Blog dedicado a publicar traducciones al español de textos, vídeos e imágenes en árabe sobre la revolución siria.

El objetivo es dar a conocer al público hispanohablante al menos una parte del tan abundante material publicado en prensa y redes sociales sobre lo que actualmente acontece en Siria. Por lo tanto, se acepta y agradece enormemente la difusión y uso de su contenido siempre y cuando se cite la fuente.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Nizar Qabbani y el hachís de la democracia

Texto original: Al-Quds al-Arabi

Autor: Subhi Hadidi

Fecha: 29/04/2012




A comienzos del pasado mes de febrero, recordé al gran poeta sirio Nizar Qabbani (1923-1998), cuando Bashar al-Yafari, el delegado del régimen sirio en la ONU, inauguró su discurso ante el Consejo de Seguridad con un verso de ese poeta, para sugerir que aquel glorificaba con su poesía a la ciudad de Damasco (símbolo del régimen, según el delegado del régimen), contra la traición de los árabes y la ingratitud de los árabes. Como es bien sabido, y como el propio Yafari sabe, el poema que citó no era otro que “Pensamientos de un enamorado de Damasco”, donde ataca a los regímenes árabes del despotismo y la corrupción en general, y al gobierno del partido Baaz en particular: 

“Oh Damasco, ¿dónde están los ojos de Muawiya[1],
dónde los que alcanzaron el éxito?
Los caballos de Hamdan[2] ya no bailan,
y al-Mutanabbi ya no llena Alepo[3].
La tumba de Jaled en Homs, al rozarla,
se agita enfadada”. 

Hoy, en el día en que se conmemora la muerte de Qabbani (30 de abril), vuelvo al poema “Pan, hachís y luna” y a un hecho relacionado con él, de corte político, gubernamental, y parlamentario, que refleja el ambiente sirio de los años cincuenta del siglo pasado. Además, este hecho lleva connotaciones sobre el pasado y el presente, y tal vez de cara al futuro, pues los sirios esperan que este su genuino levantamiento les lleve a una vida democrática, algunas de cuyas características ya han probado, sobre todo en los niveles de la tolerancia (religiosa, política y moral), la libertad de expresión, la separación de poderes y la particularidad de la expresión literaria y el poema. Un poema es aquí el ejemplo de esa tolerancia, y supuso un punto de inflexión claro en el recorrido poético de Qabbani, tal vez incluso en su pensamiento, porque, tras escribirlo, recibió el calificativo de poeta-crítico social, radical, que se quiebra en lo más profundo y se desploma comenzando por los cimiento.

No sorprende, por tanto, que el poema provocase la ira de los conservadores y los religiosos en primer lugar (como ya sucedió con el abuelo del poeta, el gran dramaturgo vanguardista Jalil Qabbani), pues no era común en absoluto que a principios de los cincuenta del siglo pasado que un poeta sirio, damasceno y musulmán escribiera:

“¿Y qué ofrece el cielo
a los débiles y perezosos,
que se tornan muertos
cuando vive la Luna?
Sacuden las tumbas de los santos,
con la esperanza de que les den arroz e hijos…
Las tumbas de los santos…
Extienden alfombras de elegantes bordones, y se consuelan con el opio
que llamamos predestinación
y decreto divino
En mi tierra,
la tierra de los ingenuos.”.

 El poema era una especie de panfleto político-social, público y poético, un puente de significados y una seducción de la lengua, que invitaba a librarse de los grilletes de la herencia, el Estado y la tribu… Entonces ¿cómo pudo componerlo un alto funcionario del cinturón diplomático sirio, y uno de los empleados de mayor rango en la embajada siria de Londres?

Puesto que un parlamentario sirio podía pedir explicaciones al gobierno con libertad, el delegado Mustafa al-Zarqa (en su nombre y en nombre del bloque de los Hermanos Musulmanes al que pertenecía), fue a entrevistarse con el que por aquel entonces era el ministro de Exteriores Khaled al-Azm, que lógicamente se negó, siendo un veterano liberal, a sancionar a Qabbani o echarlo de su trabajo por su poema, fuera cual fuera su contenido.

