Blog dedicado a publicar traducciones al español de textos, vídeos e imágenes en árabe sobre la revolución siria.

El objetivo es dar a conocer al público hispanohablante al menos una parte del tan abundante material publicado en prensa y redes sociales sobre lo que actualmente acontece en Siria. Por lo tanto, se acepta y agradece enormemente la difusión y uso de su contenido siempre y cuando se cite la fuente.

lunes, 23 de abril de 2012

El régimen sirio no puede controlar el color rojo


Texto original: Al-Arabiya

Autor: Yafra Baha'

Fecha: 19/04/2012


 Tanto arriba como en el cartel que sale del huevo pone:
 "Detened la matanza, queremos construir una nación para todos los sirios"
En la macha pone: "Semana Santa Libre, el pueblo ha resucitado, sí, ha resucitado"
(En árabe, tras el domingo de resurrección se dice "El mesías ha resucitado, sí, ha resucitado")

No creo que Rima Dali o “la del abrigo rojo” esperase, cuando se paró frente al Parlamento sirio en el centro de Damasco, sosteniendo una pancarta en la que escribió “Detened la matanza”, que haría del color rojo uno de los colores más importantes de la revolución siria.

La historia comenzó con Rima para convertirse el lema de “Detened la matanza, la sangre siria es pecado” en una especie de amuleto, o tal vez algo más, como si el color rojo, con todos sus significados desde el amor hasta la sangre, hubiera decidido completar lo que inició Rima, repitiéndose las concentraciones y renovándose las detenciones entre los y las jóvenes.

El calendario de “Detened la matanza”

La del abrigo rojo se detuvo ante el Parlamento el 8 de abril y de ahí partió lo que se conoce como la campaña de “Detened la matanza, queremos construir una nación para todos los sirios”, saliendo las jóvenes de la ciudad de Tall, en las afueras de Damasco el 12 de abril. A pesar de ser una ciudad conocida por su conservadurismo, desde allí partió la campaña para decir a todos que nuestra revolución exige la libertad para todos los sirios, sea cual sea su religión o confesión.

Ante el Palacio de Justicia, el 10 de abril, dos jóvenes se pararon alzando una pancarta roja que decía “Detened la matanza, queremos construir una nación para todos los sirios”. Fueron detenidos al instante por las fuerzas de seguridad.

La historia escribe su última página en Damasco (Kafarsousse, Cham City Center) con una concentración silenciosa para detener la matanza el 11 de abril. Los jóvenes Shasha Ayyoub, Salina Abatha, Lin Shaker y Muhammad Abdallah fueron detenidos en ese centro comercial en Kafarsousse en el centro de Damasco en flagrante delito por exigir que se detuviera la matanza.

Si me tienes que detener, hazlo con amabilidad:

El 15 de abril, un grupo de jóvenes (chicos y chicas) se detuvieron frente al ministerio del Interior y, además de las pancartas con “Detened la matanza”, cantaron lemas que se distinguen por su originalidad y profundidad: “La policía está al servicio del pueblo y el pueblo la quiere”, “Si me tienes que detener, que sea con amabilidad”, “Si me tienes que detener, informa a mi familia del sitio al que me llevas”, “¿Dónde está la que toca el arpa?” (en referencia a Safana Baqle, que fue detenida por apoyar y aplaudir a Rima Dali, y es una joven música que toca el arpa y voluntaria en la Media Luna Roja[1]).

 "¿Dónde está la que toca el arpa?"

Poco a poco, controlar ese espíritu que llama a que se detenga la matanza se fue haciendo prácticamente imposible y el color rojo se convirtió en el mayor enemigo de los hombres de Al-Asad y sus shabbiha. Las detenciones ya no sirven para sembrar el miedo en los corazones. Así, tres chicas se detuvieron ayer 18 de abril frente a una de las escuelas más conocidas de Damasco, Dar al-Salam, en un eje muy concurrido en el barrio del Shaalan, en el centro de Damasco, vestidas de rojo y con pancartas de ese color en las que se leía “Detened la matanza”. Un gran número de personas se concentró a su alrededor para aplaudir a las jóvenes mostrando su apoyo. 

Revolución y texto:

Los activistas de Facebook han tomado también parte en la campaña, y se ha creado una página llamada “Detened la matanza”, que ha hecho de la expresión “revolución y texto” un lema que se explica por el hecho de que se  pretende volver a poner “en primera fila las demandas por las que comenzó la revolución, por medio de una serie de actividades que destacan por su carácter juvenil, y a través de las cuales podamos dirigirnos a todos los sectores de la sociedad, sean de la tendencia que sean, para lograr lo que más necesita la sociedad siria: crear una sociedad civil que reúna a todos los miembros de la sociedad y regule las relaciones.

Si la historia se escribiera con colores, el color rojo sería el color de Siria sin lugar a dudas: la sangre siria que ha teñido la tierra y los corazones no solo ha certificado que el rojo es el color más noble, sino que ha teñido la revolución siria del color de la sangre y el amor.

[1] Liberada el 19 de abril de 2012

domingo, 22 de abril de 2012

Para esto sirve la misión de observadores a día de hoy

Este cartel es lo suficientemente elocuente como para que no haga falta comentarlo:

Urgente: Annan pide a las autoridades sirias 
que no utilicen armamento pesado.
Si usa armamento ligero, no pasa nada...
(Kafaranbel ocupada, 22/04/2012)

sábado, 21 de abril de 2012

La verdad es la más honorable creación revolucionaria



Autor: Haytham Manna'

Fecha: 07/04/2012



Hace semanas que dejé de escribir, no por hacer boicot a los medios de comunicación escritos ni audiovisuales, que son muchos (Al-Jazeera, Al-Arabiya, e incluso Rusia Today, en la que según Faysal al-Qasim[1], hablo setenta veces al día, cuando no lo he hecho ni una vez en 2012). Nunca ha sido un problema desaparecer mediáticamente porque no es posible encasillarme por mucho que me paguen o me presionen, sino que el problema reside en el dolor, por no decir algo peor: la situación en la que han desembocado los acontecimientos mientras que la contrarrevolución ha adoptado posturas avanzadas en situaciones diversas en nombre de la revolución y a costa de sus valores y principios.

