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sábado, 29 de junio de 2013

Contra un destino incierto



Texto original: Al-Jumhuriyya

Autor: Nai'la Mansur

Fecha: 26/06/2013


"Viviremos nuestro sueño hecho realidad aunque no queráis"
(Kafranbel ocupada, 06/01/2013)


Con el inicio del nuevo milenio, el filósofo francés Edgar Morin publicó una especie de guía para los educadores del futuro en la que se incluyen siete vías para un futuro educativo visionario en el que el individuo se integre en su persona y su sociedad y en el mundo y el universo en general. Por ejemplo, proponía la educación bimetódica para una comprensión no unitaria o focal de los fenómenos y las realidades; la introducción de la condición humana en toda aproximación científica o metódica por muy cercano que esté el campo de estudio a las ciencias exactas; la enseñanza de la ciudadanía mundial a los niños del futuro, para hacerles comprender que su destino está ligado al destino de toda la Humanidad, y así sucesivamente.

Entre las siete vías, hay una que es preciso mencionar y poner en práctica hasta el final en días como estos llenos de dureza que está viviendo nuestro Levante. Esta vía propone que el ser humano del futuro aprenda a tratar con lo inesperado y con lo que no puede predecirse con facilidad, pues la experiencia del siglo XX ha demostrado la dificultad de predecir el destino de la temeraria y no calculada aventura humana, desde los heraldos de la Primera Guerra Mundial hasta la elección de Bush hijo y la guerra contra Afganistán e Iraq.

Hoy, veintisiete meses después de marzo de 2011, vemos claramente que la revolución siria  ha sido una concentración de la teoría del destino no calculado de la aventura humana, no en el sentido de que quien se levantó por su dignidad y su libertad fuera un aventurero loco. El revolucionario es un aventurero sin duda, pero el derecho innegable que le llevó a su aventura y conformó su punto álgido no puede relativizarse, incluso aunque el camino se tuerza o fracase. Cuántos ejemplos hay en la historia sobre causas justas que no han logrado sus objetivos. Pero en la aventura han participado y participan todas las partes, desde la representación política de la oposición por parte de fuerzas democráticas (y no democráticas) hasta las potencias internacionales influyentes, pasando por las potencias regionales. La oposición se apresuró al confiar en que la revolución armada tendría un rápido éxito, y al confiar en que el apoyo internacional llegaría sin dilación. También se apresuró en su alianza sin condiciones con fuerzas que no buscan necesariamente la misma forma para el Estado (sirio) del futuro, y en su negligencia ante los errores recurrentes en el interior de la revolución. Las potencias internacionales, por su parte, se apoyaron en sus representaciones del antiguo colonialismo, entendiendo que Siria y Oriente Medio en general es un campo internacional abierto, como lo fue a principios del siglo XX, sin tener en cuenta el tiempo o los resultados de la prolongación de la violencia. En cuanto a las fuerzas regionales, sus aventurismos se resumen en el significado primero de la palabra aventura, irrumpiendo en nuevos lugares y pretendiendo dominar la situación por completo, como hace Hezbollah bajo supervisión iraní. Por su parte, el régimen ha sobrepasado límites inimaginables en las distintas etapas de su aventura fascista. El resultado es que el sirio se enfrenta a una vida y un destino que no fue capaz de prever.

Pero lo que nos importa de la teoría de “enfrentarse a lo inesperado” en realidad no es la parte de la aventura, pues eso es obvio ya y no es necesario hacer ninguna inferencia que los sirios más que nadie han logrado descifrar por sí solos. Se sienten frustrados por el hecho de que su destino no depende de ellos, sino de otros jugadores. La parte útil de esta teoría es la parte del enfrentamiento, el cómo enfrentarnos a lo inesperado, cómo enseñamos a las nuevas generaciones a hacerlo. Creo que el primer paso se esconde en una comprensión objetiva de una realidad que intentamos negar continuamente querellándonos en exceso con el punto al que hemos llegado. La realidad es que un pueblo entero puede desaparecer, y una cultura entera con él, y en definitiva un universo al completo también, si siempre nos aferramos a los mismos mecanismos harto repetidos y utilizados miles de veces sin cambiar nuestra aproximación a las realidades y los hechos.

En esta etapa de la revolución, y para enfrentarnos a destinos que muchos no esperaban, excepto los pseudo-profetas que han recibido la inspiración, merece la pena, para hacer la situación más flexible y para poder enfrentarnos con lo inesperado extraer nuevas formas de resistencia. Y parece que la sociedad siria en las zonas cercadas que han sido abandonadas a su suerte sin un mínimo de medios para vivir, están desarrollando esas formas de resistencia, de vida y de confrontación de las condiciones que nunca imaginaron, y se enfrentan a nuevos enemigos que pretenden extender su nuevo dominio mediante el filo de la espada. En el nivel político esto puede alargarse antes de dar nuevos frutos, a no ser que la política nazca de nuevo de formas sociales y organizaciones nuevas que nadie puede predecir.

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