Al-Zarqa, a continuación, ejerció el siguiente derecho: celebró una sesión parlamentaria para interrogar al gobierno, presidida por Nazim al-Qudsi, el presidente del Parlamento, y a la que asistió Sabri al-Asali, presidente del Consejo de ministros y ministro de Interior, Abd al-Baqi Nizam al-Din, ministro de Obras Públicas, Fajer Kialy, ministro de Economía Nacional, Leon Zamariya, ministro de Hacienda y Ma’mun al-Kazbari, ministro de Justicia. Al- Zarqa, que era un literato y un gramático, además de profesor en la facultad de Jurisprudencia Islámica de la Universidad de Damasco, dio un discurso excelente contra “un hombre que nos representa y pretende describirnos en un poema descarado y corrupto moralmente en el que muestra la peor cara del pueblo árabe, y lo hace a ojos de los extranjeros, dando una imagen que revuelve el estómago de todo árabe que tiene conciencia de su virilidad y dignidad”.

Según cuenta Shams al-Din al-Ajlana, la sesión terminó sin que se adoptase la sugerencia de llevar a Qabbani al comité de sanciones, por lo que Al-Zarqa fue de nuevo a ver al ministro de Exteriores, el cual había pedido al Secretario General del ministerio que preparase un informe detallado sobre el expediente laboral de Qabbani (no el poético, ni el político, ni siquiera el de los Servicios de Seguridad). La respuesta de Al-Azm fue: “Distinguidos parlamentarios, quiero decirles abiertamente que en el ministerio de Asuntos Exteriores sirio hay dos Nizares: Nizar Qabbani el funcionario, y Nizar Qabbani el poeta. Tengo el expediente del primero aquí, es bueno y demuestra que es de los mejores trabajadores de este ministerio. En lo que se refiere al segundo, Dios lo ha hecho poeta y yo como ministro de Exteriores no tengo poder sobre él, ni sobre su poesía. Si decís que os ha agredido con su poema, podéis devolverle el ataque con un contra-poema, Dios evite a los creyentes las maldades del enfrentamiento”.

Se esté de acuerdo o en desacuerdo con la posición de Al-Zarqa, y se apoye o no el poema de Qabbani, hay una serie de realidades esenciales innegables  que están detrás de esta historia: que la revista “Al-Adab” libanesa, que publicó el poema (y su jefe d edición, el difunto Suhayl Idris, quiso ponerla en primera página) no fue prohibida en Siria ni fue retirada del mercado tras el polémico episodio. Por otro lado, la pugna entre Al-Zarqa y Qabbani no fue discutida en las oficias de los servicios de inteligencia, ni arbitró en ella un oficial de seguridad. Además, los parlamentarios ejercieron su derecho de objeción, y el ministro en cuestión ejerció su derecho de respuesta a dicha objeción,  y que, al final, tal y como dijo Al-Azm, Dios evitó a los creyentes las maldades del enfrentamiento.

Ese hachís fue democrático, por tanto, ya que ni el poeta acabó en la cárcel, ni fue juzgado según las leyes penales, escribiendo así una nueva página dorada en el antiguo registro sirio… Ojalá que los sirios se alegren de volver a ella como alternativa.