Como pensador crítico y defensor de mis derechos, la política no puede matar en mí el pensamiento crítico (de la crítica) en una época en la que el discurso crítico está de moda (entre quienes se visten de dinero, es decir, quienes lo reúnen, según una expresión marxista siria enmascarada). He aceptado meterme de lleno en la lucha política con la ética de un jurista, es decir que he llegado a la política con la ética de los Derechos Humanos, su dignidad y su seguridad. Cuando este es el punto de partida, los enemigos se multiplican. Se trata de seguir el método que considera callarse ante los errores viciados y que niega hcer un seguimiento selectivo de las violaciones de Derechos Humanos, que exige que se investigue cualquier crimen al margen de quién y cómo lo comete, que reprueba que se fuerce a los cristianos a emigrar y que se asesine por motivos sectarios, además de condenar y exigir que se haga rendir cuentas a los shabbiha en todo tribunal y que niega la lógica de el fin justifica los medios. No es posible contentar a mucha gente con este método, especialmente quien no se ha acostumbrado a ello durante la dictadura.

La pregunta es ahora: ¿A dónde vamos? Es una pregunta muy legítima, porque la revolución no es un pasaporte para reproducir la represión, la crueldad, la tortura o la mentira, sino una fortaleza impenetrable en contra de su mantenimiento y no se puede hablar de una revolución, sectarismo y confesionalismo al mismo tiempo, o hablar de la resistencia civil y de la destrucción del armamento pesado del ejército.

Por eso, no me he callado ante los métodos que seguían los activistas islamistas y laicistas, y me dolía que se convirtieran en moneda corriente, critiqué la corrupción del dinero político, que se ha convertido en parte de la lucha por la influencia interior y exterior, o la decadencia de las alianzas y enemistades regionales y pugnas internacionales que nos han convertido en peones de un juego cuyo último interés es la construcción civil y democrática en Siria y la región.

Tras un año, el poder dictatorial ha dado lo peor de sí mismo en lo que ha crímenes contra la humanidad se refiere y ahora vemos a sectores de las víctimas perdiendo el rumbo que detiene el círculo vicioso que ha creado el poder securitario y despótico para empujar al reprimido a la ética del represor, a la víctima hacia el cuerpo del verdugo y que convierte a los medios de la dictadura en los medios de los revolucionarios… Manifestaciones enteras en las que no oímos una sola palabra sobre el derrocamiento del régimen o el edificio de la dictadura, sino que vemos ataques contra el luchador o los luchadores que han luchado contra la dictadura durante medio siglo, mucho antes de que algunos de los que se dicen revolucionarios pasaran de adoptar posturas vergonzosas a clasificar a la gente como infieles y traidores. Aún más, supervisan directamente el ejército electrónico que se dedica a destruir la imagen de los símbolos gigantes y embellecer las de los enanos ante las puertas que consideran grandes porque ellos son pequeños.

El levantamiento, que es y sigue siendo una revolución para mí, es una reconstrucción del ser humano, el Estado y la nación. Es el grito de la ciudadanía contra la sumisión generalizada que engendró la dictadura, el fin de los caminos que asfaltó el despotismo, y el inicio de una ética que nos da la capacidad revolucionaria de volver a confiar en el bien, la verdad, la solidaridad, la hermandad, la unidad nacional y la cohesión nacional entre los componentes de la sociedad única.

El pueblo sirio tuvo la suerte de presenciar la desgracia iraquí y las secuelas de tener que tener que convertirse en refugiado, también ha visto lo que sucedió y sucede en Libia y los costes humanos (más de 50.000 muertos y 330.000 heridos) y materiales. También han oído lo que pasó en Yemen (donde Al-Qaeda sigue asesinando soldados hasta hoy) y ha visto la diferencia entre el pacifismo de la revolución y una revolución armada. Pero hay quien decidió hace tiempo, concretamente desde la conferencia de Antalya, que debíamos, como sucedió en Libia, cambiar el sueño y la bandera, aunque no hubieran cambiado muchos de los ministros. Como sucedió en Iraq, se mezcla entre los de Saddam y el ejército iraquí, y como sucede en Bahréin, se quiere que entren fuerzas no sirias, pero esta vez para apoyar a los revolucionarios, no al poder.

La hipocresía es ahora moneda corriente, negociar el precio es una condición necesaria para no ser acusado de ser un shabbih o un colaborador. La demagogia es la única ideología que une al salafista con el partidario de los Hermanos Musulmanes o con el liberal en un proyecto único y una única forma de hablar. El poder securitario ha jugado con destreza al juego de dejar a la revolución sin sus líderes y sus cuadros de base, deteniendo y asesinando a lo mejor que ha dado la revolución, y ha metido a un importante sector en el juego de reproducción de sus sucios métodos:

-Acusar a los ciudadanos y ciudadanas de forma inmoral (yo me llevé el haber atacado a un menor y el Sheij al-‘Ar’ur se llevó el haber atacado a un soldado): por supuesto, estos modos se trasladaron a la oposición y este no se sienta con aquel porque es del servicio secreto y aquel llama a los medios y los gobiernos para acusar a un opositor honorable de ser colaborador del régimen.

- Los documentos falsificados: las autoridades han falsificado documentos en sus medios para acusar a algunos partidos y grandes personalidades nacionales. Nosotros hemos adoptado este método y hemos empezado a sacar semanalmente documentos falsificados, ya sea sobre cómo trabaja el ejército, los platos de comida de los extranjeros o los permisos temporales de los iraníes.

