene alguna lógica? Es nuestro… Al menos hagamos algo”. No discutí mucho, pues mi voluntad se había quebrado a lo largo de los meses con las lágrimas de las familias que no quieren que su hijo sufra por ellos si se conoce su actividad. Esos monstruos, como si necesitaran una razón… La acusación que está lista hoy es que Siria es suficiente para hacerte desaparecer de la Tierra. Libertad para nuestros detenidos y libertad para Siria. Perros, esos (que detenéis) son hijos del país. 

Voces tras el chirrido del hierro: 

La paradoja es que escondemos la imagen de un amigo cuando ocultamos historias de detenciones. Me encontré con muchos de los que habían salido de prisión. Muchos al hablar se ríen de las aventuras de la cárcel: “Ruido de tortura interminable, gritos de debilidad, perseverancia de muchos, su sangre y su desplome, el olor a podrido”, cosas que describen con fluidez. Todos hablan, unos con fluidez y otros con dificultad.

Me sorprende cómo no me vino a la mente ese amigo desaparecido, con un nombre ficticio gracioso. Tal vez lo imaginé también inexpugnable. Se ríen mientras cuentan lo que les ha pasado. Algo me dice de que sus historias no son graciosas, a pesar del ruido de la risa: una amargura que apenas se ve, ahí en el rabillo del ojo, lo veo.

Tu corazón está a punto de tener una muerte clínica con su risa y tu egoísmo de saber que estás vivo y no has sufrido ni un segundo una humillación inmerecida. Sigue desaparecido. Maldigo la impotencia. Saldrá como todos mis amigos y nos contará historias también, editará películas sobre la detención. Seguro.

¿Dónde están los días de las peleas? Nos estamos volviendo todos muy parecidos. El cambio exige muchas diferencias, una fe más pura y un trabajo mejor. 

Grito: 

Murió bajo tortura.

Sin comentarios. Vi sus ojos por primera vez en la foto. Evito la mirada de terror que dibujó su muerte visible, y en vez de ella dibujo la sonrisa de un mártir que se une a la visión de Ghiath[4], Hamza[5], Hayar[6] y Qashoush[7]. Lo envidio porque cantó con Qashoush “Siria quiere libertad” en la plaza del Orontes. Un encuentro aplazado tal vez a la nada 

Redescubrimiento de Siria: 

Las gargantas salen a decir quién era ese amigo, su adscripción, su nacionalidad, su orientación, sus ideas públicas y privadas. Lo recuerdo con intensa amargura y tristeza. Era sirio, era el que menos hablaba y menos discrepaba por su identidad y orientación. Somos de la revolución y a ella volvemos.  

“Decidle a su madre que se alegre y termine de decorar las almohadas con perfume y henna, mi casa está aquí y al final la alegría es para nosotros que con vuestra boda termina”.

Esto no es un artículo, son desafíos y pensamientos de diecinueve meses, ordenados rápidamente tras una muerte inesperada. Siria en el momento de la tristeza, Siria en el momento de la esperanza. ¿Cuántas más tumbas visitaremos? Si seguimos siendo bondadosos… Pondré una espiga de trigo sobre una piedra negra y rezaré para una sacralidad invisible y una nación.

“Vosotros que miráis, desperdigaos en el silencio y alejaos un poco de él para que lo encontréis en vosotros en forma de trigo y manos desnudas, alejaos un poco para leer su testamento a los muertos si mueren y para que sus rasgos se plasmen en los vivos si viven (M.Darwish/Ahmad Zaatar)”.

[1] Se refiere a la tristemente célebre masacre de Hama.
[2] Era el color de fondo de su imagen de perfil.
[3] Campaña para promover las huelgas generales.
[4] Para más información de Ghiat Mátar y su lucha pacífica, pinchar aquí.
[5] Hamza al-Khatib, primer niño mártir de la revolución.

[6] Hayar al-Khatib, primera niña mártir de la revolución.
[7] Ibrahim Qashoush, cantante de Hama conocido por su canción “Venga, vete Bashar”.

viernes, 22 de junio de 2012

Una tristeza que los extraños no entienden...

Texto original: Facebook

Autor: Ahmad Aba Zayd

Fecha: 04/06/2012

En Siria...


Puede que nos carcoma los huesos una tristeza que de la que no han oído hablar los rayos X, que haya un calor en el lecho del muerto que la física no explica, un calor al que se acoge la madre desde la frialdad de las pantallas. Solo la madre lo siente y solo ella ha tocado el hilo de lo invisible. Solo a ella la ausencia la llena.

Tal vez nos erosione la fragilidad de estar ante la víctima que busca su última canción entre las manos de los ángeles. ¿Le pongo como mortaja un manto de lágrimas o de gritos que no entenderán los vendedores en el camino? Tal vez sea mejor que cante con él, puede que se enfade si me quedo aquí para saludar firme como hacen ante el águila que ordena la muerte.

Ocultamos nuestros rostros al final de la noche, llenos de grietas que no ven los espejos, la sangre nos roza: No me sorprendí lo suficiente ante la masacre.