A continuación, la traducción del poema completo de "Pan, hachís y luna" de Nizar Qabbani, ya que nos parece interesante incluirlo:

Cuando nace la Luna en Oriente
y las pálidas planicies dormitan
bajo mantos de flores,
dejan las gentes las tabernas… y marchan en grupos
para encontrarse con la Luna…
Llevan pan y palabras a la cima de la montaña,
y provisiones de narcóticos.
Venden y compran imaginación
e ilusiones
y mueren cuando la Luna vive.
¿Qué le hace el disco de luz
a mi tierra?
La tierra de los profetas,
la tierra de los ingenuos,
los que mascan tabaco, los que comercian con drogas.
¿Qué nos hace la Luna,
que perdemos la dignidad
y vivimos mendigando al cielo?
¿Y qué ofrece el cielo
a los débiles y perezosos,
que se tornan muertos
cuando vive la Luna?
Sacuden las tumbas de los santos,
con la esperanza de que les den arroz e hijos…
Las tumbas de los santos…
Extienden alfombras de elegantes bordones, y se consuelan con el opio
que llamamos predestinación
y decreto divino
En mi tierra,
la tierra de los ingenuos.
¿Qué debilidad y hastío
nos invaden cuando su luz se derrama?
Las alfombras, y miles de cestas,
y tazas de té… y niños…llenan las colinas,
En mi tierra,
donde lloran los ingenuos
que viven de una luz que no ven.
En mi tierra…,
donde viven las gentes sin ojos,
donde lloran los ingenuos,
y rezan, y fornican y viven resignados.
Como siempre…, viven resignados
e invocan a la Media Luna.
“Oh, Luna,
oh fuente de la que fluyen diamantes
y hachís…y sopor…
Oh señor marmóreo suspendido.
Oh cosa increíble,
Ojalá sigas siendo para Oriente… y para nosotros,
racimos de diamantes para los millones cuyos sentidos están entumecidos,
en las noches de Oriente…, cuando
la luna se hace llena
y se desnuda Oriente de toda su dignidad
y su ardor…
Y los millones que corren descalzos…
que creen en cuatro esposas 
y en el Día del Juicio.
Los millones que no ven el pan sino en sueños
y pasan sus noches en casas de tos
donde no se conoce el aspecto de una medicina…
Se desnudan…
cadáveres bajo la luz,
en mi tierra…
Donde lloran los ingenuos
 y mueren de llanto
cuando se les muestra la faz de la Media Luna.
Y siguen llorando
cuando les conmueven un vil laúd y “las noches”,
esa muerte que llamamos en Oriente
“noches” y canto.
En mi tierra,
la tierra de los ingenuos,
donde se rumian largas composiciones poéticas,
esa tuberculosis que asola Oriente,
las largas composiciones.
Nuestro Oriente que rumia la historia… los vagos sueños
y las leyendas vacías.
Nuestro Oriente que busca toda  su heroicidad
en Abu Zayd el Hilalí.

[1] Quinto califa del islam, que previamente fue gobernador de Damasco y fundó la dinastía Omeya.
[2]Dinastía que gobernó el que entonces era el Estado de Alepo en el siglo X.
[3] Poeta del siglo X conocido por sus poemas poco ortodoxos y conocido como “el que llena el mundo (de problemas) y mantiene las mentes ocupadas (en él)”.

sábado, 28 de abril de 2012

Hazim Nahar sobre el ESL, la intervención y la protección de los civiles


Un investigador y activista opositor sirio considera que cualquier visión que se plantee para solucionar la crisis en Siria que no incluya en su agenda la cuestión del Ejército Libre es una “visión incompleta”. Insiste además en que “el régimen con su política ha empujado hacia la intervención extranjera” y advierte de la necesidad de que la oposición dirija dicha intervención “con sabiduría”, resaltando la importancia de separar entre la soberanía nacional y la soberanía del régimen.

Texto original: ADNKronos

Fecha: 27/04/2012



Según el portavoz de la Plataforma Democrática Siria, el opositor Hazim Nahar, “aspirábamos a que el ejército sirio adoptara una postura similar a la adoptada por los ejércitos egipcio y tunecino, pero eso no ha sucedido. Así, es natural que haya algunas deserciones y que, con el paso del tiempo, la continuación de la revolución y el mantenimiento de la violencia del régimen contra los sirios, los desertores se acaben reuniendo para coordinarse y cooperar, conformando un ejército reducido de desertores y algunos civiles víctimas de la violencia del régimen”.