-Grabaciones televisivas: las autoridades comenzaron a utilizar un método despreciable conocido como las “confesiones” de los acusados en la televisión para demostrar que el conductor de un camión trafica con armas y a un estudiante del colegio se le encarga llevar a cabo operaciones militares y otras mentiras similares. Algunos de los que están armados no han tardado en confirmarnos las confesiones televisadas de rehenes detenidos o mujeres secuestradas o ciudadanos que estaban en el lugar erróneo en el momento erróneo.

 "Confesión" del coronel Hussein Harmoush, 
que fundó el movimiento de los Oficiales Libres en verano de 2011 
con soldados desertores y que fue secuestrado en Turquía

-Secuestros, interrogatorios y tortura: desde hace cuarenta años, las autoridades securitarias han secuestrado, interrogado en sótanos de tortura y practicado más de cuarenta métodos diferentes para violar la integridad del alma y el cuerpo. Pero la sociedad no ha respondido a ello reproduciéndolo, sino luchando para acabar con ello. Por desgracia, el reprimido ha caído en la trampa del represor y las prácticas como estas se han vuelto aceptables entre algunos extremistas.

-Empujar a la gente a que se desplacen y se conviertan en refugiados: las autoridades desde bien pronto se han esforzado en atemorizar a los ciudadanos pertenecientes a la minoría con el peligro de que sean atacados por “la mayoría” y hemos intentado evitar que la gente huyera o se desplazara por razones sectarias o religiosas, como también hemos intentado evitar los desplazamientos tras la entrada del ejército en Daraa en abril de 2011. Pero esta enfermedad ha llegado al norte con la idea difundida de que el hecho de que haya más de 10.000 refugiados  permitirá a la OTAN intervenir militarmente. El poder securitario y los shabihha lo han conseguido en Tel Kalaj y la provincia de Homs, y ahora nos encontramos con más de medio millón de desplazados y 38.000 refugiados.

-Propaganda en vez de información: el poder mediático en Siria se ha convertido en un medio para deformar la realidad y mentir de forma sistemática, atentando directamente contra todos los ciudadanos opositores o participantes en el movimiento social revolucionario. Poco a poco, una parte de los revolucionarios se han ido deslizando hacia la misma lógica y han comenzado a mentir, exagerar y decir que está en el centro de Homs cuando en realidad está en Beirut, y en el barrio de al-Balda en Daraa cuando se encuentra en Jordania. Los medios del Golfo han jugado al mismo juego propagandístico y nos hemos encontrado ante una dualidad que nos recuerda a los medios estalinistas: el poder siempre tiene la razón / la calle siempre tiene la razón. Puede decirse que el pueblo sirio por primera vez desde hace medio siglo, ha encontrado una manera de vengarse de su total ausencia en los medios de comunicación a través de los canales por satélite miles de veces más vistos y seguidos que los medios oficiales del régimen… Pero estos medios, no se han limitado, desgraciadamente, ha crear una conciencia democrática plural y una escuela superior mediática. Liberados de la propaganda de las autoridades, hemos entrado en la contra-propaganda que ha alejado a la mayoría silenciosa de los revolucionarios en vez de atraerla. Por ejemplo: cuando la proporción de intervenciones “no suníes” en los medios de comunicación del Golfo son menos de un 5% en una sociedad en la que hay cerca de un 30% de habitantes que no son suníes y un 10% que son kurdos, que no se sienten identificados en los discursos suníes, podemos preguntarnos cómo se puede detener la operación de mancilla de la conciencia mediante una conciencia mancillada sectaria y confesionalmente. Es como si esta problemática estructural y operacional siria no bastase, para que vengan los que declaran la yihad contra los esotéricos, chiíes (literalmente, “renegados”[2]) y nusayríes (alauíes) de Líbano, Egipto y el Golfo. Ello hace necesario recordar a personas como el Sheij Al-Qaradawi[3] que su negativa a definir lo que sucede en Bahréin como un levantamiento al menos hasta donde sabemos, es consecuencia de su convicción de que hay una dimensión sectaria en los hechos y una injerencia extranjera. ¿Cómo puede aceptar sentarse bajo una bandera en la que se lee “La sangre suní es una” y caer en declaraciones que sectarizan y confesionalizan lo que sucede en Siria y pedir la entrada de la OTAN?

Esta imitación entre el represor y el reprimido ha debilitado la confianza en la revolución y los revolucionarios, y ha reducido las diferencias entre la corrupción de un funcionario del régimen que se ha enriquecido durante años y un opositor que se ha enriquecido durante meses… Mientras, el programa de base y el principal discurso por el cambio democrático se han visto apartados, por lo que el hablar de un programa  iluminado y civil ya no es importante para nadie, porque el civismo es una práctica y la democracia también, y cuando algunos líderes de la oposición incitan al sectarismo para satisfacer los instintos populistas, ¿cómo puede el ciudadano de a pie confiar en este órgano o aquel?



Para responder a la política del poder en su demonización del movimiento pacífico revolucionario calificándolo de conspiración, salafismo o yihadismo, algunas fuerzas y personalidades políticas opositoras han entrado en el juego de arremeter en su discurso contra todo lo que no está integrado en el conglomerado de intereses securitarios militares y financieros del régimen, provocando el odio hacia el ejército al considerarlo “el ejército de Al-Asad”, permitiendo que se destruya lo que se ha construido con sangre siria y con los impuestos del ciudadano, mezclando la destrucción del Estado con la destrucción del poder dictatorial. Ello no está exento de pujas sobre los números y los datos como si estuviéramos en un subasta pública, pero las palabras matan y cuando se dice “el ejército asadiano” al referirse a todos los soldados, se ataca a todos los adolescentes que están en un control sin importancia, que nada tiene que ver con quien lo guarda. Así, se mata a un soldado aquí y a un inspector allá en una operación que se denomina revolucionaria. No encontramos políticamente a nadie con la osadía de decir que esto es un crimen que generaliza y repite los crímenes de asesinato que lleva a cabo el régimen.

