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lunes, 28 de noviembre de 2011

Del Comité de Coordinación Nacional para el Cambio al Comité de Coordinación Nacional para la adhesión

Este texto supone una perspectiva distinta a la que hemos visto en los anteriores, porque se trata de alguien que defiende la postura de un grupo opositor formado fundamentalmente por miembros del interior que mantiene la necesidad de evitar toda intervención extranjera en Siria y que se opone en gran medida a que el CNS acapare el espectro político. Sin embargo, lo cierto es que el pueblo sirio decidió llamar a uno de los viernes del pasado mes de octubre: "El Consejo Nacional Sirio me representa". Sea como fuere, parece interesante ver distintos puntos de vista.

Texto original: Al-Hayat

Autor: Ali al-Shahabi*

Fecha: 25/11/2011



Es obvio que Siria no será libre y democrática sin una democracia política, con lo que ello conlleva de alternancia en el poder según lo que se decida por medio de las urnas, siempre en el marco de la división de poderes. El Comité de Coordinación Nacional se ha erigido como representante político de un amplio sector de la oposición interior que, en principio, se opone a la intervención exterior. Pero la postura que han anunciado en El Cairo, durante la entrevista de su delegación con el Secretario General de la Liga Árabe ha tenido los siguientes resultados:

1.       La difamación de algunos políticos demócratas dentro de Siria, sean miembros o no del Comité, ante el pueblo que se opone a la dictadura del régimen, tanto los que se mantienen callados como los que se han movilizado.

2.       La ruptura de la columna vertebral de todos los partidos, asociaciones y núcleos políticos de la oposición, que se opone a la intervención militar extranjera.

3.       La coronación de la oposición exterior como única representante de la oposición siria.

4.       Un fracaso total en su intento de servir a los miembros del Comité, que querían vender al régimen su postura de rechazo a la intervención ya que este no ha recibido el apoyo que esperaba.

Estas son las consecuencias de la postura adoptada por el Comité, bajo el pretexto del “rechazo a la intervención extranjera”. ¿Era necesario exigirlo y trabajar por ello como ha hecho el Consejo Nacional Sirio (CNS)? No, no lo era, pero es necesario aclarar este punto.

Es natural que todos los que se preocupan por Siria estén en contra de la intervención extranjera en sus asuntos, de la forma que sea. Una delegación del Comité general fue a entrevistarse con el Secretario General de la Liga Árabe manteniendo la postura de que “se negarían a que la Liga llevase a cabo cualquier medida que conllevase la injerencia internacional en los asuntos sirios”. Ello implicaba la no suspensión de Siria en la Liga árabe porque ello abriría las puertas ante la solución internacional, preludio de una intervención extranjera.

Lo extraño de esta postura es contradice el leitmotiv que  los miembros del Comité repetían y siguen repitiendo: el régimen es quien terminará provocando la intervención militar extrajera con su comportamiento. Es decir, que la brecha es cada vez más profunda entre el régimen y aquellos que salen a la calle a manifestarse en su contra, una brecha que se abre cada vez más  con los métodos que el régimen utiliza para intentar cerrarla. Si continúa agrandándose la brecha, que el régimen es incapaz de cerrar, acabaremos en una intervención extranjera, que bien podría ser militar. Por tanto, lo que es necesario es que el régimen cambie su forma de tratar con los manifestantes para que Siria pueda ahorrarse tal intervención.
Si esto es así, que así es, la única parte que puede impedir la intervención es el régimen y solo el régimen. Por ello, la delegación del Comité debería haber dicho al Secretario General de la Liga Árabe y a todo el pueblo sirio a través de los medios que: “Seguimos acogiendo de buen grado la aceptación por parte del régimen de la iniciativa árabe, pero se trata aún de una aceptación formal porque no ha conllevado un cambio en el comportamiento del régimen sobre el terreno. Así, exigimos a la Liga Árabe que, al margen de la suspensión de Siria en la Liga, no tome ninguna decisión que pueda abrir las puertas a la internacionalización de la cuestión sin que las aprobemos nosotros primero. Esto es lo que exigimos para dar al régimen más tiempo por si tal quisiera implementar los puntos de la iniciativa que él mismo ha aceptado. Mientras tanto, nos mantendremos en contacto con la Liga Árabe y el CNS. Si en dos o tres semanas, no se ha implementado ninguno de los puntos, exigiremos a la Liga Árabe que expulse a Siria y coordinaremos con el CNS una llamada a la ONU y la OTAN para que intervengan por todos los medios, incluido el militar, y esperamos que entonces tanto el CNS como la Liga Árabe estén de acuerdo”.

Con esta postura, el Comité de Organización se habría convertido en el sector más fuerte de la oposición, situando la cuestión de la intervención extranjera en su marco correcto. Ello demostraría que es sincero en su propuesta de que los asuntos los decidan el pueblo  y el régimen y con ello, se diferencia del CNS, que busca la intervención extranjera occidental desde que fue creado, aunque ha repetido continuamente ante los medios lo contrario. Por otro lado, demostraría que el Comité se comporta con responsabilidad porque saca el tema de la intervención en su momento oportuno para que sea discutido por todos. Con ello conseguiría llamar la atención de un amplio sector del pueblo sirio sobre ello, ayudando al régimen a cambiar su forma de actuación si es que es capaz de ello: le presionaría dejándolo solo ante el pueblo, tanto ante los que le apoyan como ante los que no.

Si el régimen decidiera cambiar, los que aún se mantienen silenciosos y dubitativos, se pondrían de su parte y ello le daría fuerza para implementar el último artículo de la iniciativa árabe: el diálogo con la oposición. Tal diálogo tendría lugar porque, cuando se le pusiera en una tesitura, preferiría el beneficio del país a su beneficio como régimen. Si continuara como hasta ahora, se alejarían de él todos, incluidos sus partidarios, y su egoísmo, que se pondrá de relieve, ayudará a que sea eliminado.

¿Cuáles son ahora sus opciones una vez tomada tal postura? No tiene más que dos: llegar a algún tipo de entendimiento con el CNS, lo que supone en definitiva, su adhesión a él; o mantenerse en su confrontación con el mismo y seguir siendo incapaz de evitar la intervención extranjera si el régimen no cambia su modo de actuación. Con esta segunda opción, se habría unido de facto al régimen, puesto que es él quien decide. En cualquier caso, dejará de ser el comité de Corrdinación Nacional para el Cambio para convertirse en el “Comité de Coordinación Nacional para la Adhesión al CNS o al régimen” y tal vez sus filas se dividan en dos para que unos se adhieran al primero y otros al segundo. 

*Escritor sirio

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