No obstante: “No se puede hablar hoy de un Ejército Libre como si fuera un ejército de rasgos perfectamente delimitados, pues, a pesar de que incluye a los desertores que se negaron a disparar contra su gente en las manifestaciones, la mayoría de los que lo conforman son civiles que finalmente tomaron las armas tras un año completo de violencia sin precedentes”.

Al-Nahar advierte de que se trata de un tema sensible y considera que “hoy puede decirse que cualquier visión que no incluya la cuestión de cómo tratar con el Ejército Sirio Libre en su agenda es una visión incompleta. El hecho de que este ejército se haya convertido en una realidad, nos guste o no, exige que se diseñe un plan para tratar con él. Claramente, poner unos parámetros a este ejército y al proceso de militarización se ha convertido en algo extremadamente necesario”.

Además, señala la necesidad de tener en cuenta cinco cuestiones básicas: “La primera es la necesitad de que el ejército que se pueda conformar o cualquier otra parte armada trabaje bajo un único paraguas político, de rasgos definidos y con una visión para la Siria del futuro. A ello ha de comprometerse hoy y durante el proceso de transición hasta que se pueda comenzar a trabajar en su reconstrucción y en la de la institución militar”. “En segundo lugar, es necesario que se comprometa con las tradiciones militares en lo referente a las órdenes, su ejecución, el reclutamiento y la unidad de sus dirigentes.  Del mismo modo, ha de comprometerse con la ética en el trato a los civiles y detenidos y en los medios de socorro sanitario”. Prosigue: “En tercer lugar, la misión de este ejército recién nacido ha de limitarse a dos ámbitos: el derecho de autodefensa y la protección de las manifestaciones pacíficas de la brutalidad del régimen.  En cuarto lugar, es preciso que las deserciones no tomen un cariz doctrinal o sectario, y que se salvaguarde el espíritu nacional que nos une, reflejándolo en todos los ámbitos, entre ellos, la denominación que se da a las brigadas desertoras y de nueva conformación”. Finalmente añadió que “es preciso reafirmar que la esencia y la base son las manifestaciones pacíficas y la resistencia civil”.

El portavoz de la Plataforma Democrática insinúa también que “con todo ello, las operaciones militares que no se comprometan a los parámetros anteriores han de ser condenadas por las fuerzas de la revolución y las fuerzas políticas para que el país y los sirios con él, no sean arrastrados a desgracias interminables, pues el caos será el único destino que espere a los sirios en caso de que este cuerpo no se someta a las condiciones antes señaladas”.
Sobre la intervención exterior en la que se centran algunas corrientes de la oposición, dice que “la cuestión de la intervención extranjera no puede tratarse haciendo gala de un puritanismo enfermo ni de un pragmatismo inmaduro. Ni la castidad ni el libertinaje sirven para tratar las cuestiones políticas concretas. La oposición puritana dio la imagen de ser un derviche repitiendo el no a la intervención militar, como si le pidiera al régimen, que carece de toda legitimidad nacional, que reconozca su sentimiento nacional. Por su parte, el otro grupo de la oposición está totalmente desprovista en sus declaraciones de toda consideración política que tenga que ver con la soberanía nacional o con el otro sector de los sirios que temen por el futuro del país”.

“En toda decisión política han de sopesarse los pros y los contras en lo que se refiere al interés nacional. Debemos hablar y discutir los detalles de esta intervención- si es que está sobre la mesa-, sus mecanismos, sus etapas, sus medios, las partes intervinientes, su duración, sus  efectos, sus puntos positivos y negativos, y lo que se puede ganar con ella y lo que se puede perder en lo que al interés de Siria y los sirios se refiere”. Cuando todo eso haya sido discutido y acordado, podremos delimitar una postura clara, pero las posturas generales que se dividen entre el sí y el no, no hacen más que dar lugar a conversaciones sin sentido, caos y deformación de discursos, en vez de ofrecer alguna utilidad o resultado real”.