Se han asesinado los conceptos constructivos de palabras básicas como “diálogo”, “negociación”, la “traducción política de la lucha popular sobre el terreno” y “el cambio pacífico hacia la democracia”. Ya no somos políticos que negocian hasta que la situación les obligue a hablar de armas, ni armados que luchan hasta verse obligados a negociar. Nuestras armas llegan por medio de la declaración de un ministro de Exteriores del Golfo y nuestra aceptación del alto el fuego llega de Washington. Después preguntamos: ¿cómo ha podido el poder mantenerse hasta hoy?

No hay duda de que estamos en un punto de inflexión existencial y no en una etapa cotidiana del presente y el futuro de Siria. Es esta una etapa que exige grandes líderes y posturas rotundas, una etapa en la que no se construyan los cimientos políticos y populares sobre la venta de ilusiones y el comercio con mentiras y miserias. Una etapa en la que se lave la sangre contaminada con la peste de la dictadura para convertirla en un proyecto democrático de fuerzas centrífugas para la mayoría efectiva de Siria. Los partidarios de la democracia están en retroceso en las calles, mientras aumenta un nuevo discurso extirpador, del mismo modo, aquellos se retrotraen en sus casas, dando paso a favor su negatividad introvertida y temerosa de sí misma, de quienes la rodean y del cambio. La guerra civil no es un espantajo que utilizan los portavoces del régimen, sino que el contexto objetivo la ha petrificado en los pechos de nuestro pueblo. En 1858, Matanius Shahin se levantó contra el feudalismo para crear una nueva sociedad justa que no pecase contra sus componentes en Líbano. Dos años después, las fuerzas contrarias lograron transformar eso en un enfrentamiento sectario abierto entre los libaneses[4].

Para que los historiadores no escriban dentro de varios años sobre la revolución siria abortada, nuestro deber es salvaguardar los valores de la revolución y tener la valentía de enfrentarnos contra todos los miembros de la contrarrevolución.

[1] Presentador de un programa de televisión de Aljazeera de debate muy popular, de nacionalidad siria.
[2] Así se denominó durante siglos a los que se habían salido del islam “mainstream” suní.
[3] Famoso líder religioso que en su día perteneció a los Hermanos Musulmanes y que goza de un gran público que lo considera su guía.
[4] La conocida como guerra civil entre maronitas y drusos en el Monte Líbano (1860).

jueves, 19 de abril de 2012

Observen, observen...

Ayer mismo (18 de abril de 2012, cuando se "celebra" el aniversario de la matanza en la plaza del reloj de Homs) todos pudimos ver, incluidos los medios hispanohablantes, al menos en España, las imágenes de cómo el ejército sirio regular, o los grupos paramilitares afines al régimen disparaban contra una manifestación que iba acompañada de los obervadores de Naciones Unidas.

El ingenio y el humor sirio, que no tienen límites a pesar de lo que está pasando, a pesar de la muerte, la destrucción y el dolor, y ello porque tienen la firme determinación de lograr sus objetivos: la caída del régimen para construir una Siria libre, nos han dejado una estampa como estas:

"El carnicero sigue matando, 
los observadores observando
 y el pueblo con su revolución"

"Observad la manifestación de los observadores
 para exigir libertad de observación"
(Los libres de Halfaya)

martes, 17 de abril de 2012

Mi tierra


Texto original: Kebreet

Autor: Nur al-Huda al-Rihan

Fecha: 17/04/2012

Obra del fotógrafo palestino Wessam Dabbagh, 
donde inserta el Guernica de Piccaso en una foto de la ciudad de Homs


A mi tierra,
en la región de las dificultades, en tiempos de dificultad,
se le han deformado los rasgos,
su rostro ha palidecido,
y se viste con ropas desgastadas…

Mi tierra,
que un día fue próspera,
es hoy pobre
y está necesitada.

Mi tierra,
que un día fue morada de bebedores mujeriegos,
es hoy asceta y adoradora.

Querida tierra,
cuánto ha cambiado la conformación de tu rostro,
y sin embargo, el tono de tu voz se mantiene temeroso.
Y es duro.
Y te echo más de  menos,
Y más te quiero.
Creces y te haces más bella.
Espero paciente,
pero la paciencia se harta de mí.
Intento abrazarte,
pero entre mis dedos te esfumas.

¿Hay una cuestión “cristiana” en la revolución siria?


Texto original: Al-Quds al-Arabi

Autor: Elías Khoury

Fecha: 17/04/2012 (Día de la independencia en Siria)


Hay una cuestión errónea y perjudicial que se plantea en la revolución siria: la postura cristiana. La razón por la que existe esta cuestión nace de la conjunción de dos errores.

El primero es la comparación que se establece entre la postura cristiana y la de los Hermanos Musulmanes. Los Hermanos Musulmanes en Siria, como en Egipto, no han desencadenado la revolución, sino que la han apoyado, a pesar de que haya ciertas dudas acerca de su tardío involucramiento en Egipto y sus actividades actuales. El error de esta comparación es que no hay un movimiento de Hermanos Cristianos para compararlo con el partido de los Hermanos Musulmanes, que se niegan a llamarse partido y prefieren el significado más ambiguo que conlleva la palabra “asociación”. Incluso los partidos cristianos libaneses no son religiosos en el sentido teológico, sino en el sentido sectario y es eso lo que lleva a algunos a dudar de su vocación cristiana. La terrible experiencia durante la guerra civil libanesa a la que se ha puesto el nombre de los cristianos nacionalistas, no fue más que una mercancía sectaria envenenada que sugería que los cristianos eran colaboradores o traidores en general, excepto el grupo que se salvó de entre ellos que se puso a sí mismo el calificativo de nacional. La creación de este grupo político fue un claro anuncio de la rendición de los laicos ante el discurso sectario.

