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martes, 22 de noviembre de 2011

La fortaleza de Homs: ¿sectarismo o Troya?

Texto original: Al-Quds al-Arabi
Autor: Subhi Hadidi
Fecha: 20/11/2011


Hay un chiste que dice que un habitante de Homs se despertó mientras el levantamiento estaba en auge en Siria y, al no escuchar el silbido de las balas, el impacto de los proyectiles ni el chirrido de las llantas de los vehículos, pensó que se había despertado en los altos del Golán ocupado[1]. Otro chiste cuenta que un habitante de Homs dijo: “El que haya aparcado su tanque en mitad de la calle que venga y se lo lleve, que queremos pasar”. Finalmente, un tercer chiste cuenta que un control de seguridad ordenó parar a un ciudadano de Homs y le preguntaron si había participado en alguna manifestación. Él respondió que no, pero, para asegurarse de que su voz no estaba ronca de gritar en las manifestaciones, el agente de seguridad le pidió que dijera lo primero que se le ocurriera. El hombre dijo: “Daraa, estamos contigo hasta la muerte” [2]. Con tal panorama, quedó el chiste de la creación del “Taller internacional de lavado y engrasado de tanques de Homs”, que explica su creación así: “Debido al gran número de tanques en las calles de Siria en general y concretamente en Homs, hemos inaugurado el primer centro civil en el mundo para el cuidado de tanques. El centro lleva a cabo todo tipo de actividades para este propósito, desde el lavado y el engrase hasta el cambio de aceite”.

Esto no es nada sorprendente, pero para explicarlo, no sirve el hecho de que Homs sea la cuna de los chistes en Siria (como sucede en todos los países, que eligen una zona en concreto para convertirla en la materia prima con que dar rienda suelta a la ironía). Más bien, la relación entre la ciudad y el levantamiento sirio tiene que ver con muchas otras cosas que le dan ese especial estatus y lo alimentan, pasando de los chistes amargos a los niveles de la realidad, en general más amargos si cabe. Más amargos porque se puede decir que la ciudad es la primera en la lista de miembros del salón de la fama en número de muertos (cerca de 1500). Además, los homsíes fueron los primeros manifestantes que sustituyeron los primeros lemas del levantamiento por el decisivo que exigía la caída del régimen. También estuvieron entre los primeros en cambiar los nombres de los lugares más importantes de las ciudades, como la Plaza del Reloj, que pasó a llamarse “Plaza de la Libertad”. Finalmente, la ciudad ha sido testigo de la participación más amplia de la clase media y de grandes comerciantes, además de otros miembros de la “mayoría silenciosa” en las protestas en contra del régimen de los Asad.

Eso ha provocado que las Cuarta Brigada [3], distintos cuerpos de seguridad, manadas de esbirros, oráculos del régimen y colaboradores dentro de la ciudad lleven a cabo las más crueles y salvajes acciones contra Homs desde el 6 de mayo de 2011 cuando se utilizaron todo tipo de armas, incluidos helicópteros y aviones de combate. Además se impuso un bloqueo a los barrios de Homs y sus alrededores, desde Al-Rastan hasta Talbisa y Tel Kalaj que aún continúa. Todo esto ha ido acompañado de una campaña de otro tipo, que busca crear un foco de fricción sectaria entre los hijos de la ciudad, escena que han ayudado a conformar los miembros de los servicios de seguridad de tal forma que se ha creado una narrativa complementaria: Homs, la muy convenientemente llamada fortaleza de la revolución siria, se ha convertido en el punto donde la guerra sectaria es más probable.

Es triste y sorprendente que algunos partidarios del levantamiento se hayan hecho eco de esta versión, limitándose a observar los pequeños y efímeros detalles y desviando la mirada del conjunto de la escena. Incluso hijos de Homs, como Burhan Ghalioun, el presidente del Consejo Nacional Sirio, han caído en ello. Ghalioun emitió un comunicado en su nombre y en nombre del Consejo en el que predominaba el lenguaje declamatorio excepto en el párrafo en el que se dedicaba a criticar a los habitantes de Homs afirmando tajantemente que los “impulsos” de algunos de ellos habían debilitado “la lucha contra los peligros de la división y los choques sectarios” por lo que “hemos empezado a presenciar  en las últimas semanas algunos secuestros y actos para saldar cuentas entre los hijos de un mismo pueblo, los hijos de la revolución”.

Dado el rechazo de la gente al texto, el Consejo se apresuró a sacar un nuevo comunicado sobre Homs con el que pretendía maquillar el comunicado de su presidente hasta ocultarlo totalmente. No se estaba pidiendo una total eliminación de toda realidad en la ciudad, como decía el comunicado, ni convertirlo en algo negativo para provocar el pánico como hace el régimen, según el comunicado de Ghalioun. Claramente, este es un asunto político con diferencia, antes de ser un fenómeno que haya de desaparecer a nivel social. No es inteligente que el Consejo Nacional Sirio se debata entre los extremos  de la eliminación de toda realidad sectaria y de la provocación del miedo. El único que empuja a la movilización sectaria es el régimen, desde la más alta cumbre de sus instituciones de gobierno hasta su más amplia base de apoyos. Por ello, no hay mejor forma de luchar contra las tendencias sectarias que por medio de la batalla que se está librando contra el régimen, en primer, segundo y décimo lugar. Los suníes, en la historia como en la más básica sociología no son “una secta” en Siria, por el mero hecho de que son la mayoría de la población y no es correcto clasificar las tendencias de la mayoría con los mismos parámetros con los que se miden las tendencias de los individuos o los grupos reducidos. Esto, evidentemente, no acaba con los efectos de la propagación de las tensiones sectarias entre algunos, que se propagan del mismo modo que el extremismo o la moderación, la intolerancia o la tolerancia, y la religiosidad o el laicismo.

Homs se ha mantenido como la capital “hostil” de la revuelta siria, como la llaman sus gentes y como la fortaleza que ha resistido durante meses las incursiones del régimen. Es humillante para sus hijos y su registro histórico que se extiende desde la antigüedad, pasando por la Edad Media y la Edad Moderna hasta el mundo contemporáneo, que nos quedemos con una imagen reduccionista resultado de hechos sectarios esporádicos, y que su brillante imagen se desvanezca: Se trata de Troya resistiendo el bloqueo, es la Troya actual de Siria y fuera de sus muros populares  terminará más de un bloqueo y junto a sus muros nacionales caerá más de un Aquiles.

[1] Una de las demandas de la gente durante estos meses ha sido que se utilicen los tanques para recuperar el Golán ocupado por Israel y no contra la población, de ahí la ironía.
[2] El estallido de la revolución de Daraa provocó actos de solidaridad en todas las ciudades ya que esta sufrió un bloqueo desde el inicio.
[3] Cuerpo dirigido por Maher al-Asad, hermano de Bashar.

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