A ello añadió: “Lo cierto es que ni los que piden la intervención pueden convencer al mundo para que intervenga si el mundo no quiere hacerlo, ni los que lo rechazan pueden convencer al mundo de que no intervenga si este lo tiene decidido. El exterior no es un peón dirigido por nadie, nadie puede prohibirle nada ni incitarle a nada. Así, en lo referente a la intervención, su decisión depende de su visión, estrategia e intereses. Ni los que lo exigen ni los que lo rechazan están haciendo lo que deben ni están a la altura de la revolución, y siguen ganándose la vida con los errores del régimen y no con sus iniciativas”.

“En la práctica, lo que empuja a la intervención exterior son las estúpidas políticas del régimen desde el primer día de la revolución.  Con ellas, el régimen ha llevado la situación a un punto que ha permitido la intervención en la crisis siria de la mayoría de fuerzas y países de la región (Turquía, Irán, Iraq y Hezbollah), además de Rusia, China, la UE y EEUU, sin olvidarnos de la Liga Árabe y los Estados que la conforman”.  Además, “algunos (el régimen sirio, las fuerzas políticas incluidas en su juego y algunas fuerzas de la oposición tradicionales) se movilizan si la intervención exterior viene de Occidente, pero se callan cuando viene de Irán y Rusia”. Lo cierto es que “no hay nadie a día de hoy que no esté metido en los asuntos sirios y si el régimen continúa con su política actual, la crisis irá hacia un incremento de la intervención exterior en varios niveles. Lo que se pide a la oposición siria y las fuerzas sociales es que su voluntad de que haya una intervención sea inteligente y tenga en cuenta los intereses del pueblo y de Siria”.

"Annan, ¿en lo referente a las armas qué has decidido? ¿Armamento pesado o ligero?"
(Unión de estudiantes libres de Siria, rama de Damasco)
(Recuérdese que Annan exigió al régimen sirio que dejara de usar armamento pesado)
Sobre la expresión “protección de los civiles” dijo que “pedir la intervención internacional para proteger al pueblo sirio de los asesinatos es una petición moral y humana, que nada tiene que ver con consideraciones políticas, pues es un derecho básico y que se parece mucho a la petición de ayuda internacional cuando se produce un desastre natural. Aquí es donde debe recurrirse al Derecho Internacional Humanitario y darle un buen uso de forma que ayude a proteger a los civiles a condición de que sus mecanismos nunca vayan en detrimento de los intereses del pueblo sirio y la unidad de Siria”. 

Finalmente añadió que “es necesario que nos olvidemos del ejemplo libio al tratar el tema sirio, apartando sus fundamentos y mecanismos de la mente política y popular. Puesto que el concepto de ‘principio de protección internacional’ y su aplicación es un tema muy sensible, es necesario que se trabaje para encontrar una nueva forma de traducirlo, de forma que se logre el objetivo deseado; es decir, impedir al régimen que continúe con su represión por un lado, y evitar una intervención militar directa al estilo libio por otro”. Así, “la presión exterior, en forma de toma de posturas, declaraciones, sanciones específicas contra el régimen, y envío de observadores internacionales y periodistas extranjeros, es algo sobre lo que no se discute, sino que es algo necesario para proteger a los civiles. Sin embargo, para ello han de buscarse los medios y mecanismos más útiles y efectivos”.

miércoles, 25 de abril de 2012

Los expertos en certificar la muerte no lloramos

Texto original: Soriat (recientemente creada para dar voz a las mujeres de la revolución)

Autora: Razzan Zaytouna

Fecha:22/04/2012



Necesito ver varios vídeos de víctimas para asegurarme de su identidad y de los detalles de su muerte. Son decenas a diario y en los días en se hacen añicos los cimientos de los edificios, son centenares en apenas horas. La media de visionado de cada vídeo es de un minuto. En una hora puedes ver sesenta cadáveres, a no ser que las tomas sean de masacres colectivas. En esos casos, los números se multiplican.