El segundo error es apoyarse en lo que declaran los patriarcas cristianos, cuando los centros de los patriarcas de Antakya (Siria y Líbano) están en Damasco, excepto el maronita, lo que explica su sometimiento a las presiones del régimen dictatorial en Siria. En lo que respecta al patriarca maronita, además de en lo religioso, actúa también en lo político, después de “que se le haya dado la gloria de Líbano”, como dice la conocida expresión[1]. En sus posturas, expresa la caída del bloque político maronita en Líbano tras las desgracias que provocaron los líderes políticos de la secta con sus decisiones políticas y sus imaginarias alianzas exteriores, además de la danza de la muerte cuya coreografía diseñaron por medio de su alianza con el régimen asadiano en Siria antes de caer al abismo de la alianza suicida con Israel. Esto no significa que las demás sectas libanesas sean mejores, pues la estructura política sectaria está dominada por la colaboración con el exterior (y cuando se pierde ese apoyo, se debilitan y se desintegran).

Naturalmente, las posturas del patriarca maronita Bishara al-Ra’i[2] sorprendieron a todos, pero son menos incendiarias que las posturas declaradas por el general Aoun[3], que suponen un claro apoyo al régimen sirio, más aún sabiendo que el citado general fue reciclado por la familia Asad para que fuera el patriarca político de los cristianos en la zona de la Siria histórica. Además de estas declaraciones, las últimas posturas de algunos patriarcas y obispos solo han servido para echar más leña sobre la idea de que existe una alianza entre las minorías en la zona de la Siria histórica contra la mayoría musulmana suní.

Creo que se exagera la importancia de estas posturas y que hay una mala intención en su lectura. Exceptuando la vergonzosa postura adoptada por el patriarca maronita, las posturas de los líderes espirituales religiosos en Siria no son peores que las del Muftí suní de la República en Siria  que ha extendido su apoyo a los crímenes cometidos por el régimen. Esto se debe a que el mecanismo de represión del régimen ha puesto a los líderes religiosos en una posición nada envidiable y les ha convertido, finalmente, en una parte del aparato del poder.

Por el contrario, hay un vacío de político y cultural que ha creado la dictadura de tal manera que ha dejado a la revolución espontánea que estalló en Siria totalmente incapaz de formar un frente político real que incluya a todos los componentes del pueblo y tranquilice a los que tienen miedo, en medio de la ola de temor que ha engendrado el aparato de dicho régimen y en cuyo engendramiento han colaborado algunas fuerzas takfiríes[4] que han sido hasta hace poco sus aliados en muchos puntos, desde Al-Qaeda en Iraq hasta Fath al-Islam en Líbano.

Tal vez la mayor mentira que han logrado elaborar los muros del miedo es que el régimen sirio es un régimen alauí que protege a la secta alauí. Lo cierto es que este régimen mafioso es multisectario, pero se protege con los alauíes y quiere hacer de ellos el combustible en su lucha a vida o muerte para mantenerse en el poder. Lo extraño es que algunas voces laicas hayan caído también en el discurso del miedo y la atemorización presentando una explicación conspiradora de la historia del movimiento nacional árabe, convirtiéndose así la arabidad en una invención cristiana, el laicismo en una huida del Estado islámico y la idea del nacionalismo en un “neo-estalinismo bizantino” según decía el autor del artículo “Cristianos contra suníes” (Al-Hayat, 8 de abril de 2012).

Este discurso adopta, sin darse cuenta tal vez, el pensamiento fundamentalista que ve en los movimientos nacionales árabes una conspiración de las minorías contra el Estado otomano. Es decir, basta con mencionar algunos nombres cristianos de la etapa fundadora del nacionalismo para calificar a este movimiento de conspiración, como si Mustafa Kemal (Ataturk) hubiera sido cristiano o judío como dicen algunos, o como si Gamal Abdel Nasser hubiera pertenecido a alguna de las minorías. Se trata de meras proyecciones que no pueden ver el significado de la independencia del pensamiento cultural y las connotaciones positivas de que una gran parte de las élites de las minorías religiosas se implicasen en el movimiento nacional como indicio de emancipación y liberación en busca de nuevas ideas de la época contemporánea. Este pensamiento conspirador no hace más que apoyar la supuesta inevitabilidad del apoyo de las minorías al dictador por miedo a la mayoría. Se trata de una suposición destructiva no solo para las minorías, sino para toda la existencia nacional. Pero ¿dónde está el problema?

¿Acaso es necesario que creamos a Bichara al-Ra’i y sus semejantes, o debemos ir hacia la construcción de una nueva unidad nacional cuya base sea la ciudadanía y su proyecto el deshacernos de la dictadura aunque el coste de ello suponga el retorno a la primera cuestión que ha embalsamado la dictadura? Es cierto que la revolución siria ha pasado y pasará por momentos difíciles y también es cierto que se han dado prácticas erróneas por parte de los revolucionarios, pero lo cierto además de esto es que la revolución devuelve a las personas su derecho de decidir su vida y abre las puertas de la libertad. La dictadura ha quedado en el pasado incluso aunque lograra alargar su vida un tiempo asesinando aún más y amenazando y mintiendo como hace. Y la cuestión de futuro para Siria es la cuestión de la democracia y la libertad tras cuatro décadas de despotismo, y no una cuestión relacionada con las minorías, sino una cuestión nacional cuya respuesta ha de encontrarse entre todos.