Apresuramos la resurrección antes del alba, antes de dormir nos vuelven los pecados que quien observa desde el Más Allá no ha registrado: te reíste más de lo necesario, te distrajiste con una cintura que pasó ante tus ojos y olvidaste a las víctimas que caen a diario, no escribiste en la felicitación por la boda de tu amiga sobre la manifestación de Duma, no sollozaste en el mercado cuando te llegó el mensaje -“Al menos 53 víctimas”-, tenías miedo de perder la compostura, escuchaste a Umm Kulthum más que a Sarut[1]. Todos ellos murieron con ropas sin planchar, pero a diferencia de ti vivieron con caras que no sabían de máscaras, sus caras estaban rasgadas y hendidas detrás del presentador mientras bebías un té sin gusto salado.

Cada día -y nos lo ocultamos incluso a nosotros mismos- nos atraen deseos en los que el ardor no ha calado, que se hunden en lo profundo de los gemidos y el cuerpo extendido ante ti enciende movimientos histéricos en las manos que no puedes comprender y te destrozan. Te muerdes los labios y gritas: ¿Por qué no me llevaste a mí en su lugar, oh bala del destino?

El dolor tiene el deseo de que seas un número en las noticias por quien gente que no conoces llore. El deseo de quién ha muerto es que no se hubiera producido el primer grito y así habría descansado de la carga de sus estadísticas cada tarde, el deseo del duelo es que se conforme un cinturón de explosivos alrededor de la cintura del gobierno y de muchas otras cinturas que carga sobre los montones de cadáveres. El deseo del olvido es que fuera posible que el sabor del agua vaciase el sangrado. El deseo de la patria es que no te olvides de celebrar a los eternos.

Sintió una inmensa alegría que el cine aún no ha captado cuando pasó la última barrera con su bolsa de pan antes de llegar al cruce de la familia. Entonces se escuchó un ruido al que se había acostumbrado ya. La bolsa de pan aún sigue caliente y sabrosa debido a la carrera, el ruido no la ha cambiado, pero en el bolsillo del pecho de la amplia camisa en el que había guardado el cambio hay un nuevo agujero que se ha convertido en fuente. No han comido pan hoy, pero la patria se muere de un hambre que no conocen los que se beben la falta de honor.

Era un mensaje que no había escrito la sangre, se había secado como se habían secado capas sobre las que la medicina no habla en la mano que habían aplastado- antes del coma- las sillas y botas militares cuyo enfado no ha probado la tierra de los enemigos. Mientras sucedía, no buscó una puerta de salvación, ni siquiera en el momento final –allí todo momento es eterno- y se había desesperado esperando al Ángel de la Muerte desde la primera descarga eléctrica en su órgano reproductor… Buscaba una pregunta…

Escribir en las paredes de la celda de aislamiento es algo innecesario, pero escribir allí significa que eres lo último que queda del concepto de humano, es tu último recurso para aferrarte al paso del tiempo, lo que te queda antes del último clavo.

Había muchas heridas en el oscuro ataúd y reinaba un silencio absoluto. Sus ojos no han conocido el placer de contemplarlo. Filosofará sobre ello en su delirio, que es la única realidad que le queda y dirá que lo que ve no es real. Los rasgos de su rostro no los conoce nadie, en la celda no solo las paredes sirven de soporte de escritura…

Era un estudiante de física que no pudo hacer los exámenes del último curso, estaba pasando otro examen en el que demostró a dos activistas en sus largos diálogos que el tiempo es como una bala, como un agujero, como una mente como la patria: nunca se detiene.

Era un niño que no conoció la escuela y que tenía todo lo que el resto de niños: risas tontas, su pequeño miembro, su búsqueda del juego entre las manos que lo atrapaban, su llanto cuando su madre lo metía a bañarse, su absurda afición a los interruptores de la luz… Todos lloraban mientras el silencio lo llenaba todo. Entre el filo y las venas estaba el estertor final, entre los cuchillos y la garganta una distancia de esperanza destrozada por el monstruo, entre el ojo y el destello de la cuchilla se dispersan las hojas del otoño con semblante funerario. La luz del mundo…

Era un niño pequeño, que guardó silencio largamente frente al ruido, los gritos y los brotes de sangre de los que no entendía nada. Entonces una mano lo agarró  y lo puso a trabajar como ayudante de degüello, un trabajo que debía dominar. Su pequeño miembro no olvido ejecutar su gran misión: se meó encima de todos nosotros.

Estamos acostumbrados a resucitar, no es nada. Estamos acostumbrados a no destrozar lo que el Infierno ha falseado y lo que el Paraíso ha cubierto con vestiduras de miedo. Nos levantamos entre los silenciosos y bebimos de los lemas, caminamos por el camino de sangre como solía hacer él. Simplemente…

Llegaremos a las puertas enteros con todo  lo que hayamos perdido a lo largo del camino.

[1] Umm Kulthum era una cantante egipcia famosa en todo el mundo árabe. Abd al-Basit Sarut, portero de la selección nacional de fútbol siria, se ha convertido en uno de los cantantes de la revolución en Homs.