Cadáver tras cadáver, algunos en la mortaja y otros aún envueltos en sus heridas y su sangre, En algunas caras se vislumbran el terror y la sorpresa: “¿Eres tú, muerte?” Otras caras parecen dormidas con la paz que reina en su rostro y también las hay bellas, de piel suave y bocas pequeñas fruncidas, con una sonrisa inteligente de soslayo. Las víctimas infantiles y su eternidad en nuestros espíritus.

Las mujeres son las que menos aparecen en los vídeos, y se hace prácticamente necesario dibujar los rasgos de la víctima en tu imaginación. Las mujeres mártires se van con el silencio de Youtube y en muchas ocasiones no se nos permite presenciar los ritos de duelo en los primeros momentos de ausencia.

Sin embargo, las más dolorosas tomas son las que muestran cómo las víctimas respiran sus últimas bocanadas de aire. En esas situaciones, te ves obligado a respetar esos momentos y no cambiar a otro vídeo o documento. Debes apretar la mano del que está tendido ante ti en la pantalla del ordenador, clavar la mirada en sus ojos aunque el dolor los aparte, escuchar sus últimos estertores. Tal vez diga algo en la lengua de la distancia entre la vida y la muerte. Tal vez lance una disculpa a un ser querido o un “te echaré de menos” a una madre. Tal vez simplemente cante… Querrías escuchar, pero los que rodean el cuerpo incorporado por el dolor no te dejan recibir el mensaje. Se gritan los unos a los otros: “Di la profesión de fe, di la profesión de fe [1]”. Si estuviera en su lugar, tal vez desearía que me dijeran que voy a vivir y cerrar mis ojos con la bella esperanza de volver a mis seres queridos. O tal vez querría que alguien me abrazara en mis últimos momentos y acariciase mi cabeza en silencio. Más aún, la mayoría de esos cortes terminan antes de que el espíritu salga del cuerpo, y los últimos estertores se quedan en la memoria sin llegar nunca el silencio de la muerte.

Hay muy pocos vídeos de víctimas que grabaron unas palabras antes de morir. Algunos no contienen más que sus miradas y algunas palabras a sus seres queridos. Abd al-Muhaymin al-Yunis está tendido sobre la hierba, frente a su rifle, retorciendo entre sus dedos los palitos del suelo. Nos pide que si muere, recemos por él, y luego dice que echa de menos a su madre. Casi podemos ver lágrimas en sus ojos. Sin embargo, los héroes del Ejército Sirio Libre no lloran, por eso aparta su rostro de la cámara y pide al que graba que deje de hacerlo.

Me gustaría llorar cada vez que recuerdo los detalles del vídeo, pero no lo hago: los expertos de la muerte tampoco lloran. No logra derramar sus lágrimas ni siquiera un vídeo de un padre en la ciudad de Al-Rastan, que corre como un loco, llevando entre sus brazos a su hijo cuyo tronco inferior se ha convertido en un esqueleto, debido a un proyectil que perforó la inteligencia y que dejó la cabeza algo mejor para que el padre pudiera distinguir a su hijo y acariciarle el pelo por última vez.

La historia de los padres y los hijos es otra historia en los vídeos grabados de las víctimas. Generalmente, cuando la familia está presente, el ambiente está cargado de llanto, lamento y albórbolas de tristeza que salen de gargantas quemadas por el dolor. La madre eleva plegarias al cielo para que los asesinos prueben la sensación de quemazón en el corazón al ser privados de lo que ha nacido de su ser, y los hijos elevan plegarias para que los asesinos prueben la angustia de la orfandad y la pérdida. Uno de los niños me sorprendió con su insistencia en que se padre no se había ido porque sus ojos estaban clavados en los suyos y no dejaba de decir a los que miraban el cadáver que estaba vivo: “Os lo juro, está vivo, tiene los ojos abiertos”.