[1] Cuando se menciona el nombre del santo Marón, se añade “que la gloria de Líbano le sea dada” y recientemente, se le comenzó a aplicar al patriarca maronita (algo en lo que no todos están de acuerdo).
[2] Véase este texto.
[3] Michel Aoun es lider del partido Movimiento Patriótico Libre, una coalición principalmente cristiana, con una visión secular de la política y actualmente aliada de Hezbollah en la coalición 8 de marzo, pro-siria. Sin embargo, en el pasado, su enemistad con Siria le obligó a abandonar Líbano. Se le califica de oportunista.
[4] Takfirí: grupo que considera a todos los que no actúan según los preceptos que ellos establecen como los que han de seguir los buenos musulmanes como infieles (kafir) que han de ser “excomulgados”.

lunes, 16 de abril de 2012

El régimen sectario no es el régimen de una secta

Texto original: Al-Nahar

Autor: Yassin al-Hajj Saleh

Fecha: 07/04/2012

Dibujo de Issam Hamdi

Hay dos puntos que han llamado mi atención en la respuesta que publicó mi amigo Ratib Sha’bo (“Sobre el sectarismo en Siria”, Al-Nahar, 17/03/2012) a mi artículo “Sobre el sectarismo y el régimen sectario en Siria” (Al-Nahar, 11/02/2012). El primero es su tendencia a reducir el papel general del sectarismo en Siria, concretamente, el negar su relación con el régimen político; el segundo es el hecho de que parece que no ha quedado claro que yo di la vuelta a la connotación del régimen sectario para que dejara de entenderse como el régimen de una secta en sí; es decir, eliminando así la posibilidad de que régimen sectario sea sinónimo de la expresión “régimen alauí”.

Me contestó como si yo hubiera querido decir con la expresión “régimen sectario” en Siria que es un régimen que representa a los alauíes o salvaguarda sus intereses, habiendo dicho con total claridad en el artículo que hablar de un régimen sectario, es hablar de un régimen, una ordenación del poder, una influencia y una riqueza, y no de una secta. Además, dije que el régimen sectario utiliza el sectarismo como instrumento de poder (y no es su “instrumento de poder por definición”, como se dice que he dicho), y que el régimen en Siria no está en manos de los alauíes, sino que estos están en manos del régimen.

Definí al régimen con tres características: en primer lugar, que se basa para su reproducción, perduración, continuidad, tranquilidad y herencia en la reproducción de las diferencias sectarias y su ampliación. En segundo lugar, que permite que haya umbrales de identificación diferenciada entre los ciudadanos, una diferencia que se extiende a las diferencias sectarias. En tercer lugar, su estructura o las prácticas de la élite del poder, están en consonancia con el desarrollo de la autoconciencia sectaria de todos los individuos y el retroceso de la conciencia nacional y los lazos de unidad.
Ratib Sha’bo está en contra de esta definición. Sobre el primer punto, el hecho de que el régimen se base para reproducirse a sí mismo en la reproducción ampliada de las diferencias sectarias, dice que no es más que “en el que se basan todos los modelos de gobierno impuesto para continuar gobernando”. ¿Es eso cierto? El gobierno de Gamal Abdel Nasser era impuesto, pero nadie le atribuyó una política de “divide a la sociedad egipcia y la dominarás”. Lo mismo sucedió con Habib Bourguiba en Túnez, Houari Boumedián en Argelia y Franco en España. Las dictaduras se basan en atacar a cualquier competidor político interno, pero no solo se abstienen de llevar a la práctica una política de división metódica de los gobernados según criterios sectarios, sino que, de hecho, se afanan en unirlos. Lo cierto es que el utilizar la división con objetivos de dominación es un principio que define a la colonización y ello no es una mera “forma de gobierno impuesto”, sino que también incluye un odio cultural hacia los gobernados, o al menos, la imposición de grados humanos que distinguen entre los colonizadores y los colonizados. La decadencia de nuestros regímenes en la Siria de Al-Asad, el Iraq de Saddam o el Egipto de Mubarak entre otros hacia algo parecido a la colonización extranjera es lo que nos ha hecho hacer uso de una lengua y unos preceptos que pensábamos que eran exclusivos del colonialismo para definir a dichos regímenes.

El segundo elemento en mi definición del régimen sectario es la diferencia entre los umbrales de identificación de los ciudadanos con él, de una forma que está relacionada con las diferencias religiosas y sectarias. Ratib Sha’bo responde a ello en forma de decreto abreviado. Dice que eso se extiende a “por un lado al sentimiento intrínseco de los grupos no significativo en la definición conceptual”. ¿Por qué no lo es? ¿Cuáles son los parámetros para que algo sea significativo en las realidades sociales? No tengo claro si en estas palabras hay una alusión velada a la doctrina de la infraestructura específica del materialismo histórico, pero independientemente de eso, ¿no es un problema en cualquier país que un sector de los ciudadanos sientan una total identificación con el régimen, mientras que otro se siente así solo a medias o incluso se siente como un extraño, especialmente cuando esos sentimientos divergentes guardan relación con situaciones y prácticas políticas por parte del régimen?

El propio Ratib Sha’bo deja claro el tema, aunque no lo llame identificación, y prefiera incluirlo en la psicología social y la narrativa de opresión específica de los alauíes, pero su explicación, y su artículo en general, parece que tiende a negar la implicación del régimen en el fenómeno, atribuyéndoselo a un sentimiento natural de los alauíes o a la conformación histórica y psicológica de la sociedad siria. Ello resulta un tanto extraño en alguien que reconoce que el sectarismo es un fenómeno político, pues ¿es posible que las élites, los partidos y los intelectuales que se oponen al régimen sean los que tratan el sectarismo, mientras que un régimen que se presenta como el que aúna el poder absoluto en los niveles político, intelectual y moral, no tiene nada que ver? Además, a tales supuestas circunstancias psicológicas se les vienen encima unas realidades generales y políticas de primer orden entre las que están la vida y la muerte en amplias zonas de Siria hoy. ¿Son entonces meras realidades psicológicas “no significativas”?

El tercer punto de mi definición del régimen sectario es que “su estructura o las prácticas de la élite del poder van en consonancia con el desarrollo de la conciencia sectaria de todos en detrimento de la conciencia y la unidad nacionales”. Sha’bo se pregunta cuál es esa estructura y dice que las prácticas observables se identifican, más bien, “con la secta de la mayoría en lo referente al seguimiento de los ritos, la apertura de escuelas e institutos de sharía y la construcción de mezquitas, llegando hasta los matrimonios mixtos”. Observo de nuevo que el punto fundamental en mi artículo se le ha debido de pasar. El régimen sectario no es el régimen alauí, para que me diga que hay prácticas que se identifican con la secta suní, o para esforzarse en intentar clarificar por qué la mayoría de los sirios, y la mayoría de los alauíes, piensan que el régimen es alauí. El régimen sectario, nuevamente, es el que se sirve del sectarismo, es decir, la división sectaria y la identificación sectaria, como instrumento de gobierno. De ahí que otorgue a los suníes unas ciertas prerrogativas en los sectores en los que pueda neutralizar a algunos sectores de ellos y le den lo que quiere: la dicha eterna en el gobierno. El régimen sectario, una y otra vez, es un régimen que gobierna por medio del sectarismo (y otras cosas) y no una secta que gobierna un régimen.

En cuanto a la estructura del régimen es un conglomerado político-securitario, al que se añade el componente económico en los últimos años. No la expliqué en el artículo en cuestión suponiendo que estaba claro y que las “prácticas conocidas” son la básicamente la discriminación sectaria según los fundamentos de esta estructura político securitaria. Esta realidad, contra la que nadie objeta, nace de la prioridad inserta en lo profundo del cuerpo del régimen: la permanencia eterna. Ello es suficiente para considerar a la sociedad gobernada como una fuente de peligros y para que le régimen ponga su seguridad en manos de aquellos en los que confía. La sectarización de estos aparatos estratégicos desde los setenta del siglo XX, es lo que ha provocado y provoca el enfado entre muchos sirios, y en estos aparatos especialmente es en los que el régimen se apoyó para aplastar a la oposición en los ochenta, como hace hoy día para enfrentarse a la revolución
Es aquí cuando me sorprende lo que dice Ratib de que el hecho de que el régimen se apoye en “se apoyó en los oficiales de origen alauí para darles los puestos más sensibles en el aparato de seguridad y el ejército, medida necesaria para la naturaleza dictatorial del régimen. En la naturaleza de estos regímenes dictatoriales está el confiar las misiones militares y securitarias sensibles a las personas en las que confía, generalmente de las minorías, incluso aunque el régimen fuera de la mayoría, porque el ser minoría impide frena las aspiraciones securitarias o militares, por muy alto cargo que se ocupe, fuera del marco del régimen. Lo primero es mantenerse fiel al régimen”. La relación entre la dictadura y el sectarismo no es una relación de exclusión, y puede que un régimen sea dictatorial y sectario a la vez y que, para poder mantener su gobierno, tienda a apoyarse en aquellos en los que confía, como ya se ha dicho, y en determinadas formas de discriminación sectaria en la sociedad. ¿Qué significa sectario si no es para referirse a quien lleva a cabo prácticas sectarias? Tal vez “se vio obligado” a estas prácticas sectarias para mantener la seguridad de su régimen (como dice Nicholas van Dam en su conocido libro The Struggle for Power in Syria), para no ser víctima de un golpe militar al poco tiempo, siendo él coetáneo a los golpes y habiendo estado implicado en ellos. Sin embargo, esto no cambia nada, porque quien fuma es fumador y quien practica el sectarismo es sectario. Ello no suponen una identidad fumadora de la persona o una identidad sectaria del régimen. El sectarismo es parte de los hechos y las políticas y no de las identificaciones e identidades, así se trata por medio de hechos y políticas, y no cambiando las identidades o intercambiando las identificaciones.
Además, Sha’bo no da ningún ejemplo de su extraña teoría de que los regímenes dictatoriales se apoyan en aquellos que pertenecen a las minorías para colocarlos en las posiciones delicadas porque sus aspiraciones se mantendrán dentro del marco del régimen. Conocemos, Ratib, los lectores y yo, a un hombre, miembro de una minoría cuyas aspiraciones excedían el dominio del gobierno en Siria hasta el punto de mantenerlo en línea hereditaria dentro de su familia.

No veo la manera de meter el régimen sectario sirio en el modelo libanés como hace Ratib, un modelo al que podría añadírsele el formato israelí que da a los judíos de Palestina la preferencia frente al resto de individuos de otras religiones. Sin embargo, en mi opinión, es complicado encontrar un molde para todos los regímenes sectarios en nuestra región, que incluya todos sus diferentes tipos: el libanés, al iraquí (que cada vez se parece más al anterior), el sirio, el bahreiní, el iraní, el saudí, el egipcio o el israelí. Espero hacer eso algún día.

En definitiva, no veo por qué criticar a Ratib Sha’bo, porque el régimen, efectivamente, es el gran avivador de los problemas sectarios y el primer factor de discriminación y segregación en la región. Negar la responsabilidad que sobre él recae no es una polémica superficial, sino que es también un error de actuación, pues no hay nada en las sociedades modernas fuera del Estado y la política, y el sectarismo no está fuera de ello en su confuso espacio psicológico, para que nos ayude hoy y en el futuro a, partiendo de él, considerar como la cuestión principal de la política en nuestro país la creación del pueblo sirio único, formado por aquellos que descienden de grupos religiosos y confesionales diferentes. Tal vez, Ratib, yo o cualquier otro, seamos sectarios psicológica y políticamente, pero somos meras personas, y nuestra influencia corrupta no se puede comparar con la influencia de quien ocupa puestos públicos. La corrupción de estos es la corrupción generalizada, mientras que la corrupción individual se mantiene en el plano individual. Por ello, reformar nuestra psicología aún da pocos frutos, mientras que reformar la psicología general nacional supondrá una reforma general con mayores frutos. 