Algunas madres nos engañan, o al menos lo intentan, despiden a su hijo sin derramar una sola lágrima, en voz baja y con mucha calma, como si el monte hablase desde su cima o el valle desde su garganta. Lo consideran un mártir a ojos de Dios y esconden su dolor no sé dónde ni cómo. A esas las quiero mucho, son expertas en certificar la muerte, saben bien qué significa no poder llorar cuando uno debe aguantar el llanto. ¿Acaso la congoja no es un derecho humano fundamental inalienable en momentos como ese, omitido por error en los convenios internacionales?

Los detalles de la muerte son interminables, están en miles de vídeos grabados. Los expertos en certificar muertes como nosotros no lloran, les basta con ser testigos con bocas vacías y ceños fruncidos. En momentos concretos, escuchan una voz que aúlla en su interior y no dejan de preguntarse si ellos, los que certifican la muerte a través de las pantallas de sus aparatos o los que lo hacen usando sus dedos y manos, volverán un día a ser seres “naturales” o si la muerte los habrá dejado en una especie de limbo para siempre.

[1] La frase que todo musulmán ha de decir con convencimiento: No hay más dios que Dios y Mahoma es su profeta.

martes, 24 de abril de 2012

No hay alternativa a la revolución


Texto original: Al-Quds al-Arabi

Autor: Elías Khoury

Fecha: 24/04/2012



Los continuos avances de los que es testigo la revolución siria ponen de manifiesto la profundidad de la crisis que vive el país. Tras un año desde que se iniciara la revolución, el régimen despótico sigue siendo capaz de amenazar políticamente y su terrible máquina represora sigue su trabajo letal, asesino y destructor. Aunque una parte de esta realidad tiene que ver con el apoyo ruso e iraní al régimen y a la dubitación internacional ante el llamado “miedo a la alternativa”, la razón principal de esta situación reside en el interior del país.

Ese defecto, o lo que parece un defecto, no es una característica exclusiva de la revolución siria, sino que es una parte del presente de las revoluciones árabes que estallaron de forma espontánea, como expresión de una voluntad por encima de lo político; es decir, una voluntad popular sin liderazgo político, y cuyo único proyecto era un grito de emancipación de la humillación, la vileza y la falta de dignidad. Esta característica general es resultado del hecho de que la política ha sido asesinada durante las últimas cuatro décadas, obteniéndose como resultado directo la marginación y fragmentación de las fuerzas políticas opositoras. Por ello, las revoluciones estallaron entre los jóvenes y con lemas sencillos que se resumen en una única expresión que anuncia que “el pueblo quiere derrocar al régimen”.

Las revoluciones árabes gozan de un punto fuerte que es su espontaneidad y su carácter de estallido popular, pero este punto fuerte es también su punto débil. En Egipto la usurpación del poder por parte de la Cúpula Militar en una especia de golpe no habría sido posible si las fuerzas de la plaza de Tahrir hubieran tenido la capacidad de formar un gobierno temporal que anunciase la caída del régimen en la calle. Las fuerzas organizadoras con programas políticos claros han estado ausentes, excepto en el caso de los islamistas, que dudaron antes de unirse a la revolución y después intentaron aliarse con el ejército para cambiar la apariencia del régimen, colocándole un sombrero a Egipto la mitad del cual fuera un turbante y la otra mitad un casco militar. Esta ausencia permitió a los militares tomar el poder, pero esta misma ausencia hace de la reacción de las plazas una cuestión que no se toma en consideración, complicando la lucha entre el general y el sheij por el poder.