Tal vez sea posible criticar la definición de régimen sectario desde el punto de vista de cuánto se adecua con el definido, y veo que es oportuno porque une al régimen político y el sectarismo. También puede criticarse desde el punto de vista de la coherencia; es decir, de la posibilidad de que haya utilizado el concepto con más de una connotación, entre las que destaca la connotación más corriente en Siria que identifica régimen sectario con régimen alauí. Eso es lo que no he hecho y contra lo que he advertido con claridad. Al margen de eso, la crítica de Ratib Sha’bo está fuera de lugar.

viernes, 13 de abril de 2012

Cuando las esperanzas empezaban a perderse

Hoy, viernes de una revolución para todos los sirios (13/04/2012), las calles la práctica totalidad de las ciudades del país, se han llenado de manifestaciones (aprovechando el alto el fuego casi completo anunciado por el régimen, decimos casi completo, porque ya hay víctimas en Alepo al menos).

En este día, miles de pancartas con las mismas palabras de Rima Dali se han podido ver, incluido el golán ocupado, demostrando nuevamente la unidad de los sirios y el hecho de que tras más de un año de sacrificios contra un régimen incapaz de responder si no es de forma violenta, su voluntad se mantiene inquebrantable.

Desde este blog mandamos un breve mensaje de orgullo a todos los que están escribiendo la historia:
منذ وقت طويل وأنا لم أشعر بمعنوياتي هكذا مرتفعة. كنا نثق بكم وأثبتّوا من جديد أن الشعب السوري واحد وأن إرادتكم لا تتكسر. عاشت سوريا حرة أبية (جمعة ثورة لكل السوريين) أنا فخورة جدا
Aquí se pueden ver ejemplos del sentimiento de unidad en esta revolución:

Soy druso, alauí, suní, kurdo, ismaelí, cristiano, judío y asirio... 
Soy el revolucionario sirio y estoy orgulloso de ello.


"Viernes de una revolución para todos los sirios (Zabadani)"
Encima de las letras blancas, en colores, se puede leer 
"suní, musulmán, cristiano, kurdo, alauí, chií, druso e ismaelí"

"A nuestros hermanos kurdos: vuestra marginación es nuestra marginación"
(Estudiantes libres de Hassake, Qamishle, 13/04/2012)

Y como siempre, el ingenio de Kafaranbel nos recuerda que el régimen no suele cumplir sus acuerdos o simplemente, los cumple a su manera. Por tanto, si el compromiso era retirar los tanques de las zonas urbanas, he aquí la realidad:

 "Retirada de las ciudades de las zonas militares"
(13/04/2012, Kafaranbel ocupada)

jueves, 12 de abril de 2012

Blanco sobre rojo


Nota de Rima Dali en Facebook

Fecha: 12/04/2012

Lo que Rima hizo (y por lo que fue detenida) en Damasco, salir con una pancarta frente al parlamento pidiende el cese de la violencia para construir un país para todos, ha tenido mucho eco. Por ejemplo, este viernes ha recibido muchos votos para llamarse "Viernes de una revolución para todos los sirios" y ayer mismo, en un centro comercial de Damasco (Cham City Center), se organizó un flashmob, que terminó con al menos tres detenciones.



 A continuación, el texto de Rima:

¿Cómo iba yo a saber que la mezcla entre blanco y rojo iba a suponer el comienzo de una nueva etapa para una nación que hemos sacrificado con nuestras propias manos? No sabía que un bote de pintura blanca provocaría tal efecto y daría lugar a todas estas maravillosas vibraciones de esperanza que había sido olvidada durante mucho tiempo en medio de nuestra desesperación…

¿Cómo puede un grito callado abrir nuestros ojos hacia algo que me he cansado de repetir? ¿Cómo un cuadrado rojo puede igualar la elongación de las balas?

Descuelgo mi cortina roja, la extiendo ante mí y dejo mi balcón desarmado, llevo el cuchillo del revés y doy rienda a lo que nos une: “Detened la matanza, queremos construir una Siria para todos los sirios”

Ni un solo día he ocultado mi dolor por todos aquellos que han caído en nuestro país. Todos los disparos son amigos porque quien mata es sirio y quien es asesinado es sirio. Siempre me ha chocado cuánto se parecen y cómo concuerdan ambas palabras: quien asesina y quien es asesinado[1].

Mis manos mezclan la pintura blanca con agua. Me detengo para escoger el vestido de mi boda, saco mi abrigo rojo que escogió para mí un amado al que este dolor ha alejado y comienza a acrecentarse el enfado: ¿No sabía que pasaría? Me imaginaba a mis amigos insistiendo y decidí no decir nada debido a mi profunda convicción de que lo que sucediera sería lo que tuviera que suceder y que el grito debía salir de nuestras páginas y casas para llegar a donde sangra nuestra herida.

Espero a que el semáforo se ponga rojo, derramo el blanco sobre el rojo, levanto mi cabeza sin dolor y anuncio: “Detened la matanza, queremos construir una Siria para todos los sirios”.

He querido que sea el himno de una vida futura, que todo el mundo lo cante mientras camina.

[1] En árabe, existen vocales largas y breves. Las cortas solo se escriben en caso deque, de no hacerlo, se pueda provocar una confusión semántica. Los verbos en activa y pasiva (salvo excepciones en raíces problemáticas) conservan la misma combinación de consonantes, y solo las vocales breves, que no se escriben, cambian. De ahí la semejanza entre "asesinar" y "ser asesinado".