Esta realidad es la que ha conformado hasta hoy el punto débil de la revolución siria. La falta de un liderazgo eficiente que dirija las diferentes actividades revolucionarias ha dejado a la revolución sin la posibilidad de aventurarse a nada; más bien, ha sumergido a los dirigentes de la oposición en el exterior en discursos aleatorios que carecen de toda utilidad. Pero la revolución estaba en otro lugar, la revolución que se enfrenta a un régimen que no tiene reparo en utilizar todas las armas para bombardear, matar, destruir y violar, ha conformado su estructura social y organizativa como racimos de uva; es decir, sin un liderazgo central, intercambiándose las ciudades entre sí el papel de enfrentarse a la represión, y así, la revolución no se apaga incluso tras la salvaje destrucción de Baba Amro en Homs, por ejemplo. La disposición en forma de telaraña de las actividades revolucionarias se ha extendido incluso a dentro de las propias ciudades, pues ante la separación con tanques que ha hecho el régimen entre sus barrios, los revolucionarios han logrado construir sus redes de manera que sean independientes entre sí. De este modo, Al-Wa’r se manifiesta aunque Baba Amro esté destrozado, y así sucesivamente.

Lo que parece una realidad adecuada para el enfrentamiento, no es un reflejo de madurez política y organizativa, sino todo lo contrario: se trata de una manifestación de la ausencia y marginación de las fuerzas políticas. Además, demuestra la incapacidad del Consejo Nacional Sirio de construir una visión política que ofrezca un proyecto para librarse de la dictadura que empiece desde las bases de la revolución y sus luchadores sobre el terreno.Tal vez esta carencia sea la causa principal que le otorga al régimen esa capacidad de mantenerse. Es cierto que la máquina represora que construyó Al-Asad padre al estilo norcoreano, es una máquina sorda, pero esa sordera podría haberse roto con un proyecto nacional democrático con postulados claros, que forme parte de la práctica popular diaria, y con la creación de diversas estrategias de confrontación.

Un punto débil es un punto fuerte y viceversa. Esto explica cómo y por qué el régimen no ha logrado acabar con la revolución. La “doctrina de Hama” que inventó el régimen en 1982, ha sido aplicada por dosis, llegando a su punto álgido en Homs, pero no ha servido, puesto que la máquina represora está golpeando a un cuerpo de mercurio que, apenas conformado, se descompone y vuelve a recomponerse. Por su parte, el aparato de seguridad se sorprendió con el hecho de que su observación y vigilancia de los opositores era inútil, pues se van creando continuamente nuevos liderazgos en lugares escondidos que el régimen ni imaginaba, por ello “sus victorias militares” no sirven.

La revolución no se detendrá, y la posibilidad de que se calmen los bombardeos con la llegada de los observadores internacionales, según el plan de Annan, será una ocasión para renovar la fuerza de las campañas populares para salir de nuevo. Ello sin soñar con que el régimen detendrá la represión y las matanzas, sino que lo más probable es que la fantasía represora y criminal nos sorprenda con nuevos métodos.

El punto débil de la revolución significa que el largo sufrimiento seguirá prolongándose y que hay que un esfuerzo político y mental que debe salir de los capullos que han comenzado a abrirse, y que todos los que apoyan la revolución del pueblo sirio no deben escatimar su apoyo y su crítica. Criticar las prácticas erróneas es apoyar, del mismo modo que la construcción de una ética revolucionaria que comience por evitar el sectarismo y rechazar la venganza se ha convertido en una misión urgente.
Nuestra admiración por la revolución, su espontaneidad y nuestras sorpresa por los grandes sacrificios que han ofrecido los sirios y las sirias no debe impedirnos señalar este punto de debilidad, que ya no puede seguir aceptándose, y que indica el extraño y sorprendente retraso de la élite política en lo que respeta al pueblo

Pero la revolución es la única opción, todo avance debe partir de las realidades que ella misma crea, abriéndose así nuevos horizontes para cimentar los valores revolucionarios. Todo lo demás que se diga y toda llamada a la tolerancia con el régimen en nombre de los errores de la revolución y sus problemas es desertar de la política y la vida.

No hay alternativa a la revolución. No habrá marcha atrás hasta la caída del régimen y la fundación de la democracia. Desde esos dos puntos parte la política, que ha de mantenerse fiel al grito salido de lo más profundo, y que convirtió un reclamo de dignidad humana en el mayor acontecimiento histórico de la historia moderna de los árabes.